La Semana Santa es un tiempo de gracia y profunda espiritualidad. Por ello, esto pretende ser un material de apoyo para meditar lo que celebramos: La pasión, muerte, sepultura y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos por el mundo entero y de manera especial, por quienes hoy por hoy, viven en Tierra Santa, donde estas cosas sucedieron hace miles de años, en favor de la humanidad entera.
Para profundizar cada día...
Introducción a la Semana Santa
y Domingo de Ramos de la Pasión del Señor
Cf. Pbro. Miguel de Manuel Camín Garnica, perito en liturgia
Tiene una característica esta Semana Santa cristiana: que no son siete días como acostumbramos a entender la semana, porque es una semana simbólica, la Iglesia siempre ha tenido estas expresiones muy ricas, muy interesantes. Va a ser una semana de ocho días. Porque además entra aquí el elemento simbólico, que poco a poco, vamos a ir entendiendo y descubriendo en este aspecto.
Quiero en primer lugar, comenzar con el nombre de este Domingo, porque a veces no lo tenemos en cuenta, y como todo a nivel popular, a nivel de que “dicen” y “se llama”, etcétera, y no sabemos exactamente qué significado tiene. Se llama oficialmente como lo presenta el Misal Romano: Domingo de ramos de la pasión del Señor. A veces nos quedamos nosotros solamente en la primera etapa (de ramos), los calendarios civiles así lo ponen, los calendarios civiles, por supuesto, no los calendarios litúrgicos pastorales. El Misal romano y en los misales que se usan para los fieles como elemento de divulgación utilizan este nombre completo: Domingo de ramos de la pasión del Señor.
Entramos por lo tanto, con el primer día de la Semana Santa, es el Domingo de ramos de la pasión del Señor. Tenemos que descubrir algo muy importante: seguimos en la Cuaresma, la Cuaresma no ha terminado. Pero también al mismo tiempo, tenemos que descubrir que es un Domingo, con la importancia, pues, que tiene siempre el Domingo.
Cuando comenzó la reforma litúrgica hace sesenta años, hubo una gran cantidad de elementos importantísimos que se descubrieron y que vivimos, uno es la importancia del Domingo. En el número cuatro de las normas universales sobre el año litúrgico y el calendario, entregados por el Papa Pablo Sexto en el 1969 a la Iglesia, cuyas normas que actualmente nos rigen, comenzó destacando el Domingo, porque parece que el Domingo antes estaba perdido, en el sentido litúrgico, en el aspecto importante de su expresividad. Porque lo mismo en un Domingo se podía celebrar a un santo, se le podría celebrar una memoria de la Virgen María, etcétera. En muchos lugares no ha cambiado esa mentalidad. Al Domingo se le añade cualquier elemento y se pierde otra vez el sentido del Domingo, día del Señor. Y entonces tenemos que rescatar, re-entender la importancia del Domingo. El primer día de cada semana.
A mí me da mucha risa cuando por el teléfono me mandan el día lunes un: “buen inicio de semana”, pues esa es una mentira desde la perspectiva celebrativa de la fe, porque la semana ya comenzó el día anterior: el día del Señor, el Domingo. Este saludo se tendría que decir el Domingo, “buen Domingo, buen inicio de semana” porque el fin de semana ya se acabó, ese fue ese fue el sábado. La cultura actual, centrada en lo laboral, está destruyendo en nosotros esta sentido del llamado día del Señor, Domingo, Dominica en latín. La Iglesia por una tradición apostólica, esto quiere decir desde el tiempo de los apóstoles, cuando desde los orígenes, se inicia el mismo día de la resurrección de Jesús. Es un día que se arraiga en la misma resurrección de Cristo. Por eso los evangelistas insisten el primer día de la semana, los cuatro evangelistas hablan de esto en este aspecto: El día de la resurrección de Jesucristo en el que se celebra el misterio pascual. Por ello, por esta razón es muy importante considerar el Domingo como el día festivo primordial en la Iglesia. Entonces el Domingo de ramos y de la pasión del Señor está marcado como primer “día de la semana”.
En Occidente, sobre todo, nosotros conocemos esta semana como la semana santa, pero también en Oriente recibe otros nombres y a lo largo de la historia ha recibido otros nombres. Por ejemplo, en el en el Oriente se le llama también la semana mayor, a veces también aquí se utiliza ese ese término porque viene de la liturgia oriental, porque viene de las formas orientales de la liturgia. Se le ha llamado también a lo largo del tiempo la semana auténtica, o sea, la semana prototipo. Se dijera también la especial característica, la semana grande también en este sentido. También se le ha llamado la semana santa y de la pasión o semana de la pasión, porque la pasión sobresale también en este aspecto. También se habla y se describe como la semana que precede a la paz. Si hoy nosotros tendríamos que dar una definición diríamos que la semana que precede a la Pascua, entendiendo el Domingo de Pascua como primer y octavo día de la semana.
Entonces ahí está la perspectiva en la que se celebran los misterios de la redención. Ojo con la palabra “Misterio”. En la liturgia se utiliza mucho el término Misterio, y a veces nos vamos con la idea que en nuestro castellano (español) ordinario, nosotros utilizamos la palabra -misterio- pensando que misterio es algo oscuro, extraño, raro, que hasta da miedo, etc. En griego esta palabra no quiere decir lo mismo. Cuando se utiliza en griego la palabra Misterio, y por eso nosotros hablamos de los misterios de Cristo, el misterio de la encarnación, el misterio de la redención, el misterio de la resurrección, es este lenguaje que pasa a algunos ejercicios de piedad también, por ejemplo, pasa el Rosario, los misterios de que van configurando la coronilla del Rosario. Nosotros como creyentes, cuando hablamos de Misterio tiene un sentido salvífico, la palabra Misterio quiere decir “lo que se rebela, lo que se da a conocer.” Aparece también otro aspecto ciertamente importante y significativo: esto se convierte en un signo, un signo salvífico. Por eso ya hemos hablado también en la introducción general del Misterio Pascual. El misterio de la redención de Cristo es el misterio de su Pascua, Cristo muerto y resucitado, el que vive, el que ha vencido a la muerte, el que está glorificado. Está expresado a través de su misterio pascual.
De ahí entonces que debemos de entender que esta semana santa, que tiene ocho días, va a tener tres días a los que llamamos el Sagrado Triduo Pascual, así lo menciona el Misal Romano. Hoy en día no podemos entender perfectamente los conceptos, por ejemplo, de esta celebración de la Semana Santa o del Sagrado Triduo Pascual, si no vemos originalmente el Misal romano porque es el que rige la nomenclatura, las expresiones, que ha de hacerse, cómo se hace, cómo se realiza y los contenidos como tanto como tal, más el complemento que existe en los documentos de la Iglesia: Normas Universales sobre el Año litúrgico y el Calendario; y una carta circular que existe Sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales. Normas para la celebración de la Semana Santa. Entonces todo esto nos va dando este sentido.
Por eso hoy hablamos del Sagrado Triduo Pascual, tres días muy importantes en la vida de la Iglesia centrados en el Misterio Pascual de Cristo. El Triduo del crucificado, El triduo de Jesucristo en la pasión, la sepultura, en la experiencia del descender a los infiernos y el Triduo de Cristo resucitado. Las tres dimensiones que va a corresponder a tres días: Viernes santo, Sábado santo y Domingo de la resurrección. Olvídense del Jueves santo en el Triduo Pascual por favor, porque esa es una introducción. El Jueves santo es todavía Cuaresma hasta antes de celebrarse la Cena del Señor, hablaremos adelante de este aspecto importante enmarcado dentro de la Semana Santa y como consecuencia de llegar hacia el Triduo Pascual como culminación de esta semana y la importancia que tiene todo esto.
El Domingo, siempre expresa como decíamos hace un momento este aspecto de la Pascua. En este Domingo de ramos de la pasión del Señor, se realiza la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Cristo entra a la ciudad Santa. Y para eso se requiere con ritos solemnes y sagrados.
Para entender este hecho, aquí hago un brevísimo excursus histórico para que podamos entender los dos nombres que tiene este día. En oriente originalmente se llamó Domingo -de Ramos-, después también, sobre todo ya cuando vino la romanización, se utiliza el concepto -de Palmas-, porque las palmas son más de tipo romano, pero en oriente se usa más el olivo porque hay cantidades de olivo por todo el medio oriente. Hay una peregrina en el siglo cuarto, Egeria. Por ahí pueden conseguir su diario, su libro de viaje, una mujer española del siglo cuatro que se va a medio oriente a realizar una peregrinación. Las peregrinaciones a Tierra Santa, no son novedad, siempre han existido, y esta mujer narra como toda buena señora, narra todo lo que ve. En sus escritos ella narra las formas litúrgicas que había en la Iglesia madre de Jerusalén. Entonces esta es una de las fuentes que se tiene. Como en Jerusalén se reproducía la entrada de Jesús a la ciudad Santa. El obispo presidía esa celebración, recordando a Jesús, porque además en esta en esta entrada, siempre el obispo, el presbítero o el diácono va a representar a la persona de Cristo Jesús. Las aclamaciones, los himnos, los cantos, los ramos, la procesión en general que se hacía. Esa procesión entonces es propia de la ciudad Santa de Jerusalén. Con el correr del tiempo esto a occidente. Como esta mujer era española, llega sobre todo a la liturgia ibérica, a la península ibérica y se empieza a hacer cada día más popular, de allí pasa a las Galias, en toda el área de las Galias se va reproduciendo. Y finalmente llega también a Roma, a la liturgia romana que la incorpora. Todo esto fue un proceso de siglos. ¿Qué había hecho Roma antes? ¿Cómo se celebraba este día en Roma? De allí el segundo nombre: Domingo de la pasión del Señor. En la liturgia romana se centraba más en la en el rito de la proclamación de la pasión del Señor, por eso se llama de la pasión del Señor. Con el correr del tiempo, los dos ritos se fusionaron en uno solo y es lo que actualmente conocemos en el Misal romano se puede ver perfectamente entonces la fusión de los ritos. La procesión ya la celebración e la Eucaristía donde se proclama la Pasión.
La Semana Santa también nos va a ofrecer este aspecto, dos bloques celebrativos: Por un lado, una fase cronológica siguiendo el Domingo de ramos de la pasión del Señor, primer bloque y primer día importante. Lunes, martes, miércoles y jueves santo inclusive.
El Lunes santo, el Martes santo y el Miércoles santo, la liturgia de la celebración de la eucaristía es muy interesante, son textos en torno a los últimos días de Jesús.
El Jueves Santo por la mañana, solamente existe una celebración eucarística que es la misa Crismal. La misa que preside el obispo con su presbiterio y algunos fieles, en la que, su nombre lo dice, se consagra el crisma. Porque hoy en la Iglesia, desde la liturgia, solo se da el calificativo de consagración a dos acontecimientos: La consagración del aceite del crisma y la consagración de las vírgenes, mujeres vírgenes que reciben esta consagración y participan del Ordo Virginum. Lo demás se dedica, ya no hay consagración de obispos, ni de campanas, ni de iglesias, ni de altares, ni de nada de eso. Solamente es la consagración de vírgenes y del aceite crismal. Esas consagraciones populares que se realizan, serían más que nada, una oración. Son una oración. No en sentido litúrgico. En la Misa crismal también se bendicen el aceite de los catecúmenos y de los enfermos, esos no se consagran, eso se bendicen nada más, y se llevan a las comunidades a través de los clérigos que han participado en esta celebración. Y entonces de la Cuaresma, se puede decir que está concluyendo con esta celebración de la eucaristía y también con las horas canónicas menores, como es la hora de Nona. (previo a la Misa de la Cena del Señor). Con eso se termina pues la Cuaresma. Solamente en la diócesis hay en el jueves santo, para conclusión de la Cuaresma, una sola celebración de la eucaristía no puede haber más: La del obispo. De ahí la importancia que tiene el obispo en este en este sentido.
