DESDE ECUADOR
NAR-ANON es el único lugar en el cual he logrado encontrarme y, ENCONTRAR MI IDENTIDAD. En mis 43 años he desempeñado varios roles y en cada uno de ellos he sentido la necesidad de justificarme o de buscar aprobación. Con seguridad, unos roles se interpusieron a otros o mostraron más ímpetu y apasionamiento al manifestarse.
Mi primer encuentro en NAR-ANON fue virtual, a través de una plataforma ZOOM. Quise mirar los rostros de las personas con las que me identificaba, porque necesitaba ponerle rostro a aquellas palabras que se configuraban en historias y experiencias conocidas para mí.
Tal vez nunca conozca en persona a aquellos que hoy son mis compañeros de lucha (así los nombro cuando me permito orar por ellos); tal vez no comparta con ellos un café, un baile, un paseo; tal vez nunca discuta y tal vez nunca deba controlar mis emociones a través de la pantalla, porque simplemente me permito fluir y me concedo la oportunidad de “ser”. Esa es ahora mi identidad dentro de este maravilloso espacio.
El no “deber” dar explicaciones simplemente se ha convertido en algo liberador para mí. Nadie, absolutamente nadie fuera de NAR-ANON, entenderá lo que siento y lo que vivo. De mis conocidos recibiré apatía, cuestionamientos o, en un sentido altruista para ellos, consejos y recomendaciones.
Estamos a 12 pasos del cielo, a un click en un link o ID para permitirnos “ser” y pasar del caos a la serenidad, en ese universo alterno y real que existe para cada uno de nosotros.
Por causas de la pandemia del Covid 19 nos hemos visto obligados a utilizar los medios digitales como es Zoom para nuestras reuniones virtuales encaminados a no dejar caer la fe, la esperanza dirigida a nuestra recuperación. Gracias a esa plataforma continuamos y hemos hecho grandes amigos mundialmente, que han sido parte del círculo de apoyo. Los lazos de hermandad se han afianzado a nuestra recuperación porque nos reafirma que la adicción a drogas es una enfermedad familiar mundial. Los hermanos de habla hispana ya son parte de la hermandad puertorriqueña que compartimos nuestra fe, fortaleza y esperanza. La pandemia tal vez vino para quedarse y con eso tendremos que lidiar, pero las reuniones virtuales también vinieron para quedarse.
En ausencia de reuniones presenciales, hace un año, unos pioneros valientes se juntaron buscando alivio para la angustia, el temor y la ingobernabilidad que día a día sufrimos los que padecemos la enfermedad de la co-dependencia. Así nació la reunión virtual "Resiliencia”. Nuestro agradecimiento para los que pusieron la primera piedra, también para todas y todos los que siguen conectándose. Gracias a los compañeros ese alivio, ese crecer y ese madurar son una realidad, tienen continuidad. Reafirmamos nuestro compromiso para respaldar estas reuniones virtuales con nuestra asistencia, servicio y apoyo mutuo, así como a las presenciales cuando se reanuden. Lo hacemos con la ayuda de un Poder Superior que se manifiesta en la conciencia de grupo siempre, y hoy particularmente.
Reconocemos que mantener una reunión abierta brindando alivio, semana tras semana ininterrumpidamente hasta acumular 1 año de servicio es una tarea difícil, como igualmente es difícil para los adictos mantenerse "limpios." Sin embargo, igual que ellos nos esforzamos y seguiremos haciéndolo porque reconocemos que aquí habrá siempre un espacio de serenidad, reflexión, alivio en donde personas como nosotros, son bienvenidas.
Acogemos el regalo de este espacio abierto donde nos serenamos, nos desahogamos, buscamos paz y sabiduría compartiendo experiencias, fe, fortaleza y esperanza. A través de estas reuniones virtuales nos recuperamos, eso contribuye efectivamente a la recuperación de todos en nuestras familias, incluyendo al adicto. Esperamos que siga disponible para todos los que necesitan y buscan ayuda, también nos corresponde la obligación de asegurarnos de que siga existiendo al presente porque los hermanos de otros países son un componente importante.
En este foro aportamos colectivamente al alivio propio y ajeno para lograr una vida menos complicada, de más calidad. Lo hacemos practicando las actitudes sanas, la reflexión, la serenidad, el silencio y el aplomo de frente a los retos diarios. Nuestras vidas comprenden muchas cosas aparte de la adicción de un ser querido. Al seguir conectándonos aprendemos a destronar a la adicción ajena, a vivir una vida más plena y mejor balanceada.
En esos momentos menos buenos esta reunión virtual nos ayuda a recordar que se trata de progreso, no de perfección. La esperanza es luz que ilumina nuestros momentos más oscuros, guiándonos por la ruta del valor, de la audacia, de la fe, de la sabiduría y de la serenidad. El que mantiene la esperanza jamás desespera. Por eso esta reunión llamada, "Resiliencia" nos alivia, nos reconforta y nos recuerda mantenernos en pie de lucha con actitud positiva de manera que nuestras acciones permitan avanzar para superar la enfermedad de la adicción familiar.
La adicción siempre intentará borrar, empañar y ocultar esa “Resiliencia”, porque esa es la naturaleza exacta de esa enfermedad, oportunista y rastrera. Pero estas reuniones nos enseñan, con una simple evocación de su nombre, que la esperanza aquí está, de aquí no se va, aquí la encontraremos en todas las reuniones virtuales. Por eso seguimos conectándonos, por eso estamos dispuestos a dar servicio una tras otra vez para que este espacio permanezca abierto. Porque yo lo necesito. Porque tú lo necesitas. Porque todos y todas lo necesitamos.
Cuando logramos identificarnos, nos transformamos en amigos fieles y pasan a ser pilares en nuestro proceso de recuperación. Todo eso es producto de estas reuniones virtuales por el pasado año. Nos lo sigue ofreciendo a través de los servidores que con dedicación y humildad se dan a la tarea de difundir esta nueva filosofía de vida, prestándoles atención y permitiéndoles desahogarse sin criticarles.
Compañeros… compañeras… gracias por haber permitido que estas reuniones virtuales permanezcan disponibles. Gracias por su servicio, gracias por esperar al que llega, gracias por ayudar al que sufre, y gracias por darle fe, fortaleza y esperanza al necesitado. El principio espiritual de buena voluntad y de gratitud lo tenemos que llevar alrededor del mundo.
GRUPO RESILIENCIA DE PUERTO RICO