En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios, Padre bueno,
te damos gracias porque en el Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga nos has regalado un ejemplo de fe, sencillez y servicio. Su vida nos recuerda que quien pone su confianza en ti encuentra la fuerza para amar, servir y permanecer fiel al Evangelio en toda circunstancia.
Por su intercesión, bendice a toda la familia COREDI. Acompaña a nuestros estudiantes, docentes, directivos, colaboradores, egresados y familias. Haz que cada día aprendamos a educar con el corazón y servir con alegría, construyendo comunidades donde florezcan la fraternidad, el respeto, la solidaridad y la paz.
En esta Novena queremos caminar tras las huellas del Beato Fray Melquíades. Concédenos un corazón humilde para servir, una fe firme para afrontar las dificultades y una esperanza que nos anime a seguir sembrando el bien en cada lugar donde desarrollamos nuestra misión educativa.
(En un momento de silencio presentamos al Señor la intención particular de este día.)
Padre bueno, si es para tu mayor gloria y para nuestro bien, escucha la oración que hoy ponemos en tus manos. Que, por la intercesión del Beato Fray Melquíades, crezcamos cada día en el amor a ti y en el servicio generoso a nuestros hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
La fe fue el tesoro más grande del Beato Fray Melquíades. Desde su infancia aprendió en el hogar a confiar en Dios, a participar de la Eucaristía y a vivir con sencillez el Evangelio. Esa fe lo acompañó durante toda su vida y le dio la fortaleza para servir con amor a los enfermos y permanecer fiel a Cristo hasta el final.
También nosotros estamos llamados a hacer de la fe el fundamento de nuestra vida y de nuestra misión educativa. En COREDI, educar con el corazón significa descubrir la presencia de Dios en cada estudiante, docente, colaborador y familia, y comprender que cada encuentro es una oportunidad para sembrar esperanza, respeto y fraternidad. Cuando dejamos que Dios oriente nuestras decisiones, nuestras palabras y nuestro trabajo cotidiano, nos convertimos en instrumentos de su amor.
Propósito del día: Hoy agradezcamos a Dios el don de la fe y pidámosle que nos ayude a vivirla con alegría, haciendo de cada acción un testimonio del Evangelio en nuestra comunidad educativa.
El Beato Fray Melquíades vivió la humildad desde las pequeñas cosas. Antes de consagrar su vida a Dios, trabajó junto a su familia en las labores del campo, aprendiendo el valor del esfuerzo, la sencillez y el servicio. Nunca buscó reconocimientos ni privilegios; comprendió que la verdadera grandeza consiste en hacer el bien con alegría y poner los propios dones al servicio de los demás.
Hoy, la humildad también es un valor fundamental para la familia COREDI. Educar con el corazón significa reconocer que siempre podemos aprender de los otros, valorar el aporte de cada persona y trabajar en equipo con respeto y espíritu de servicio. Estudiantes, docentes, directivos y colaboradores construimos una mejor comunidad cuando dejamos de pensar solo en nosotros y buscamos el bien común. La humildad nos permite escuchar, corregirnos, agradecer y reconocer que toda obra buena comienza en Dios y se fortalece cuando caminamos juntos.
Propósito del día: Vivamos esta jornada con actitud de servicio, realizando nuestras tareas con sencillez y alegría, reconociendo el valor de cada persona y agradeciendo a Dios por la oportunidad de crecer y aprender unos de otros.
El Beato Fray Melquíades comprendió que Dios tenía un proyecto para su vida y respondió con generosidad. Dejó la seguridad de su hogar para abrazar la vida religiosa en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, convencido de que servir a Dios era también servir a quienes más lo necesitaban. Su vocación no fue solo una elección personal, sino una respuesta de amor que vivió con fidelidad cada día.
También hoy Dios continúa llamando a cada uno de nosotros. La vocación no es exclusiva de quienes consagran su vida en la Iglesia; cada estudiante está llamado a descubrir sus talentos, cada docente a educar con pasión, cada colaborador a servir con responsabilidad y cada familia a formar con amor. En COREDI creemos que toda persona tiene una misión y que la educación ayuda a descubrirla y ponerla al servicio de los demás. Cuando respondemos con generosidad al llamado de Dios, hacemos de nuestra vida un verdadero regalo para la comunidad.
Propósito del día: Pidamos al Señor la gracia de descubrir y vivir con alegría nuestra vocación, respondiendo con generosidad a la misión que Él ha confiado a cada uno y poniendo nuestros dones al servicio de los demás.
El Beato Fray Melquíades hizo de la caridad el centro de su vocación. Como religioso hospitalario, comprendió que servir a los enfermos era servir al mismo Cristo. Con paciencia, cercanía y compasión dedicó su vida al cuidado de quienes eran olvidados por la sociedad, recordándonos que el amor verdadero se expresa en gestos concretos de servicio y entrega.
