Durante décadas, el espacio en transformación se había habilitado como laboratorio de idiomas. A pesar de que las actividades que se podían realizar en este espacio pueden ser muy útiles para la mejora de la pronunciación del alumnado, en los últimos años había caído en desuso, de tal modo que la mayor parte del profesorado no reservaba el laboratorio, y los pocos que sí lo reservaban lo hacían muy ocasionalmente. Esta situación venía repitiéndose durante mucho tiempo.
Las razones para este desuso pueden ser múltiples:
En primer lugar, los laboratorios de idiomas estaban ligados a una metodología asociada al enfoque audiolingual, basado en la repetición mecánica, un enfoque menos utilizado actualmente.
La rigidez del espacio físico era un obstáculo importante: el mobiliario fijo y las cabinas dificultaban el trabajo en grupo, movimiento o reorganización del aula.
El uso del laboratorio de idiomas implicaba, además, una limitación organizativa y metodológica. El profesorado debía desplazarse con el alumnado a este espacio únicamente para realizar determinadas actividades específicas. Sin embargo, una vez finalizadas, cuando se pretendía llevar a cabo tareas más comunicativas, trabajo por parejas o dinámicas de interacción entre estudiantes, resultaba necesario regresar al aula de referencia, ya que la disposición del laboratorio en cabinas individuales dificultaba o impedía este tipo de actividades. Esto suponía una pérdida de tiempo lectivo y una menor flexibilidad metodológica durante la sesión.
La mayor parte del profesorado que utilizaba asiduamente el laboratorio se ha jubilado en los últimos años, y el claustro actual, por lo general, no contaba con las actividades a realizar en el laboratorio a la hora de diseñar sus unidades didácticas.
Finalmente, dada la disponibilidad actual de dispositivos móviles y de herramientas de IA, el alumnado puede realizar las actividades de escucha, repetición, grabación y comparación desde sus propios dispositivos con multitud de herramientas y apps como esta.
El entonces Príncipe Carlos de Inglaterra en la Universidad de Aberystwyth aprendiendo galés (1969)
Una de las debilidades de la EOI F. Lázaro Carreter es la falta de espacios propios al compartir edificio con el IES Tiempos Modernos desde su creación. Desde el Equipo Directivo entendimos que podríamos dar un nuevo uso a ese espacio para crear un aula que fomentara la comunicación, interacción, colaboración y creatividad, inspirados por el proyecto del Aula del Futuro que conocemos por centros de secundaria en los que hemos trabajado con anterioridad o con los que estamos en contacto, pero conocedores de nuestras limitaciones de espacio y presupuestarias, al no tener dotación extra para la transformación del espacio.
Disponer de un espacio propio, por pequeño que fuera, permitiría también poder impartir clases en horario de mañana, y hacer que el único espacio disponible para la realización de pruebas de certificación en horario de mañana fuera más cómodo y acogedor para el alumnado.
Por todo ello, comenzamos una consulta con el Claustro y el Consejo Escolar del centro, para conocer su sentir, y hacer propuestas de transformación del espacio.
Ver "pasos previos" y "temporalización".