Al escuchar la palabra olimpíadas, un desfile multitudinario de atletas de diversas disciplinas se nos aparece en la mente. Cada uno se ha preparado y entrenado, conoce las reglas del juego que lo convoca e incluso ha elegido y desarrollado un estilo para competir con sus pares. Sin embargo, por más enorme que sea, en la multitud se distinguen colores, banderas, culturas, identidades y naciones.
En la escuela secundaria, las olimpíadas también son un espacio de juego y competencia. Este año, por primera vez, participamos en las Olimpíadas Nacionales de Historia organizadas por la Universidad del Litoral, con sede en la capital de nuestra provincia.
Pero, ¿cuáles son las reglas en una competencia historiográfica? La propuesta del comité para la categoría que elegimos –la C- fue escribir un Trabajo de Iniciación a la Investigación sobre un tema de historia local o regional que abordase “las transformaciones en el mundo del trabajo y en las formas de la movilización en la Argentina de las últimas décadas”. Y así lo hicimos.
La investigación que llevamos a cabo trata sobre una fábrica de la ciudad que, tras quebrar en los años ’90, fue recuperada por sus propios trabajadores: la Cristalería Vitrofín. Al visitar sus instalaciones, entrevistar a sus integrantes y revisar su historia, un mundo maravilloso se abrió ante nuestros ojos: el del trabajo artesanal del cristal y del cooperativismo.
Entre los múltiples escritos que reciba el comité evaluador -semejantes en apariencia, impresos con el mismo tipo y color de letra- provenientes de todos los rincones del país, estará el nuestro, representando al Colegio y a la ciudad.
Todos aquellos que quieran leerlo, podrán encontrar copias en la Biblioteca Rivadavia, así como en la del Colegio.