CATEGORIA A:
NOMBRE: Aurora Roig
COLEGIO: Santa Mónica
GÉNERO: Narrativa catalana
OBRA: Nadal
NOMBRE: Akira Calvente
COLEGIO: Juan de la Cierva
GÉNERO: Narrativa castellana
OBRA: Amistad pura
NOMBRE: Sergi Mas
COLEGIO: Juan de la Cierva
GÉNERO: Poesía catalana
OBRA: Literatura
NOMBRE: Marco Iannelli
COLEGIO: Santa Mónica
GÉNERO: Poesía castellana
OBRA: Abuelo
CATEGORIA B:
NOMBRE: Francisca Maria Bibiloni y Miquel Ángel Ballester
COLEGIO: Juan de la Cierva
GÉNERO: Narrativa catalana
OBRA: Soc així i si no t'agrada no miris...
SÓC AIXÍ I SI NO T’AGRADA NO MIRIS, IGNORANT.
Qui posa els límits de la normalitat?
Qui diu el que està bé o el que està mal fet?
Normalment, no pensam amb aqueix tipus de preguntes. Normalment aquestes preguntes només les formulen els filòsofs. Però si ens turam a pensar ,qui és qui ens diu que una cosa es normal o estranya, qui ens diu que una cosa està ben feta. El nostre cervell, seria una resposta, però al final qui va educar al nostre cervell? Qui ens va ensenyar que no està bé sortir-se de la retxa quan pintem un dibuix.
Els nostres pensaments s'adapten al temps i l’espai en el que vivim.Però els temps canvien,no pensem igual que fa cinquanta anys.Qui va canviar la nostra forma de pensar?Qui va canviar la nostra forma de veure el que es o no normal?
Fa moltíssims d’anys mataven als científics per desarrollar teories ,o per fins i tot ,dir que la terra era rodona.Qui va dir que aquelles persones no estan loques?
Normalment tenim assimilat que un robatori és un acte mal fet ,però posem que aqueix robatori l’ha produït un jove per poder tenir alguna cosa que dur-se a la boca, en aquest cas el robatori tendria justificació o no.
Tots pensam que allò ben fet és el que la societat diu; encara que ens equivoquem.
NOMBRE: Paula de Fuertes
COLEGIO: Juan de la Cierva
GÉNERO: Narrativa castellana
OBRA: Recuérdame siempre
RECUÉRDAME SIEMPRE
Hola mamá, solo quería decirte que estoy bien, que he sobrevivido a la tormenta, que he superado la prueba, que con el tiempo me he hecho fuerte y que ahora soy diferente.
Solo quería decirte, que aunque no te vaya a volver a ver más, no olvido nuestra pequeña vida juntas. Que aunque te fuiste sin ni siquiera despedirte, no olvido mi deseo de volver a tenerte.
Mamá, sé que no volveré a sentir tus cálidos abrazos, apaciguando mi fuego interior, calmando mi dolor.
Que no volveré a sentir tu mano, esa que me servía de guía por todo el recorrido de este camino llamado vida. Que no volveré a olerte, a verte reír una y otra vez, no volveré a sentir tus labios sobre mi mejilla transmitiéndome todo su amor.
Mamá, aunque tus decisiones y la distancia nos separan, quiero decirte que nuestro corazón sigue siendo uno mismo, que tú eres mi madre, que yo soy tu hija, que mis latidos son tuyos, que no te guardo rencor alguno y que haría lo que fuera por poder volver a verte si tu lo quisieras. Aunque, simplemente el mero hecho de que te fuiste de mi lado, me hace pensar, que tal vez yo hiciera algo mal, para que te marcharas de lo que un día fue tu hogar.
Mamá, has dejado un vacío dentro de mí que nadie puede llenar.
Dejaste mi vida partida en dos, me dejaste a mí de la misma forma.
Y sentir que jamás volveré a escucharte decirme ‘’te quiero’’, me destroza.
Porque, tú mamá, eres insuperable, tu ausencia también lo es.
Pero, ¿sabes? estoy bien. Porque sé que tú lo estás. Y aunque sé que tú a mi no me necesitas, yo a ti sí. Porque necesito una madre, porque necesito a mi madre. Porque vivo esperándote, vivo pensando que algún día te darás cuenta y volverás a asomarte a mi vida. Que volverás, que has de volver, porque sentirte lejos de mi lado es un dolor parecido a la sensación que notas cuando sientes que te han desgarrado el alma. Porque eres el motivo general de mi vida, porque busco y busco y por más que lo intento no te encuentro. Por eso has de volver, y no repetir jamás tu marcha.
