Los animales son espejos de los hombres y de la moral. Desde esta perspectiva, su representación debe considerarse el complemento de un mensaje moral y no como enciclopedia zoológica. En un monumento funerario, la simbología de animales debe ser interpretada en armonía con otros símbolos formando un solo discurso. Lo que importa, no es la especie que representan o a la que pertenecen, sino la esencia de su significado.
En los monumentos funerarios del Cementerio del Saucito las representaciones evocadas son: palomas, conchas, gorriones, mariposas, águilas, búhos y serpientes. También se pueden identificar otros animales a través de la evocación de sus partes fragmentarias como son: garras de león o garras de águila.