Friedrich Wilhelm Nietzsche (15 de octubre de 1844 -25 de agosto del 1900) Nació en Prusia, que era el estado más poderoso de una Alemania que aún no estaba unificada. Su padre era un sacerdote luterano, que falleció cuando tenía cinco años y tanto él como su hermana fueron criados por su madre con el rigor propio de una familia acomodada de su época.
En 1864 comenzó estudios de Teología y Filología Clásica en la Universidad de Bonn con gran brillantez. Esto hizo que fuera contratado por la Universidad de Basilea como profesor de griego con sólo veinticuatro años, lo que era casi inaudito a mediados del siglo XIX.
En 1868, conoció al compositor Richard Wagner en Leipzig, con el que mantuvo una estrecha amistad. En 1872 publica El origen de la tragedia, donde explora uno de sus principales conceptos, la oposición de los apolíneo y lo dionisiaco como motor de la cultura de Occidente.
tras vagar por dversas ciudades europeas, deprimido, y acosado por pensamientos suicidas, emprendió su obra más ambiciosa y discutida, Así habló Zaratustra (1885), a la que le siguieron Más allá del bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los ídolos (1888), El Anticristo (1888) y Ecce Homo (1889). Esa fructífera etapa se cortó bruscamente en 1889 cuando sufrió un colapso mental mientras paseaba por las calles de Turín que acabó con su muerte en 1900.
LA FILOSOFÍA DE NIETZSCHE
Crítica a la tradición judeo-cristiana y al platonismo.
El conjunto de la filosofía de Nietzsche es, por una parte, una crítica radical a los fundamentos de la cultura occidental basada en una metafísica, una religión y una moral que han suplantado e invertido los valores vitales; por otra parte, es un intento de superación de esta cultura a la que califica como producto del resentimiento contra la vida. Por ello debe verse en Nietzsche, no sólo un perspicaz crítico, sino que su pensamiento también intenta una superación de la decadencia y del resentimiento de la cultura que critica.
Dentro de su superación de la cultura occidental Nietzsche convierte la vida en el principal tema de reflexión lo que convierte a su perspectiva filosófica en Vitalista. Su filosofía tiene una doble vertiente: Una vertiente negativa (en la que realiza la crítica de los valores de la cultura occidental) y una vertiente positiva (en la que habla del superhombre, la muerte de dios, el eterno retorno...) como elementos básicos de su superación.
El origen de la tragedia: Lo apolíneo y lo dionisiaco.
Utilizando las figuras mitológicas griegas; Apolo y Dionisos, Nietzsche comienza a dibujar en su primera obra la gran tensión que, expresada en el arte, podemos encontrar en la cultura Occidental y que se expresa a lo largo de su existencia haciendo especial hincapié en la Filosofía.
Lo apolíneo, escenificado con la sublime aparición clásica del dios Apolo que se dibuja con el vigilante de la verdad y el orden, la belleza, la música y la luz, es caracterizado en la filosofía nietzscheana como lo estático, lo ordenado, eterno e impasible. Asimilable así al entorno ideal platónico y al concepto de verdad objetiva tan idolatrado a lo largo de la Historia del pensamiento. Por otro lado, lo dionisiaco, apegado al dios dionisos que representa la embriaguez, el goce incontrolado, la naturaleza ha sido denostado y criticado desde la filosofía platónica como el productor de la doxa en el ámbito gnoseológico y el devenir y el cambio en el ámbito ontológico.
Con la valoración de lo apolíneo y el cuestionamiento y crítica de lo dionisiaco surge, a tenor de Nietzsche, el origen de la tragedia que ha acabado por invertir los valores genuinos y auténticos que deberían haber guiado nuestra historia. El orden, la verdad y lo estático se dibujan como lo deseable frente al cambio y la espontaneidad que son criticados y dejados de lado por nuestra cultura.
Fruto de este error surge uno de los principales conceptos de la filosofía nietzscheana; La inversión de los valores.
Crítica de los valores de la cultura occidental.
La cultura occidental es una cultura racional, dogmática y decadente y está en contra de la vida y de los instintos. Por esta razón Nietzsche realiza una crítica total de la cultura occidental, una crítica a la religión, a la moral, a la filosofía y a la ciencia con el fin de destruirlas y provocar una transmutación de los valores. Este concepto Nietzscheano defiende que a lo largo de la historia cultural de Occidente, con Platón como máximo artífice, se ha producido una inversión de los valores que provocó una visión invertida de lo real. Se ha primado un mundo ideal, falso por añadidura, plagado de valores igualmente falsos e invertidos que sólo han servido para esclavizar a la humanidad.
Surge con este concepto la doble visión de la moral nietzscheana ya que este pensaba que había dos clases de hombres: los señores y los siervos, que han dado distinto sentido a la moral distinguiendo así entre las consecuencias de esta transmutación serían la liberación del ser humano de un mundo axiológico falso y la llegada a la visión de la vida misma, que se mostrará como voluntad de poder.
