Como todos los planes y proyectos del centro, se evaluará el grado de cumplimiento de los objetivos a lo largo de todo el curso. La evaluación del proyecto y del alumnado debe efectuarse de forma continua a lo largo de todas las fases por las que pasa desde su puesta en marcha y por todos los implicados. Para que una evaluación sea objetiva es necesario realizarla desde diferentes puntos y en diferente momentos del proceso, no evaluaremos igual al principio que al final. A partir de estas evaluaciones podremos sacar conclusiones válidas para que el desarrollo del proyecto sea el correcto. Se plantea una evaluación con una finalidad formativa para poder mejorar los resultados siempre que sea necesario. Este proceso debe cumplir con una periodicidad, es decir, tiene que ser constante y estar ligado al progreso del propio proyecto en sus diferentes fases. Es conveniente incluso que esté presente antes de su creación pues es de esta que depende su funcionamiento. Por lo tanto la evaluación será global, continua y formativa. Podemos evaluar los resultados de cada actividad de forma inmediata mediante la observación y valoración de los resultados y del grado de entusiasmo y satisfacción que produce en los alumnos. Pero para llevar a cabo una evaluación sistemática, utilizaremos unos criterios de evaluación, y al final de cada trimestre comprobaremos en qué medida se van alcanzando utilizando como instrumento la rúbrica, y cuestionarios con el fin de poder ir realizando correcciones que permitan mejorar la actividad. Los criterios a evaluar a través de una rúbrica, que previamente será creada en excel con el complemento de corubrics y que se mandará a través de un enlace que les llegará a todos los participantes a través de un formulario de google.