Himno “O Redemptor”.
OH REDENTOR, ACEPTA EL HIMNO
DE LOS QUE A TI, TE CANTAN
(OH REDENTOR, ACEPTA EL HIMNO
DE LOS QUE CANTAN).
El árbol de la cruz produjo
de la purísima luz que en él brilló.
El signo que hoy se consagra
y que la multitud agradecida, t
rae como presente al Salvador del mundo.
Dígnate de consagrar, Rey de la patria eterna,
este olivo, señal de vida contra el poder del demonio,
para que todos se renueven con la acción del crisma,
a fin de que se restaure nuestra dignidad herida.
Purificada el alma en esta fuente sagrada
el pecado desaparece
y en la frente ungida aparecen los santos carismas.
Tú que naciste de la mente del Padre,
y del vientre fecundo de la Virgen,
da luz a los que reciben el crisma
y aparta de ellos la muerte.
Sea para nosotros este día una fiesta,
por los siglos de los siglos,
sea un día sagrado que no envejezca con el tiempo
por nuestra debida alabanza.