La ciudad permaneció destruida hasta 1704 cuando un grupo de gibraltareños huidos del peñón tras la ocupación de las tropas anglo-holandesas aliadas con el archiduque Carlos de Austria en la Guerra de Sucesión Española se asentaron en las ruinas de la medina árabe. El lugar seleccionado para ello fueron los alrededores de la entonces capilla de San Bernardo, que desde entonces se llamaría de Nuestra Señora de Europa al depositarse en ella la imagen de esta Virgen venerada en Gibraltar y que se rescató del expolio. Esta fundación fue en un principio provisional pues los gibraltareños confiaban en que Gibraltar fuera pronto conquistada por España. A partir de 1713, año en que se firmó el Tratado de Utrecht, los gibraltareños exiliados se resignaron a no volver a su ciudad y comenzaron a construir una nueva Algeciras.
Las edificaciones fueron desde un principio provisionales, lo más usual fue reutilizar las piedras de la medina árabe para construir cualquier nuevo edificio. También se reaprovecharon los empedrados de las calles, de este modo quedó reflejado en el plano de la ciudad parte de las antiguas vías árabes. Desde 1721 el ingeniero Jorge Próspero de Verboom levantó planos de la ciudad, de las ruinas árabes y modelos de cómo debían construirse las nuevas calles. El trazado de Verboom constaba de calles rectas cruzadas en paralelo formando manzanas cerradas. También contemplaba la construcción de una ciudad fortificada en Algeciras ante la posibilidad de que esta fuese atacada por los británicos. De la ordenación de la ciudad se conservan sólo la zona norte de la Villa Nueva (calles Ancha, Sevilla, Alfonso XI y perpendiculares), de trazado reticular.
En 1726 se solicitó la devolución de los antiguos términos de Algeciras a la ciudad y desde el Consejo de Castilla se envió una cédula a San Roque para que se cumplieran estas condiciones. La ciudad de San Roque se negó y comenzaron una serie de alegaciones que acabaron por poner en suspenso la Orden Real. Cuatro años más tarde y en 1734 se presentaron sendas reclamaciones y de nuevo cayeron en saco roto por la oposición de los gobernantes de San Roque que veían como podían verse reducidos los derechos de su ciudad. Los argumentos de San Roque eran sobre todo de índole patriótica, de este modo consideraban que las ciudades de Algeciras, Los Barrios y San Roque no podían separarse porque eran en efecto una sola, la de Gibraltar.
Fuente: Wikipedia.