Tengo el lejano recuerdo de cuando abuelo me contaba sus andanzas de niño por la Isla, como cuando sus amigos y él iban "al cine al revés" ; es decir iban al cine pero se ponían (no sé cómo) en la parte de atrás de la lona blanca y así se ahorraban el dinero y de paso también veían la película "pero al revés".
Empezó a conocer lo que era el cine al derecho cuando conoció a mi abuela. Eso no sucedió mucho tiempo después ya que se casan en 1935 cuando abuelo aún no había cumplido los 21 años.
Yo a veces le preguntaba a Abuelo Enrique por cuando era niño y tenía la habilidad de describir situaciones cotidianas del pasado, a menudo anecdóticas a través de las cuales me trasladaba a esa época. Por ejemplo, recuerdo que me contaba que Don Juan de Borbón había ingresado en la escuela naval de San Fernando y lo veía frecuentemente en el cine; también, cuando iba a comprar los billetes del teatro o el cine, no sé si los chicos en general, o él en particular solía tocar la mano de la taquillera acariciándola a modo de flirteo.
O de sus partidos con el Atlético de San Fernando, precursor del actual C.D. San Fernando, y las curiosidades del fútbol de los años 30 con esos balones duros como piedras, y con las tiras de cuero cosidas a mano. Y unas vendas que protegían las cabezas de los delanteros de la dureza del balón. Las botas no se llamaban botas, si no borcequies. Y sus héroes futbolísticos eran Ciriaco, Quincoces y Campanal.
En mayo de 1936 es admitido para tomar parte en los exámenes de ingreso en la Armada como operario en la sección de máquinas. Esos exámenes nunca llegaron a realizarse.