La segunda fase de la Semana Santa es entonces la introducción al Triduo Sacro, la introducción al Sagrado Triduo Pascual, que es el jueves santo, como lo medimos nosotros culturalmente con las horas actuales. Después de la caída del sol comienza entonces la introducción al Triduo Pascual. Ya forma parte del Triduo Pascual, pero como un elemento introductorio, es algo importante. También vamos al nombre oficial, ¿cómo dice el nombre oficial? Jueves Santo de la Cena del Señor. Olvídese de todos esos nombres que a veces más confusión crea: de que la misa de la institución, la misa del lavatorio, la misa de no sé qué, eso ya no existe. Por favor, todo eso ya ha quedado atrás. Hay un nuevo lenguaje, una nueva evangelización, una nueva liturgia, unos conceptos más claros y más específicos. Se llama Misa vespertina de la Cena del Señor y además, es un hombre muy bello. Misa vespertina, Misa de la tarde noche. Nadie cena a las cuatro de la tarde, nadie cena ni siquiera las seis de la tarde, no se utiliza en la cultura. En los países un poquito tipo Inglaterra, Estados Unidos y algunas partes que cenan muy temprano, bueno, la cena es después de las seis y media ordinariamente. En Europa la cena es a las siete de la noche, como aquí en México, a partir de las siete empezamos a cenar entre siete, ocho, nueve, por eso es una celebración que se realiza después de la caída del sol. Si es la cena del Señor, nadie puede cenar a las cuatro de la tarde a las cinco de la tarde, de una a las seis. No, no sabe a cena. Para que sepa a cena ya tiene que estar oscurito, ya tiene que haber poca luz. Porque hasta psicológicamente entra uno en otro ambiente. Y en otra dinámica. En el cine, en la televisión se ve cuando una cena es así bonita e interesante, hasta es a la luz de las velas. No porque no exista la luz eléctrica, como un concepto nuevo de la cultura existe, pero la referencia que ya es la noche, es nocturna. Es este tiempo del día en que se concluye el trabajo de que se entra en otra situación.
El Sagrado Triduo Pascual, el primer día con el que comienza es entonces el Viernes santo. El -viernes de la pasión y muerte del Señor-, porque así se llama oficialmente Viernes santo de la pasión del Señor.
El segundo día es el Sábado santo -de la muerte y sepultura del Señor, de su descenso al lugar de los muertos-. Olvídense del sábado de Gloria. Nunca ha existido, es un mal concepto, no tiene nada que ver, absolutamente nada.
Y el tercer día es el Domingo de Pascua de la resurrección del Señor.
Este es el lenguaje que el Misal romano nos entrega para poder entender, para poder descubrir toda esta esta perspectiva, esta riqueza.
Los contenidos el litúrgicos son muy interesantes de toda la semana en su conjunto. Nos encontramos entonces en que esta semana está centrada en la Pascua de Jesucristo. Por eso tiene que ser una profunda reflexión en la Pascua de Cristo. En el paso de la vida humana de Jesús a la vida eterna, a la participación de la vida del Padre celestial, La nueva Pascua de Cristo es el cumplimiento de la antigua Pascua que se anunció en la liberación de Egipto. Por lo tanto, esta nueva Pascua de Cristo, es también nuestra coparticipación en esta nueva pascua, también necesitamos que en nosotros se realice esta nueva Pascua de Cristo. Que año con año la Semana Santa nos trae a la memoria. Por eso es importante siempre retomar estos aspectos de Memoria.
La salvación de Jesucristo está centrada en su Pascua. No podemos pensar en la salvación de Cristo sin pensar en su muerte y resurrección, no es lógico, ahí está el punto central, ahí está la culminación, ahí está el eje de su actividad, acción y realización ciertamente importante. Su Pascua es entonces la concretización de la vida cristiana a través de su cruz. La forma de celebrar, de traer a la memoria esto, es a través de la liturgia. No hay expresión más rica que la liturgia, porque la liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo.
Muchas personas todavía a la manera antigua están centradas solamente en ejercicios devocionales. No digo que no son buenos, pero no son los más importantes. Y si yo no hago un ejercicio devocional no importa, pero si participo, -participo- esa es la palabra clave. Participo en la liturgia, aunque sea ahora a través de los medios de comunicación y de la gracia para aquellos que están imposibilitados de participar de manera presencial, la liturgia es más expresiva que cualquier ejercicio piadoso.
Entonces allí debo de entender cómo se ha renovado de manera especial esta experiencia de la Semana Santa en la Iglesia, viene renovándose desde tiempos del Papa Pío XII, fue el primero que empezó a renovar la Semana Santa, luego lo retoma el concilio, luego lo retoma la reforma litúrgica y toda la riqueza actual que tenemos. Donde es necesario, a veces, prescindir de todos estos aspectos devocionales que se han desviado. Ah pero es que tenemos la Semana Santa de España; pues sí, pero ya eso fue de otro tiempo. Es que tenemos la de Taxco; pues sí, pero ya corresponde a otra mentalidad. O sea, y yo no sé esas expresiones, por ejemplo la de Taxco, que si Dios quiere todavía que sus hijos se anden llenando de espinas y que sus hijos anden caminando con cadenas por la calle, si sea necesario que estén flagelándose. En ninguna parte de la liturgia aparece nada de eso, y entonces lo convertimos en folklore. Ah es que es la tradición, y se convierte en folklore que ahora lo toma la secretaría de turismo, para decir: con esto podemos este tener un buen turismo en las vacaciones, para que hagan algo. Y al final, no quedó absolutamente nada del verdadero sentido de la Semana Santa, del Sagrado Triduo Pascual, todo esto está perdido. Definitivamente nos quedamos solamente con la superficialidad y no llegamos a lo más hondo.
Lo más grande de la fiesta de la Pascua, de la fiesta cristiana es reconocer que Jesucristo es el Kyrios, el Señor, el Resucitado. Centrados en su Cuerpo salvífico que es la Iglesia. Ahí es donde entra y tiene gran sentido el Cuerpo de Cristo. A veces la Semana Santa tiende a quedarse en esas representaciones muy tradicionales como la de Iztapalapa, fueron buenas para un momento histórico y para una mentalidad, pero esas representaciones tan dramáticas, tan extrañas ¿verdaderamente son las que revela y manifiesta el Evangelio hoy? Porque nosotros celebramos a la luz ya de Cristo resucitado, o sea, no estamos haciendo una representación histórica, no estamos haciendo teatro. Estamos haciendo una Anámnesis se llama así en liturgia, o sea un Memorial de la muerte de Cristo, y ese memorial de la muerte de Cristo se realiza en la Eucaristía. Y por eso la anamnesis más importante va a ser la de la eucaristía de la noche de la Vigilia Pascual, Memorial de la muerte y resurrección de Cristo: Este es el sacramento de nuestra fe. Anunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrección. Los dos elementos que son necesarios para entender este esta dimensión.
Con esta introducción general a la Semana Santa, a su significado, a su contenido. Reflexionen bien este contenido, no basta pensar simple y llanamente en lo que platicaba la abuelita, lo que se come, que si forzosamente los viernes hacemos tal comida, la capirotada no puede faltar, todo eso es menos importante. Lo más importante es estar centrados en la cruz, en la sepultura y en la resurrección de Cristo. Todavía actualmente hay mucha ignorancia de todo eso, aún en los programas de las parroquias. Mucha ignorancia en ese aspecto. A veces, la Vigilia Pascual se enmarca y se coloca como si fuera parte del Sábado santo y no, el Sábado Santo se acaba antes, porque va a comenzar la Vigilia Pascual en la noche (ya es Domingo), después de la caída del sol, sino, no tiene ningún sentido.
Vamos a centrarnos ahora sí en el Domingo de ramos de la pasión del Señor. El evangelio de la Procesión enmarca la entrada triunfal y en la Misa, la proclamación de la pasión de Cristo qué la Iglesia la toma como lo hacía la liturgia romana desde hace muchos siglos. Se proclama solemnemente, se proclama a través de una expresión de victoria. El domingo de ramos y de la pasión, entonces, tiene su manifestación victoriosa. Por eso es se utiliza uno de los colores más bellos que puede haber en la liturgia, que es el color rojo. El color de la sangre, el color de la entrega, el color del amor, el color de la muerte de Jesucristo. Y este contenido celebrativo tiene la característica del triunfo real de Cristo. Real como como Cristo Rey. Este es el verdadero día de Cristo Rey.
La Iglesia a lo largo del tiempo es como toda familia, se le va añadiendo muchas cuestiones. Un matrimonio, cuando empieza su vida matrimonial, su casa es muy sencilla, tiene pocos elementos, pero conforme van pasando los años, pues se van agregando y agregando, lo que obtenemos, lo que nos regalan en la vida. Y así ha pasado en la Iglesia. Al calendario litúrgico se han añadido a veces hasta dobleces de celebraciones, pues que ya tienen su contenido. Y eso pasa mucho con la solemnidad de Jesucristo, rey del Universo, en el verdadero día de Jesucristo, Rey del Universo es este. Este es el día que entra a Cristo como rey. Lo habían anunciado los profetas y la ciudad Santa de Jerusalén. Ahora nosotros.
Esta entrada de Jesús, que se conmemora con la procesión y llega después a la manifestación bella del canto del “Hosanna”. Es una revelación muy interesante. Nosotros usamos la palabra hosanna con doble N, en México no la utilizan, yo no me explico por qué. Hosanna. Me acuerdo cuando llegamos a Italia a estudiar y comenzamos a estudiar italiano, los maestros, decían: yo no sé por qué estos mexicanos no saben usar las dobles letras. La gente en México no sabe decir a Aarón, dice Arón. Decir la frase “Hosanna en el cielo” quiere decir “salva” es un es una especie de aclamación, de grito, de súplica. Es un grito: La salvación nos viene del cielo, nos viene de Dios. Gracia y bendición que nos trae el Señor, porque Cristo nos ha traído la salvación, la redención. Esto tiene que ver mucho con el cántico que después se realizó del Santo para que forma parte de la liturgia eucarística. El prefacio con su introducción, el cuerpo del prefacio y la conclusión del prefacio con este canto del santo. El tres veces Santo, el Santísimo, Santo, Santo, Santo Hosanna en el Cielo. En el libro del Apocalipsis 7,19-12, para que lo lean. Dice algo muy bello: que los triunfadores, los vencedores tienen en sus manos una palma. Por lo tanto es el domingo de Ramos, el día del gran Hosanna.
Meditar y reflexionar con el salmo 23 y 46 que nos ayudan a entender la entrada de Jesús en Jerusalén y el enfrentamiento que él hace de la muerte. No va a ser una muerte ignominiosa. Va a ser una muerte gloriosa, va a ser una muerte triunfal.
Todo se empieza a narrar a partir de la muerte y resurrección y ahí está el núcleo. Ahí están los elementos característicos. De la manifestación de la Buena Nueva. Jesús vive con toda dignidad los acontecimientos de su pasión y muerte.
El Padre va a glorificar a su Hijo. La muerte y resurrección de Cristo, su Pascua no es otra cosa, sino el cumplimiento de la voluntad del Padre celestial quien le ha encomendado una tarea al Hijo: El Padre había hecho al ser humano, a su imagen y semejanza, pero la situación de querer ser como Dios (pecado original), nos llevó a la ruptura, a la enemistad. El Padre le dice a su Hijo: Vuelve a traer al hombre a nuestra amistad, que forme parte de nuestra Comunión. Dios en sí mismo es comunión, Por eso es Padre, Hijo y Espíritu. Jesucristo se mantiene obediente a esta misión.
Cuando tomamos unos ramos o una palma en nuestras manos es para aclamar a Cristo. No es un objeto así casi casi para darle poderes y que no nos va a pasar nada, o amuleto de protección y no sé qué. Cuestiones raras a veces pensamos. No. Tomamos un ramo, unas palmas en la mano para aclamar la victoria de Cristo. Que Cristo a través de la muerte va a salir victorioso y nosotros en Él. Esa es la tarea que tenemos que realizar en esta Semana Santa. Con la certeza de que todo esto nos puede ayudar en la fe.
Vivamos una bella experiencia a través del Sagrado Triduo Pascual.
Domingo de Ramos de la Pasión del Señor
Normas litúrgicas, calendario litúrgico pastoral CEM
El Domingo de Ramos ayuda a descubrir el sentido del domingo cristiano
Es un domingo como todos los demás, celebra el hecho de la Resurrección del Señor, su victoria. Pero sus características más propias nos pueden ayudar a descubrir el sentido que tiene siempre el domingo. En particular es como una aclamación ante la victoria del Señor, que celebramos cada domingo; la narración de la Pasión subraya el aspecto de que la victoria de Cristo se obtiene a través del sufrimiento. Las palmas y los ramos -signos populares de victoria- manifiestan que la muerte en la cruz es camino de victoria, y victoria ella misma, por cuanto esta muerte destruyó la muerte.
