Sharía significa “camino que conduce a una fuente de agua”. No es propiamente un código cerrado que se aplica, sino un conjunto de principios que debe seguir el creyente para llegar a esa fuente. Desde la muerte de Mahoma se puso en marcha su codificación y aquí comienzan los problemas. El islam histórico ya los vio y por eso hizo un gran esfuerzo interpretativo de las máximas coránicas (en los siglos IX y X, sobre todo). Pero debido a la inexistencia de una autoridad religiosa única, se paralizó este proceso, reduciendo las escuelas interpretativas a cuatro, sin posibilidad de evolución por lo que se ve.
Las normas islámicas se basan en el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, y en la sunna: prácticas ejemplares de Mahoma que los musulmanes deben seguir. Estas tradiciones se recopilan en los hadices, enseñanzas orales sobre los hechos y dichos del profeta. En la práctica, la mayor parte de las normas de la sharía surgen de la sunna, no del Corán, y establecen distintos tipos de comportamientos. Los hay obligatorios, como rezar cinco veces al día; recomendados, como rezar más veces; permitidos, todos aquellos no recogidos en las demás categorías; desaconsejados, como divorciarse; y prohibidos, incluidos robar, mentir o beber alcohol.
La sharía tiene asociado un código penal, y este distingue entre dos tipos de ofensas. Por un lado se encuentran las ofensas graves o hadd, cuyo castigo está establecido en forma de latigazos, amputaciones o lapidaciones y que incluyen el adulterio, el falso testimonio o la apostasía. Por otro lado, las ofensas tazir o no graves son castigadas según la voluntad de los jueces islámicos. La mayoría de musulmanes rechazan las aplicaciones más extremas de la sharía, como lapidar a los adúlteros, y prefieren que solo se tenga en cuenta en disputas familiares o por propiedades. Además, existen varias escuelas de jurisprudencia islámica, que surgieron de las formas en que las diferentes comunidades introdujeron el islam en sus costumbres y que difieren en la literalidad con la que sus juristas interpretan la sharía.