Cada año, la familia COREDI se reúne para celebrar con alegría la Fiesta Patronal en honor al Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga, hijo de la tierra santuariana, religioso de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, educado en los valores del trabajo, la fe y la sencillez campesina, y testigo fiel del Evangelio hasta entregar su vida por Cristo.
Nuestra Fiesta Patronal es mucho más que una conmemoración. Es un tiempo para volver al corazón de nuestra misión, agradecer la obra que Dios realiza a través de COREDI y renovar el compromiso de seguir formando personas capaces de transformar sus comunidades mediante la educación, el servicio y la fe.
Este año queremos dejarnos iluminar por un lema que expresa la esencia de nuestra identidad institucional y el testimonio del Beato Fray Melquíades:
Educar con el corazón significa reconocer que cada persona es un don de Dios, acompañarla con respeto, escucharla, animarla y creer en sus capacidades. Es comprender que la educación no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en formar hombres y mujeres íntegros, capaces de amar, servir y construir comunidades más humanas y fraternas.
Servir con alegría significa vivir cada tarea con amor, sencillez y generosidad. Fray Melquíades nos enseñó que el servicio cotidiano, realizado con humildad y fidelidad, puede convertirse en un verdadero camino de santidad. Después de su ingreso a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, fue enviado al Sanatorio Psiquiátrico de Ciempozuelos (España), donde cuidó con paciencia, mansedumbre y caridad evangélica a los enfermos mentales, viendo en ellos el rostro mismo de Cristo.
Durante esta Novena recorreremos nueve valores que marcaron la vida del Beato Fray Melquíades y que hoy siguen siendo una inspiración para nuestra comunidad educativa. Cada día será una invitación a fortalecer nuestra vocación como estudiantes, familias, docentes, colaboradores, directivos y egresados, convencidos de que la verdadera educación transforma la vida cuando nace del amor y se pone al servicio de los demás.
Como una hermosa novedad, este año algunas de las Eucaristías de la Novena serán presididas por sacerdotes egresados de la Educación Rural de COREDI. Su presencia será un signo de gratitud por los frutos de esta obra educativa y un testimonio para nuestros estudiantes de que las grandes vocaciones también nacen en las veredas y comunidades rurales donde COREDI hace presencia.
Asimismo, durante estos días viviremos una campaña de solidaridad, mediante una ofrenda institucional que contribuirá al sostenimiento de la Fiesta Patronal y permitirá atender necesidades concretas de miembros de nuestra comunidad educativa que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. De esta manera, nuestra celebración se convertirá también en una oportunidad para compartir, servir y hacer presente el Evangelio a través de obras concretas de amor.
Que el ejemplo del Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga nos anime a seguir construyendo una comunidad que educa con el corazón, sirve con alegría y encuentra en Cristo la fuerza para vivir con fidelidad, esperanza y generosidad.
"Educar con el corazón comienza por poner la vida en las manos de Dios."
Desde su infancia, Ramón Ramírez —quien más tarde tomaría el nombre de Fray Melquíades— fue reconocido por su profunda vida de fe. Su familia lo recordaba como un niño humilde, piadoso, obediente y profundamente devoto de la Virgen María y del Santo Rosario. La Eucaristía dominical ocupaba un lugar central en su vida.
La fe fue el fundamento sobre el cual construyó toda su existencia y el motor que dio sentido a su vocación.
"Los grandes corazones saben servir desde la sencillez."
Antes de ingresar a la vida religiosa, Fray Melquíades trabajó cultivando la tierra junto a su familia. Quienes lo conocieron afirmaban que era un joven ejemplar y de profunda sencillez. Su patrón llegó a decir públicamente que "Ramón era un santo".
La humildad fue el sello de toda su vida: nunca buscó reconocimientos, sino hacer siempre la voluntad de Dios.
"Dios sigue llamando corazones generosos."
Con disponibilidad y confianza respondió al llamado del Señor ingresando a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Allí abrazó con alegría la vida religiosa y puso toda su existencia al servicio de Dios y de los hermanos.
Su respuesta nos recuerda que cada vocación nace cuando una persona descubre que la felicidad está en servir.
"Amar es cuidar con ternura la vida de los demás."
En el Sanatorio Psiquiátrico de Ciempozuelos encontró su misión. Sirvió a los enfermos mentales con paciencia, mansedumbre, humildad y caridad evangélica, brindándoles dignidad, compasión y esperanza.
Nos enseña que el verdadero servicio comienza cuando somos capaces de descubrir a Cristo en quien más necesita de nosotros.
"Nadie es indiferente para quien tiene un corazón lleno de Dios."
Fray Melquíades no abandonó a quienes le habían sido confiados. Permaneció junto a los enfermos incluso en medio de la persecución, demostrando que el amor auténtico permanece fiel aun en las circunstancias más difíciles.
Hoy nos invita a cuidar con especial cariño a quienes sufren y necesitan de nuestra cercanía.
"Ser fiel es permanecer firmes en aquello que creemos."
