Diálogo con los clásicos...
Los textos antiguos nos hablan, cuando nos paramos a escucharlos, de temas que sentimos como nuestros.
Los alumnos de segundo de bachillerato se han acercado a la Eneida. Las palabras escritas hace dos mil años resuenan en sus reflexiones.
“Éste fue el fin de la fortuna de Príamo, éste fue el desenlace,
el que le tocó en suerte por designio del hado:
contemplar Troya en llamas, ver derrumbada Pérgamo,
él un día señor de tantos pueblos y tierras, el monarca de Asia.
Tendido en la ribera yace un enorme tronco,
la cabeza arrancada de los hombros, un cadáver sin nombre.”
Estos versos muestran el trágico final del rey Príamo, que pasa de ser un monarca poderoso a morir de forma cruel, viendo su ciudad derrumbada. Virgilio no solo describe la tragedia del rey, sino que nos recuerda la fragilidad de la gloria humana: todo poder, riqueza o fama son pasajeros frente al paso del tiempo.
Este fragmento me ha llamado la atención porque me ha recordado al latinismo sic transit gloria mundi, “así pasa la gloria del mundo”. Aquello que parece eterno, como el poder, la grandeza, o la fama, se desvanece con el tiempo, igual que Troya, que un día fue el centro del mundo y acabó convertida en cenizas. Príamo, “monarca de Asia”, termina como un cuerpo anónimo, lo que muestra la idea de que ninguna grandeza humana resiste la acción del tiempo o del destino.
Esto nos invita a reflexionar sobre la brevedad de la vida y la necesidad de vivirla con humildad, pues al final todos acabamos igual.
Aurora Díaz López. 2º BHCS
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"¿Qué ocurrencia tan loca te ha impulsado,
pobre marido mío, a ceñirte esas armas?
-prorrumpe-. ¿Dónde vas a lanzarte tan a prisa?
No, no es esa la ayuda ni la clase de defensa que el momento requiere,
no, aunque estuviera aquí mi Héctor presente. Ven, retírate aquí.
Este altar va a ampararnos a todos o morirás aquí junto a nosotros".
Dijo y se atrajo al anciano hacia sí
e hizo que se sentara en el sagrado asiento.
He elegido este fragmento porque me parece muy curiosa la fatalidad con la que los troyanos aceptan su destino.
En estos versos Hécuba, que fue reina de Troya, no lucha en contra de la muerte ni intenta huir de los griegos, sino que decide aceptar su destino sin más, por ello convence a Príamo de no luchar y le propone sentarse con sus hijos y esperar a morir juntos. El concepto del destino es, en el mundo antiguo, más poderoso que cualquier divinidad.
Me parece en cierto modo bonito cómo prefieren morir en familia en vez de solos, cada uno por un lado, a pesar que al final esto no será así y cada uno morirá de una forma distinta y por separado.
Leyre Gallego Arroyo 2º BHCS.
Virgilio leyendo la Eneida a Augusto, Octavia y Livia. Jean-Baptiste Wicar. Tomado del Blog: La gruta de los lienzos.
Entonces se me apareció en sueños la sombra de Héctor,
tan triste, tan deshecho, arrastrando sus heridas, con el rostro lleno de polvo y sangre.
Me miró con ojos llenos de dolor y me dijo:
"Huye, hijo de una diosa! Escapa de estas llamas;
el enemigo se ha apoderado de las murallas.
A ti te está reservado fundar una nueva Troya".
Este breve fragmento de la Eneida me ha gustado porque aunque se vea que todo está perdido y Troya está siendo destruida, Héctor le da un mensaje de ánimos y esperanza.
Creo que este mensaje se puede también aplicar a la vida ya que hay veces que pasamos por momentos muy difíciles en los que sentimos que todo se ha acabado pero eso no es así siempre hay oportunidades de seguir hacia adelante y ser fuerte.
José Luis Machín Gutiérrez. 2º BHCS.
No son solo los teucros los que pagan su culpa con sangre.
A veces el valor vuelve a los corazones de los mismos vencidos
y caen los vencedores, los dánaos.
En estos versos Eneas anima a los suyos cuando los griegos están intentando atacar Troya.
Es llamativo porque parece una expresión que se adapta a tantas situaciones personales, en las que no podemos dejar que el desánimo se apodere de nosotros, porque incluso en la derrota podemos volver a levantarnos con más fuerza.
Todos hemos pasado por etapas en las que sentimos que nada nos sale bien, pero justo ahí es cuando más podemos aprender, ya que el valor no es no caer nunca, sino ser siempre capaces de levantarnos.
Nuria Merino Quispi. 2º BHCS.