“Mira profundamente en la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor.”― Albert Einstein
En matemática, la sucesión de Fibonacci es la siguiente sucesión infinita de números naturales: 0,1,1,2,3,5,8,13,21,34,55,89,144,233,377,610,987,1597….
Cada número de la secuencia es la suma de los dos anteriores (55=34+21).La sucesión formada por los cocientes (resultados de la división) de números de Fibonacci consecutivos converge, rápidamente, hacia el número áureo.
Leonardo de Pisa (1170 – 1250), también conocido como Fibonacci, fue un matemático italiano que se hizo famoso al difundir en Europa la secuencia numérica.
En muchos ejemplos de naturaleza, nos encontramos con los números de Fibonacci. Uno de ellos es la forma en que se ordenan las semillas en el girasol de la fotografía. En los girasoles, las espirales de su centro crecen en esta proporción, cuenta el número de curvas que crecen en una dirección, del centro a los pétalos, y luego las que crecen en sentido opuesto. Si cuentas bien las espirales que se forman hacia la derecha y hacia la izquierda, verás que hay 34 curvas en un sentido y 21 en el otro: ambos son números consecutivos de la sucesión de Fibonacci.
Las semillas crecen en anillos alrededor de una zona central llamada meristemo, un tejido vegetal que a menudo es asimilado a las células madre de los animales. Con el paso del tiempo, la planta añade nuevos anillos interiores hasta llenar su cabeza de semillas, las cuales se disponen en familias de espirales concéntricas.
Esta sucesión aparece en configuraciones biológicas, como por ejemplo en las flores de alcachofas, y en la configuración de las piñas de las coníferas. De igual manera, se encuentra en la estructura espiral del caparazón de algunos moluscos, como el nautilus.