La procesión significa la entrada mesiánica de Cristo en su Reino
Es necesario insistir en el aspecto fundamental de la procesión. Se trata de la entrada mesiánica del Señor en su triunfo a través de su muerte. La procesión, por lo tanto, no tiene simplemente la finalidad de recordar un hecho histórico pasado, sino de hacer una profesión de fe en que la cruz y la muerte de Cristo son, en definitiva, una victoria.
La bendición de los ramos es secundaria respecto a la procesión
Es necesario también insistir en que la bendición de los ramos es secundaria respecto a la procesión; lo que pretende la Iglesia en este día es aclamar a Cristo que, por la Pasión, entra en la gloria de la Resurrección; la finalidad que se persigue con los ramos benditos no es, pues, dar simplemente a los fieles unos "objetos benditos".
Normas litúrgicas:
- En todas las Misas, incluso en las vespertinas del sábado anterior, se ha de hacer necesariamente la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén, celebración característica de este día.
- Bendición de los ramos y las palmas: es necesario hacer íntegramente la bendición, que incluye la lectura del Evangelio que conmemora la Entrada del Señor en Jerusalén y al menos la entrada solemne del celebrante en la iglesia; por lo tanto, no es posible hacer la bendición de los ramos al final de las Misas.
- No está permitido hacer la procesión saliendo de la iglesia para entrar de nuevo en la misma iglesia; si no se dispone de otra capilla o iglesia para la bendición de los ramos, se puede hacer la bendición en un lugar común o incluso al aire libre. Si nada de ello fuera posible, entonces, en lugar de la procesión se ha de hacer la entrada solemne del que preside con un grupo de fieles, rito que comporta también la bendición de los ramos.
- El orden de la procesión es el siguiente:
1. Incensario.
2. Cruz flanqueada por los ciriales adornados con ramos.
3. Evangeliario llevado por el diácono u otro ministro idóneo.
4. Celebrante.
5. Los demás ministros.
6. Resto de la asamblea con ramos.
- La lectura de la Pasión se ha de hacer obligatoriamente en todas las Misas, por lo menos en su forma breve. No se lleva ni el incienso ni los ciriales. Pueden participar varios lectores, reservando al sacerdote, normalmente, la parte correspondiente a Cristo.
- Si el celebrante toma parte en la lectura de la Pasión dice, como habitualmente, Purifica... (Munda cor meum); si proclaman la Pasión diáconos, piden la bendición como habitualmente para el Evangelio; si la proclamación es hecha por laicos, se omite esta bendición.
- En la proclamación de la Pasión:
• Quien proclama no dice: El Señor esté con ustedes.
• No se signa el Evangelio.
• Tampoco se signa ni quien lo proclama, ni el celebrante, ni el resto de la asamblea.
• Quien proclama dice: Pasión de nuestro Señor Jesucristo según...
• La asamblea no responde nada.
- Terminada la lectura, se dice, como habitualmente: Palabra del Señor,
y el pueblo responde: Gloria a ti, Señor Jesús.
Las celebraciones de este Domingo de Ramos de la Pasión del Señor comienzan el sábado a partir del atardecer (18:00 h]):
Organización Litúrgica
Preparación mediata.
a. Pedir los permisos necesarios para convocar a los fieles fuera de la Iglesia, como puede ser la plaza o centro deportivo.
b. Si la procesión es larga, solicitar los permisos necesarios a los departamentos de tránsito respectivos.
c. Pedir permiso para colocar pendones alusivos exaltando a Cristo como nuestro Dios, Dueño y Señor.
d. Ponerse de acuerdo con los vecinos por donde pasará la procesión para que adornen los exteriores de sus casas, inclusive que se organicen por cuadras y premiar la mejor arreglada.
e. Comprar o conseguir la palma.
f. Organizar a los grupos apostólicos para “trenzar” donde así se acostumbre la palma.
g. Preparar palmas especiales para el sacerdote y sus ministros.
h. En el templo, adornar la cruz procesional y los ciriales con palmas y flores.
i. El color litúrgico es el rojo.
La Preparación Inmediata:
a. A diferencia de los otros Domingos de Cuaresma, la Iglesia puede ser adornada con flores y palmas.
b. En el lugar donde inicia la procesión colocar un ambón, micrófonos, agua bendita e hisopo, una mesa para las palmas.
c. La procesión está formada por: turiferario, cruz y ciriales adornados con palmas, naveta y misal, los fieles con sus palmas y al final el sacerdote y sus ministros.
d. Tener la precaución de tener cerrada la Iglesia para que los fieles que fueron a la procesión no se queden sin lugar.
e. Tener la lectura del Evangelio dividida como se acostumbra para esta celebración y dos lectores que acompañen al sacerdote.
Miércoles Santo
Misa Crismal
Esta misa, que el Obispo celebra con su presbiterio, y dentro de la cual consagra el santo crisma y bendice los demás óleos, es como una manifestación de comunión de los presbíteros con el propio Obispo.
Con el santo crisma consagrado por el Obispo, se ungen los recién bautizados, los confirmados son sellados, y se ungen las manos de los presbíteros, la cabeza de los Obispos, la iglesia y los altares en su dedicación.
Con el óleo de los catecúmenos, éstos se preparan y disponen al Bautismo.
Con el óleo de los enfermos, éstos reciben alivio en su debilidad.
Para esta Misa se reúnen y concelebran en ella los presbíteros, puesto que en la confección del crisma son testigos y cooperadores del Obispo, de cuya sagrada función participan, para la construcción del pueblo de Dios, su santificación y su conducción: así se manifiesta claramente la unidad del sacerdocio y del sacrificio de Cristo, que se perpetúa en la Iglesia.
Para que mejor se signifique la unidad del presbiterio, procure el Obispo que estén presentes presbíteros concelebrantes de las diversas regiones de la arquidiócesis.
Por su significación e importancia pastoral en la vida de la arquidiócesis, la Misa crismal celébrese con el rito de la Misa estacional en la iglesia catedral o, por razones pastorales, en otra iglesia.
DESCRIPCIÓN DEL RITO
La preparación del Sr. Arzobispo, de los concelebrantes y demás ministros, el ingreso de ellos a la iglesia, y todo lo que hay desde el inicio de la Misa hasta el Evangelio, inclusive, se realizan como se indica en el rito de la Misa estacional.
En la homilía el Sr. Arzobispo, exhorta a los presbíteros a permanecer fieles en su ministerio, y los invita a renovar públicamente sus promesas sacerdotales.
Terminada la homilía, el Sr. Arzobispo, con la mitra puesta, interroga a los presbíteros, que están de pie, para recibir de ellos la renovación de las promesas sacerdotales.
El Sr. Arzobispo deja la mitra y se levanta. No se dice el Credo. Se hace la oración universal en la cual se invita a los fieles a orar por sus pastores, como se indica en el Misal.
Después el Sr. Arzobispo recibe las ánforas con los óleos y las ofrendas del pan y el vino para la Eucaristía.
Inmediatamente bendice el óleo de los enfermos, luego el óleo de los catecúmenos.
Posteriormente la consagración del crisma, en la cual, si cree oportuno, sopla sobre el ánfora del crisma. Luego, con las manos extendidas, dice una de las oraciones de consagración.
Terminado esto, la Misa prosigue como de costumbre desde la preparación de los dones hasta la oración después de la Comunión.
El Sr. Arzobispo imparte la bendición, como de costumbre.
Luego pone incienso y lo bendice, y después de que el diácono dice: Pueden ir en paz, se ordena la procesión hacia sacristía.
Precede el turiferario con el incensario humeante, luego viene la cruz y a continuación los diáconos que llevan los óleos benditos.
Mientras tanto el coro y el pueblo cantan algunas estrofas del himno Oh Redentor, u otro canto apto.
La Preparación Inmediata:
El Sr. Arzobispo presidirá la concelebración de la Misa Crismal con obispos auxiliares, (obispos eméritos) y presbíteros diocesanos y de comunidades religiosas presentes en la arquidiócesis.
* * *
Los obispos auxiliares pasarán a sacristía de la Basílica para revestirse con casulla, estola y mitra blanca, posteriormente se prepararán para la procesión de entrada en la puerta principal.
Los presbíteros vicario general y vicarios episcopales se reunirán también en sacristía y se les entregarán estolas blancas, participarán de la procesión de entrada.
Los demás presbíteros concelebrantes usarán el alba y la estola que lleven, se ubicarán antes de iniciar la celebración en las bancas como de costumbre.
Los diáconos que participen del servicio litúrgico en esta celebración portarán el alba y la estola terciada.
Los diáconos que asistan a la celebración litúrgica, pero no participarán sirviendo en su ministerio, visten traje talar (alzacuello, sotana, faja y cota), o solo el alba sin la estola.
* * *
Los aceites bendecidos y el santo crisma consagrado, como de costumbre, se pueden recoger al finalizar la celebración.
MISA CRISMAL
Renovación de las promesas sacerdotales
Bendición de los óleos y consagración del Crisma
Blanco
Eucología:
Formulario propio, pp. 262-275 (276-289);
Gloria;
Renovación de las promesas sacerdotales: no está permitido incluir a los diáconos (Notitiae 49 (2021): 170-171);
no se dice Credo;
bendición de los óleos y consagración del Crisma;
prefacio propio.
Leccionario I
1ª lectura: Is 61, 1-3. 6. 8-9
Salmo responsorial: Sal 88
2ª lectura: Apoc 1, 5-8
Aclamación antes del Evangelio.
Evangelio: Lc 4, 16-21
Introducción General
al Sagrado Triduo Pascual
Cf. Pbro. Miguel de Manuel Camín Garnica, perito en liturgia
Los invito a que vivan esta experiencia de una visión panorámica general de este sagrado tiempo, de estos sagrados días, días santos como decimos. Vamos a descubrir en todo lo que llamamos el sagrado Triduo Pascual posteriormente le dedicaremos un día a cada uno de ellos que son:
La introducción al sagrado tenido Pascual, el jueves santo por la noche.
El primer día del triduo pascual, el viernes santo de la pasión del Señor.
El segundo día el sábado santo de la Sepultura del Señor.
Y el tercer día de la resurrección del Señor que comienza con la gran Vigilia Pascual.
Los libros litúrgicos y los documentos de la Santa Sede nos van a ayudar mucho a descubrir estos aspectos y quedarnos con lo esencial, porque a veces tenemos tantas ideas raras y extrañas, y cada quien habla y dice, y al final, no sabemos ni de qué se trata. Vamos a lo estrictamente esencial e importante. Nos preguntamos entonces ¿qué dice el sagrado triduo pascual? y cuando hablamos de liturgia hoy, después del concilio Vaticano II, después de la reforma litúrgica, tenemos dos fuentes fundamentales para entender qué es la liturgia o los temas alrededor de la liturgia. Como ya les he dicho en algunas ocasiones tenemos los libros litúrgicos, por ejemplo, el Misal Romano o una separata que sale de este libro, a modo de manual para esta Semana Santa, tenemos los libros litúrgicos y tenemos también los documentos de la Santa Sede que se manifiestan a través del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, o algún otro dicasterio de la Santa Sede, a veces directamente del Papa, del Magisterio papal, estas son las únicas fuentes oficiales. Todos los libritos, folletos que se escriben, que se sacan, los artículos en internet, etcétera, son materiales de divulgación y a veces hay que ser muy críticos, porque no siempre tienen las mejores interpretaciones o los mejores textos. No sé por qué a veces les da a algunas personas por escribir por alguna cuestión y no tienen un cúmulo de información que deberían de tener. Los libros más serios, los libros de estudio, los libros de profundización a estos temas son escritos por especialistas, por gente que conoce muy bien la historia de la liturgia, la evolución, el contenido, etcétera, esos son grandes textos de estudio y sobre todo las fuentes que se nos presentan de la riqueza de la liturgia antigua o de otras etapas. En fin, hay mucho de esto. Pero para llegar a la esencia, a lo principal, a lo característico, vamos pues a tomar siempre los documentos de la Iglesia.
