Los niños y jóvenes tienen sus propios gustos e intereses, y ellos mismos están capacitados para elegir los libros que les gustaría leer. Si les imponemos el material de lectura, lo único que conseguiremos es generarles rechazo a la lectura. Se aconseja que los padres propongan opciones, tomando en cuenta los gustos personales de sus hijos y sus respectivas edades, pero bajo ninguna circunstancia obligarlos a escoger alguno en particular.
Podemos incentivar la lectura, pero sin obligarlos a leer. Obligar a los niños y jóvenes a leer solo va a ocasionar que aborrezcan la lectura y vean a los libros como un suplicio, como símbolo de aburrimiento. Intentemos ser asertivos y plantear pequeñas recompensas para invitarlos a leer.
Podemos aconsejar a nuestros hijos que dejen el escritorio de la habitación y busquen espacios que alimenten la imaginación y motiven la lectura. Pueden buscar un "escondite secreto", un espacio propio en el que se sientan cómodos para sumergirse en las páginas de un libro.
¿Quién no ha escuchado hablar de Harry Potter o Narnia? Estas sagas han sido una puerta de entrada a la lectura para muchos niños y adolescentes. Como padres, podemos darles a conocer la existencia de estos libros. Suelen ser muy efectivos para enganchar a los pequeños a la lectura.