Anás fue designado sumo sacerdote entre los años 6 y 15 d. C. por el romano Quirino, hasta que el procurador romano Valerio Grato (el que después dejaría su cargo en manos de Poncio Pilato) le quitó su puesto para más tarde concedérselo a Caifás (año 18), su yerno.
Después de eso, Anás vio cómo varios miembros de su familia iban teniendo éxito como sumos sacerdotes.