Entonces hicimos una pregunta ¿qué es el Sagrado Triduo Pascual? el documento de las normas universales sobre el año litúrgico y el calendario de San Pablo VI nos dice algo muy importante en el número 18:
Ya que Jesucristo ha cumplido la obra de la redención de los hombres y de la glorificación perfecta de Dios principalmente por su misterio pascual, por el cual muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida, el Triduo santo pascual de la Pasión y Resurrección del Señor es el punto culminante de todo el año litúrgico.
A veces las personas siguen pensando que la fiesta más importante es la Navidad porque está llena de sentimentalismos y de villancicos, se reúnen, la cena, y seguimos viéndonos por las ramas y no vamos a lo esencial, todo ese mundo comercial en torno. No, lo más importante de todo el año litúrgico es el Sagrado Triduo Pascual, es decir, de la pasión, de la muerte y de la resurrección del Señor, punto culminante, y por eso tiene una forma cronológica de ser celebrar, de ser realizado, de hacer una Memoria, una Memoria de actualización el famoso -Memorial del Señor- .
El Triduo Pascual comienza en la tarde-noche del Jueves santo con la Misa vespertina de la cena del Señor este es el nombre oficial, tiene su centro y su culminación en la Vigilia Pascual que es la celebración más importante de todo el año y se acaba con las segundas vísperas del Domingo de resurrección.
El Viernes santo y también el Sábado santo hasta la Vigilia Pascual se observa el sagrado ayuno que prepara a la Pascua, esto es muy importante porque originalmente así comenzó el sagrado Triduo Pascual, dos días de ayuno: viernes y sábado, y el tercer día el día de fiesta. La preparación a la Pascua, era exactamente dos días de ayuno sagrado, el ayuno es una manera de darle culto a Dios. En la actualidad, oficialmente, el ayuno nada más es el viernes santo, el sábado santo es opcional pero es muy conveniente hacerlo también porque es son los días que disponen a una mejor celebración pascual.
La Pascua de Cristo es su Victoria, por eso en griego a la palabra victoria se dice NI KA y estas cuatro letras griegas se ha utilizado muchas veces en el arte cristiano en muchos lugares encontramos, por ejemplo, una cruz griega con mucha facilidad con las griegas Cuatro letras en la NI KA. Dice san Gregorio de Nisa menciona una frase, una expresión muy bella: “Jesús recibe el vestido de la Incorruptibilidad” se ha revestido con su pascua, con su Victoria de incorruptibilidad. Qué bella es esa expresión de la Contemplación de la Pascua de Cristo.
Esto comienza desde el viernes santo, por eso nosotros leemos, vemos, contemplamos la Cruz de Cristo desde otra perspectiva. La belleza con la que la revisten los orientales al presentar a la adoración de la santa cruz, ellos presentan una cuz bella, una cruz con piedras preciosas, porque la piedra más preciosa Jesús nuestro Redentor. En algunos lugares aquí en México donde los artesanos realizan cosas muy bonitas, han hecho muchas veces estas cruces que llevan flores, que llevan frutos, que llevan elementos verdes de la naturaleza algunas hojas, etcétera, son perfectas para esta expresión de la adoración de Cristo, porque ahí se guarda el misterio redentor de Cristo.
La perspectiva del sagrado triduo Pascual es muy importante si nosotros abrimos el Misal Romano nos vamos a encontrar con un título Sagrado Triduo Pascual y nuevamente nos vuelve a recordar que la Iglesia celebra los misterios más grandes de nuestra redención a través de estas celebraciones especiales. Quiten por favor de su lenguaje, todo ese lenguaje impropio de -ceremonias-, la liturgia cristiana no tiene ceremonias, La Iglesia celebra la fe. La liturgia es un memorial de la muerte y resurrección de Cristo, cada vez que realizamos un acto litúrgico, realizamos un memorial, y a ese memorial le llamamos celebración después del Concilio Vaticano II no se puede hablar en la liturgia si no es únicamente de celebraciones esa es la concepción clara y profunda de la liturgia. Olvídense de los oficios, ya no existen los oficios en las semana santa, no es adecuado ese término, el officium como se decía antiguamente.
La Iglesia comienza la introducción del triduo Pascual y evoca aquella última cena en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo y se ofreció y ofreció a Dios Padre, su Cuerpo y su Sangre la en las especies eucarísticas del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los tomaran, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio, también lo ofrecieran. Entonces aquí empezamos a sacar conclusiones muy importantes. Es una introducción, por eso está esta perspectiva de la cena es donde nos centramos.
Lo menos importante es andar visitando iglesia tras iglesia, eso ya pasó, por favor. Esa era una devoción romana, propia de la ciudad de Roma, cuando durante la cuaresma se visitaban las cuatro basílicas mayores y tres basílicas menores dentro de la Urbe, Dentro de la Ciudad de Roma. Se visitaba San Pedro, San Pablo, Santa María la mayor, San Juan de Letrán; y las Basílicas Menores de la Santa Cruz y de San Lorenzo, porque tenían una gran Tradición en Roma. Lo que se tiene que hacer es un acto de adoración al Santísimo Sacramento como prolongación de la celebración de la Eucaristía que es muy diferente a andar vagando por todos lados, por toda la ciudad y haciendo devociones que ciertamente no ayudan a nuestro espíritu a centrarse en los misterios que se recuerdan en la celebración de la Cena del Señor: La institución de la Eucaristía, la institución del Sacerdocio y el mandamiento de la Caridad fraterna. Este es el contenido pues de esta de esta celebración y por eso si no están en la celebración y andan de Herodes a Pilatos por todos lados, pues definitivamente no tiene ningún sentido volvemos a lo mismo, pierden lo esencial y se quedan en lo accidental y eso no es importante. La Misa de la cena del señor celebre se por la tarde a la hora más oportuna después de la caída del sol para que participe la comunidad local y entonces sea una verdadera expresión de toda la comunidad celebrante, estos son los principios estos son los elementos que deben de tener en cuenta.
Nosotros por ser un pueblo cristiano y a pesar del liberalismo de México y todo eso, tenemos la oportunidad de que estos días en general, son de descanso. En otros países no sucede así. Las leyes son diferentes y no son días de descanso, las personas tienen que trabajar por eso dice aquí: Búsquese la hora más adecuada, por lo menos cuando ya las personas hayan tenido que salir de su trabajo. Por ejemplo en Italia, a mí me llamaba mucho la atención que siendo un pueblo tan cristiano, el viernes santo es un día de trabajo normal. Entonces las personas tienen que ir a trabajar y las celebraciones, sobre todo la celebración de la pasión del Señor se tiene que hacer hasta después de la de las cinco o seis de la tarde, porque es cuando ya las personas salen del trabajo ya están libres pueden, ir a la iglesia.
Ahora es importante también entender bajo esta perspectiva el por qué están organizados los días de esta manera. Así como existe un tiempo litúrgico, existe un horario litúrgico y que a veces no lo entendemos. Cuando se va a celebrar el domingo, todos los domingos porque son la Pascua, y como ya lo decíamos, es la fiesta primordial. Todo domingo y toda solemnidad comienzan siempre con las primeras vísperas, qué quiere decir, que el día se adelanta. Comienza con la caída del sol, porque así medía el tiempo el pueblo hebreo y el mundo bíblico, porque el día comienza con la noche porque así comenzó la creación en la noche. Dios hizo surgir la luz. Por eso comienza con la noche y el pueblo de Dios esperaba siempre que viniera la luz, porque ya desde la noche anhelaba la luz. Entonces, el día litúrgico para la solemnidad comienza con la noche, por eso en la liturgia de las horas, por ejemplo, si ustedes ven, no existen las vísperas del sábado, no hay, porque existen las primeras vísperas del domingo, porque a la caída del sol del sábado ya no es sábado, es domingo y eso lo tenemos que entender. Por eso se puede celebrar la eucaristía dominical desde la caída del sol del sábado porque ya empezó el domingo porque ya se inicia el domingo entonces a este calendario se rige con el calendario bíblico por así decirlo. En cambio el día que no tiene ninguna solemnidad y que puede ser una fiesta litúrgica, una memoria, una conmemoración o simplemente un día ordinario (día de feria como se dice en latín), las ferias serán los días seguidos, por ejemplo, en portugués, en la lengua portuguesa los días no tienen nombre, los días tienen número y se le llama feria: feria primera: Domingo, feria segunda: Lunes, feria tercera: martes. Etc.
El celebrar la eucaristía el jueves es muy importante, porque se va a guardar un poco de esa eucaristía, la famosa Reserva, se va a reservar un poco para la sagrada Comunión del viernes santo, porque tanto al viernes santo como al sábado santo se le llama día alitúrgico, o sea, que en ese día no se celebra la eucaristía.
El jueves santo concluye con la adoración al Santísimo Sacramento, se hace una reserva ordinariamente se pide que sea en una capilla diversa diferente de la iglesia, en una capilla de la Reserva. Para que las personas vayan a realizar una visita, un rato de adoración, de lectura bíblica frente al Santísimo, o se organice una celebración de la Palabra de Dios, se puede celebrar la Palabra de Dios con algunas expresiones eucarísticas, la comunidad que canta que alaba que adora, que está en silencio. Todos los elementos que forman parte de lo que se llama el culto Eucarístico fuera de Misa. Este culto eucarístico está regido por otro libro litúrgico que se llama exactamente así.
A las doce de la noche y comienza el viernes santo de la pasión del Señor, así se llama oficialmente viernes santo y por lo tanto, es el mismo nombre de esa celebración. La carta circular de la congregación del culto divino a las fiestas pascuales dice: “en este día en que ha sido emulado inmolada nuestra víctima pascual Cristo, la Iglesia meditando sobre la pasión de su Señor y Esposo y adorando la cruz, conmemora su nacimiento del costado de Cristo dormido en la cruz, e intercede por la salvación de todo el mundo.” Esto es bellísimo, es el verdadero sentido de este día, no nos dice que andemos en Iztapalapa, ni que vayamos a no sé dónde, ni a que andemos haciendo -vía crucis- de no sé cuál, que todo el mundo se desmaya por el sol y todo aquello. Si tantas ganas tienen de hacer un viacrucis, háganlo a la caída del sol, en la tarde en la noche, con antorchas como se hace en Roma por ejemplo y no se van a andar desmayando ni van a terminar tan cansados que ya no quieran ir a esta verdadera celebración litúrgica de la Pasión del Señor. El concepto es que Cristo ha sido Inmolado en la cruz. No adoramos nosotros la cruz material como tal, nosotros adoramos a Cristo que se entrega en la cruz. Ahí está la teología de este acontecimiento. Es la pasión de su Señor y de su Esposo. Este título de -Cristo Esposo de la iglesia- se reflexiona poco, se habla poco de él, pero es muy interesante porque hay que entender por qué Cristo es el Esposo de la Iglesia, el que dio la Vida por su amadísima Esposa la Iglesia. En el momento en que el costado abierto de Cristo sale sangre y agua, en ese momento es el verdadero nacimiento de la Iglesia.
El Sábado Santo es el sábado de la sepultura del Señor. Ya les he dicho, insisto, no existe el sábado de gloria, se llama sábado santo de la sepultura del Señor. El Misal Romano dice algo muy interesante que debemos de entender, que debemos de ver la importancia de este día: “el sábado santo la iglesia permanece en ayuno y oración junto al sepulcro del Señor meditando en su pasión y muerte así como en su descenso al lugar de los muertos y esperando su Resurrección”. Es el día del reposo de ayuno de oración de estar junto al sepulcro del Señor meditando su pasión y muerte. Quien mejor hizo esto fue la Virgen María. Nadie meditó mejor la muerte de Cristo que la Virgen María. Su pasión y el descenso al lugar de los muertos, lo decimos en el credo y a veces no sabemos ni qué significa eso. Aquí la oración y los ejercicios piadosos en esta sintonía nos ayudan.