Cuando llegaron los momentos de prueba, Fray Melquíades prefirió permanecer fiel a Dios, a su vocación y a la misión que había recibido, antes que renunciar a aquello en lo que creía.
La fidelidad se construye cada día, en las pequeñas decisiones y en la constancia para hacer el bien.
"La esperanza permanece incluso en medio de la dificultad"
Aun cuando el contexto de la guerra y la persecución amenazaban su vida, Fray Melquíades nunca dejó de confiar en Dios. Su esperanza no dependía de las circunstancias, sino de la certeza de que el Señor nunca abandona a quienes ponen en Él su confianza.
Su vida nos anima a seguir adelante con la certeza de que el bien siempre tiene la última palabra.
"El amor cristiano también sabe perdonar"
La Iglesia presenta a los mártires de la Guerra Civil Española como hombres que conservaron la fe hasta el final y respondieron al odio con el perdón, siguiendo el ejemplo de Cristo.
Fray Melquíades nos recuerda que la reconciliación comienza cuando somos capaces de vencer el resentimiento con el amor.
"No hay amor más grande que dar la vida por los demás."
El 9 de agosto de 1936, Fray Melquíades entregó su vida por fidelidad a Cristo, prefiriendo morir antes que renunciar a su fe o abandonar a los enfermos que le habían sido confiados. Su martirio fue reconocido por la Iglesia, que lo propuso como ejemplo de fidelidad, esperanza y amor hasta las últimas consecuencias.
Al concluir esta Novena renovamos nuestro compromiso de educar con el corazón y servir con alegría, convencidos de que cada acto de amor, cada palabra de esperanza y cada servicio realizado con generosidad contribuyen a transformar la vida de las personas y de nuestras comunidades.
Que el Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga, hombre sencillo, trabajador, religioso hospitalario y mártir de la fe, interceda por toda la familia COREDI.
Que su testimonio nos inspire a vivir con humildad, servir con alegría y educar con el corazón, haciendo de cada aula, cada hogar y cada comunidad un lugar donde florezcan la fe, la esperanza, la fraternidad y el amor.
Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga, ruega por nosotros.
Las Fiestas Patronales COREDI 2026 son, ante todo, una oportunidad para renovar nuestra fe, fortalecer nuestra identidad institucional y agradecer a Dios por el testimonio de hombres y mujeres que hicieron del Evangelio un proyecto de vida. Este año, nuestra celebración está dedicada al Beato Fray Melquíades, cuya vida continúa inspirándonos a vivir la santidad desde la sencillez, la entrega y el servicio.
Fray Melquíades comprendió que amar a Dios significaba también amar profundamente a las personas, especialmente a quienes sufrían. Desde el carisma de su comunidad religiosa, dedicó su vida a la formación y al cuidado de los enfermos, haciendo de la compasión una expresión cotidiana del Evangelio. Su ejemplo nos recuerda que la fe adquiere verdadero sentido cuando se traduce en gestos concretos de misericordia y solidaridad.
Celebrar al Beato Fray Melquíades significa, entonces, mucho más que recordar su historia. Significa continuar su misión. Significa dejarnos interpelar por el dolor del hermano y responder con generosidad. Significa comprender que la mejor manera de honrar su memoria es hacer presente, hoy, el amor de Dios en la vida de quienes más lo necesitan.
Por eso, durante nuestras Fiestas Patronales queremos que cada celebración deje una huella de esperanza en la vida de un miembro de nuestra familia COREDI.
Hoy queremos presentarles la historia de Jhon Alex Reinel Arrieta, estudiante de 16 años, del grado décimo del Programa de Educación Rural de COREDI en el municipio de Cáceres.
Hace algunos meses, un grave accidente cambió inesperadamente el rumbo de su vida. Como consecuencia, Jhon Alex sufrió una lesión medular cervical que le ocasionó cuadriplejia, condición que hoy lo hace depender completamente del cuidado de su familia para realizar las actividades básicas de la vida diaria. Además, requiere atención permanente para prevenir y tratar lesiones en la piel, así como el uso continuo de insumos médicos e higiénicos indispensables para preservar su salud y dignidad. Esta realidad representa un enorme desafío humano, emocional y económico para él y para su familia, quienes día a día afrontan con amor y valentía esta nueva etapa de sus vidas.
Inspirados por el testimonio del Beato Fray Melquíades, queremos convertir nuestra celebración patronal en una auténtica obra de misericordia.
Por ello, invitamos a cada área, dependencia, equipo de trabajo, programa académico y grupo responsable de cada jornada a preparar una Ofrenda Solidaria, como un signo visible de nuestra fe y de nuestro compromiso con la vida.
La forma más valiosa de participar será mediante un aporte económico, ya que permitirá adquirir exactamente los insumos que Jhon Alex requiere, garantizando la calidad de los productos, las referencias adecuadas y fechas de vencimiento vigentes. Quienes deseen realizar su ofrenda en especie podrán hacerlo con pañales para adulto talla M, cremas protectoras para la piel, pañitos húmedos, guantes desechables, gasas, jabón líquido suave y demás elementos de higiene y cuidado personal que contribuyan a mejorar su bienestar y calidad de vida.
