Vista del jardín de la casa. Observar la reja de la ventana que tiene tres cruces en la parte superior, la utilizan como logotipo de la Casa rural.
La casa había pertenecido a la Iglesia y en tiempos de Mendizábal fue expropiada y utilizada como casa de labranza.
Tenía tres alturas, con las habitaciones distribuidas alrededor de un patio (con tejado de cristal) a modo de corrala.
Escaleras por varios sitios por donde los niños jugaron al escondite disfrutando a tope.
Aunque el juego principal era tirar desde abajo peluches hacia los pisos de arriba. todo un espectáculo.
Los niños cenaron los primeros en mesitas más pequeñas.
Las niñas mayores: María y Loreto ayudaron un montón en todas las tareas de la casa.
Nosotros cenamos después en la mesa espectacular en la que estuvimos muy agusto.
Echamos en falta un montón a Marija, Fernan y Liusia, que no pudieron venir porque Marija estaba baja de defensas y le aconsejó el médico no viajar (seguimos bajo la pandemia del covid)
La velada musical no se hizo esperar, después de cenar cantamos canciones preciosas. Interpretadas por Raúl, Kike, Pablo (con el bajo), Diego y yo.
Las niñas hicieron piña.
Les hizo mucha ilusión poder participar en la velada musical, sobre todo a Belén.
El jardín era por si solo un sitio estupendo para estar. Aunque el frio no era buen aliado.
Paseito por el pueblo el sábado antes de comer.
La iglesia la teníamos cruzando la calle.
La casa es la pared de la derecha.
Comimos de bocadillo en la casa. No salimos porque hacía frio y teníamos a Gonzalo con anginas además Catita y Miguelín iban a pasar frio.
La tertulia musical del sábado fue divertida. Las niñas nos enseñaron un paso de baile y estuvimos practicando todos en el patio interior de la casa.
También estuvimos viendo las fotos de las Larrochadas anteriores.
El domingo cada uno se desayunaba cuando quería de buffet, por ejemplo Catita en la escalera.