Del tercer día del sagrado triduo Pascual el Misal Romano menciona varios aspectos. Este día inaugura el tiempo pascual, con la caída del sol del sábado santo, que ya no es sábado sino comienza el domingo. Es el primer día de la cincuentena pascual. Tiene dos momentos: La vigilia pascual en la noche santa, así se llama oficialmente y el Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor o sea ya cuando amanece. Aquí otra vez volvemos a utilizar el horario que nos dan los astros, al despuntar el sol se termina la vigilia, porque nadie hace vigilia a las 6 de la mañana ya no es tiempo de ser vigilia ya se acabó y comienza el domingo de la Pascua de la resurrección del Señor. Por eso se le llama misa del día. La vigilia pascual es la noche de velas, es la noche de escucha de la Palabra y es la noche de los sacramentos de la iniciación cristiana. Lógico que tendrán una importancia muy grande los sacramentos de la iniciación cristiana culminando con la participación de toda la comunidad en el banquete eucarístico.
La vigilia y el día de Pascua son un gran día, que deben de ser de fiesta comunitaria y de fiesta familiar, de hacer una gran comida de pascua familiar. Una gran fiesta de pascua, que se note que Cristo es nuestra Pascua. Porque en la mayoría de las casas de los que nos decimos creyentes, no se nota que es Pascua porque no se come festivamente ese día, porque no se ambienta la casa de otra manera. Es la fiesta más importante del año, si no, no tendría ningún sentido ni la navidad, ni todo lo demás. si no fuera porque está iluminada por el acontecimiento de la Pascua.
Jueves Santo
Misa vespertina de la cena del Señor
Cf. Pbro. Miguel de Manuel Camín Garnica, perito en liturgia
Vamos a entrar propiamente a lo que llamamos Jueves santo. Cronológicamente en nuestros calendarios civiles aparece como jueves santo, en los calendarios litúrgicos pastorales también, pero lo más importante, siempre lo que les he dicho, lo que rige la vida de la litúrgica de la Iglesia son los documentos del magisterio y el Misal Romano, en este caso es donde vamos a encontrar qué significa este día Jueves santo. Tendríamos entonces que ubicar que este día no forma parte del Triduo Pascual. Este el Jueves santo está dividido en dos etapas, estamos también dentro de la semana santa, sí seguimos dentro de la semana santa, pero está dividido este día en dos momentos, porque es el último momento de la cuaresma. Es el Jueves santo cuando concluye la cuaresma, a la hora de nona. En la tarde- noche comenzará, después de la caída del sol, el Sagrado Triduo Pascual. El primer momento de este Jueves santo antes de la caída del sol, hacemos una celebración muy interesante, muy bella, que se llama la Misa crismal que también tiene su historia. Hoy por hoy después del concilio vaticano II y la reforma litúrgica, tenemos esta celebración, pero no siempre fue así, esta celebración era más que nada para la reconciliación de los penitentes, los penitentes públicos, esto ha variado a lo largo de la historia. Hoy tenemos una celebración llamada misa crismal. En toda la diócesis, esta celebración es única, no puede haber ninguna celebración en la diócesis este día fuera de esta, porque el obispo de la diócesis, el padre y pastor y el liturgo de la diócesis, él que se reúne con su presbiterio, los diáconos y una representación de los fieles para realizar esta celebración que está centrada en el sacerdocio de Jesucristo. Estamos celebrando el sacerdocio de Jesucristo. Somos así, la familia reunida en torno a la mesa.
Además algo importante, que la cuaresma se termina con esta misa crismal celebrando en color blanco, sí, o sea, ya estamos anunciando está prefigurando recordando la Resurrección o la transfiguración su prefiguración. Por favor, ya olvídense del color morado para el Sagrado Triduo Pascual ya no se usa, ya se quedó en la cuaresma. En la Misa crismal se consagra el aceite perfumado de alegría que es Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos. Se llama Misa crismal porque tiene estos conceptos. En oriente al Crisma se le llama el Myron, en el catecismo de la iglesia católica por allí cuando aparece el concepto del crisma también van a encontrar y en oriente esto se le llama Myron un ungüento perfumado, eso quiere decir en griego la palabra Myron. Entonces nosotros decimos el Crisma, en occidente en griego dice Myron.
Para irnos preparando a la introducción al Triduo Pascual, se tiene este segundo aspecto. Es muy importante sobre todo para aquellos fieles, padrecitos, hermanos nuestros que hacen sus programas de semana santa, posean un lenguaje adecuado. No es la cena de lavatorio, no es la misión, no es nada de eso, Es la cena del Señor, Allí está centrado el concepto, por eso después tiene un subtítulo: Misa vespertina de la Cena del Señor. Entonces, allí está desarrollado el sentido de este día, es una Misa vespertina, porque esta misa vespertina está centrada en la Eucaristía, porque la Eucaristía, el sacrificio de Cristo, es la entrega. Su sacrificio es también el Banquete Pascual, al cual somos asociados, al cual entramos en este aspecto que se vive como acción de gracias. Nosotros mismos entendemos que la palabra Eucaristía es la más adecuada, es la acción de gracias, esto es uno de los grandes conceptos que la reforma litúrgica.
El evangelio de san Juan, resalta: “sabiendo Jesús que había llegado la hora, la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo haber amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.” Mientras cenan se va realizando poco a poco el rito judío, al evangelista no le interesa explicárnoslo, porque nosotros realizamos el rito que Jesús realizó, no el judío, y dentro de lo más importante, Jesús se pone a lavar los pies de los discípulos, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla se la ciñó, luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había seguido. No dice que les dio besos en los pies, para que ese día no anden besando lo que no se debe de besar. Se quiere inventar esos ritos, cuestiones que no están en el Evangelio, los presbíteros muchas veces cuando lavan los pies a los elegidos para representar a los apóstoles, después de lavarles los pies los besan. Aquí no lo dice, en la liturgia papal no se hace y lo que no se hace en la liturgia, no se hace ninguna parte, porque también es prototipo, modelo.
Para los cristianos, reconocer la entrega de Jesús y lo que ha significado. Tomó pan en sus manos, pronunció la acción de gracias, está grande -Beraká- (Bendición), lo partió y dijo: esto es mi Cuerpo que se entrega. La liturgia eucarística que se está celebrando en ese mismo día y la que celebramos todos los días, está construida sobre estas acciones de Cristo. Por ejemplo, la fracción del pan, romper/partir el pan, es exactamente lo mismo que hizo el señor Jesús. Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar diciendo Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi Sangre. Ahí está la experiencia de la entrega.
Esta celebración concluye con el traslado del Santísimo Sacramento, si nos damos cuenta como se expresa en nuestro misal romano, no termina diciendo ritos conclusivos, esta celebración no concluye, no termina, se prolonga a través del traslado del Santísimo Sacramento a una capilla especial de adoración. Ojo, por eso es el día introductorio hasta las 12 de la noche, de manera más solemne o sea con las velas encendidas, etcétera. No se ponen demasiadas velas y flores porque a veces quieren adelantar casi casi la ambientación de la Pascua. Antiguamente había competencias de entre párrocos y de parroquias y haber que quien hacía la cosa más extravagante en el tiempo del virreinato.
Muchas devociones de semana santa, son impulsadas en el siglo XVIII, hoy por hoy, totalmente desencajadas del concepto cristológico que hoy tenemos que meditar el jueves santo. Tomen los libros litúrgicos y del magisterio, tomen sus textos, vuelvan a releer y a releer. Ahí está su misal, no necesitan más.
SAGRADO TRIDUO PASCUAL
DE LA PASIÓN, MUERTE
Y RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Normas litúrgicas, calendario litúrgico pastoral CEM
Al atardecer del Jueves de la Semana Santa se celebra la Misa de la Cena del Señor, con la cual se da inicio a la celebración del Triduo Pascual, que encontrará su centro y culmen en la Vigilia de la Noche Santa de Pascua y se concluye con las Vísperas del Domingo de Resurrección.
El Sagrado Triduo Pascual (Viernes, Sábado y Domingo) celebra el Misterio de la obra de la redención de los hombres y la glorificación de Dios en su Misterio Pascual en sus tres aspectos, Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, los cuales celebramos a lo largo en los tres días que lo componen. ·
El primer día del Triduo (Viernes Santo) celebra la Pasión del Señor, se inaugura con la celebración vespertina de la Cena del Señor, ya que la Cena está íntimamente unida a la Pasión y ya es parte de ella: en efecto "sabiendo que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo". Desde entonces, celebrando la Cena del Señor "en memoria suya", la Iglesia, "cada vez que come de este pan y bebe de este cáliz, proclama la muerte del Señor, hasta que vuelva". Así, esa entrega de amor que había iniciado con la Encarnación, se realizaba sacramentalmente ofreciendo su Cuerpo y su Sangre, entregándolos a sus apóstoles en la Cena, los mismos que entregaría como Sumo Sacerdote en el altar de la Cruz. Por eso, la Misa vespertina de la Cena del Señor, aun teniendo un cierto tinte festivo como "fiesta en honor del Señor", es anuncio y clave de interpretación de la Pasión y Muerte del Señor, e inicio de su celebración. Así, pues, este primer día culmina en la celebración contemplativa de la Pasión del Señor, el cual demuestra que "nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos", y con el gesto de la Iglesia que adora "el árbol de la vida, tan rico en su fruto y en su flor, como ningún otro".
El segundo día del Triduo (Sábado Santo) celebra la Muerte del Señor. Habiendo contemplado la Pasión del Señor y adorado el árbol de la Cruz, la Iglesia es llamada a permanecer en vigilante contemplación del Señor, que "fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos". Esta contemplación requiere necesariamente la atenta y orante escucha de la Palabra de Dios en la celebración de la Liturgia de las Horas.
Finalmente, con el anochecer del Sábado (I Vísperas), llegamos al tercer día del Triduo (Domingo de Pascua), en que, según las Escrituras, el Señor "al tercer día resucitó de entre los muertos". Así, la Iglesia que ha permanecido contemplando en oración, se reúne en la Noche Santa para celebrar la Vigilia Pascual, durante la cual verá iluminarse las tinieblas con la luz del Resucitado, quien le explica las Escrituras, realiza y renueva en la Liturgia Bautismal su participación en su Muerte y Resurrección para finalmente volver a "anunciar su muerte y proclamar su Resurrección" en el convite pascual de la Eucaristía.
Jueves Santo
Misa vespertina de la cena del Señor
Cf. Normas litúrgicas, calendario litúrgico pastoral CEM
Con el Jueves Santo (por la tarde) inicia el Sagrado Triduo Pascual con la celebración de la Misa vespertina de la Cena del Señor; esta celebración tiene un carácter festivo, unitario y comunitario, pero no más relevante que la Vigilia Pascual. Celebra la institución de la Eucaristía que mira hacia la Cruz y la Resurrección. Esto corresponde a la manera en que Cristo nos entregó la Eucaristía en la Última Cena, Jesús anticipa en el rito eucarístico su oblación en perspectiva de victoria.
Se centra, según lo ya dicho anteriormente, en la institución de la Cena del Señor en la Eucaristía, la institución del Orden sagrado que perpetúa su memorial y el mandamiento del amor fraterno como distintivo de sus discípulos a ejemplo suyo. Estos tres aspectos son el eje de la celebración y que convendrá resaltarlos oportunamente tanto en la homilía como en el arte para celebrarlo en los momentos rituales del lavatorio de los pies, que recuerda que, así como el Señor, debemos lavarnos los pies los unos a los otros, como signo de amor, y en la Liturgia eucarística, memoria sacramental de la Cena del Señor por el Orden, sacramento del sacerdocio de Cristo.
La adoración de la Eucaristía marcará la actitud contemplativa del Misterio celebrado.
Normas litúrgicas:
- La Sagrada Comunión solo puede distribuirse a los fieles durante la celebración de la Misa; pero a los enfermos se les puede llevar a cualquier hora del día.
- La celebración debe tener lugar a la hora más conveniente, necesariamente después de que inicia la caída de la tarde (se considera este inicio estandarizado a las 18:00 horas -I Vísperas-).
- Al inicio de la Misa el sagrario debe estar completamente vacío.
- El altar debe estar adornado con flores, teniendo en cuenta la moderación necesaria denotada por la índole de la celebración, que no es más relevante que la Vigilia Pascual.
- Se deberá consagrar el número de hostias necesarias para la Comunión del clero y del pueblo para esta celebración y para la celebración de la Pasión del Señor.
