El comedor escolar es mucho más que un lugar de nutrición; es un escenario clave para la socialización y el aprendizaje de hábitos. Sin embargo, los altos niveles de reverberación y ruido pueden convertir este momento en una fuente de fatiga cognitiva y estrés.
Nuestra intervención, que se consolida este curso y proyecta nuevas mejoras a futuro, tiene como objetivo principal la reducción del impacto acústico y la humanización del espacio. Basándonos en la neuroarquitectura, buscamos crear un entorno que invite a la calma, donde el alumnado y el personal puedan disfrutar de una comida tranquila que favorezca la digestión y el descanso mental necesario para la jornada de tarde.
La transformación del comedor escolar representa uno de nuestros mayores retos de este curso. Somos conscientes de que un elevado nivel de ruido no solo dificulta la comunicación, sino que genera fatiga sensorial y estrés. Por ello, hemos iniciado un proceso de mejora ambiental basado en la colaboración y la experimentación material.
El proceso: alianzas y soluciones creativas
Ante la necesidad de reducir la reverberación, hemos recurrido al poder de la comunidad. Queremos agradecer profundamente la colaboración de las familias, quienes han aportado cucharas de madera para ser instaladas en el techo. Esta intervención, basada en las propiedades de la madera como material natural absorbente y difusor, no solo cumple una función acústica experimental, sino que dota al espacio de una estética cálida y participativa.
Investigación y sostenibilidad económica
Durante este curso, este grupo ha realizado una intensa labor de búsqueda de materiales de insonorización técnica. Sin embargo, nos hemos enfrentado a la dificultad de encontrar materiales que cumplan con la normativa de seguridad y que, a su vez, tengan costes asumibles para el presupuesto de un centro público.
Esta fase de investigación nos ha permitido concluir que:
Planificación a futuro: La instalación de paneles fonoabsorbentes profesionales queda establecida como una prioridad absoluta para el próximo curso 26/27, una vez consolidada la vía de financiación adecuada.
Continuidad del cambio: Mientras llega la intervención técnica, seguiremos trabajando en la mejora de la convivencia a través de la organización del mobiliario, la señalética de bienestar y la sensibilización del alumnado para transformar el ruido en diálogo.
"Nuestra meta es ambiciosa: convertir el comedor en un entorno de calma y respeto mutuo. Aunque el camino técnico es complejo, el compromiso de las familias y el esfuerzo del centro ya han puesto la primera piedra para un espacio donde todos queramos compartir la mesa."