Empecé con 11 años a tomar clases de “ballet” en el Centro Internacional de Danza de Tenerife, con 14 estudié durante un curso en Madrid en el Estudio de Danza de María de Ávila y ya con 18 viajé a Madrid de nuevo para formarme finalmente en el Centro Internacional de Danza de Carmen Roche. Me presenté al concurso nacional de Danza “Ciudad de Torrelavega” en 1998, y obtuve el 2do premio superior, un año más tarde gané el 3er premio superior del concurso nacional de Danza “Ciudad de A Coruña”. Durante mi estancia en Madrid, obtuve el “Título Superior en la especialidad de Coreografía y Técnicas de Interpretación de la Danza” Homologado por el Ministerio de Educación y Ciencia.
Pasé 10 años en Madrid, en los últimos años bailé en el Ballet de Carmen Roche, donde también ejercía de maestra-repetidora. De la mano de Carmen Roche y mientras bailaba empecé a dar clases en su escuela.
Estos años de estudio y trabajo junto a la MAESTRA Carmen Roche y su equipo, entre los que destaco a Gonzalo Zaragoza, me convierten en una apasionada de la técnica de la danza clásica. El ser una bailarina muy técnica con algunas carencias físicas y artísticas y metida de lleno en la enseñanza, me llevó a una búsqueda constante de la eficiencia en el movimiento.
Estando ya de vuelta en Tenerife, empiezo a dar clases en el Teatro Victoria, durante dos cursos en el Conservatorio Superior de Música de Canarias, algunas temporadas Compañía Tenerife Danza Lab del Auditorio de Tenerife y en la Compañía LAVA, residente en el Auditorio de Tenerife. En estos años entre otros muchos encuentros y aprendizajes, destaco el conocer a Martín Padrón, grandísimo pedagogo, del que aprendo principalmente a cuestionar/me. Cuestionar, observar, analizar los movimientos y expresiones. Cuestionar, observar y analizar mi actitud y la de los alumnos en la sala. Seguir creciendo.
Desde el curso 2017/18 soy la directora de la Escuela de Danza de Tacoronte y por fin trabajo en equipo. Es motivador trabajar con personas que te inspiran, te apoyan y te hacen crecer constantemente. Es un privilegio, trabajar rodeada de personas que te hacen sentir motivada, satisfecha y orgullosa de lo que haces.
Desde niña recibí clases de Danza a modo de actividad extraescolar en el colegio Echeyde y en el Centro Internacional de Danza pero considero que mi formación como bailarina se inició en el Teatro Victoria. Allí conocí a Charo y a Chano (con quienes me inicié en la Danza Clásica ) y a otros muchos bailarines y docentes que venían a la isla a actuar con sus compañías y a impartir talleres de fin de semana de Danza Contemporánea. Combinaba mi formación con algunos viajes a Madrid para realizar intensivos de HipHop y de Jazz en espacios como Karen Taft o Espacio Madrid. Actualmente sigo formándome con mis compañeros de equipo en esta escuela.
Mi trayectoria como bailarina ha sido siempre en proyectos puntuales, no extendidos demasiado en el tiempo. Actualmente formo parte de la Compañía Entredanza Charo Febles, siendo ésta la única vez que he pertenecido a una compañía de manera continuada. Hasta el momento siempre había trabajado en proyectos puntuales: carnavales, musicales, exposiciones, festivales, zarzuelas y algunos proyectos independientes junto a con David Reyes (Mapping Projection y Danza).
Comencé a dar clases en algunos colegios y más tarde en escuelas de Danza como Kalinka, LimaLimón, y también en el Teatro Victoria. Toda esa época sin duda fue una experiencia interesante dentro de la docencia pero mi crecimiento como docente comienza a partir del encuentro con Martín Padrón y su proyecto en la Escuela Municipal de Danza de San Sebastián de la Gomera.
Ese encuentro marcó un cambio importante en mi forma de trabajar en clase así como proyectos de Danza y Teatro para niños que llevé a cabo en el Teatro Victoria. A partir de ahí entendí que dar clase es trabajar en equipo, que no es únicamente dar directrices, sino ayudar, escuchar, proponer, recibir propuestas y respetar el ritmo de aprendizaje de cada uno. Recientemente también ha marcado mi forma de dar clase el acercamiento a disciplinas como el yoga y el patinaje, y sobre todo, el estar en contínuo intercambio con mis compañeros en esta Escuela.
Este equipo y su diversidad me aportan aprendizaje, seguridad, calma y alegría.