- Durante el Gloria se tocan las campanas, las cuales no volverán a tocarse sino hasta el Gloria de la Vigilia Pascual.
- Después del Gloria, el órgano y los demás instrumentos musicales pueden utilizarse, pero sólo para acompañar el canto.
- El lavatorio de los pies, es ad libitum (se realiza siempre y cuando lo aconseje el bien de los fieles), muestra de manera representativa la humildad y el amor de Cristo a sus discípulos y el mandato que hizo a los mismos para vivir la caridad fraterna según su propio ejemplo; por lo que, para manifestar el pleno significado del rito, S. S. el Papa Francisco (Decreto in Missa in Cena Domini, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 6 de enero de 2016), modificó la rúbrica de manera que los pastores puedan elegir a un grupo de fieles que represente la variedad y la unidad de cada porción del pueblo de Dios: hombres y mujeres y, convenientemente, por jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, clérigos, consagrados, laicos.
- El canto para la preparación de los dones es el himno Donde hay caridad y amor, allí está Dios u otro canto apropiado.
- En la Plegaria eucarística es conveniente utilizar el Canon Romano; pero podrían utilizarse las Plegarias II o III con el texto propio, para el relato de la Institución.
- Omitido el rito de conclusión, se realiza el traslado del Santísimo Sacramento (no se habla de -monumento-):
• No se trata de una procesión eucarística, al estilo de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
• Tiene la finalidad de trasladar el Santísimo Sacramento -la(s) píxide(s) o copón(es), nunca en la Custodia- a una capilla u otro lugar adecuado fuera de la iglesia o del área donde se celebrará la Pasión del Señor, para que pueda distribuirse la Comunión en la misma.
• Esta área debe quedar cerrada y separada de la visión de los fieles para la celebración de la Pasión del Señor.
• No se nombra "Monumento" (que significa 'sepulcro'): no debe adornarse como un sepulcro o buscando representar la sepultura del Señor; debe guardarse la sobriedad y la austeridad propia de estos días.
• El (los) copón(es) o píxide(s) se colocará(n) dentro de un sagrario, cuya puerta permanece abierta hasta la medianoche.
• El traslado y la reserva del Santísimo Sacramento no han de hacerse si en esa iglesia no va a tener lugar la celebración de la Pasión del Señor. En este caso, la Misa se concluye de la manera habitual y el Santísimo Sacramento se deposita en el sagrario como de costumbre.
· Después de la medianoche, la adoración debe hacerse sin solemnidad (se cierra la puerta del sagrario).
Lo procesión que traslada el Santísimo Sacramento está ordenada de la siguiente manera:
• Precede la cruz procesional, flanqueada por dos ciriales encendidos.
• A continuación vienen todos los demás, con velas encendidas.
• Posteriormente el turífero humeante.
• Detrás el sacerdote que lleva el Santísimo Sacramento, cubriéndolo con el velo humeral.
• Mientras tanto se canta el Pange lingua (excepto las últimas estrofas) u otro canto apropiado.
- Al llegar al lugar de la reserva eucarística, se deposita la píxide o copón dentro del sagrario, que permanece con la puerta abierta; luego el sacerdote, colocando incienso en el turífero, inciensa el Santísimo Sacramento, mientras se canta Tantum ergo Sacramentum u otro canto adecuado.
- Reservado el Santísimo Sacramento en el sitio determinado, se tiene con los fieles la adoración delante del Señor presente en la Eucaristía hasta la medianoche, conocida como Reserva solemne; después de esta hora, la adoración se hace sin ninguna solemnidad.
- Terminada la Misa, en un momento oportuno, se despoja el altar sin ningún rito especial. Si es posible, se retiran las cruces de la Iglesia, las que no pueden retirarse conviene cubrirlas con un velo (puede ser rojo, pero no morado, ni negro).
A partir del atardecer (18:00 h):
JUEVES SANTO DE LA CENA DEL SEÑOR:
Misa vespertina
blanco
Eucología:
Formulario propio,; Gloria (se tocan las campanas); lavatorio de los pies; no se dice Credo; Liturgia Eucarística; Plegaria eucarística (con textos propios); Comunión; traslado del Santísimo Sacramento.
Leccionario I
1ª lectura: Éx 12, 1-8. 11-14
Salmo responsorial: Sal 115
2ª lectura: 1 Cor 11, 23-26
Aclamación antes del Evangelio
Evangelio: Jn 13, 1-15
Organización Litúrgica
Cf. Comisión arquidiocesana al servicio de la pastoral litúrgica, Ed. SAPAL
Preparación mediata.
1) Escoger a los destinatarios de nuestra caridad, darlos a conocer a la comunidad y socorrer a problemas reales.
2) Distribuir desde el Miércoles de Ceniza el ramillete espiritual por nuestro pastor.
3) Confeccionar pendones alusivos a los tres motivos de la celebración.
4) Confeccionar casulla, mantel y capa pluvial propia para esta celebración.
5) Preparar el lugar donde se reservará las Hostias sagradas para la comunión del Viernes Santo y para el sagrado Viático.
6) El lugar donde se cocerá el pan para distribuir a los fieles. Sería conveniente mandar hacer unas piezas chicas y junto con alguna oración adecuada para bendecir los alimentos sean puestas en alguna bolsa de papel o plástica (ambas pueden haber sido grabadas con alguna ilustración adecuada).
7) Seleccionar al grupo que vaya a realizar la labor anterior.
Preparación inmediata:
1) En la sacristía tener todo lo de la Misa.
2) El coro prepare un Gloria especial, festivo.
3) Colocar los pendones alusivos.
4) Adornar con flores y velas el altar.
5) Tener listo el lugar para la vigilia ante el Santísimo.
6) Misa, Leccionario y Evangeliario ya preparados y señalados.
7) Tener listo lo necesario para el lavatorio de los pies: al menos dos lavamanos, dos jarras con agua tibia, varias toallas, jabón líquido.
8) Tener en canastos las piezas de pan que se distribuirán a la llegada de los fieles al templo, a fin de que al final no se distraigan de la procesión con el Santísimo.
Ritos Iniciales.
1) La Liturgia se desarrolla como si fuera la Misa principal del Domingo.
2) Los fieles han recibido de un grupo el pan que será bendecido durante la Misa.
3) Se inciensa el altar, el crucifijo y el santo patronal.
4) El presidente entona el “Gloria” seguido por el coro y el toque de campanas, dentro y fuera del templo.
5) Si se cree oportuno, según la costumbre del lugar, puede haber el encendido de algunos cuetones.
Liturgia de la Palabra.
1) Conviene que los lectores suban juntos al santuario (presbiterio) pero antes hagan reverencia sencilla al pie del mismo.
2) Que bajen los tres juntos, volviendo hacer reverencia sencilla al bajar.
3) El Evangelio es proclamado con solemnidad, ciriales e incienso.
4) Conviene una homilía breve, pero que deje claro el sentido de la celebración y la apertura del Misterio Pascual, el único, pero celebrado a tres tiempos.
Lavatorio de los Pies.
1) Como ya consideramos sería conveniente que la caridad tuviera un rostro y que no sea tan simbólica.
2) A quienes se les ha lavado los pies reciben del celebrante los bienes que la comunidad ha reunido para ellos.
3) Les puede dar también una holgaza de pan para que sea compartida posteriormente en familia.
4) Al final de este rito, el sacerdote (un poco en privado) se lava las manos con jabón o usa un satinador.
Liturgia Eucarística.
1) Conviene que sea una verdadera procesión de ofrendas, por ejemplo que entre los grupos apostólicos se coticen las botellas de vino que se utilizarán durante el año para la celebración de la Misa.
2) Se recomienda el uso de la Oración Eucarística I.
3) No se tocan las campanillas a la hora de la consagración, pero se puede usar, si se cree conveniente, una matraca.
4) La Comunión puede ser bajo las dos Especies, lo cual implicaría tener los cálices suficientes y los ministros extraordinarios que colaboren en la distribución de la Eucaristía a sus hermanos.
Traslado del Santísimo Sacramento.
1) La razón del traslado de la santísima Eucaristía no es para darle culto, sino para conformar la iglesia con la naturaleza sobria del Viernes Santo, donde no se puede tener la Eucaristía, ni en el templo, ni en el sagrario, ni en la capilla de Santísimo ya que el Viernes es un día en que no se puede celebrar ningún sacramento.
2) En Sacristía se tiene preparadas las cosas para el traslado (la capa pluvial, el paño de hombros y si es posible el palio (el techo de tela que acompaña al Santísimo en las procesiones).
3) Si se puede dos incensarios.
4) Si se cree conveniente se usan dos matracas.
5) El orden de la procesión es el siguiente: En primer lugar va la cruz y los ciriales, luego una parte de los fieles, luego las matracas, los turiferarios, los que llevan las velas, los que llevan el palio y debajo de él el celebrante que lleva al Santísimo, de nuevo otros acólitos con velas y luego el resto de la Asamblea.
6) El lugar de la Reserva, no puede ser la capilla del Santísimo, ni el templo donde se celebró la Misa. Conviene que sea en algún lugar anexo al templo, que sea de fácil acceso y con buena ventilación.
7) El lugar, que no puede recibir el nombre de “monumento” porque este término hace relación al lugar donde debajo está un muerto. No puede tener “tintes” de Jueves de Corpus, sino más bien algo relacionado al Huerto de los Olivos donde Jesús le pidió a sus discípulos velar con él.
8) Esta Vigilia se recomienda que sea hasta la media noche, a menos para la veneración pública. Después de la media noche, si algún grupo en especial se quiere quedar hasta el amanecer del viernes lo puede hacer pero de manera privada y con el consentimiento del párroco.
Vigilia de Oración.
1) Toda vigilia de oración está formada por oraciones, lecturas, silencios, cantos, preces.
2) Hay que evitar tintes muy festivos, ya que toda vigilia tiene siempre un tono penitencial, de desagravio.
3) El párroco debe conservar la llave del sagrario o del lugar donde se depositó la Eucaristía con él.
4) La Eucaristía no debe estar expuesta, ni en la custodia, ni en el copón.
5) No conviene que esta Vigilia se haga en sectores de la parroquia, a menos que en ellos se haya celebrado la Misa. No hay que confundir este rito con una celebración del Corpus Christi.
Viernes Santo
Celebración de la pasión del Señor
Cf. Pbro. Miguel de Manuel Camín Garnica, perito en liturgia
Hoy vamos a reflexionar sobre el viernes santo, primer día del sagrado triduo pascual. Como siempre nuestra fuente es el Misal Romano que le da por título: Viernes santo de la pasión del Señor, ese es el concepto en que nos vamos a centrar, en la pasión del Señor. La palabra pasión litúrgicamente significa exactamente -la muerte del Señor-, significa la experiencia de la muerte de Cristo.
Vamos a ubicar el día, es el primer día del sagrado triduo pascual, ¿cuál es el objetivo de este de este día? Nos lo comparte la liturgia de la Palabra de este dia, aquello que dice el evangelio de san Juan y que está tomado también del antiguo testamento: “Mirarán al que traspasaron”, Cristo el nuevo templo, Cristo levantado como la nueva serpiente, Cristo el nuevo trigo sembrado en la tierra, entonces es levantado para que miren al que traspasaron.
Es el día de ayuno y abstinencia, es la exhortación que la Iglesia hace a sus hijos a vivir una experiencia de ayuno y de abstinencia. El ayuno lo debemos de entender como una forma de darle culto a Dios hoy, porque además así comenzaron estos tres días, eran propiamente dos días de ayuno, viernes santo y sábado santo; y el domingo de Pascua la gran fiesta,
Este día es un Memorial a su Persona, no es una telenovela, no es una representación, o sea no es Iztapalapa, esta no es una forma simplemente de traer un recuerdo, de entretener. El memorial litúrgico es la Anamnésis -actuación- hacer presente aquí y ahora aquel acontecimiento salvífico.
