Control biológico natural: Reducen plagas como pulgones y cochinillas sin necesidad de pesticidas.
No contaminan el medio ambiente: A diferencia de los productos químicos, no generan residuos tóxicos.
Compatibilidad con otros métodos ecológicos: Se pueden combinar con otras estrategias de manejo integrado de plagas (MIP).
Autorreproducción: Si las condiciones son adecuadas, pueden establecerse y seguir controlando plagas sin necesidad de reinserción frecuente.
No generan resistencia en plagas: A diferencia de los pesticidas, las plagas no desarrollan inmunidad contra ellas.
Costo inicial alto: Comprar y liberar mariquitas puede ser costoso en comparación con pesticidas convencionales.
Efectividad variable: Su éxito depende del clima, disponibilidad de alimento y presencia de enemigos naturales.
Difícil retención en el área tratada: Pueden dispersarse rápidamente si no hay suficiente alimento o refugio.
Depredadores y parásitos: Son vulnerables a hormigas, arañas y aves, lo que puede reducir su eficacia.
Tiempo de acción más lento: A diferencia de los pesticidas, su efecto no es inmediato y requiere tiempo para reducir la plaga.
En general, el uso de mariquitas es una estrategia sostenible y ecológica, pero su éxito depende de una correcta implementación y monitoreo.