EUCARÍSTICA EN LA CONMEMORACIÓN DEL BEATO FRAY MELQUIADES, PATRONO DE COREDI, EN LA CUAL SE CONFIERE EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
SERVICIOS LITÚRGICOS
Catequesis sobre la confirmación: Esteban Cadavid
Acólitos: Santiago Martínez, Fredy Cardona, Sergio González
Moniciones: Ana Sofía Naranjo
Primera lectura: Leandra Cardona
Salmo: Carol Castaño
Oración de los fieles:
1. Ubaldo Zuluaga
2. Yorladis Montoya Ocampo
3. Fabio Bedoya
4. Domico Duque Kely Johana
5. Adriana Giraldo
Comentario presentación de Ofrendas: David Holguín
Presentación de ofrendas: Los confirmados
MONICIÓN INICIAL
Hermanos y hermanas, con el corazón agradecido nos reunimos alrededor de la mesa del Señor para clausurar nuestra Fiesta Patronal de COREDI, que hemos vivido bajo la mirada y el testimonio del Beato Fray Melquiades.
Hoy la Palabra nos recuerda que nada puede separarnos del amor de Dios. Esa fue también la certeza que sostuvo la vida y el testimonio de nuestro Beato: una fe capaz de permanecer firme aun en medio de las dificultades, porque sabe que en Cristo la vida tiene la última palabra.
Esta celebración es, además, un momento para dar gracias por nuestra familia COREDI. Hoy nos reunimos como una sola comunidad, aunque venimos de tantos caminos, municipios y realidades de Antioquia. Educadores, directivos, colaboradores y estudiantes compartimos una misma misión: servir, educar y sembrar esperanza, especialmente allí donde más se necesita.
En este día celebramos también con alegría nuestra Fiesta del Empleado, dando gracias por cada persona que, con su trabajo cotidiano, hace posible esta obra. Que nuestro trabajo sea siempre una expresión de servicio, fraternidad y compromiso con la vida.
Y con especial alegría acogemos a tres hermanos que hoy reciben los sacramentos de la Eucaristía y la Confirmación. Ellos se acercan de manera especial a Cristo, que los alimenta con su vida, los fortalece con su Espíritu y los envía a ser testigos de su Evangelio.
Dispongamos el corazón. Celebremos esta Eucaristía como una verdadera acción de gracias y pidamos al Señor que, por intercesión del Beato Fray Melquiades, nos conceda permanecer unidos en la fe, firmes en la esperanza y generosos en el servicio.
LITURGIA DE LA PALABRA
De común de mártires
PRIMERA LECTURA
«Ni muerte, ni vida podrá apartarnos del amor de Dios»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 31b-39
Hermanos:
Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará todo con él?
¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo Jesús, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?
¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?
Como dice la Escritura:
«Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza».
Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.
Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 30, 3cd-4. 6 y 8ab. 16bc-17
R/. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R/.
A tus manos encomiendo mi espíritu;
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R/.
Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R/.
EVANGELIO
«El mundo los ha odiado»
Lectura del santo Evangelio según san Juan 17, 11b-19
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
«Padre santo,
guárdalos en tu nombre, a los que me has dado,
para que sean uno, como nosotros.
Cuando estaba con ellos,
yo guardaba en tu nombre a los que me diste,
y los custodiaba,
y ninguno se perdió,
sino el hijo de la perdición,
para que se cumpliera la Escritura.
Ahora voy a ti,
y digo esto en el mundo
para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida.
Yo les he dado tu palabra,
y el mundo los ha odiado porque no son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo.
No ruego que los retires del mundo,
sino que los guardes del mal.
No son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos en la verdad;
tu palabra es verdad.
Como tú me enviaste al mundo,
así los envío yo también al mundo.
Y por ellos me consagro yo,
para que también se consagren ellos en la verdad».
Palabra del Señor.
PRESENTACIÓN DE LOS CONFIRMADOS
Después del Evangelio, el Obispo se sienta en la sede preparada (y los presbíteros que van a ayudarle en la administración de la Confirmación se sientan en los lugares preparados para ellos). A continuación, los que han de ser confirmados son presentados al obispo por el párroco o por otro presbítero o por un diácono o, también, por un catequista, según la costumbre de cada lugar. Cada confirmando, si es posible, es llamado por su nombre, y cada uno avanza hasta el presbiterio; si los confirmados son niños, los acompaña uno de los padrinos o uno de los padres y permanecen en pie delante del obispo. Si los confirmados son muchos, no se los llama nominalmente, sino que se colocan e n un lugar adecuado ante el obispo.
MONICIÓN PARA LA PRESENTACIÓN DE LOS CONFIRMADOS
La Iglesia, madre y maestra, presenta ahora ante el obispo a quienes han sido preparados para recibir el Sacramento de la Confirmación. Ellos, acompañados por sus padrinos, manifiestan su deseo de asumir con mayor compromiso su vida cristiana y su pertenencia activa a la comunidad eclesial.