Hoy celebramos la kénosis de Jesús, esta palabra tan interesante, el vaciamiento de Jesús, se anonadó a sí mismo, renunció a todo y fue semejante a nosotros en toda nuestra condición, excepto en el pecado. También el viernes santo es el día del silencio, o sea, ¿qué más puedes decir ante el misterio de Cristo crucificado? Cuando tienes estos contenidos, cuando tienes toda esta esta teología, comprendes la importancia del camino de la cruz, dónde nosotros también vamos siguiendo al Maestro, detrás de este camino que Jesús ha realizado en el Paso obligado a la Luz y la Vida (Pascua). Jesús llega la Luz y la Vida pasando antes por la muerte y el reposo. Este día está centrado entonces en la pasión del Señor, la pasión de Cristo que debe conducirnos al descubrimiento de la gloria del Señor.
Cuando no había tanta profundidad en la teología, nos quedábamos en la teatralidad, y por eso les digo a mis alumnos: ojo, mucho mucho cuidado, a falta de teología, folklore. Aún en nuestros días, el folklore llega a ser obstáculo de una buena concepción teológica porque se inventan las cuestiones más raras del mundo, poner un Cristo resucitado el día de la resurrección no es lo más asertivo, cuando está -la Llama Viva- del cirio Pascual que ilumina los cirios de los fieles. Las iglesias no se adornan, la iglesia se ambienta y para la ambientación se necesitan saber de arte, de teología, será muy positivo un equipo de laicos dedicado a la ambientación de la iglesia.
En la cruz se muestra la gran intercesión de Cristo, donde la muerte y el pecado en el leño de la cruz es destruido, experimenta la muerte en todo su sentido y por lo tanto: el triunfo está unido también a la muerte. Ya he hablado también de las cruces victoriosas, las cruces con inmensidad de gemas, aquí no tenemos costumbre de usarlas, en oriente, en Europa se usan. Exactamente la cruz gemada de Jerusalén es muy conocida. La cruz adornada con piedras preciosas y otras gemas se representaban los frutos, los frutos que perduran por el sacrificio del Redentor.
Un paréntesis, un ex cursus, un viernes en la liturgia de Jerusalén, la peregrina Egeria dice que se ponía el leño de la cruz ante la comunidad reunida, y entonces pasaban los fieles, como es el día de hoy, como se hace ahora, ponen a dos diáconos cuidando muy muy bien, esto fue porque hubo una ocasión en que se acercó una persona al leño de la cruz y mordió de tal manera que se robó una buena astilla. Egeria tiene la capacidad de contar esto y deducir la presencia de los diáconos para que esto no volviera a suceder.
La participación en la celebración litúrgica, la contemplación y la meditación de ese acontecimiento es la mejor manera de captar la riqueza del viernes santo, si andamos en representaciones, en vía crucis y no en la acción litúrgica, nos perdemos de lo más importante. Esta celebración debe realizarse después del mediodía, porque Jesús fue crucificado a la hora de tercia (alrededor de las tres de la tarde). Aquí entra ya la cultura que tenemos, pues por razones pastorales se puede elegir una hora más avanzada. Es día de ayuno, entonces van a tomar un refrigerio, simplemente una colación en la mañana y luego ya una comida muy ligera y la cena igual.
¿El vía crucis de dónde surge? El vía crucis en primer lugar, es una tradición que nació en Jerusalén, surgió ahí porque era el lugar donde se habían realizado los hechos, originalmente eran siete estaciones, o sea, siete puntos donde se reflexionaba sobre la pasión de Cristo, después pasan a occidente y los franciscanos lo universalizan, sobre todo a partir del siglo XIV, por eso aparecen en las iglesias a manera de estaciones, que pueden o no estar. Como aporte del concilio Vaticano II también se habla del “Via Lucis” es otro aspecto.
La gente empezó a hacer penitencia por sí mismos y entonces dijeron vamos a hacer el vía crucis con sentido penitencial pero vamos a añadirle otras siete estaciones y por eso inventaron catorce estaciones muchas de ellas con sentido devocional. Les digo a mis alumnos: -no lo hagan en la mañana, al rayo del sol, estamos empezando la primavera, es tremendo ese sol-. En una ocasión el seminarista que lo estaba organizando, nos hincó en el asfalto y yo tenía las rodillas calcinadas. Lo primero para la liturgia es tener sentido común, eso se lo pregunté al maestro de celebraciones litúrgicas del papa Juan Pablo segundo, Piero Marini ¿Qué se necesita para la liturgia? - Sentido común. Me dijo. Y es verdad no solo para la liturgia, si no para la vida, para la vida se necesita sentido común, que es el menor de los sentidos. Es bueno, es bonito orar un viacrucis, la pasión leída por estaciones, por partes. Una recomendación: Háganlo en la tarde, a la caída del sol, háganlo con antorchas, como se hace en Roma por ejemplo.
Este día es en color rojo, color de la vida, color de la entrega, color de la sangre, del espíritu, es todo el rojo. La liturgia de este día va a ser color rojo, se usan las vestiduras color rojo como se usan propiamente para la celebración de la eucaristía.
La iglesia ora de una manera universal por todas las necesidades universales. Esta oración universal se hace una de una manera espectacular: partimos de este esquema de oración más antiguo que existe en la Iglesia, por eso no tiene ritos introductorios, solamente un momento de oración, otro de postración y una oración colecta.
En el rito de la adoración de la cruz no estamos adorando un leño como tal, estamos adorando a Cristo que ahí venció a la muerte, por eso la importancia de estas cruces hermosamente adornadas, la cruz y el cuerpo de Cristo que se unen en una misma realidad salvífica. Aquí tenemos un crucifijo o una cruz. ¿es mejor poner una cruz o un crucifijo? si tuviéramos ese tipo de cruces adornadas o con piedras preciosas, el gesto sería visible entre la cruz y la gloria, en la liturgia papal siempre presenta un crucifijo al inicio cubierto con un paño rojo.
Posteriormente se le unió la adoración a la cruz la sagrada comunión, el día anterior se consagró el pan eucarístico para este día. La adoración que realizamos en el misterio de la cruz la llevamos a plenitud en la sagrada comunión. Les digo a mis alumnos también que el jueves santo, al fraccionar el Pan, una de las partes grandes de la fracción del Pan la guarde en el copón que contendrá la reserva y así, en esta celebración de la pasión del Señor podemos mostrar el Pan roto, fraccionado, esto es significativo. El cuerpo de Cristo fraccionado en cada Eucaristía es el mismo cuerpo de Cristo roto, entregado en la cruz, que entregó la vida. Esta teología de la fracción del pan es una belleza cuando la entendamos, cuando descubramos todo lo que significa: El cordero de Dios que anunció Juan el Bautista.
Viernes Santo
Celebración de la pasión del Señor
Cf. Normas litúrgicas, calendario litúrgico pastoral CEM
SAGRADO TRIDUO PASCUAL DE LA PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Es importante la unidad que tienen entre sí los días del sagrado Triduo Pascual (Viernes, Sábado y Domingo): "La Iglesia... cada semana, en el día que llamó del Señor, conmemora su Resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa Pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua" (SC 102). El Triduo Pascual celebra unitariamente el paso de Cristo a través de la Muerte a la Resurrección. Hay una unidad dinámica que tiene su raíz en la persona misma de Cristo: el Crucificado es el mismo que el Resucitado y el que se nos da en la Eucaristía. La "theologia crucis", la "theologia gloriae" y la "theologia sacramenti" son un mismo Misterio. El Triduo celebra un único acontecimiento: el paso de Cristo a la nueva existencia a través de la Muerte.
La Muerte de Cristo es ya su victoria. La Resurrección es redentora. Pascua no sólo es la gloria de la Resurrección, es también el llanto del Viernes y del Sábado, la mirada emocionada a la Cruz y el ayuno de dos días por el Esposo que nos ha sido arrebatado (razón por la cual el Obispo, para la celebración del Viernes Santo, no lleva el anillo episcopal ni el báculo pastoral). Y a la vez es esperanza y convicción de que pasará a la nueva existencia, y nos arrastrará a nosotros consigo.
Todo el Triduo Pascual es unitario. Todo él es anámnesis y participación de la Muerte y todo él es anámnesis y participación en la Resurrección. La Muerte queda vencida en la Resurrección. La Resurrección se ha ganado con la Cruz. Cristo llega a la plenitud de su ser precisamente porque ha renunciado a la vida, y Dios lo hace pasar, con la fuerza de su Espíritu, a la nueva existencia.
Todo esto es celebrado con una sucesión cronológica, que es también razonable y pedagógica, distinguiendo, pero no separando. Sin perder de vista, el Viernes: que la Cruz está destinada a la Resurrección; el Sábado: que la soledad del sepulcro está llena de esperanza; y en la Resurrección: que ha sido ganada a través de la Cruz y el sepulcro.
VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En el Viernes Santo (primer día del Triduo), la Iglesia no realiza un funeral, sino celebra la Muerte victoriosa del Señor, primer acontecimiento de la Pascua. La celebración vespertina en honor de la Pasión del Señor se divide en tres partes: Liturgia de la Palabra, Adoración de la Cruz y Comunión eucarística; que puede ser expresada en una estructura lineal:
- Pasión proclamada (Liturgia de la Palabra);
- Pasión invocada (Oraciones solemnes);
- Pasión venerada (Adoración de la Cruz);
- Pasión comunicada (Comunión eucarística).
El pasaje patrístico del Oficio de lectura se tomó de las Catequesis de san Juan Crisóstomo, donde el santo obispo describe la fuerza de la Sangre de Cristo y especialmente explica el simbolismo del agua y la sangre salidas del costado del Crucificado (cfr. Jn 19, 34); el agua, símbolo del Bautismo, y la sangre, símbolo de la Eucaristía. Por lo tanto, concluye el Crisóstomo: "Del costado de Jesús se formó, pues, la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva".
NORMAS SOBRE EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA
Las normas vigentes para el ayuno y la abstinencia son:
1. Días de ayuno: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo (Constitución apostólica Paenitemini 11, §§ 1, 2 y 3).
2. Días de abstinencia: Miércoles de Ceniza, Viernes Santo y viernes de Cuaresma (Constitución apostólica Paenitemirii 111, § 1 ).
3. La ley del ayuno: Obliga a hacer una única comida durante la jorna- da, pudiendo tomar un poco de alimento en la mañana y al atardecer, absteniéndose (Constitución apostólica Paenitemini 111, § 2).
4. La ley de la abstinencia: Prohíbe el consumo de carne (de anima- les que tienen la capacidad de regular su temperatura corporal -animales de "sangre caliente"-: res, cerdo, carnero... , pollo y aves...), así como de comidas y bebidas que prudentemente se consideran particularmente costosas o apetecibles (Constitución apostólica Pae- nitemini 111, § 1, VI, § 1). A este propósito, la Conferencia del Episco- pado Mexicano ha manifestado:
"Conscientes de la situación de pobreza en que viven muchos sectores de fieles, y dado que nuestra cultura admite otros signos más adecuados de penitencia, disponemos: Que se pueda suplir la abstinencia de carne, hecha excepción del Miércoles de Ceniza y Viernes Santo:
a) por la abstinencia de aquellos alimentos que para cada uno signifiquen especial agrado, sea por la materia o por el modo de su confección;
b) o por una especial obra de caridad;
c) o por una especial obra de piedad;
d) o por otro significativo sacrificio voluntario".
5. Sujetos de la ley del ayuno y la abstinencia (Constitución apostólica Paenitemini IV):
a) Ayuno: Obliga a todos los que han cumplido 21 años, hasta los 59 cumplidos.
b) Abstinencia: Todos los que han cumplido 14 años. La ancianidad, por sí sola, no exime de esta ley de abstinencia.
VIERNES SANTO DE PASIÓN DEL SEÑOR
(Primer día del Triduo Pascual)
En este día, la Iglesia medita la Pasión salvadora de su Señor, en una jornada marcada por la contemplación de la obra de nuestra salvación, en la que Cristo, muriendo, destruyó nuestra muerte y, resucitando, restauró nuestra vida. Y ya que "del costado de Cristo dormido en la Cruz nació el sacramento admirable de la Iglesia entera". la Iglesia se postra adorando el Misterio de su propio nacimiento en el signo del Amor que se dona hasta el extremo por nuestra salvación, ante el dulce leño de la Cruz, que nos dio el dulce fruto de la vida nueva, y que se vuelve imagen del que es el Amor mismo.