Hoy, ese mismo llamado resuena en la familia COREDI. Educar con el corazón significa preocuparnos por quienes caminan a nuestro lado, acompañar al que tiene dificultades, tender la mano al que necesita apoyo y construir una comunidad donde nadie se sienta solo. La caridad comienza en las pequeñas acciones de cada día: una palabra de aliento, una escucha atenta, un gesto de solidaridad o una oportunidad para ayudar. Así hacemos presente el amor de Dios en nuestras aulas, oficinas, hogares y comunidades.
Propósito del día: Realicemos hoy un gesto concreto de caridad con alguna persona que necesite de nuestra ayuda, recordando que servir con alegría es una forma de anunciar el Evangelio y de seguir el ejemplo del Beato Fray Melquíades.
El Beato Fray Melquíades aprendió a mirar a cada persona con los ojos de Cristo. En el servicio a los enfermos no vio únicamente su sufrimiento, sino su dignidad como hijos de Dios. Por eso los atendía con paciencia, respeto y ternura, convencido de que cada gesto de cuidado era una expresión del amor de Dios hacia quienes más lo necesitaban.
Hoy, la compasión sigue siendo una llamada para toda la familia COREDI. Educar con el corazón significa aprender a comprender la realidad del otro, acompañar al que atraviesa momentos difíciles y construir ambientes donde todos se sientan acogidos, valorados y respetados. La compasión nos invita a dejar la indiferencia para convertirnos en una comunidad que escucha, acompaña y actúa con solidaridad. Cuando somos capaces de ponernos en el lugar de los demás, hacemos visible el rostro misericordioso de Dios.
Propósito del día: Acerquémonos hoy con sensibilidad a una persona que necesite ser escuchada, acompañada o animada. Que nuestras palabras y acciones sean un reflejo de la compasión de Cristo y del ejemplo del Beato Fray Melquíades.
La vida del Beato Fray Melquíades nos enseña que la fidelidad se construye en lo cotidiano. Fue fiel a Dios, a su vocación religiosa y al servicio que le fue confiado. Incluso en los momentos de mayor incertidumbre y persecución, permaneció firme en su fe, sin renunciar a los valores que daban sentido a su vida. Su testimonio nos recuerda que la verdadera fidelidad nace de un corazón que confía plenamente en el Señor.
También nosotros estamos llamados a vivir la fidelidad en nuestra misión. Como estudiantes, docentes, directivos, colaboradores y familias, somos invitados a ser constantes en nuestros compromisos, responsables en nuestras tareas y coherentes con los valores que promovemos. Educar con el corazón significa perseverar, incluso cuando el camino exige esfuerzo, y servir con alegría es hacerlo con amor, responsabilidad y esperanza. La fidelidad en las pequeñas acciones de cada día fortalece la confianza, construye comunidad y deja huellas que transforman vidas.
Propósito del día: Renovemos hoy nuestro compromiso con la misión que Dios nos ha confiado. Pidámosle la gracia de ser fieles en nuestras palabras, decisiones y acciones, haciendo de cada tarea una oportunidad para servir con amor y construir una comunidad cada vez más fraterna.
El Beato Fray Melquíades vivió tiempos marcados por la incertidumbre y la persecución, pero nunca permitió que el miedo apagara su confianza en Dios. Su esperanza no dependía de las circunstancias, sino de la certeza de que el Señor caminaba con él. Esa confianza le dio la fortaleza para permanecer sereno, fiel y dispuesto a vivir el Evangelio hasta las últimas consecuencias.
También hoy estamos llamados a ser sembradores de esperanza. En COREDI, educar con el corazón significa creer en las capacidades de cada estudiante, acompañar con paciencia los procesos de aprendizaje y animar a quienes enfrentan dificultades. Como comunidad educativa, tenemos la misión de transmitir confianza, abrir caminos y recordar que siempre es posible volver a empezar. La esperanza nos impulsa a mirar el futuro con fe, convencidos de que cada esfuerzo realizado con amor puede transformar la vida de las personas y de nuestras comunidades.
Propósito del día: Seamos hoy portadores de esperanza. Ofrezcamos una palabra de ánimo, un gesto de cercanía o una acción que ayude a otra persona a descubrir que, con la ayuda de Dios, siempre hay motivos para seguir adelante.
El Beato Fray Melquíades vivió en un tiempo marcado por la violencia, el odio y la persecución. Sin embargo, permaneció fiel al Evangelio de Jesús, que invita a responder al mal con el bien y a vencer el odio con el amor. Su testimonio nos recuerda que el perdón no es un signo de debilidad, sino una expresión de la fortaleza que nace de un corazón reconciliado con Dios.
