La crisis sanitaria ocasionada por la pandemia ha generado una situación inédita en nuestra his- toria, como es la suspensión de toda actividad presencial en nuestros colegios e institutos. Tras una suspensión de varios meses, en septiembre volveremos al aula y tan necesaria se hace la formación en los protocolos sanitarios como recuperar nuestro estado emocional alterado por el confinamiento y la incertidumbre provocada por el virus. El equilibrio emocional es fundamental para el desarrollo de un buen aprendizaje.
Esta Guía es un instrumento de trabajo pensado para orientar y dirigir el proceso de detección e intervención ante conductas autolesivas o ideaciones suicidas en centros educativos.
La necesidad de elaborar esta Guía práctica viene determinada por el aumento de este tipo de situaciones por parte del alumnado de nuestros centros escolares.
Los profesionales de la educación precisan una orientación clara para prevenir este tipo de conductas en el alumnado y, en su caso, intervenir. Su principal labor radica en potenciar factores protectores y hábitos saludables que aumenten la salud del alumnado y su capacidad de resiliencia.
Con esta guía se pretende dar una visión proactiva y preventiva ante el tema del suicidio, con el fin de proporcionar a la comunidad educativa herramientas para promover la salud mental en el contexto escolar y para la intervención, teniendo claro cuándo, cómo y de qué forma hacerlo. Todo ello teniendo en cuenta que cualquier actuación debe estar enmarcada en los planes del centro educativo para llegar así a toda la comunidad, creando entre todos un clima escolar protector.
La escuela debe ser un entorno seguro, debe actuar como factor de protección y debe ser motor del desarrollo individual. Además, a través de la educación en habilidades para la vida, la escuela puede influir sobre algunos factores internos de la salud mental, proporcionando a los estudiantes los conocimientos, las actitudes y el desarrollo de competencias necesario para una mejor gestión de sus pensamientos y emociones.
Las características de los estudiantes emocionalmente inteligentes:
Poseen un buen nivel de autoestima.
Aprenden más y mejor.
Presentan menos problemas de conducta.
Son personas positivas y optimistas.
Resisten mejor la presión de sus compañeros.
Superan sin dificultad las frustraciones.
Resuelven bien los conflictos.
Son más felices, saludables y tienen más éxito.