Que esta ofrenda sea mucho más que una ayuda material. Que sea una expresión de fraternidad, una respuesta concreta al llamado del Evangelio y un homenaje vivo al Beato Fray Melquíades.
Cuando una comunidad comparte con quien sufre, el amor de Dios se hace visible. Cuando tendemos la mano al hermano más vulnerable, nuestras celebraciones cobran un sentido más profundo. Y cuando la fe se convierte en servicio, el legado de nuestros santos continúa vivo.
Que en estas Fiestas Patronales cada uno de nosotros pueda preguntarse: ¿cómo puedo continuar hoy la obra que Fray Melquíades comenzó?
La respuesta puede estar en un gesto sencillo, pero profundamente transformador: compartir con generosidad para que Jhon Alex y su familia experimenten que nunca están solos y que la familia COREDI camina con ellos.
Porque la mejor manera de celebrar a un santo es vivir como él vivió.
Este año viviremos una experiencia muy especial durante la Novena de la Fiesta Patronal COREDI. Del 5 al 13 de agosto, algunas de las Eucaristías serán presididas por sacerdotes egresados de la Educación Rural de COREDI, quienes un día fueron estudiantes de nuestras comunidades rurales y que hoy sirven con generosidad a la Iglesia desde el ministerio sacerdotal.
Será una hermosa oportunidad para volver a recibirlos en la que también fue su casa, agradecer por el camino que Dios ha recorrido en sus vidas y compartir con ellos este tiempo de fe, esperanza y gratitud.
Entre los sacerdotes que han confirmado su participación se encuentran:
Pbro. Norley de Jesús Gallego Tabárez, egresado de Argelia.
Pbro. José Aníbal Tobón Ramírez, quien realizó sus estudios en Campo Alegre, vereda del municipio de El Carmen de Viboral.
Pbro. Luis Ignacio Sánchez Quiceno, egresado de las veredas San Nicolás y Cantor, en San Vicente Ferrer.
Pbro. Héctor Alexander Herrera Vergara, egresado de la vereda Guapante Arriba, en Guarne.
Pbro. Alexis Orozco García, quien estudió en la vereda La Cumbre, del municipio de San Rafael.
Pbro. Stiven García, egresado de San Carlos.
Pbro. Germán Alonso Jiménez Alzate, quien realizó sus estudios en la vereda Samaria, de El Carmen de Viboral.
Pbro. Fabio Nelson Alzate Idárraga, egresado de la vereda La Honda, en San Vicente Ferrer.
Pbro. Edison Adrián Martínez Martínez, quien estudió en la vereda Peñolcito, de San Vicente Ferrer.
Pbro. Santiago Montoya Ramírez, egresado de la vereda Valle de María, en El Santuario.
Pbro. Henry Geovanny Jiménez Zuluaga, quien realizó sus estudios en el sector Bodegas, de El Santuario.
Algunos de ellos presidirán las Eucaristías de la Novena, compartiendo con nosotros su testimonio de vida y de vocación. Su presencia será un signo de gratitud por la obra que Dios ha realizado a través de COREDI y una inspiración para nuestros estudiantes, quienes podrán descubrir que, desde las veredas y comunidades rurales donde hoy estudian, también pueden nacer grandes sueños y vocaciones al servicio de la Iglesia y de la sociedad.
La fiesta patronal culminará el viernes 14 de agosto, con la Solemnidad del Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga. La Santa Eucaristía será presidida por Mons. Fidel León Cadavid Marín, Obispo de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, a las 9:00 a. m., en la Parroquia María Auxiliadora de Marinilla, donde nos reuniremos como una sola familia para dar gracias a Dios por los frutos de esta obra educativa y evangelizadora.
Los invitamos a vivir con entusiasmo esta Fiesta Patronal, dando gracias por quienes un día se formaron en COREDI y hoy, desde su ministerio sacerdotal, continúan sembrando esperanza y anunciando el Evangelio. Que el ejemplo del Beato Fray Melquíades Ramírez Zuluaga nos anime a seguir formando personas comprometidas con la fe, el servicio y la transformación de nuestras comunidades.
Padre Santo, fuente de toda santidad,
te bendecimos porque manifestaste tu gloria
en la asamblea de los santos,
y al coronar sus méritos,
coronas tu propia obra.
Te glorificamos por la vida de santidad que,
por medio de tu Espíritu,
realizaste en la vida
y en el momento del martirio
de los Beatos Melquiades y compañeros.
Nos encomendamos a su intercesión
y pedimos que te glorifiques en ellos,
derramando muchas bendiciones
sobre los que con fe te invocamos.
Señor, que cada uno de nosotros responda
generosamente al llamado a la santidad
que nos han hecho desde el bautismo,
y que un día en el cielo,
en compañía de tus siervos,
podamos glorificar tu santidad infinita.
¡Viva Cristo Rey! Amén.
Beato Fray Melquíades, ¡Ruega por nosotros!