Microeconomía: se enfoca en el estudio de unidades económicas individuales y mercados particulares. Por ejemplo, el mercado de automóviles o el consumo de un producto en particular.
Macroeconomía: estudia agregados, como el PBI, el desempleo, la inflación y el crecimiento económico.
Los modelos macroeconómicos toman muchos elementos de los modelos microeconómicos. En teoría, el comportamiento de una variable agregada puede ser explicado por el comportamiento de sus componentes. Muchos modelos macroeconómicos modernos tienen elementos que explican el comportamiento de agregados, mediante principios de la microeconomía, y en algunos casos, mediante la agregación del comportamiento de agentes individuales. Este proceso se denomina microfundamentos de un modelo macroeconómico. De todos modos, un modelo macroeconómico no necesariamente debe tener microfundamentos. Además, el comportamiento de los agregados muchas veces depende de variables que no pueden ser explicadas mediante el comportamiento de un agente individual.
La microeconomía puede analizar como cambios macroeconómicos pueden afectar el comportamiento de unidades económicas individuales. Por ejemplo, como un aumento del desempleo puede afectar la contratación de personal de una firma individual.
Los economistas y los encargados de las políticas públicas estudian tanto la macro como la microeconomía. Aunque generalmente, cada uno se especializa en una de ellas. Los administradores de empresas y quienes desarrollan políticas para sectores económicos específicos, se enfocan más en aspectos microeconómicos.
Aplicaciones en las diversas ramas de la economía
La microeconomía tiene mayores aplicaciones en la economía laboral, la regulación económica, temas del medio ambiente, economía del desarrollo, economía de la educación y economía urbana.
La macroeconomía tiene más aplicaciones en la economía internacional, finanzas públicas y en el estudio de la economía de países.