El color en el Jardín
El color es la impresión que produce en la retina del ojo humano la luz reflejada sobre un objeto.
Al hacer pasar un rayo luminoso por el prisma de Newton y reflejarse sobre una superficie blanca, la luz se descompone en seis colores o tonos: violeta, azul, verde, amarillo, anaranjado y rojo, a esto se lo llama espectro solar. Los colores están ordenados de menor a mayor longitud de onda. El verde esta en el centro del espectro solar.
El azul, el amarillo, y el rojo, son los colores primarios, ya que con ellos se forman todos los demás colores, y al mismo tiempo no pueden ser formados por la mezcla de ningún otro color.
Los restantes se llaman complementarios. Cada color primario tiene su correspondiente color complementario, que es el que lo complementa para integrar la luz blanca. La mezcla de todos los colores es el blanco, pero en la realidad como ningún color es puro nos da un tono pardo.; el negro es la ausencia de color.
El amarillo, anaranjado y el rojo son colores cálidos, mientras que el verde el azul y el violeta son colores fríos.
Esta clasificación esta basada en las sensaciones que estos nos producen, los tonos calidos dan sensación de vida, de alegría, de fuerza, son estimulantes.
En cambio los fríos, dan calma austeridad, son sedantes.
Con los colores podemos crear ilusiones, podemos hacer que un jardín parezca mas grande, mas pequeño, mas ancho, por ejemplo los calidos dan sensación de cercanía y los fríos de profundidad, lejanía. Los colores pálidos no se ven tan intensamente y nos permiten lograr un efecto de distanciamiento, mientras que los colores brillantes y fuertes parecen estar mas cerca.
Si deseamos prolongar un cantero, comenzamos con colores pálidos, grises, rosados y terminamos con colores fuertes como rojo, etc.,
Cuando se plantan setos limítrofes, ponerlos en colores claros y brillantes para evitar la sensación de encierro.
La armonía tonal estriba en la justa dosificación y equilibrio de los tonos.
En jardines con poca insolación habrá que desechar las flores y recurrir a plantas con follajes diferentes.
Tener en cuenta que los follajes oscuros por absorber los rayos solares pueden quemarse.
Los claros rechazan los rayos solares y reflejan la luz.
La vegetación rojiza es apta para una abundante insolación, los grises los acompañan muy bien.
En jardines sombríos nunca usar rojos o amarillos pues no prosperan, pero si desarrollan gamas de verdes.
El color imprime sensaciones, efectos emocionales y psicológicos en las personas que los contemplen, en un jardín establece su carácter y por ende el del dueño de casa.
Si se quiere crear una atmósfera calida se planificar cuadros y canteros en tonos rojos y púrpuras, como también con tonos rosados.
Si queremos evocar un ambiente soleado, brillante y alegre, utilizar flores y follajes amarillos.
Una atmósfera fresca se logra utilizando flores azules, follajes plateados o grises o bien con colores verdes y blanco.
El verde es la base de todo buen jardín y es el que aporta el fondo perfecto para los otros colores.
Los colores pálidos se pueden utilizar para separar fuertes colores contrastantes.
Hay colores que no conviene nunca combinarlos como ser el naranja y el rosado, el naranja y los tonos lilas o malvas, el amarillo oscuro con el rojo.
ROJO: color primario, muy llamativo que produce sensaciones de excitación y calor, muy utilizado para resaltar zonas dentro del jardín, llamando la atención sobre ellas con sus tonos vivos y vigorosos.
Armonizan con los colores cercanos en el espectro como el anaranjado, violeta y sus respectivos tonos y matices. Contrasta con el amarillo, azul, verde, y todos sus tonos.
AMARILLO: es un color primario, luminosos, que resulta acogedor y alegre. Es junto con el rojo y el anaranjado los colores más llamativos.
Armoniza con los tonos rosas, anaranjado, dorados y verdes.
Contrasta con el rojo fuerte, azul y violeta.
Es el color más común entre las flores, pueden hacer resaltar un área del jardín en que se encuentran.
ANARANJADO: color secundario, complementario, es el más luminoso de la escala de colores. Armoniza con amarillo oscuro, dorados y con los rojos vivos.
VERDE: color secundario, muy acogedor y combina con el resto de los colores de la naturaleza.
Es un fondo ideal para cualquier composición, al diseñar macizos florales se debe tener en cuenta los distintos tonalidades del verde de los follajes de las plantas anuales y bianuales.
AZUL: gran cantidad de tonos, es el color al que el ojo humano es más sensible, por lo tanto capaz de presentar un mayor número de variaciones apreciables a la vista. Es un color frió, poco alegre, es el color de la mañana, permite una ubicación semisoleada. Armoniza con los tonos verdes y violetas. Contrasta con blanco, amarillo, rojo y anaranjados. Por semejanza al cielo y al horizonte, es oportuno ubicarlo en las zonas bajas de los macizos (Campanudas, Alyssum, Petunias, Ageratum, Lobelias.).
ROSA: se trata de un tono claro del rojo, es el color representativo de la flor. Armoniza con los blancos y rojos, pero se combina perfectamente con los azules y grises.
BLANCO: mezcla de todos los colores del espectro solar y a veces se lo considera como la ausencia de todo color.
Absorbe la luz, por lo que resulta luminoso y atrae a la vista. Es ideal para zonas sombreadas, ambientes nocturnos y climas nubosos.
Armoniza con los tonos suaves o rebajados de todos los colores y contrasta con los oscuros y vivos del espectro.
GRIS: tono oscurecido del blanco, se encuentra en tallos y follajes de plantas resistentes a climas marítimos y en situaciones extremas de frió o calor.
VIOLETA: color complementario, mezcla del rojo y azul, de los cuales adquiere en ocasiones color y alegría y en otras tranquilidad y frescor. Armoniza con el rojo y con el azul. Contrasta con los blancos, amarillos y anaranjados.
Los contrastes esenciales se efectúan entre los tonos primarios, o bien entre primario y su complementario.
Los contrastes son excitantes, acentúan la línea de intersección de un color a otro. Son apropiados para composiciones en climas soleados, donde la luminosidad del sol reduce los colores originales, suavizando los contrastes con sombras.
Las armonías se producen al pasar de un color simple a otro a través de sus progresivos matices.
Las diferentes armonías crean serenidad al contemplarlas, son apreciadas en jardines urbanos, zonas de reposo, patios interiores y en climas poco soleados, donde la luminosidad es media