Padre Pedro: Pónganse de pie quienes van a ser confirmados:
Llama a cada confirmado, cada uno, a su tiempo, se pone de pie y dice: “presente”.
Para recibir el sacramento de la Confirmación
1. Luis Carlos Lázaro Beltrán
2. Alejandro Gallego Muñoz
Para recibir el sacramento de la Confirmación y por primera vez la Santa Comunión
3. Eider de Jesús Róqueme Agustín
Monseñor, estos bautizados piden por mi medio ser admitidos al sacramento de la Confirmación y de la Comunión.
El Obispo: Padre, ¿sabes si todos fueron preparados convenientemente para recibir con fe y decisión este sacramento?
Padre Pedro: Me consta que todos han recibido la adecuada catequesis, se han preparado con la oración y la caridad y están decididos a renovar sus compromisos bautismales para ser fieles testigos de Cristo.
El Obispo: En el nombre del Señor los aceptamos para recibir estos sacramentos admirables, que los confirman en la vida del Espíritu que recibieron en su bautismo y los alimentan con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, para que, unidos a Él y a su Iglesia, sean fieles testigos de su Evangelio.
Todos: Demos, gracias a Dios.
HOMILÍA
Luego, el Obispo hace una breve homilía, explicando las lecturas proclamadas, a fin de preparar a los que se van a confirmar, a sus papás y padrinos y a todos los fieles reunidos para que entiendan más profundamente el significado del sacramento de la Confirmación.
RITO DE CONFIRMACIÓN
1. RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES
MONICIÓN PARA LA RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS
Antes de ser ungidos con el Espíritu Santo, los confirmandos renuevan hoy las promesas de su Bautismo. Con esta profesión de fe, expresan libremente su decisión de seguir a Cristo, renunciar al mal y vivir como hijos de Dios, firmes en la fe de la Iglesia.
Se ponen de pie quienes van a ser confirmados y encienden los cirios.
El Obispo:
¿Renuncian al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
R. Sí, renuncio.
¿Renuncian a todas las seducciones del mal para que el pecado no los esclavice?
R. Sí, renuncio.
¿Renuncian a Satanás, autor y fuente de pecado?
R. Sí, renuncio
¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?
R. Sí, creo.
¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos, ¿y está sentado a la derecha del Padre?
R. Sí, creo.
¿Creen en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que hoy nos será comunicado de un modo singular por el sacramento de la Confirmación, cómo fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?
R. Sí, creo.
¿Creen en la Santa Iglesia Católica, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?
R. Sí, creo.
Ésta es nuestra fe, ésta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.
R. Amén
2. IMPOSICIÓN DE MANOS
MONICIÓN
Siguiendo el gesto apostólico, el obispo impondrá ahora las manos sobre los confirmandos e invocará al Espíritu Santo. Este signo expresa la oración de la Iglesia para que descienda sobre ellos la fuerza de lo alto, colmándolos de sus dones para vivir y anunciar el Evangelio. Acompañemos el gesto orando en silencio.
Todos oran en silencio unos instantes.
Luego, el obispo (y los presbíteros que lo ayudan) impone las manos sobre todos los confirmandos. El obispo, él solo, dice:
Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que has hecho nacer de nuevo a estos hijos tuyos por medio del agua y del Espíritu Santo, librándolos del pecado, escucha nuestra oración y envía sobre ellos al Espíritu Santo Consolador: Espíritu de Sabiduría y de Inteligencia, Espíritu de Consejo y de Fortaleza, Espíritu de Ciencia, de Piedad y de tu Santo Temor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
3. UNCIÓN CON EL SANTO CRISMA
Un diácono presenta al obispo el santo crisma. Cada uno de los confirmandos se acerca al obispo (o a uno de los presbíteros), o, si parece más conveniente, el obispo (y los presbíteros) se acerca a cada confirmando.
Quien presenta al confirmando le coloca la mano derecha sobre el hombro y dice el nombre de éste al obispo o, si se prefiere, el mismo confirmando dice su nombre.
Se sugiere que los candidatos tengan sus nombres escritos legiblemente en letra de molde en una tarjeta o gafete que es claramente visible por el obispo.
MONICIÓN PARA LA CRISMACIÓN
Por la unción con el Santo Crisma, los confirmandos son marcados con el sello del Espíritu Santo. Este signo sagrado los consagra y los fortalece para ser auténticos testigos de Cristo, participando más plenamente en la misión de la Iglesia.
CRISMACIÓN
Obispo: N. RECIBE POR ESTA SEÑAL +, EL DON DEL ESPÍRITU SANTO.
El Confirmado responde: Amen.
Luego el Obispo añade: LA PAZ SEA CONTIGO.