Adiós mamá, tan solo quiero que nunca te olvides de mi, recuérdame siempre, yo seré tu guía si decides aparecer. Te mando un beso, a donde sea que estés.
Pero, por favor, tu tan solo vuelve a mi vida y abrázame.
NOMBRE: Llucia Bergas
COLEGIO: Consolació Alaró
GÉNERO: Poesía catalana
OBRA: La lluita de les dones
LA LLUITA DE LES DONES
Dones igual a homes,
què és el que no enteneu?
No volem que ens amenaçeu amb paraules
ni tampoc que ens violeu
Només encendre el televisor
una mala notícia surt a la pantalla:
A causa d’un violador,
una dona ha estat atacada
No sóc un objecte
amb el que puguis jugar,
hem mereixo un respecte
i ho has d’assimilar
Si en cauen dues
cuatre ens aixecarem,
lluitarem juntes
i amb el masclisme acabarem
NOMBRE: Giulia Tinarelli y María Fernandez
COLEGIO: Colegio Lladó
GÉNERO: Poesía castellana
OBRA: Adiós
ADIÓS
En la oscuridad, veo una luz brillante
y en tus ojos, mi reflejo insignificante.
La primera vez que te vi sonreír,
sentí que mi mundo se destruía por ti.
Todo se desvanecía,
por ti moría.
Pero ahora ya nada importa
nuestro tiempo juntos se agota
¿Obsesión o amor?
Mi corazón se desgarra de dolor,
me grita: no te vayas por favor.
Tantos recuerdos,
cayeron todos en el olvido.
Tantos momentos,
los que hemos vivido.
En un profundo sueño estaba,
imaginando que tu voz me llamaba.
Un sonido distante,
una bala amenazante,
un dolor constante.
La luz de tus ojos,
se desvanece en un instante.
Mi primera opción siempre fue la muerte,
pero ahora tengo miedo de perderte.
Con una falsa sonrisa intentarás ocultar
algo por lo que nunca te podrás perdonar.
Jamás serás capaz de olvidar
este momento que para siempre nos va a separar.
Adiós compañero,
por ti hoy muero.
CATEGORIA C:
NOMBRE: Joana Alemany
COLEGIO: Santo Tomás de Aquino
GÉNERO: Narrativa catalana
OBRA: Per un món més just
PER UN MÓN MÉS JUST
Inca, 12 de gener de 2019
Senyor Director General de l’ONU,
Em dic Joanna Alemany i tenc 13 anys. Les vacances escolars del darrer estiu les vaig passar a
l’Índia, exactament a Nova Delhi, ja que els meus pares fan feina en una ONG anomenada Metges
sense Fronteres. Ells són metges a un hospital de Mallorca i dediquen les seves vacances a ajudar a
aquesta organització d’ajuda humanitària des de fa uns anys i a mi, enguany, em deixaren
acompanyar-los.
Els dies a Nova Delhi com a metges eren molt durs, sempre es trobaven amb tot tipus d’incidents,
però el pitjor va ser quan un vespre la meva mare va arribar molt trista al campament on estàvem,
perquè aquell dia havia estat molt dur.
Em va contar que aquell matí hi havia hagut un incendi a una fàbrica de sabates esportives. A la
fàbrica feien feina centenars de nins, i molts d’ells varen arribar a l’hospital amb cremades de
diversa consideració, intoxicacions i problemes respiratoris. La pitjor part era que alguns dels nins
no varen tenir temps ni d’arribar a l’hospital, i n’hi ha d’altres que tendran cicatrius durant tota la
vida al seu cos. Alguns dels nins eren de la meva edat, altres eren majors que jo i d’altres eren més
petits.
Per això m’agradaria fer-li unes preguntes:
- No mereixen aquests nins tenir els mateixos drets que jo?
- Hi ha alguna manera d’aturar aquestes màfies que trafiquen amb el treball infantil?
- Podem saber realment quins són els productes que estan fets amb mà d’obra infantil?
- Quan ens farem responsables d’allò què passa en el tercer món?
Ja sé que aquestes preguntes són de difícil resposta, però agrairia que l’ONU organitzàs campanyes
per a fer saber a la gent què no hauríem de comprar productes elaborats per infants, com també que
els països complissin amb els drets dels infants i del comerç just.
