(fomentando el juego y la exploración libre)
A través de este sello esperamos fomentar en todos los niños y niñas la oportunidad de crear, usando las variadas formas de expresión artística, permiténdoles en todo momento la exploración propia, espontánea y con base en la construcción en cada juego libre.
En la sala cuna y jardín infantil “Cumbre Volcán Lonquimay” utilizamos el currículum integral, modalidad fundamentada en la integración de los planteamientos teóricos de diferentes posturas pedagógicas y pretende la potenciación de las habilidades individuales de cada niño, considerándolos como seres únicos e integrales.
Consideramos que las experiencias de aprendizaje significativas son aquellas que nacen desde la creación y construcción de cada niño y niña, acogiendo, respetando e incluyendo la diversidad cultural de toda la comunidad. Para ello, es esencial una comunicación fluida con las familias, indagando y valorando sus experiencias personales, creencias, religiones y todo lo que sea relevante para la potenciación de nuevos aprendizajes.
Reconocemos cuatro pilares que permiten su andamiaje y son la base del proceso de enseñanza aprendizaje en el Jardín Cumbre Volcán Lonquimay:
Socio-constructivismo en el proceso de aprendizaje
Énfasis en ambientes bien tratantes
Inspiración en Filosofía Reggio Emilia
Creatividad Artística
Metodología en sala cuna de la pedagogía Pikler-Lóczy
El énfasis constructivista de nuestro currículum viene de la influencia en los ámbitos de la filosofía y ciencias sociales, de la psicología y la educación. El constructivismo sostiene la importancia de entregar al niño las herramientas necesarias, las cuales a través de la resolución de problemas y de su propio contexto y experiencias previas, le permitan la construcción de nuevos conocimientos, visionando además el error como la construcción de un nuevo aprendizaje.
Un ambiente intencionado es un espacio físico y sicológico en el cual se ofrece materiales de manera atractiva, para despertar la curiosidad y activar nuevas relaciones con sentido pedagógico. El ambiente intencionado está dentro de un entorno que rodea al niño o niña, donde es protagonista del proceso de enseñanza/aprendizaje y respetado como tal.
La implementación-ambientación del aula debe ser cuidadosa en cuanto a todo lo que se les ofrezca a los niños y niñas para ver, oír, tocar, olfatear, degustar y relacionar. La propuesta de enseñanza debe basarse en la libertad que se les concede para actuar en función de sus intereses, su curiosidad, sus emociones, del nivel de desarrollo de su pensamiento y de sus recursos sensoriales. El ambiente en donde se desenvuelva el niño debe estar previamente preparado e intencionado con los materiales que les permita explorar con libertad y construir aprendizajes según sus necesidades y requerimiento interno o grupal, en relación a su identidad y contexto sociocultural.
La filosofía Reggio Emilia tiene variados elementos que la hacen especialmente significativa para nuestro proyecto educativo.
Rinaldi (2001) nos plantea que “los niños tienen el deseo y la habilidad de buscar el significado de la vida, y su propio sentido del ser desde que nacen”. Es por esto que los adultos del establecimiento juegan un rol activo en la búsqueda por significar, esto quiere decir que éste oriente su búsqueda para dar respuesta a los “por qué” y a las constantes inquietudes y curiosidades planteadas por los niños día a día y su interés por descubrir el mundo. Esta importancia a la identidad y al niño como persona cuestionadora y activa en su rol en el contexto en que vive, es un elemento central para nuestro jardín.
“El espacio-ambiente en las escuelas municipales de Reggio Emilia se concibe como un elemento fundamental de su filosofía educativa, buscando siempre la coherencia entre la arquitectura y el proyecto pedagógico, para construir una escuela que no prepare para la vida, sino «dónde se viva»” (Abad, 2006). De acuerdo con lo anterior consideramos el jardín infantil como un lugar que propicie ambientes amables y funcionales; los cuales alberguen los derechos de los niños, de los trabajadores y de las familias, con el fin de ser considerado como un espacio de comunicación con y entre individuos.
La filosofía Reggio Emilia integra la naturaleza y la utilización de recursos naturales para promover la construcción de aprendizajes de los niños y niñas con la intención de permitirles descubrir que forman parte del ecosistema. Esta conexión con el medio ambiente ha sido un área de interés a lo largo de los años en nuestro jardín, por lo que resulta significativo plasmarlo dentro de las aulas.
Es debido a esta serie de elementos significativos para el Jardín Cumbre Volcán Lonquimay que en el nivel medio pretendemos utilizar estrategias de la filosofía Reggio Emilia. Queremos que niños y niñas sean valiosos protagonistas e investigadores del mundo que les rodea, lo que se plasmará en el énfasis puesto a “El ambiente como tercer educador”, la “Utilización de recursos naturales” y al “Niño como protagonista y constructor de su aprendizaje”.
Este foco tiene relación con nuestro sello “Creatividad Artística” y es fundamental abarcarlo en todos los niveles ya que según lo expuesto en el ámbito de lenguajes artísticos en las Bases Curriculares de la Educación Parvularia (BCEP) (MINEDUC, 2018) “integra a todos aquellos medios de expresión que favorecen la sensibilidad estética, la apreciación y la manifestación creativa, como son lo plástico visual, lo corporal y musical, entre otros. Los lenguajes artísticos tienen un potencial simbólico, divergente y sensible que contribuyen a explicitar los múltiples significados que tienen las experiencias.” (p.73)
La creatividad no es solo una cualidad del pensamiento de cada individuo, sino que es también un proyecto interactivo, relacional y social. Requiere de un contexto que le permita existir, ser expresada, volverse visible. En las escuelas, la creatividad debiese tener la oportunidad de ser expresada en todo lugar y en todo momento. A lo que nosotros aspiramos es al aprendizaje creativo y a profesores creativos, no simplemente a una “hora de la creatividad”. Es por eso que el “atelier” debe sustentar y asegurar todos los procesos creativos que pueden tomar lugar en cualquier lugar de la escuela, en la casa, en la sociedad. Debiésemos recordar que no hay creatividad en el niño si no hay creatividad en el adulto: El niño competente y creativo existe si hay un adulto competente y creativo (Gandini, Hill, Cadwell & Schwall, 2005).
La pedagogía del respeto profundo nace en el ámbito clínico de la mano de la pediatra Emmi Pickler, quien consideraba fundamental ofrecer un trato cariñoso y ambientes que resulten naturales para los niños cuando visitaban su consulta. Así mismo, le llamó poderosamente la atención el hecho de que los niños pobres sufrían menos lesiones que los más adinerados, debido a que se criaban en ambientes libres, sin que nadie coartare sus movimientos.
Como equipo educativo queremos implementar diversas estrategias metodológicas de la pedagogía de Emmy Pikler en los niveles Sala Cuna Menor y Mayor, donde el movimiento es una necesidad vital de los párvulos y donde cada movimiento los lleva a experimentar diversas experiencias. Este pilar está en directa relación con el anterior del foco en corporeidad y psicomotricidad, ya que tenemos la convicción, así como Emmy Pikler, que el niño o niña es el/la primero/a en descubrir y conocer su cuerpo, siendo capaz de ir desarrollando diversas posturas hasta llegar más tarde a desplazarse y caminar de acuerdo a sus posibilidades. Preparar el ambiente y equipo para ello, será fundamental para el desarrollo de este pilar.
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