En 1998, Estados Unidos tenía 5 millones de colmenas. Después de 17 años, en el 2015, tenía la mitad. El 42.1% de las colonias murieron, y los números siguen subiendo.
Según la EFSA (Asociación Europea de Seguridad Alimentaria), no hay una causa exacta que nos diga por qué se están extinguiendo nuestras pequeñas amigas polinizadoras. Pero aunque la razón no sea concreta, sí se conocen varios factores que cooperan. Por ejemplo, la agricultura agresiva y el uso de plaguicidas, el hambre o la malnutrición, cambios medioambientales (tales cómo la pérdida de su hábitat, la fragmentación, el calentamiento global, etc.), los cultivos modificados genéticamente, los virus, los ataques de agentes patógenos y/o las especies invasoras, de las cuales cómo ejemplos se encuentran el ácaro Varroa, la avispa asiática, el escarabajo de la colmena o el ácaro Tropilaelaps, entre otros varios factores.
Los pesticidas pueden proteger su salud al matar los gérmenes, los animales o las plantas que pueden causarle daño.
La agricultura es la causa principal de la destrucción de hábitats.
Si las abejas desaparecieran los humanos solo tendríamos 3 años restantes.
Al picar a un humano con su aguijón las abejas mueren, ya que este está pegado a sus órganos.
Su esperanza de vida es de 5 años.
Primero que nada hay que saber que absolutamente todo lo que las abejas nos brindan, lo perderíamos si ellas desaparecen. Esto incluye la fabricación de miel, la purificación del aire, la descomposición hecha por microorganismos, los suministros de madera, la polinización, la creación de nuestro alimento (frutas, verduras, semillas), etc.
Pongámoslo de una forma más simple. Si absolutamente todas las abejas desaparecieran mañana, ya no habría polinización. Por lo tanto no habría ni frutas, ni verduras, o semillas que comer. Esto significa que algunos de los animales como las vacas, gallinas, pájaros, conejos, borregos, puercos, caballos, ardillas, etcétera, no podrían comer, y morirían. Evidentemente, esto significa, que no habría carne. Si no tenemos ninguno de estos, únicamente sobreviviríamos de productos marinos, que de por sí nos causaría insuficiencia de varios nutrientes, como proteínas y vitaminas. Eventualmente, estos se acabarían tarde o temprano, y por tanto, nosotros también.
Así que, como ya hemos visto, aunque las abejas sean un insecto diminuto en nuestra gran cadena alimenticia, es increíblemente vital para la existencia de la raza animal. Así que la próxima vez que veas una abeja, mantén la calma, dejala hacer su trabajo y por favor, no le vayas a echar insecticida.
Afortunadamente, hay muchas formas en las cuales se pueden ayudar a conservar las abejas, ya que no es muy complicado y no se necesita mucho. Por ejemplo: