CATEGORÍA A:
Poesía Castellana
Poesía Catalana
Narrativa Castellana
Narrativa Catalana
Narrativa Inglesa
CATEGORÍA B:
Las historias siempre tienen final
Más,¿que importa?
si acaba mal
la mayoría llora
¿es que nadie entiende?
¿cambiaría algo que fuera alegre?
¿serias mas feliz?
permíteme dudarlo
afirmamos ser felices
nos engañamos frente al espejo
mintiendo a nuestro reflejo
vaya mundo el nuestro
Gente que viene y va
sonrisas falsas capaces de engañar
la máscara del orgullo
amor nacido de una fantasía
Amistad corrompida por la avaricia
familias divididas
excusas,mentiras
el infierno
Miradas vacías
Almas rotas
¿que tanto te odias?
Esa pregunta siempre me atormenta
No hay razón necesaria
No hay segunda oportunidad
Frío,soledad
Marcas innecesarias
Versos sin valor
vacío,plenitud
eres mi acérrimo enemigo
y a la vez el unico que estubo conmigo
¿quien estuvo cuando lloré?
¿Quien me enseñó a amar?
¿quien es mi confidente?
mi paz,mi guerra
Sabes muy bien la respuesta
no temas ante la evidencia
quererte es mi agonía
odiarte, mi mentira más bien escondida
Así que si
tu eres mi salida
fuiste tu
quien me salvó la vida
Marina Carrasco. Colegio Juan de la cierva
Poesía Castellana
La terra verda plena de vida,
les fulles cauen a la tardor
el cant dels ocells que mai s’oblida
els escolto a la fresca del meu racó.
La pluja cau sobre la terra vermella
al bosc els pins guanyen verdor
els brots reverdeixen a la soca vella
el camp d’Eivissa és el meu amor.
Terra mil·lenària plena de vida
plena de felicitat i alegria
amb la feina del camperol
acompanyada d’un bon bunyol.
Adrià Ribas Bonet. Col·legi Can Bonet
Poesía Castellana
Amanece una vez más en el invierno de mi cabeza, en la tormenta de mis sentidos y en el remolino de mis incógnitas. Despierto, como cada día, en este mundo tan bonito y, al mismo tiempo, complejo y delicado. Mis ojos se abren y mi piel, erizada por el frío, sigue buscando consuelo en tus abrazos. Me destapo, sintiendo ese vendaval que día a día me atormenta. Acción reacción, acción reacción y, siguiendo la misma rutina todos los días de mi vida, salgo de casa. En el exterior, aquella estrella tan radiante que luce en el cielo acaricia con soltura mi piel rosada y, como si de mágia se tratara, una preciosa sonrisa se me asoma dejando paso a unos brillantes ojos llenos de entusiasmo e imaginación. Mis pasos chocan fuertemente contra el suelo como si las piernas que los manejan estuviesen a punto de recorrerse el mundo. Cabeza alta y mirada firme, como tú me enseñaste. Con los ojos en un objetivo, un punto firme por el que sé, y sabes, que lucharé.
Veo el camino y presiento que también tú lo puedes imaginar: lleno de curvas y senderos; de lianas y enredaderas y, sobre todo, de innumerables trampas y traicioneros acertijos.
Los años pasan y aunque el miedo sigue presente le ha quedado prohibida la opción de corroerme; y es que, a medida que me guío por tus consejos, el tiempo pasa y mi cordura crece.
Hoy ha salido el sol sobre aquellos terrenos por los que solo se asomaba la luna, y asimismo, han resucitado mi corazón las puñaladas de luz originadas en el azul de tus ojos. Han curado mis alas tu amor e ilusión y, después de varios intentos, estas mismas vuelven a lucirse descubiertas. Volveré a volar, pero antes aprenderé a caminar cogida de tu mano puesto que, como sabemos, todo requiere tiempo y esta vez me tomaré el mío para hacer las cosas bien.
Voy a demostrarte, una y mil veces, que no te equivocabas conmigo y que siempre valdré todo lo que dices que valgo. Porque Alberto, todo está en mi cabeza y hoy, frente mi perseverante reflejo, plasmaré con la tinta custodiada en mis venas todo aquello que la oprime y consume. Hoy me haré más fuerte y me has dejado claro que si llego a hacerlo por alguien, será únicamente por mí.
Marina Ramón. Colegio Juan de la Cierva
Narrativa Castellana
Ara que tot està a punt d’acabar, que ja he arribat al destí del
meu trajecte, penso... i si ho hagués fet?
I si no hagués tingut por de declarar-me a l’al·lot que
m’agradava?
I si en lloc de deixar l’atletisme, que era el meu tot, per haver
quedat una vegada en darrera posició, hagués continuat
entrenant, superant-me i fins i tot, ser campiona?
I si en lloc d’estudiar una carrera amb moltes sortides, n’hagués
triat una que realment m’agradés?
I si aquella nit d’estiu l’hagués viscuda més amb els meus amics,
en lloc de passar tanta pena per l’hora que era?
I si quan vaig anar a aquell parc d’atraccions hagués pujat a les
atraccions més fortes, en lloc de no pujar-hi per por?
I si hagués passat més temps amb la meva família, en lloc d’haver
perdut tant de temps amb les xarxes socials?
I si m’hagués llevat tota la por i ho hagués fet tot? Idò si ho
hagués fet, totes aquestes preguntes que em venen al cap un
segon abans de tancar els ulls per última vegada, no me les faria.
Però bé, ara ja és massa tard i la veritat és que me’n penedeixo
de no haver-ho fet.
En acabar aquest segon en què pensava que tancaria els ulls i el
meu cervell desconnectaria del món, me n’adono que la meva
ment continua funcionant, que encara respir, provo d’obrir els
ulls i... no sé com, però tot torna a començar i sent que tinc una
altra oportunitat per viure, per gaudir.
-Sandra Vadell Farrús / Col·legi Santa Mònica
Narrativa Catalana
Once upon a time a child was playing football when suddenly he disappeared. No one
knew where he was, but John, the boy, even if it seemed incredible , was inside a
rocket, he woke up there and he didn’t know what was happening, he saw a shadow
moving and he screamed. A figure covered his mouth, he started to cry and that one
dried his tears and the child calmed down . The boy's mother was looking for her son
and she was very worried. At the same time, in other world, the spaceship landed and
the boy came down with a helmet to breathe. He saw a very strange landscape, it was
all yellow and there were many buildings but they were not like the most in Earth, all
of them were round. John thought he was sleeping but he was not, there were a lot of
aliens and they started to touch and check him in a laboratory, he noticed that there
was a very rare light, it was a new colour that could not be defined, John was very
afraid and fell asleep. These rare beings gave him cramps, they also try to see if he
burned himself with fire and then started hit him with stones, but when they noticed
the boy's skin was much more delicate than theirs and where he was hit with stones,
purple marks came out, the aliens thought that it would be better to heal him with his
technology and to take him back to his planet. When they arrived to Earth they left
him in his bed and left in silence and scientific curiosity. Next morning when the
boy's mother saw him in his bedroom, hugged him crying with happiness. John
thought that all had been a dream… while some round eyes were watching him.
● To be continued.
Joan Escandell Torres / Col·legi Can Bonet (Eivissa)
Narrativa Inglesa
CATEGORíA C
Viviendo en el sueño del “para siempre”
Cuando todo siempre acaba
Intentando huir de la realidad
Que poco a poco me ahogaba.
Me solías decir
“Juntos o no, lo nuestro será eterno”
Por eso el verte ir
Se siente como infierno.
Se sentía tan bien
El tacto de tu suave piel
Y esos labios tan dulces
Con sabor a rica miel.
Ahora el verano se siente frío
Nadie nunca nos pudo comprender
Vivo con este vacío
Ojalá este dolor poder detener.
Nerviosa por nuestro reencuentro
Casi día trece
Tantas emociones por dentro
Que tan pronto aparecen.
Tu queriendo quitarme inseguridades
Aceptándome como soy
Cojo las llaves
Y como siempre, me voy.
Menudo acto más cobarde
El intentar aferrarme
Va siendo hora de despedirme
Negando amarte.
Y por la lluvia de mis ojos
Es que te llamo cielo
Solo nosotros
Somos los que nos entendemos.
Qué círculo vicioso
Esto de llamarte
Tu diciéndome que soy arte
Y yo que no puedo dejar de amarte.
Nuestro último abrazo
Impregnándose en mi tu olor
Adiós
Espero que te vaya bien con tu próximo amor.
Hazel Sánchez/CC.Can Bonet, Ibiza.
Poesía Castellana
S’estima amb respecte,
sense donar importància als defectes,
aprenent que ningú es perfecte
i que no ens tractam d’objectes.
Que l’amor no és tan sols una besada,
no són només unes dolçes paraules,
tampoc és una simple abraçada
ni bonics missatges escrits dins cartes.
L’amor és estima pròpia,
és respecte cap a tú,
són els actes del dia a dia
que fan que estimis a algú.
Estima’t a tú i als altres,
estima amb l’ànima i el cor,
estima sense pautes
recordant què és l’amor.
Llucia Bergas Garcia /Nostra Senyora de la Consolació, Alaró
Poesía Catalana
Se despertó sobre las dos de la mañana muy alterado. Había vuelto a tener la misma pesadilla que últimamente le había estado persiguiendo noche tras noche. Sentía un dolor incesante en la cabeza, así que se masajeó las sienes con la intención de calmarlo e instintivamente maldeció a esas voces que tanto le molestaban. Después del incidente de aquel 27 de mayo del año pasado, nada había vuelto a ser lo mismo para Iván García. Y es que la imagen desgarradora de su amigo siendo brutalmente atropellado por aquel metro en la estación de Atocha, se reproducía repetitivamente en su cabeza, y sentía que ya no podía más. La noche anterior a la catástrofe, Iván había estado hablando durante un buen rato con Marcos y Javier. Habían quedado en verse al día siguiente en el Starbucks de Callao con el fin de acabar el trabajo de clase que les supondría el 50% de la nota final. Así pues, el 27 de mayo de 2018 a las cuatro y media de la tarde, los tres jóvenes se reunieron y comenzaron su proyecto. Sorprendentemente, lograron terminarlo más pronto de lo esperado, así que optaron por descansar.
-¿Créeis que conseguiremos aprobar? -preguntó Javier después de darle un largo sorbo al frappuccino que había pedido-.
-¿Bromeas? ¡Este trabajo se merece como mínimo un notable! -exclamó Marcos entusiasmado-.
Un cuarto de hora más tarde, los tres jóvenes abandonaron la cafetería y comenzaron a pasear en dirección a la casa de Javier. Después de despedirse de este, Iván y Marcos estuvieron charlando animados sobre videojuegos mientras caminaban a paso ligero hacia Atocha. A Iván, Marcos siempre le había parecido un chico estupendo. Aquel joven pelirrojo era muy inteligente y atento, y además mostraba constantemente una gran sonrisa en ese pecoso rostro que tanto le gustaba.
Eran las ocho de la tarde cuando llegaron a la estación de metro de Atocha. Ambos vivían a las afueras de la ciudad, así que coger el metro se había convertido en algo obligatiorio para ellos. A pesar de ser un viernes por la tarde, la estación estaba extrañamente desierta. Había un silencio sepulcral por todas partes que le producía a Iván una sensación de intranquilidad. De hecho, el presagio de que algo malo iba a ocurrir invadía su mente. Se encontraba tan absorto en sus pensamientos, que no se había percatado de que su amigo llevaba un rato intentando hablar con él.
-Iván, ¿me estás escuchando? -preguntó Marcos mirando fijamente a su amigo-.
-Perdona Marcos, me he quedado embobado pensando en mis cosas. ¿qué decías? -le respondió este, tocando con los pies en la tierra de nuevo-. Entonces Marcos le explicó que el metro se había retrasado y que llegaría diez minutos más tarde de lo previsto. Como tenían tiempo de sobra y los dos estaban algo hambrientos, decidieron acercarse a una máquina expendedora y comprar dos barritas de chocolate. En ese preciso instante, Iván observó perplejo como de golpe la estación había comenzado a llenarse de gente. Al joven, algunas de esas personas le parecieron un tanto desorientadas y confusas, como si no supieran bien qué estaban haciendo allí.
El bullicio que se había formado de un momento a otro lo mantenía tenso e incómodo. Percibía una sensación muy desagradable por todo el cuerpo, y sentía un dolor tan intenso en la cabeza que creía que le iba a explotar. Su amigo, en cambio, no parecía nada molesto por el alboroto. En lugar de eso, se encontraba relajado, y no había ni un ápice de alteración en él. Entonces sucedió algo que dejó completamente descolocado a Iván.
-¿No te parece extraño que este lugar esté tan vacío? Es viernes por la noche, se supone que hoy debería estar más lleno que nunca, ¿no crees? -le preguntó intrigado Marcos a Iván-. Iván pensó que su amigo había perdido totalmente el juicio. Estaba a punto de contradecirle, pero al mirar a su alrededor se dió cuenta de que Marcos estaba en lo cierto. Las únicas personas que había allí eran su amigo, una señora mayor que parecía muy concentrada en hacer el crucigrama de una revista y él. Los dos amigos se encontraban en una parte de la estación, y la mujer, en otra.
Nada de aquello tenía sentido para Iván, pero pensó que el cansancio acumulado y el estrés de haber pasado una semana de exámenes muy dura le habían jugado una mala pasada, así que no se hizo mucho caso a sí mismo y decidió actuar con normalidad. Unos minutos más tarde, el sonido del metro aproximándose alertó a los dos jóvenes. Se pusieron en pie y esperaron pacientemente. De un momento a otro, Iván comenzó a sentirse algo aturdido, y otra vez notó ese fuerte dolor de cabeza que hacía unos minutos había cesado. Entonces, en aquel instante, se escuchó un gran estruendo en toda la estación, y el tiempo pareció detenerse para él. Su cuerpo no era capaz de asimilar la escena que estaba contemplando. Marcos había salido repentinamente disparado hacia las vías, y la imagen de su cuerpo chocando contra el metro, había dejado paralizado a Iván, quien tardó varios segundos en reaccionar. Se acercó a donde yacía el cuerpo inerte de su amigo, y sus ojos pronto comenzaron a llenarse de lágrimas. Sentía una gran impotencia y no lograba comprender nada de lo que había sucedido. Después de algunos minutos en estado de shock, una especie de voz interior le animó a hacer algo que ni él mismo entendió.
Corría y corría por las calles de Madrid. Iba tan rápido que sentía que volaba. La gente miraba a Iván extrañada, no entendían porque aquel joven tenía tanta prisa. Y es que ni él mismo comprendía porque lo estaba haciendo. Alguien había empujado a su amigo y tal vez temía ser culpado de un crimen que no había cometido. Así que siguió corriendo, y no paró hasta encontrarse muy lejos del lugar de la desgracia. Pidió un taxi y al llegar a casa se metió directamente en su habitación, sin ni siquiera pararse a saludar a su perro Max.
Pronto se corrió la voz de lo que había sucedido aquel día en la estación de Atocha. La mujer que se encontraba con ellos no pudo dar testimonio porque su metro había llegado un poco antes que el de los jóvenes, así que cuando todo ocurrió ella ya no se encontraba allí. La policía estaba trabajando en ello, pero de momento no habían sacado nada en claro.
Cada vez que se hablaba en la televisión sobre el caso, Iván ponía sus cinco sentidos en el noticiario e intentaba recopilar toda la información que podía. Cansado de la poca efectividad de la policía, finalmente decidió comenzar a investigar por su cuenta, ya que la muerte de su amigo había causado un gran impacto en él. Ansiaba saber quien había sido la persona que lo había empujado, así que se prometió que no descansaría hasta saber el nombre del asesino de Marcos.
Casi un año después, Iván estaba prácticamente seguro de encontrarse muy cerca de saber la verdad. En esos momentos, su cabeza estaba tan saturada que era un suplicio para él cada vez que hacía cualquier actividad. Tomaba pastillas para frenar el dolor, pero no tenían gran eficacia. Además, últimamente había estado escuchando cosas raras, algo así como voces, que no lo dejaban tranquilo. Iván pensaba que tal vez se estaba volviendo loco, pero lo que él nunca supo es que esas voces que tanto lo molestaban. eran las mismas que le habían obligado a empujar a su amigo aquel 27 de mayo. Iván García era el verdadero asesino de Marcos, y lo único que tenía que hacer para darse cuenta, era mirarse al espejo y así comprender cómo empezó todo.
Nai Martínez /Colegio Santa Mónica
Narrativa Castellana
Estimada mare,
Ja fa trenta dies d’aquell darrer instant juntes, aquesta és la primera carta que t’envió, no sé si la rebràs, però almenys tenc l’esperança de retrobar-nos un altre cop quan tot això espassi.
El darrer que record després dels cinc dies en què creuarem Mèxic, va ser aquell home que ens va ajudar a la vall de Rio Grande, gràcies, a ell vam poder travessar el riu, tot i que era molt perillós, sempre li estaré enormament agraïda. Tot seguit, i amb les sabates i la roba mullada, ens endinsarem un altre cop al bosc. El descens de temperatura era cada vegada més notori. Aquell vespre va ser un dels pitjors de la meva vida. En caure el sol, la fredor de les nits de tardor de Tela, la meva ciutat natal a Hondures, es varen convertir en gèlides temperatures que si no hagués estat per tu, mare, no hauria suportat. N’estic segura que vaig patir els efectes de la hipotèmia durant els dos dies següents.
Al dia següent, al matí i havent dormit unes escasses dues hores, emprenguèrem el que serien les nostres darreres hores d’una vida que ja donàvem per passada per endinsar-nos en el nostre futur als Estats Units.
En el moment en què em digueres que havíem creuat la frontera, unes llàgrimes no sé ben bé si d’emoció o por pel que ens esperava, humitejaren el meu rostre. De seguida i sense perdre ni un minut més emprenguérem el camí fins al nostre destí. El nostre caminar havia pres força sabent que un futur millor ens esperava.
Va ser unes hores després quan per fi trobàrem una carretera, i ja no haguèrem de seguir caminant per terrenys plens de roques, herbes i animals. Seguirem la direcció de la carrertera fins que un cotxe es va aturar. Aquells dos homes no parlaven cap altra llengua que l’anglès, i pel que feia al seu uniforme vaig deduir que eren agents d’algun tipus de força de seguretat. Ma mare els va fer entendre que necessitàvem ajuda i ells ens portaren a una comissaria de policia, o almenys era el que posava a l’entrada “US Police Department of Texas”. A l’entrada ens van separar, i una dona, que sí que parlava espanyol, em va explicar que mentre tu emplenaves uns documents a mi em portarien a un centre de menors on s’encarregarien de mi.
Pots estar tranquil·la, aquí em donen menjar tres pics al dia, i tenc un llit on dormir. Tot va bé, però t’enyor molt.
Esper poder retrobar-nos aviat,
La teva filla,
Isabella
Aina Marquès Pericàs/Colegio Santo Tomás de Aquino - Liceo Santa Teresa de Jesús
Narrativa Catalán
In one of the most beautiful waterfalls south of the Wilson river, when there were only two
seasons, there was a young girl named Iris whose orange hair shone in the sunlight. Iris was
hot weather, a representation of summer, she lock herself in her home when winter came
because she could not stand it. However, one day, a knock at her door in the middle of
winter caught her unprepared and her surprise was immense when she saw a young man in
front of her, with white hair and blue eyes. The young man was without shirt, parts of his
crystallized chest shone under the candlelight inside Iris house. He was the representation of
winter in a body and although he was beautiful, Iris immediately rejected him because she
hated everything he represented. He didn't give up, he visited her every day even though
she closed the door in his face time after time, he brought a different gift from his winter
every time: exotic fruit, flowers, pets and even magic tricks. Nothing worked, the winter
months ended and with them the young man disappeared. Already in the summer, Iris went
out to enjoy the warmth but when she returned home at night, she missed that knock on her
door, that young man that smiled at her at the door every time and offered her something in
her hands. For the first time in years, Iris was curious because winter was coming, Would the
young man return? What would he bring this time? so when the cold came, Iris waited at her
door for many days, but the young man didn't return.
After days, Iris made the decision to go for him but she didn't know where he had came from
so she only had to follow the cold currents until she reached the mountains north of Wilson,
the cold air burned her skin because she was the summer but she didn't stop until she
reached a cave in the mountains with blue crystals on the sides that reminded her of the
color of the boy's eyes. Nervous, she raised her hand and touched the glass with the same
gentleness that he had knocked on her door last winter. The young man appeared from the
darkness, carrying a lot of different objects, and was surprised to see her because he was
going out to visit her. They talked a lot that night, but Iris couldn't stand the cold for a long
time so they couldn’t be together for long and the young man, seeing how the cold hurt her,
decided to ask her not to come back. Iris didn’t give up, they had to find a solution, she who
was summer, he who was winter, they joined in a beautiful kiss that warmed his coldness
and cooled her heat, finding a midpoint between the two seasons of summer and winter. And
that's how autumn and spring were born, the two seasons that are that midpoint between
cold and heat, just because a young iceman was persistent and a warm girl found the
solution.
Sara Díaz y Lydia Fresneda / Colegio Juan de la Cierva
Narrativa Inglés