Hoy, nuestra comunidad educativa también está llamada a ser un espacio donde florezcan el respeto, el diálogo y la reconciliación. Educar con el corazón significa aprender a reconocer nuestros errores, pedir perdón cuando hemos fallado y ofrecer una nueva oportunidad a quienes desean comenzar de nuevo. En nuestras aulas, hogares y lugares de trabajo, el perdón fortalece la confianza, sana las heridas y hace posible construir relaciones más humanas y fraternas. Allí donde hay perdón, renace la esperanza y crece la paz.
Propósito del día: Demos hoy el primer paso hacia la reconciliación. Si existe alguna diferencia, un resentimiento o una palabra pendiente, pidamos al Señor la gracia de perdonar y de pedir perdón, haciendo de nuestra comunidad un verdadero signo de paz y fraternidad.
El Beato Fray Melquíades hizo de toda su vida una ofrenda a Dios. Desde su juventud respondió con generosidad al llamado del Señor, consagró su existencia al cuidado de los enfermos y permaneció fiel a su vocación hasta el momento del martirio. Su entrega no fue fruto de un solo instante, sino el resultado de una vida vivida con amor, servicio y confianza en Dios.
Al concluir esta Novena, también nosotros somos invitados a renovar nuestra entrega. Educar con el corazón significa poner nuestros talentos al servicio de los demás, realizar cada tarea con responsabilidad y comprender que toda misión cobra sentido cuando se vive con amor. Como estudiantes, docentes, directivos, colaboradores y familias, estamos llamados a construir una comunidad donde cada persona aporte lo mejor de sí para que otros puedan crecer. Así, siguiendo el ejemplo del Beato Fray Melquíades, hacemos de nuestra vida un testimonio de esperanza y del servicio una expresión concreta del Evangelio.
Propósito del día: Renovemos hoy nuestro compromiso con la misión de COREDI, ofreciendo al Señor nuestros talentos, esfuerzos y proyectos. Pidámosle la gracia de educar con el corazón, servir con alegría y hacer de nuestra vida una ofrenda de amor al servicio de Dios y de nuestros hermanos.
Beato Fray Melquíades,
enséñanos a servir;
educando con el corazón,
con alegría de vivir.
Desde el campo de tu tierra
Dios sembró tu vocación;
con sencillez respondiste
al llamado del Señor.
Beato Fray Melquíades...
Con tus manos generosas
aprendiste a compartir;
en los pobres y los enfermos
viste a Cristo sonreír.
Beato Fray Melquíades...
No buscaste los honores
ni el aplauso del poder;
tu grandeza fue entregarte
cada día al bien hacer.
Beato Fray Melquíades...
En el rostro del que sufre
descubriste al Salvador;
cada gesto de ternura
fue un anuncio de su amor.
Beato Fray Melquíades...
Cuando llegó la prueba
no dejaste de creer;
con tu vida proclamaste
que el amor no ha de ceder.
Beato Fray Melquíades...
Hoy tu ejemplo nos inspira
a servir con sencillez;
a sembrar en cada aula
esperanza, amor y fe.
Beato Fray Melquíades...
Haz de toda nuestra vida
una ofrenda para Dios;
que estudiantes y maestros
vivan siempre en comunión.
Beato Fray Melquíades...
Que las familias encuentren
fortaleza en el hogar;
que el trabajo de COREDI
sea camino de unidad.
Beato Fray Melquíades...
Ruega siempre por nosotros,
por quien busca un nuevo andar;
que educando con el corazón
aprendamos a amar más.
Beato Fray Melquíades,
enséñanos a servir;
educando con el corazón,
con alegría de vivir.
Señor Dios, Padre bueno,
te damos gracias por el testimonio del Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga, quien vivió con sencillez, sirvió con generosidad y permaneció fiel a ti hasta entregar su vida por amor a Cristo.
Por su intercesión, fortalece nuestra fe, renueva nuestra esperanza y haz crecer en nosotros un corazón dispuesto a amar y servir.
Bendice a toda la familia COREDI: estudiantes, docentes, directivos, colaboradores, egresados y familias. Que, siguiendo el ejemplo del Beato Fray Melquíades, aprendamos cada día a educar con el corazón y servir con alegría, construyendo comunidades donde florezcan el respeto, la solidaridad y la paz.
Te presentamos también nuestras necesidades y las intenciones que llevamos en el corazón. Si es para tu mayor gloria y para nuestro bien, concédenos la gracia que hoy te pedimos y enséñanos a confiar siempre en tu voluntad.
Bendice a tu Iglesia, protege a nuestra patria Colombia y acompaña a todos los pueblos donde COREDI realiza su misión educativa.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga, ruega por nosotros.