En la primera jornada del Misterio, la Vespra, la Virgen María y su cortejo, formado por María Salomé y María Iacobe y algunos ángeles entra por la entrada principal de la basílica y asciende por el andador.
Desde la cúpula de la iglesia, que para las representaciones del Misterio se cubre con una lona pintada que simula el cielo, desciende un ángel en el interior de un aparato denominado Mangrana. Este ángel anuncia a María su cercana muerte y le entrega una palma dorada para que sea portada en su sepelio.
Siguiendo los deseos de la Virgen entran en el templo los apóstoles dispuestos a asistirla en sus últimos instantes. Tras la muerte de María, el niño que la representa será sustituido por la imagen de la Virgen de la Asunción, patrona de Elche. Y un nuevo aparato aéreo, ocupado por tres adultos y dos niños figurando ángeles, desciende lentamente para recoger el alma de la Virgen, que está representada por una pequeña imagen. Con la llegada de este coro llamado Araceli al cielo concluye el primer acto de la representación.