La cueva fue descubierta en la década de los ochenta por el científico gallego Juan Vidal Romaní. En el yacimiento, que presenta una entrada de 20 m y una profundidad de 104 m, al principio se encontraron restos de 43 osos de las cavernas, una especie ya extinguida.
El gran descubrimiento fueron restos de neandertales y humanos modernos, así como pinturas rupestres de hace 30.000 años.
Se han recuperado herramientas de piedra y restos de diversas especies animales.