INTRODUCCIÓN.

 
Leandro Oseguera Lomeña.              
Orientador del I.E.S. Leonardo da Vinci de Alicante.
 
 
 
         Después de vatios años de trabajo en el Instituto de Educación Secundaria Leonardo da Vinci de Alicante he recogido las reflexiones y actividades realizadas con el alumnado en esta "SIDE", todas ellas son sólo propuestas de trabajo, algunas más interesantes otras más difíciles o menos atractivas; pero todas ellas útiles en nuestra tarea de asesor.
 
         
          En los centros de educación secundaria los orientadores nos encontramos con frecuentes demandas de asesoramiento psicopedagógico individualizado que por las condiciones, recursos y características de nuestra tarea nos resulta extremadamente difícil atender por lo que se convierte en una necesidad disponer de algunos recursos que nos permitan atender algunas de esas situaciones.
          Tal vez, sea oportuno presentar primero unas reflexiones personales sobre las dificultades con las que nos encontramos y una propuesta para encararlas, la propuesta consiste, realmente, en los materiales que se acompañan en los archivos adjuntos de cada una de las páginas. Pinchad en los enlaces de la parte inferior.
 

 

DIFICULTADES DEL ORIENTADOR PARA LLEVAR A CABO TAREAS DE ASESORAMIENTO INDIVIDUALIZADO EN LOS CENTROS DE SECUNDARIA.

 
            * Los conflictos internos del rol del orientador: marginalidad, falta de precisión, amplitud de funciones, precisión de compatibilizar papeles no siempre concordantes (evidenciador de necesidades, promotor de cambios y facilitador de recursos y apoyos, los primeros siempre superiores a las posibilidades del último), complejidad de las tareas en las que se desarrollan las funciones (diferenciadas según etapas o ciclos, poblaciones, centros e individuos).

            * El riesgo permanente de ser entendido como un técnico externo, que expone su criterio desde la autoridad que le da su preparación específica, psicológica y pedagógica, no desde posiciones de credibilidad, influencia y persuasión.

            * La exigencia de una adaptación continua a contextos, valores, mensajes contradictorios e incluso opuestos (la norma establece, la realidad determina, los profesionales desean, las familias y los alumnos prefieren, y el orientador se encuentra en medio de todos)

            * El requerimiento continuado sobre el orientador de nuevas responsabilidades y tareas por parte de la administración, los centros, las familias y los alumnos.

            * La necesidad de establecer un equilibrio entre las imágenes de “portador de soluciones puntuales” ”, “señalador de necesidades y deficiencias, agente interno crítico”, “facilitador de procesos educativos, movilizador de dinámicas de mejora”, “solucionador de conflictos internos”, etc.

            * La pretensión permanente de los centros de intervención inmediata (a veces desde posiciones de defensividad profesional), al mismo tiempo, sobre contenidos concretos y específicos (necesidades inmediatas y próximas) y sobre procesos internos (necesidades profundas y a plazo medio) con niveles de intervención no equilibrados y hasta contradictorios.

            * La aparición de conflictos que toda intervención del orientador lleva inherentes dadas la implicaciones que suponen para las tareas del profesorado, las dificultades que aparecen como consecuencia de las exigencias provocadas y las condiciones desde las que se parte.

            * Las diferentes concepciones iniciales desde las que se parte (entre el profesorado, el equipo directivo y el orientador), y entre condiciones previas y resultados conseguidos.

            * La exigencia de una planificación colectiva, a varios niveles y de una actuación coordinada de todos los que han de intervenir en cualquier intervención psicopedagógica en el centro, exigencias no siempre compartidas tanto en su diagnóstico como en su desarrollo.

            * Por no hablar de las condiciones de espacio (no siempre con las exigencias de disponibilidad o privacidad exigidas), de tiempo (frecuentes interrupciones, o exceso de tareas a realizar en un misma jornada), de disponibilidad (de acceso al profesorado o a las familias), de recursos (siempre escasos)

 

 

PROPUESTAS PARA ENCARAR ESTAS DIFICULTADES.

 
            * Partir de una clarificación negociada del modelo de actuación, que establezca una prioridad entre las funciones y tareas, y lleve a una progresiva intervención global y amplia de mejora sistemática, de prevención de necesidades, de generación de estructuras y dinámicas internas, que evite la actuación en compartimentos estancos, fuera de contexto, puntual y a posteriori de la necesidad.

            * La actuación programada y consensuada en todos los ámbitos (profesorado, alumnado, familias) respetando la “cultura y estilo” del centro.

            * Crearse un lugar (estatus, líneas de comunicación e influencia y rol) en el centro que permita incrementar al máximo el impacto y desarrollo de tus funciones.

            * Un plan de trabajo a largo plazo. Modificable, evolutivo, que suponga una inversión de esfuerzos continuada, generadora de estructuras, de materiales, de experiencias y de oportunidades formación interna.

            * Una planificación anual detallada que identifique necesidades y defina intervenciones concretas evaluables, que por supuesto reserve un tiempo, un espacio y unos recursos para las tareas de asesoramiento personal del alumnado.

            * Cuando se requiera la intervención de otros profesionales en el proceso de asesoramiento utilizar un proceso de resolución de problemas: sensibilización (no actuar hasta que esta se haya producido), definición de las metas de la intervención, planificación cooperativa, puesta en práctica coordinada, seguimiento y evaluación compartida entre todos.

            * Entender que los procesos de reflexión y valoración sobre lo realizado y por realizar deben ser tareas permanentes en el desarrollo del trabajo, la evaluación con un sentido de revisión y mejora permanente de las tareas del departamento de orientación.

            * Disponer de unos recursos previamente preparados para atender las demandas de asesoramiento personal que se nos presenten, conjunto de actividades que contando con la adaptación que sea preciso en cada situación puedan ser un material de apoyo para ese proceso de asesoramiento.

 

            Dentro de esta última propuesta deseamos ofertar los siguientes MATERIALES, que, volvemos a insistir, deberán ser modificados según las necesidades del alumno asesorado en cada una de las demandas que tengamos. Primeros deseamos presentar unas reflexiones teóricas, fruto de nuestra experiencia personal y posteriormente tres grupos de actividades organizadas alrededor de programas concretos.

 

 
 

 
 
 
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