Agraint el temps dedicat a la meva carta, m’acomiad de vostè desitjant que les meves propostes es
facin realitat.
NOMBRE: Nai Martínez Armijo
COLEGIO: Santa Mónica
GÉNERO: Narrativa castellana
OBRA: El día que perdí la cordura
EL DÍA QUE PERDÍ LA CORDURA
Creo que existe cierto tipo de soledad a la que te puedes volver adicto. Siempre me he considerado un bicho raro; la gente de mi edad sale de fiesta, va de compras y se enamora. Yo, en cambio, paso mi tiempo libre leyendo y dibujando. A veces, también me pongo a pensar en el sentido de la vida: “¿Por qué existimos?” “¿Somos realmente los dueños de nuestras vidas?” “¿Existe el destino o lo creamos con nuestros actos?”. Supongo que son preguntas que nunca nadie podrá responder. Olvidarme de ciertas cosas como lo que cené el día anterior o la contraseña de mi teléfono móvil es frecuente en mí, pero estoy seguro de que nunca olvidaré lo que pasó aquella fría y apagada tarde de diciembre.
La ciudad estaba extrañamente desierta y yo caminaba solo por sus calles. De pronto, una rara sensación me invadió por dentro; sentía como si alguien me estuviese observando, así que aligeré el paso. A pesar de esto, poco después de caminar unos cuantos metros más, un escalofrío recorrió mi espalda, y poco a poco todo comenzó a difuminarse.
Entonces me desperté. Parpadeé varias veces antes de poder mantener los ojos completamente abiertos. Me encontraba en una habitación iluminada únicamente por la tenue luz procedente de una pequeña ventana, tumbado en una cama de muelles chirriantes. Estaba lloviendo, y el repiqueteo incesante de la lluvia contra el cristal me producía un gran malestar. Además, me dolía todo el cuerpo y apenas podía mover un solo dedo. Desde el exterior, se escuchaban sirenas lejanas y la habitación estaba llena de complejas máquinas que emitían unos ruidos insoportables.
De repente, la puerta situada al lado opuesto de la habitación se abrió, y entró una mujer de camisa y pantalón blancos. Traía consigo una bandeja que sostenía un pequeño vaso con tres pastillas en su interior. Me indicó que las tomara, y mi lucha interna barajando la posibilidad de hacerlo comenzó. No me fiaba ni un pelo de ella, pero pensé que tal vez aquellas pastillas aliviarían el dolor. Así que lo hice. Me las tomé, y pronto comencé a notar sus efectos.
Fue un cuarto de hora más tarde cuando aquella pálida mujer entró de nuevo en la habitación y comenzó a explicarme qué estaba ocurriendo. Supuestamente, el mundo exterior estaba sumergido en una profunda catástrofe: una grave infección causada por motivos desconocidos corría por la sangre de todo el mundo, y cada día, morían miles de personas. Me sentía desconcertado. Hacía prácticamente unas horas había estado caminando por las calles de la ciudad. Algo no encajaba del todo.
Por ende, como si pudiera leerme la mente, la mujer me animó a asomarme por la pequeña ventana. Estaba atónito. Mi mente no quería creer lo que veían mis ojos. Era una imagen desgarradora: la ciudad estaba totalmente destrozada y la pintura desconchada de los edificios hacía parecer que llevaba años abandonada. No había ni un indicio de vida, como si realmente la infección hubiera causado el fin de la humanidad. “Nosotros te protegeremos”, “A partir de ahora, este será tu nuevo hogar”, dijo. Cualquier persona habría sentido miedo en ese momento, pero en cuanto la mujer pronunció esas palabras, mi curiosidad venció al temor.
Unos minutos más tarde, la mujer me guió hacia otra sala, esta vez más amplia y luminosa, repleta de gente de todas las edades. Todos semejaban ser felices y estar tranquilos, como si ahí fuera no estuviera ocurriendo nada. Ese comportamiento me molestó. ¿Acaso era la única persona que dudaba de toda aquella situación? Todo parecía demasiado surrealista; no me creía que una supuesta infección hubiera acabado con la vida de media población. Así que planeé mi jugada: me guardaría todos aquellos pensamientos y actuaría con normalidad, al menos hasta haber obtenido más información.
Estuve más de una semana intentando conseguirla, pero parecía que nadie se atrevía a hablar del tema, como si tuvieran miedo de las consecuencias que conllevaría hacerlo. Además, los guardias de seguridad parecían como esos muñecos que solamente pronuncian palabra alguna si alguien les tira de un hilo invisible, así que me resultó casi imposible conseguir alguna prueba de que no estaba loco.
Caminaba por un largo pasillo, a punto de darme por vencido, cuando escuché unas voces procedentes de una sala a la que nunca había tenido ocasión de entrar. Pegué la oreja a la puerta, y escuché atentamente. Al principio, hablaban con términos que no lograba entender, y la decepción me invadió al instante. Sin embargo, de repente, la conversación comenzó a volverse interesante: “La semana que viene traerán a cinco más” “Sí, todos tienen la misma edad, como ella pidió” “Comenzaremos las pruebas de inmediato”, “Se nos acaban las muestras de los treinta primeros” No entendía nada; ¿Acaso experimentaban con nosotros? Desde el minuto uno había sabido que esta gente se tramaba algo, pero nunca podría haber imaginado que utilizarían a las personas para experimentar con ellas, y esto fue la gota que colmó el vaso.
Asustado, retrocedí unos pasos, pero estaba tan ensimismado en mis pensamientos que no me di cuenta de que detrás de mí había apiladas unas cajas, que acabaron en el suelo. Contuve la respiración, rogando que nadie me hubiera oído. A mi pesar, unos pasos acompañados de voces preguntándose que había sido ese ruido comenzaron a escucharse más cerca. Con el corazón en un puño, eché a correr en dirección a la salida. Conocía donde estaba situada, yo mismo había pasado por ahí cientos de veces, aunque nunca había tenido el suficiente valor para acercarme. Según lo que había podido observar esta semana, los guardias de seguridad del pasillo oeste tenían ahora un descanso para almorzar, así que tendría vía libre para escapar.
Llegué hasta la salida. El corazón me latía con tanta fuerza que parecía que se me iba a salir del pecho en cualquier momento. Tan solo me quedaba accionar esa gran palanca que activaría el mecanismo de la puerta y me permitiría volver a ser libre de nuevo. Me apresuré a hacerlo, pero la palanca no cedía, estaba atascada. Ahogué un grito; a lo lejos se podía distinguir a un gran grupo de personas armadas gritando que parara, que nunca lograría escapar. Pero volví a intentarlo. Y esta vez la palanca sí se movió.
Lo siguiente que recuerdo es la maravillosa luz solar, y el aire fresco que finalmente podía respirar. La ciudad no estaba en ruinas, tan solo era un efecto óptico que utilizaban para hacer creer a las personas que allí dentro estaban a salvo. Pero nada de eso era verdad. Han pasado siete meses desde entonces. Consiguieron detener a las personas que estaban detrás de todo aquello, y todo ha vuelto a la normalidad en mi vida. Supongo que esta será una historia que podré contar a mis hijos y estos a sus hijos, pero hasta que eso llegue, siempre la mantendré en mi cabeza: Fue el día que perdí la cordura.
NOMBRE: María Quintanilla
COLEGIO: Juan de la Cierva
GÉNERO: Poesía catalana
OBRA: Sense tu
SENSE TU
Sense tu... tenc por només de pensar-ho,
pensar en aquest terrible buit que em persegueix,
que no es marxa mai i que sempre viurà al meu cor,
però sobretot tenc por... de no tenir-te mai més.
Sense tu els moments no serien els mateixos,
el temps seria temps, avorrit sense ningú que l'ompli,
il·lusió seria una paraula desconeguda per mi,
i els nostres sentiments... només records.
Sense tu no coneixeria la sensació de somriure,
les muntanyes pareixerien molt més altes que la realitat,
els somnis expressarien els més profunds desitjos,
i que sàpigues que sempre... apareixeràs en els meus.
CATEGORIA C
NOMBRE: Santiago Nieto
COLEGIO: Consolació Alaró
GÉNERO: Poesía castellana
OBRA: En la lectura
EN LA LECTURA
En mis recuerdos, tú eres dulzura,
mi saciedad en los tiempos de hambruna.
Esa letra tan diferente que cura,
hasta el pensamiento más siniestro de tortura.
Eres pura oscura penumbra,
si soy un lobo, tú eres mi luna.
Y si te perdiera en mi duda,
nos volveríamos a encontrar en la lectura.