Introducción
Las frutas son la parte comestible de las plantas, ya que el fruto es el órgano de las plantas que contiene las semillas. La fruta es un alimento carnoso, rico en azúcares, vitaminas y agua, cuyo sabor y aromas son utilizados en diversos postres y bebidas como los zumos, refrescos, etc...
Se pueden clasificar según el clima donde crecen (tropicales o regiones templadas), según su forma de cultivo (por el hombre o de forma silvestre), según su cultivo y consumición (del tiempo, silvestre o tropical), botánicamente (infrutescencias, frutos complejos, simples carnosos), según el código alimentario (carnosas, secas o de cáscara, oleaginosas), por su estado de presentación (frescas, desecadas, deshidratadas, congeladas, enlatadas), por su calidad comercial y por sus características (cítricos/agrios, de grana/semillas pequeñas, de hueso, bayas y uvas, melón, tropicales/blandas, tropicales/dulces/agrios y frutos secos).
Una de las clasificaciones de los postres que vamos a ver en el módulo son los postres a base de frutas, debido a que empleamos dichos productos de diversas formas (macedonias, compotas, asadas, en buñuelo, en almíbar, mermeladas...) ya que nos aportan un valor energético, hidratos de carbono (los azúcares son entre un 5-18% de la parte comestible de las frutas), grasas (0.1-0.5%, excepto en el aguacate que aporta un 14% de grasa), valor plástico (menos del 1%), minerales (magnesio, calcio, etc...), fibra, ácidos orgánicos (0.5-6%) y elementos fitoquímicos (colorantes, aromas, compuestos fenólicos, etc...).
Los postres a base de fruta vienen también de un legado a través de la historia mundial, ya que utilizaban los frutos que tenían cerca para elaborar dulces. Y no fue hasta la Edad Antigua con el descubrimiento de América y el refinamiento de la cocina con la aparición de los primeros chefs cuando se empezó a emplear frutos como el cacao, la pitahaya, el pomelo, etc...Llegando así a nuestras cocinas postres emblemáticos como el pêche Melba, creado por Escoffier en el año 1894.