Poco después de la muerte del Profeta, surgieron dos interpretaciones opuestas de la fe islámica, que perviven hoy, y una tercera, intermedia, casi extinta. Son los sunníes, los chiíes y los jariyíes, respectivamente
Los sunníes constituyen la mayoría de los islámicos del mundo. Aceptan las enseñanzas del Profeta, pero también la Sunna (“Tradición”), que supone la adaptación histórica de las máximas coránicas a las realidades de civilización a lo largo del tiempo. En el orden político, fueron partidarios del Califato. Están divididos en varias escuelas o tendencias, como se acaba de indicar.
Los chiíes se consideran los de fe más pura. Son minoría (un 15%), pero en algunas zonas son dominantes (Irán) y su actuación política merece atención pues constituyen una teocracia. Hay dos elementos definidores de los chiíes:
El primero de ellos es de carácter político o de liderazgo. Son seguidores de Alí, primo y yerno de Mahoma (pues fue esposo de Fatima, hija superviviente del profeta), asesinado por los Omeyas. Entienden que éste es el único heredero legítimo del Profeta (no los califas, que son para ellos usurpadores) y, por tanto, los verdaderos líderes del Islam deberán ser los herederos legítimos de Alí (Imames) mucho más carismáticos que los califas.
La segunda diferencia es de carácter religioso y consiste en que, aceptando los cinco pilares de la fe, no aceptan la Sunna. Dentro de los chiíes hay a su vez distintos grupos (según los imames históricos que consideren): los chiíes de los cinco (zadíes), de los siete (ismailíes), de los doce (imanitas). Hay divergencias a su vez entre ellos.
Los jariyíes (jariyí significa "el que se sale", el disidente) abandonaron el bando de Alí cuando éste concertó un arbitraje entre él y su adversario, el califa Omeya. Se distancian de sunníes y chiíes en que piensan que la dignidad califal emana de la comunidad, que debe elegir libremente al más digno. Hoy en día, está casi extinta, permaneciendo en Omán.
Esta falta de unidad de gobierno espiritual constituye en la actualidad el problema más grave del mundo islámico, como estamos comprobando en la actualidad. En efecto ¿quién tiene la verdad?