"¿Sabías que cerca del Estrecho de Gibraltar existe una 'selva mágica'? Es un lugar muy especial que sobrevive desde hace muchísimo tiempo gracias a que allí siempre hay mucha humedad y viento, ¡como si tuviera su propio aire acondicionado natural!
En este bosque viven árboles gigantes y fuertes, como los alcornoques y los quejigos. Están cubiertos de musgo verde y suave, y rodeados de plantas que trepan por sus troncos como si fueran lianas de la selva.
Además, es el hogar de muchos animales. Puedes ver desde enormes águilas volando por el cielo hasta pequeños pajaritos de colores. Por el suelo corretean zorros, jabalíes y corzos. ¡Incluso es un lugar de descanso para las aves que viajan entre Europa y África cada año!
Este Parque Natural alberga uno de los bosques de alcornoques más grandes del mundo y en él encontramos bosques de niebla, densos bosques mixtos, canutos y herrizas.
Durante 2,5 millones de años, los humanos se alimentaron recolectando plantas y cazando animales que vivían y se reproducían sin su intervención. Homo erectus, Homo ergaster y los neandertales recogían higos silvestres y cazaban carneros salvajes sin decidir dónde arraigarían las higueras o en qué prado debería pastar un rebaño de carneros. Homo sapiens se extendió desde África oriental a Oriente Próximo, hasta Europa y Asia, y finalmente hasta Australia y América; pero, dondequiera que fuera, los sapiens continuaron viviendo también mediante la recolección de plantas silvestres y la caza de animales salvajes.
¿Por qué hacer cualquier otra cosa cuando tu estilo de vida te da de comer en abundancia y sostiene un rico mundo de estructuras sociales, creencias religiosas y dinámicas políticas?
Todo esto cambió hace unos 10.000 años, cuando los sapiens empezaron a dedicar casi todo su tiempo y esfuerzo a manipular la vida de unas pocas especies de animales y plantas. Desde la salida hasta la puesta de sol los humanos sembraban semillas, regaban las plantas, arrancaban malas hierbas del suelo y conducían a los carneros a los mejores pastos. Estas tareas, pensaban, les proporcionarían más frutos, grano y carne. Fue una revolución en la manera en que vivían los humanos: la revolución agrícola.
Fruto de este proceso se producen asentamientos estables que han evolucionado con el paso de los siglos. Hoy, entre los pueblos del Parque nos encontramos: Alcalá de los Gazules, Jimena de la Frontera, Castellar de la Frontera, Los Barrios, Cortes de la Frontera...Aquí, las personas han convivido siembre con el bosque aprovechando la madera, el corcho, criando vacas y cabras, recogiendo miel, setas, espárragos y recolectando hierbas.
"Cuando cuidamos este entorno natural estamos preservando siglos de historia natural y humana".
Canuto en Los Alcornocales
Tesoros del pasado: "Los bosques de niebla"
Considerados "selvas mediterráneas", estos enclaves relictos de la era Terciaria sobreviven gracias a un microclima de humedad constante generado por el agua y los vientos del Estrecho de Gibraltar.
Los quejigos, las encinas, los melojos o robles negros, los alcornoques…, frondosos gigantes cubiertos de musgos y acompañados por helechos, plantas trepadoras, lianas, líquenes y demás especies propias de estos rincones húmedos y cálidos, son los responsables de dibujar un paisaje tan extraordinario como inusual en estas latitudes.
Del mismo modo, todo tipo de aves y mamíferos habitan la zona, desde grandes águilas y pequeños carboneros y pinzones, hasta zorros, corzos, jabalíes y ginetas, entre otros. Además, dependiendo de la época del año, distintas especies de aves migratorias atraviesan este territorio en sus rutas entre Europa y África.
El carbón y el picón: fuentes de energía.