Crítica a la filosofía.
Para Nietzsche la filosofía es una ciencia que trata los errores fundamentales del hombre, pero lo hace como si estos fueran las verdades fundamentales. Según Nietzsche lo que la filosofía tradicional ha considerado como ser no es. Lo único que es, es el devenir. Nietzsche afirma que con Sócrates se inicia la decadencia griega. Por tanto, su crítica va destinada a la filosofía desde Platón y Sócrates hasta la actualidad, excluyendo a los presocráticos. La filosofía tradicional ha cometido principalmente 2 errores:
Minusvaloración del devenir, que conlleva una desvalorización del conocimiento sensible. Nietzsche rechaza la contraposición de un mundo verdadero y uno aparente y afirma que el único que existe es el segundo, el mundo sensible. Nietzsche propone la inversión de la ontología y de la valoración del ser que se ha hecho hasta ahora.
Confusión entre lo último y lo primero. Según Nietzsche la filosofía está guiada por conceptos supremos y generalísimos que están vacíos, son meras generalizaciones. En un primer momento estos conceptos son metáforas de la realidad pero acaban quedando vacías y constituyen signos que ocupan el lugar de las intuiciones.
Finalmente Nietzsche afirma que los filósofos no buscan la verdad, sino que buscan su verdad, la cual se encuentra relacionada con su forma de ver el mundo, expresión de la verdad que acaba con la posible y supuesta objetividad de la misma.
Crítica a la ciencia.
Nietzsche critica al mecanicismo y al positivismo por su relación con la metafísica tradicional, porque están inspirados en la lógica occidental, hacho este que contamina el propio quehacer científico. Especialmente realiza una crítica a la matematización de lo real, la cual nos ayuda a establecer relaciones cuantitativas entre las cosas pero no nos ayuda a conocerlas y además tiende anular las diferencias que se producen entre las cosas. Según Nietzsche la matematización reduce las cualidades a cantidades y esto es un error. Además la ciencia no conoce el devenir, sino que lo niega y solo sabe de cantidad y número, denigra a los sentidos como forma de relación con el mundo y trata de realizar juicios absolutos sobre lo real.
Crítica a la religión.
Nietzsche rechaza cualquier pretensión de verdad de la religión, ya que la religión ha nacido de las angustias y necesidades y se ha deslizado en la existencia a través de los errados caminos de la razón. Según él, dios es una dimensión de la existencia humana que ha sido proyectada fuera por el hombre. En su crítica a la religión se centra en el cristianismo. Nietzsche considera esta religión como una forma vulgar de metafísica, una forma de platonismo para el pueblo (ya que mientras que con Platón sólo podían acceder al mundo verdadero los sabios, con el cristianismo para acceder a este mundo basta tener fe). El cristianismo además destruye los valores más nobles de la vida pervirtiéndola hasta la raíz. Transforma toda verdad en mentira al apoyarse sobre la inversión de los valores. Es, en palabras de Nietzsche, una forma más de la expresión de la moral de los esclavos.
Crítica a la moral.
Para analizar la moral Nietzsche usa la genealogía, mediante la cual estudia las raíces de las que nacen los conceptos bien y mal. Critica a la moral tradicional (moral que se da a partir de Sócrates y Platón) por su antinaturalidad. La moral tradicional está en contra de la vida y la naturaleza. Este error se produce a causa del resentimiento (a causa del desprecio de la vida) propio de los sacerdotes, que surge con el judaísmo y que lo hereda el cristianismo. Nietzsche también ataca al formalismo moral, es decir, critica la intención de formular preceptos morales universales. Trata de poner de manifiesto que detrás de la pretensión de universalidad y objetividad de los valores morales se esconden sistemas de preferencia de índole afectiva.
Podemos encontrar en la Filosofía de Nietzsche una clara diferenciación entre dos tipos básicos de moral:
Moral de señores: Corresponde a los estados del alma elevados. Es una moral caballeresca, creadora, que implanta valores. Es la moral propia del superhombre y de quien ama la muerte de dios. Para los señores, el binomio «bien-mal» equivale a «noble-despreciable». Desprecian como malo todo aquello que es fruto de la cobardía, el temor, la compasión, todo lo que es débil y disminuye el impulso vital. Aprecian como bueno, en cambio, todo lo superior y altivo, fuerte y dominador. La moral de los señores se basa en la fe en sí mismos, el orgullo propio.
Moral de esclavos: Es una tendencia a igualar toda forma de vida humana que tiene su raíz en el instinto de venganza contra toda forma de vida superior. Defiende la igualdad de todos los hombres y el amor al prójimo y no crea valores. Nace de los oprimidos y débiles, y comienza por condenar los valores y las cualidades de los poderosos.
