Norman Bel Geddes
Los términos autónomo y autonomía entraron en nuestro vocabulario vinculados al transporte.
Parece que este tipo de movilidad pasará a formar parte de nuestra vida diaria en un futuro cercano, aunque todavía no ha conseguido dar respuesta a ciertas dificultades y obstáculos que hoy se plantean.
Cuando se le añade la electrificación, tanto empresas líderes en la industria, altos cargos responsables e inversores tuvieron que tomar decisiones drásticas para llevar a cabo la transformación y sobrevivir al proceso.
Uno de los principales problemas ligado a los coches autónomos es la potencial desaparición de sectores tradicionales y áreas de negocio, igual que ocurrió durante la industrialización
De la misma manera la problemática con el deterioro del medio ambiente, como lo son los gases de efecto invernadero lo cual genera:
La disminución de la capa de ozono.
La idea del coche sin conductor surgió casi a la vez que el propio coche personal.
Lo más aproximado es la década de 1920, en la ciudad americana de Milwaukee.
En aquella época una empresa local, Achen Motor Company, anunció en el periódico una de las proezas más grandes desde que los hermanos Wright hicieran su vuelo inaugural en 1903. “El coche de motor fantasma”, anunciaban los carteles publicitarios, un automóvil capaz de arrancar, girar y tocar el claxon sin necesidad de que un ser humano lo controle.
Realmente aquel prototipo de la Achen Motor Company deslumbró a los asistentes al evento.
El coche se dirigía con radiofrecuencia desde otro que le seguía a poca distancia.
Realmente este fue el primer intento de que un coche se condujera solo.
Avancemos más en la historia, hasta la exposición Futurama de 1939 celebrada en la ciudad de Nueva York.
Aquella feria trataba de vislumbrar cómo sería el mundo a 20 años vista. Obviamente entre las muchas ideas e inventos que llegaron a la exposición se encontraban varios prototipos de coches autónomos.
Entre las muestras más aplaudidas y comentadas estuvo la del diseñador Norman Bel Geddes, que adelantaba la autopista del futuro, una autopista que inyectava energía a coches eléctricos capaces de circular solos gracias a, una vez más, la radiofrecuencia.
Ernst Dickmanns
La mayoría de esos avances se deben a un solo hombre, al alemán Ernst Dickmanns, profesor de la universidad de Bundeswehr en Múnich y experto en inteligencia artificial.
Sin la ayuda de los radares, sensores y láseres de hoy en día el profesor Dickmanns consiguió, gracias a fondos europeos y de diferentes fabricantes, avanzar enormemente en el desarrollo del coche sin conductor.
Tras ensayos previos entre 1987 y 1994 llegó el primer gran hito de la conducción autónoma.
Usando un Mercedes 500 SEL se consiguieron recorrer más de 1.000 kilómetros con poca o ninguna asistencia por parte de una persona.
Dichas pruebas se llevaron a cabo por autopistas y carreteras de circunvalación de la ciudad de París.
El ensayo resultó un tremendo éxito ya que el coche, rebautizado como VAmP, no solo fue capaz de recorrer semejante distancia, sino que también fue capaz de adelantar a los coches más lentos y de circular a un máximo de 130 Km/h.
En cuanto a estadísticas, las patentes conseguidas por los proveedores y fabricantes líderes en la industria del automóvil pasaron de 40 en 1986, a 700 en 2013, a 5840 en 2019.
En la actualidad se está materializando una serie de avances tecnológicos, no ceñidos exclusivamente al sector del automóvil, que puede contribuir a incrementar la seguridad de la circulación autónoma en nuestras carreteras.
El de las redes 5G es uno de los principales.
Para muchos, apuntalar la seguridad de los vehículos autónomos pasa en gran medida por el 5G. Por ejemplo, en un artículo publicado en Forbes, Bijan Khosrave, aseguraba que “Los coches autónomos se van a convertir en una realidad, pero esto no va a suceder hasta que las redes de datos 5G sean omnipresentes”.
En el mismo artículo, explica que las redes 4G actuales carecen de la capacidad de transmisión de datos para dotar a estos vehículos de la capacidad de prevenir accidentes similares a la que a los humanos nos ofrecen nuestros reflejos. Las redes 5G le permiten la conexiones de banda ancha ultrarrápidas, y serán capaces de conectar sensores viales a Internet y aplicar tecnologías de inteligencia artificial para ayudar a acelerar la toma de decisiones en los automóviles garantizando una mayor seguridad.
Esto implica que la instalación de sensores en las carreteras y la creación de una infraestructura de “carreteras inteligentes” contribuirán a impulsar la implantación del vehículo autónomo.
Su uso puede estar inicialmente limitado a tareas de tipo de servicio de lanzadera como taxis-cápsula en áreas urbanas de paso restringido. Algunos de estos sistemas ya están en uso. Por ejemplo, en la ciudad de Milton Keynes en el Reino Unido, ya se ha hecho una prueba de funcionamiento con unos 40 vehículos autónomos en el casco histórico. Y es muy probable que veamos el uso de este tipo de vehículos en otras aplicaciones de transporte a corto plazo.
Es muy probable que para cuando se pueda crear un sistema de conexión a tiempo real en el sistema de tráfico, las redes de quinta generación (5G), hasta cuatro veces más rápida que las actuales, sean las utilizadas por este tipo de vehículos
Los sensores viales reducirán la carga de procesamiento en los sistemas que incorporen los vehículos, por lo que éstos no se verán obligados a gestionar tantas decisiones rápidas. Y este tipo de dispositivos puede, además, ayudar a evitar las interferencias que determinados materiales que se utilizan en el firme de las carreteras producen sobre el funcionamiento de los sensores que equipan los automóviles.
Su funcionamiento que también puede verse afectado por los reflejos en las fachadas de los edificios y las condiciones climáticas.
Los sensores viales también son menos susceptibles de verse afectados por los movimientos que los sensores de los automóviles.
Esto implica que la clave para la adopción de la conducción autónoma reside en una combinación de tecnología 5G con el despliegue de infraestructuras de “vías inteligentes”.
Con la actuación de los tres sistemas mencionados, el vehículo ya es capaz de realizar las funciones básicas pertinentes que puedan permitir la adición de otros sistemas de asistencia a la conducción que, a su vez, capaciten al vehículo para actuar en situaciones de peligro (como pueden ser, la velocidad, la cercanía a otros 10 vehículos o a señales horizontales). Pero para realizar todo ello, el vehículo autónomo necesita captar el entorno al que ha de responder con seguridad. Para ello, utiliza sistemas como los que se describen a continuación.
Conclusión de la investigación
Esta nueva tecnología de movilidad como lo son los AUTOS AUTONOMOS, ayudaría de sobre manera tanto al medio ambiente en la reducción de gases de efecto invernadero, así como también a evitar los trágicos accidentes que normalmente son ocasionados por descuidos humanos, a la vez se haría conciencia a la sociedad de el grave daño que se esta haciendo al planeta con los vehículos convencionales que día a día se incrementan.