TINTES
Los tintes para madera son pigmentos o mezclas, que al aplicarse sobre la madera, penetran en esta alterando su color sin ocultar su veteado natural.
Los tintes por si solos no ofrecen protección alguna, es decir, son un tipo de acabado puramente decorativo.
Se suele utilizar para:
Decoración: Alterar el color de la madera para adaptarla a lo que buscamos.
Igualar. La madera, incluso perteneciendo a la misma especie, puede presentar diferencias de color. Los tintes pueden ayudarnos a igualar el color y así evitar indeseados contrastes.
Imitar otras maderas. Existen especies de madera de mayor «cache» y es habitual utilizar otras especies similares y más claras para imitarlas gracias a la aplicación de tintes.
Ocultar o disimular defectos de la madera.
TIPOS DE TINTES
Si se quiere cambiar por completo el aspecto de la madera, o se quiere restaurar un mueble antiguo, existen gran variedad de tintes para madera, cada uno con sus características e inconvenientes, que cambian el tono por completo pero conservan todos sus matices.
Tintes sintéticos:
En estos tintes el disolvente es derivado del petróleo, tienen poca penetración en la madera debido a que su disolvente es muy volátil y se secan rápidamente.
Tintes al agua:
Generalmente, están formados por anilina en polvo disuelta en agua o aceite. Entre sus características están que son muy fáciles de aplicar, tienen poco olor, un secado rápido, tienen mayor variedad de colores y son productos muy penetrantes en la madera.
Tintes al aceite:
Son productos derivados del benceno, muy penetrantes en la madera pero que tardan en secar, por lo que puedes repasar el resultado más fácilmente. Exudan por lo que luego habría que limpiar.
Tintes polivalentes:
Esta clase de tintes permiten obtener una gran gama de tonos. Ofrecen un buen acabado y la posibilidad de imitar efectos como marcar el poro o realzar la veta, entre otros.
Tintes Hidroalcohólicos:
Se mezclan con agua o alcohol y permiten cubrir perfectamente el fondo de los poros. Además, secan rápidamente, por lo que posibilita continuar con el trabajo casi inmediatamente. Tienen gran variedad de colores y buena penetración en la madera.
Tintes de gel:
A diferencia de los tintes líquidos, los geles son gruesos. Por lo general son a base oleosa y permiten un control excelente del color por el espesor del tinte. No elevan el grano o las vetas de la madera y no chorrean como los tintes líquidos. No requieren que la pieza de madera sea pulida entre capas para eliminar cualquier tinte residual. Los tintes de gel también son más caros que los tintes líquidos.
¿Cómo teñir la madera?
Es habitual encontrar mucha gente que dice que teñir madera es un proceso rápido y sencillo. Pero no tiene porque ser así.
En piezas pequeñas y lisas, es cierto, aplicar tinte a una madera es fácil. Sin embargo, en trabajos grandes y/o complejos, conseguir un resultado uniforme es difícil, se debe entre otras cosas a la velocidad de secado y penetración de los tintes. Y eso por no hablar del ojo y/o experiencia necesaria para igualar el color de dos muebles.
Aplicación
Para la aplicación se pueden utilizan diversos utensilios: una brocha, una brocha de espuma (esponja) o simplemente un trapo que no suelte pelusa.
Además, ten a mano otro trapo seco para eliminar los excesos de producto que pudieran producirse.
Moja el utensilio que vayas a utilizar (brocha o trapo) en el tinte y deslizado sobre la madera en el sentido de la veta. Evita pasar por una misma zona muchas veces. Cuanto más tiempo se deje que el tinte penetre en la madera, más oscuro será el resultado.
Si el trabajo es grande y vas utilizar uno de los tipos de tinte para madera que secan rápido piensa en partir o distribuir en partes el trabajo.
La dificultad no está en el proceso en sí, sino en controlar los tiempos y la cantidad de producto para conseguir un resultado uniforme.