El protagonista es el personaje de Jarramplas, quien sale a la calle ataviado con un llamativo traje de cintas multicolores y una pesada máscara cónica con cuernos, mientras toca un tamboril. La esencia del rito, cuyo origen es incierto (vinculado a leyendas de un ladrón castigado o a antiguas mascaradas de invierno), radica en que los vecinos y visitantes le lanzan miles de nabos como símbolo de purificación o castigo.