Hubo un tiempo en que aquí vivían animales que hoy no están.
Hubo un tiempo en que aquí vivían animales que hoy no están.
Lynx pardinus
Uno de ellos es el lince ibérico, el gato más bello y escurridizo de Europa. En los alcornocales cazaba conejos. Con la fragmentación del bosque el conejo comenzó a escasear. Hoy el lince ibérico vive en Doñana, Sierra Morena, Extremadura y Castilla.
Canis lupus signatus
Otro gran habitante era el lobo ibérico. Sus llamadas se oían por las sierras de Jimenea, Cortes y Alcalá. Los humanos empezaron a temerle y a cazarlo. Poco a poco desapareció y hoy no queda ninguno.
El caso del lince ibérico
Hasta mediados de la década de 1970, los llamados “gatos clavos”, como popularmente se conocía al lince ibérico (Lynx pardinus), eran todavía animales relativamente comunes en buena parte de la península ibérica. Sin embargo, a partir de los años ochenta, la fragmentación de su hábitat se hizo evidente: la población total se redujo a unos 1.100 ejemplares, de los cuales apenas unas 350 eran hembras reproductoras.
El declive continuó durante las décadas siguientes. En 2004, el número de linces se había desplomado dramáticamente: apenas quedaban entre 60 y 80 individuos en la Sierra de Andújar (Jaén) y entre 20 y 24 en el entorno de Doñana (Huelva-Sevilla).
Como los últimos bandoleros andaluces, los últimos linces se refugiaron en los parajes solitarios de Sierra Morena, buscando zonas escarpadas y salvajes donde aún podían pasar desapercibidos. En estos paisajes agrestes, un cazador podía decidir, en un instante, entre acechar a su presa o desvanecerse en el monte.
Sierra Morena ha sido descrita por viajeros y naturalistas como una región de sierras solitarias, surcadas por hondas vaguadas cubiertas de maleza: un refugio ideal tanto para los antiguos bandoleros como para la fauna más esquiva.
Hoy, extinguidos aquellos bandoleros legendarios, los montes de Andújar y Cardeña albergan a una nueva estirpe de supervivientes: águilas imperiales, buitres negros, zorros, meloncillos… y, sobre todo, los linces ibéricos. Gracias a uno de los programas de conservación más exitosos de Europa, su historia ha cambiado de rumbo. La población total superó los 2.000 ejemplares silvestres en 2024, distribuidos entre Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Portugal y nuevos núcleos de recolonización.
El lince ibérico ha pasado así de estar “en peligro crítico de extinción” a la categoría de “en peligro”, y su expansión continúa alentada por la mejora de las poblaciones de conejo, la conectividad de los hábitats y la implicación de las comunidades locales. Sin embargo, su futuro sigue dependiendo de la conservación activa del territorio y de la coexistencia entre naturaleza y actividad humana en el campo ibérico.
¿Os gustaría que el lobo volviese a aullar en estos bosques?
¿Qué propones para que pueda vivir tranquilo en los Alcornocales?
En un bosque sano, todos pueden tener lugar.
El lobo: El gran proscrito