Una vez denigrado el poderío, el dominio, la gloria de los señores, el esclavo procede a decretar como «buenas» las cualidades de los débiles: la compasión, el servicio —propios del cristianismo— ,la paciencia, la humildad. Los siervos inventan una moral que haga más llevadera su condición de esclavos. Como tienen que obedecer a los señores, los siervos dicen que la obediencia es buena y que el orgullo es malo. Como los esclavos son débiles promueven valores como la mansedumbre y la misericordia.
Nihilismo.
Nietzsche entiende el nihilismo en dos sentidos. En un sentido negativo, supone el movimiento histórico propio de la cultura occidental en cuanto cumplimiento de la esencia de la metafísica, que había puesto “el ser” como lo real y que dará lugar al proceso platónico que conduce a una aniquilación de los valores vitales. Pero, por otra parte, en la medida en que se muestra que no hay realmente valores fundados fuera de la vida, el nihilismo es positivo, pues sólo en ausencia de todo valor se hace patente la necesidad de distanciarse de los antiguos valores y acometer su transmutación. El reconocimiento pleno de la ausencia de sentido es la condición para que pueda surgir un sentido, para que pueda surgir la presencia del devenir que no ha de justificarse fuera de sí.
Esta es la base que permite la aparición del superhombre. No obstante, la aceptación del Nihilismo implica saberse sin rumbo, sin auténticos valores, aceptar la falsedad de lo impuesto por la tradición. Es por ello que la máxima manifestación del nihilismo es la muerte de dios.
La muerte de Dios hace referencia al abandono de la visión cristiana del mundo en la cultura europea que tiene lugar desde el renacimiento. La muerte de dios se puede ver de 2 maneras:
Como la desvalorización de la religión, moral y metafísica, lo que provocaría un empobrecimiento del hombre con un ateísmo superficial y un desenfreno moral.
Como la transmutación activa y expresa de los valores, que supondría un nuevo modo de pensar afirmativo que afirma la vida y la voluntad en la vida; y que expulse todo lo negativo Este pensamiento además creerá en el eterno retorno y en la inocencia del porvenir y el pasado. Este pensamiento se denomina pensamiento trágico. Provocaría la aparición del superhombre.
Superhombre.
Nuevo modelo humano espiritualmente más elevado que ha superado el pensamiento trágico del eterno retorno. Este superhombre supera la moral tradicional y llega a la nueva moral de acuerdo con su naturaleza. Es un espíritu libre. La transformación de hombre en superhombre ocurre en 3 fases:
Camello: En este momento el hombre carga con el peso de la ley moral, es como un animal de carga que obedece a su amo.
León: En este momento el hombre se cansa de la carga que lleva encima y se rebela contra su amo librándose de la carga. Se convierte entonces en un hombre crítico que dice “yo quiero” e impone su voluntad.
Niño: El hombre se va quitando cargas y creando sus propios valores, busca la afirmación de sí mismo.
Las características fundamentales que podemos atribuir a este “nuevo sujeto”, este niño que encarne el superhombre son el ansia de vivir, de superación, la práctica de la moral de los señores, el cambio de la forma de vivir (riéndose de los antiguos valores), vivir la fidelidad de la tierra lejos de la idea de Dios, vivir la voluntad de poder y el eterno retorno como formas de auto-afirmar su existencia.
Voluntad de poder.
Toda fuerza impulsora es voluntad de poder que, en este sentido, es la esencia misma del ser, y que, como principio afirmador, está situado más allá del bien y del mal. Esta noción, pues, carece de cualquier clase de connotación política. No se trata de un deseo de poder político, o de un afán de dominio social, sino que expresa solamente el dinamismo del cual la vida es su manifestación, no sometido a ningún poderío exterior, a ningún dios, ni a ningún valor superior al de la propia vida.
La voluntad de poder no consiste en ningún anhelo ni en ningún afán de apoderarse de nada ni de dominar a nadie, sino que es creación; es el impulso que conduce a hallar la forma superior de todo lo que existe y afirmar el eterno retorno, que separa las formas superiores, afirmativas, de las formas inferiores o reactivas.
Eterno retorno.
Expresión inspirada en la concepción cíclica del tiempo propia de los presocráticos que pretende superar la idea lineal de tiempo propia del pensamiento judeo-cristiano; une finitud y eternidad y le da infinito valor a cada instante de la existencia. Como el tiempo es infinito y las fuerzas que forman la voluntad de poder son finitas, Nietzsche afirmará que todos los sucesos de la realidad se repetirán eternamente incluidos los actos que nos conforman.
APUNTES DE NIETZSCHE
GUÍA DE LECTURA TEXTOS PAU
COMPARACIÓN NIETZSCHE - RACIONALISMO (DESCARTES)
PROBLEMA FUNDAMENTAL AL QUE LOS TEXTOS TRATAN DE DAR RESPUESTA