El confirmado responde: y con tu espíritu.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Presidente:
Hermanos, como una sola familia reunida en torno al Señor, presentemos con confianza nuestras súplicas. Dios conoce nuestras necesidades y escucha el corazón de sus hijos.
A cada intención respondemos:
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
1. POR LA IGLESIA
Oremos por el Papa León, nuestro obispo Monseñor Fidel y los demás obispos, sacerdotes, religiosos, misioneros y por todos los hombres y mujeres que sirven a la Iglesia, para que, sostenidos por el Espíritu Santo, sean testigos de la misericordia y la esperanza de Cristo. Roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
2. POR QUIENES SUFREN Y NECESITAN DE NUESTRA SOLIDARIDAD
Oremos por quienes atraviesan momentos de dolor, necesidad o incertidumbre; de manera especial, por las personas y familias afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia en estos días. Que el Señor les conceda protección, fortaleza y consuelo, y suscite en todos nosotros un corazón solidario y dispuesto a ayudar. Roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
3. POR NUESTROS HERMANOS QUE HAN RECIBIDO LA CONFIRMACIÓN Y POR EIDER, QUE RECIBIRÁ POR PRIMERA VEZ LA EUCARISTÍA
Oremos por Eider, Luis Carlos y Alejandro, quienes han recibido el sacramento de la Confirmación y ahora participarán de la mesa de la Eucaristía, para que el Espíritu Santo fortalezca su fe y los haga testigos alegres del Evangelio. Hoy, Eider recibirá por primera vez la Sagrada Comunión; que este encuentro con Cristo renueve su corazón y lo acompañe siempre en su camino de fe. Roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
La siguiente petición será leida en lengua embera eyábida
4. POR QUIENES HACEMOS PARTE DE LA FAMILIA COREDI
COREDI MEBERARA
Daizezea chiwididacha jõma âbâ, nekawuabarida, nejaradiabari, yiburuda, yikarebâdâ âbâ, dayidruade. Daizezeba Karibayi dayi o krincha âbâ waida bia so bia.
Roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
Traducción: Oremos por todos los que hacemos parte de COREDI: estudiantes, docentes, directivos, colaboradores y familias; por cada comunidad y territorio donde está presente nuestra institución. Que Dios bendiga nuestro trabajo, nuestros caminos y esfuerzos, y nos ayude a permanecer unidos en la misión de educar, servir y construir esperanza.
5. POR NUESTROS HERMANOS QUE HAN PARTIDO A LA CASA DEL PADRE
Recordamos de manera especial a Nicolás García Suárez, estudiante del Colegio de El Peñol, y a Daniela Yiceth Seña Ricardo, estudiante de Educación Rural en El Bagre. Oremos también por sus familias, compañeros, docentes y comunidades educativas, para que encuentren en Cristo la esperanza de la vida eterna y el consuelo en medio de la ausencia. Roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
Presidente:
Padre bueno, recibe estas súplicas que te presentamos con confianza. Tú conoces nuestras necesidades y las de todos tus hijos. Haznos instrumentos de tu amor y ayúdanos a caminar unidos como una sola familia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
MONICIÓN A LA PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS
Con el pan y el vino presentamos al Señor los frutos de la tierra y del trabajo de nuestras manos. En ellos queremos poner también nuestra propia vida.
Presentamos nuestros esfuerzos, nuestros sueños, nuestras familias, nuestras comunidades y la misión que COREDI realiza en tantos lugares de Antioquia.
Que sobre este altar pongamos también nuestro deseo de servir con generosidad, de educar con esperanza y de construir fraternidad. Y que, al recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, aprendamos cada día a entregar nuestra vida por los demás, como lo hizo el Beato Fray Melquiades.
MONICIÓN FINAL
Hermanos, terminamos estos días de Fiesta Patronal, pero la misión continúa.
Nos vamos con el corazón agradecido por todo lo que hemos celebrado, por los encuentros que hemos vivido y, sobre todo, por la presencia de Dios que sigue caminando con nosotros.
Que el testimonio del Beato Fray Melquiades nos recuerde que vale la pena permanecer firmes en la fe y que ninguna dificultad puede separarnos del amor de Cristo.
Volvamos ahora a nuestras comunidades, a nuestras aulas, a nuestras familias y a nuestros lugares de trabajo. Allí donde el Señor nos ha enviado, sigamos siendo sembradores de esperanza.
Que esta Eucaristía no sea solamente el cierre de una fiesta, sino el comienzo renovado de una misión: educar, servir, acompañar y transformar vidas desde el Evangelio.
Que Dios bendiga a toda la familia COREDI, nuestros caminos y nuestro trabajo. Y que, por intercesión del Beato Fray Melquiades, sigamos caminando juntos, con fe en el corazón, esperanza en el camino y amor para servir.