Normas litúrgicas:
- El Viernes y Sábado Santos, por una antiquísima tradición, la Iglesia omite por completo la celebración de los Sacramentos, a excepción del de la Penitencia y la Unción de los enfermos; se distribuye la sagrada Comunión únicamente dentro de la celebración de la Pasión del Señor, aunque a los enfermos que no pueden participar en la celebración se les puede llevar a cualquier hora del día. Por lo tanto, este día el lugar de la reserva eucarística se mantiene privado, retirado de la adoración de los fieles.
- A partir de que se lleva a cabo el rito de la Adoración de la Cruz, hasta antes de la Vigilia Pascual, se hace genuflexión ante la Cruz: ésta se vuelve el único signo de la presencia divina que permanece en la Iglesia, ya que se ha trasladado el Santísimo Sacramento y se han quitado o cubierto las cruces e imágenes.
- La celebración de la Pasión del Señor se hace después del mediodía, alrededor de las tres de la tarde: es importante la veracidad de la hora, según las Escrituras.
- El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz. sin candelabros y sin mantel.
- Se inicia con el sacerdote que se dirige al altar en silencio y se postra o arrodilla.
- La oración inicial NO lleva la invitación "Oremos".
- Las lecturas son leídas por entero.
- Para la proclamación de la Pasión del Señor no se lleva ni el incienso ni los ciriales. Pueden participar varios lectores, reservando al sacerdote, normalmente, la parte correspondiente a Cristo.
- Si el celebrante toma parte en la lectura de la Pasión dice, como habitualmente, Purifica... (Munda cor meum); si proclaman la Pasión diáconos, piden la bendición como habitualmente para el Evangelio; si la proclamación es hecha por laicos, se omite esta bendición.
- En la proclamación de la Pasión:
• Quien proclama no dice: El Señor esté con ustedes.
• No se signa el Evangelio.
• Tampoco se signa ni quien lo proclama, ni el celebrante, ni el resto de la asamblea.
• Quien proclama dice: Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
• La asamblea no responde nada.
• Terminada la lectura, se dice como habitualmente: Palabra del Señor, y el pueblo responde: Gloria a ti, Señor Jesús.
- La homilía debe ser breve y llevar a la contemplación del Misterio de este día. Es muy recomendable guardar después un momento de silencio.
- La oración de los fieles es un momento de gran importancia en la celebración. Es fundamental dejar los espacios de silencio para orar, después de que se anuncia la intención de la oración. Es muy significativo conservar la costumbre de invitar a los fieles a estar de rodillas durante la oración, manifestando así la índole que la oración tiene en este día.
- Para la adoración de la Santa Cruz, o se utiliza una cruz sin la imagen de Cristo, la cual puede ser convenientemente adornada, por ejemplo: con flores, manifestando que es el árbol donde ESTUVO clavado el Salvador del mundo, y que ningún otro árbol fue tan rico ni en sus frutos ni en su flor; o un crucifijo.
- La Santa Cruz es presentada para la adoración de dos maneras diferentes:
1) El diácono o un ministro idóneo trae procesionalmente la Santa Cruz, flanqueada por dos ciriales encendidos y cubierta con un paño rojo, dirigiéndose directamente hasta el centro del presbiterio. Ahí, el sacerdote va descubriendo la Santa Cruz en tres momentos sucesivos (extremo superior, brazo derecho y completamente), en cada uno, después de descubrir la parte correspondiente de la Santa Cruz, la eleva y canta Miren el árbol de la Cruz, a lo que todos responden Vengan y adoremos; luego todos se arrodillan para adorarla en silencio durante unos instantes, mientras el sacerdote, de pie, la mantiene en alto.
2) El sacerdote o el diácono o un ministro idóneo, se dirige a la puerta de la iglesia donde recibe la Santa Cruz ya descubierta, avanza procesionalmente flanqueado por dos ciriales encendidos, haciendo tres paradas (cerca de la puerta de la iglesia, a mitad de la misma y a la entrada del presbiterio); en cada una eleva la Santa Cruz y canta Miren el árbol de la Cruz, a lo que todos responden: Vengan y adoremos; luego todos se arrodillan para adorarla en silencio durante unos instantes, mientras el sacerdote, de pie, la mantiene en alto.
- La Santa Cruz es colocada frente al presbiterio, o en otro lugar adecuado, flanqueada por dos ciriales encendidos.
- Para la adoración de la Cruz, el sacerdote celebrante deja la casulla y, eventualmente, el calzado.
- A continuación, se acercan procesionalmente el clero, los ministros laicos y los fieles.
- El gesto para la adoración de la Santa Cruz, según la costumbre, es la genuflexión y, eventualmente, el beso.
- Mientras tanto, se canta la antífona, los improperios, el himno u otros cantos adecuados.
- Sólo debe utilizarse una única Cruz.
- Si son muchos los fieles que participan en la celebración: después de que una parte del clero y de los fieles hayan hecho la adoración, el sacerdote toma la Cruz y, de pie frente al altar, invita, con palabras breves, a adorar la Santa Cruz; luego, la levanta en alto por un momento, para que los fieles la adoren en silencio.
- Terminada la adoración de los fieles, la Santa Cruz es colocada cerca del altar; las velas se colocan cerca o sobre el altar, o junto a la Cruz.
- Terminada la adoración de la Santa Cruz, se extiende un mantel sobre el altar y luego se coloca un corporal: luego se trae el Santísimo Sacramento del lugar de la reserva, flanqueado por dos candeleros encendidos, y se lo coloca sobre el altar, y se descubre(n) el (los) copón(es) o píxide(s). Los candeleros se colocan junto o sobre el altar.
- Se recita la Oración dominical, que continúa con el embolismo "Líbranos de todos los males... " y se concluye con la aclamación del pueblo: 'Tuyo es el reino... ''.
- No hay fracción ni se canta el Cordero de Dios.
- Se continúa directamente con la oración secreta del sacerdote para comulgar y la invitación "Éste es el Cordero de Dios... ".
- Después de distribuir la sagrada Comunión, el Santísimo Sacramento es reservado nuevamente fuera de la iglesia, llevado sin ninguna solemnidad: bastará que sea flanqueado por uno o dos ciriales encendidos, y trasladado por la vía más corta.
- Después de la oración después de la Comunión, el sacerdote dice la oración sobre el pueblo.
- No se despide al pueblo.
- Después de la celebración, en un momento oportuno, se desnuda el altar; pero permanece la Santa Cruz con dos o cuatro candeleros encendidos, de manera que pueda ser adorada por los fieles, y éstos puedan permanecer en oración delante de ella.
- Quienes participan en la celebración de la Pasión del Señor, no celebran las Vísperas.
- Se lleva a cabo en este día la colecta a favor de los Santos Lugares.
- Es conveniente que el Via Crucis se celebre con el pueblo en las horas matutinas; mientras que en las horas vespertinas pueden celebrarse con los fieles algunos actos de piedad en torno al Señor muerto: Pésame a la santísima Virgen María, Procesión del silencio, etc. De este modo, la celebración de la Pasión del Señor ocupa el lugar central de la jornada, como la principal y medular celebración de este día.
Advertencias:
- Hoy debe observarse el ayuno pascual y debe dársele su genuino sentido, no de penitencia, sino de signo del tránsito o Pascua que la Iglesia hace con su Señor: en la Noche Santa de Pascua se inaugura una gran fiesta de alegría que durará cincuenta días.
- El Manual de las indulgencias (4ª edición), promulgado por la Sagrada Penitenciaria Apostólica el 16 de julio de 1999, en el apartado "Otras concesiones", n. 13, con el título Conmemoración de la Pasión y Muerte del Señor, establece: "Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que:
• El Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor asista piadosamente a la adoración de la Cruz en la solemne acción litúrgica.
• Practique el piadoso servicio del Vía Crucis o se una piadosamente al que practica el Sumo Pontífice y que es retransmitido por los medios telemáticos".
Organización Litúrgica
Cf. Comisión arquidiocesana al servicio de la pastoral litúrgica, Ed. SAPAL
a. Preparación mediata:
1) Solicitar los permisos correspondientes para la celebración del Vía crucis por las calles.
2) Preparar el guión del Vía crucis, resaltando algunos eventos sucedidos durante el año.
3) Confeccionar telones y vestiduras para el vía crucis.
4) Preparar folletos para que los fieles participen mejor.
5) Preparar las andas para la procesión del silencio.
6) Preparar siete ciriales para las siete Palabras.
b. Preparación inmediata:
7) Para el Vía crucis, cruz procesional y ciriales.
8) Para las Siete Palabras, siete candeleros con sus respectivas velas encendidas.
9) Para la celebración de la Pasión del Señor, tener la cruz velada y el texto del Evangelio señalado en partes.
10) Para colocar el sepulcro, cuatro velas.
11) Para la Procesión del silencio, los ciriales, las andas, etc.
12) Para el Pésame de la Virgen, el rosario.
c. EL Rito Litúrgico de la Pasión del Señor.
13) El presidente usa casulla roja como si fuera a celebrar la Misa, con el fin de vincular esta celebración con aquella del Cenáculo.
14) La procesión de ingreso es en silencio, sin cruz, ni incienso, ni ciriales.
15) Al llegar al altar, si se juzga oportuno se postran un momento en silencio, no besa al altar que está desnudo, igual como lo dejaron después de la Misa del Jueves Santo.
16) Se pasa directamente a la Oración Colecta y a la Liturgia de la Palabra.
17) Para la proclamación del Evangelio no se llevan ciriales, ni incienso, no se saluda a la Asamblea, solo se enuncia el título del Evangelio según san Juan, él mismo que siempre se proclamará este día.
18) Después de una breve homilía se pasa a la Oración Universal de los Fieles que en este día tiene la estructura más antigua que se le conozca, es decir, una invitación a la oración, la oración de los fieles en silencio y la oración conclusiva del celebrante.
19) Se pasa a la Adoración de la Cruz, la cual se desvela en tres momentos entre los cuales la Asamblea acompaña el gesto con una aclamación.
20) Luego, empezando por el celebrante, sus ministros y todos los fieles pasan a “adorarla” con un gesto, ya sea una leve inclinación de la cabeza, o una genuflexión y beso.
21) Si son muchos los fieles conviene que solo una parte de ellos participe en este rito y los demás al final.
22) Al concluir, visten el altar con un mantel sencillo y se colocan sobre él dos ciriales, la cruz y un corporal.
23) Se trae la presencia sacramental del Señor y se continua con el Padrenuestro y la presentación de la sagrada Hostia y se pasa a la comunión.
24) Al terminar la Comunión la sagrada Reserva se lleva al Sagrario.
25) No se bendice, ni se despide a la Asamblea sino que esto se sustituye con una oración de bendición.
26) No hay canto de salida.
Sábado Santo
Oficio de Lectura (liturgia de las horas)
Cf. Pbro. Miguel de Manuel Camín Garnica, perito en liturgia
Nos toca reflexionar sobre el sábado Santo. El sábado santo es el segundo día del triduo pascual, ya dijimos que el primero es el viernes santo, el jueves santo fue simplemente una introducción al Sagrado Triduo Pascual, el tercer día será el Domingo de Pascua de la resurrección del Señor.
Nos encontramos con este día que a veces parece perdido, que a veces parece que no tiene como mucho sentido y que no hemos descubierto ciertamente lo que significa este día. Tanto así que a veces se adelanta y gozo pascual y la gente hace reuniones, hace la quema de judas, hace fiestas y todas estas cuestiones.
El sábado santo es un día muy interesante. Hay que entender su pedagogía y que de alguna manera también tiene una forma celebrativa, entonces nos fijamos en esta celebración de cuando el señor Jesús está en el sepulcro.
Tiene su origen la semana creacional. El viernes es el día en que Dios creó al hombre, por eso es el día viernes, en el viernes santo en que Cristo crea al hombre nuevo, al “nuevo Adán” que ya no va a romper más su relación con Dios, sino va a estar viviendo una nueva dimensión a partir de la muerte de Jesús, participa de la nueva Vida. Dice el libro del Génesis que Dios descansó el séptimo día y es el séptimo día entonces en el que Jesús descansa, reposa en el sepulcro. Ese es el contexto en el que se realiza esta esta expresión.
Al igual que el Viernes Santo hay una forma de celebración, el color rojo ese es el color del sábado santo, el rojo también porque es prolongación del viernes que la Iglesia conmemora la muerte de Cristo.
El primer sábado santo de la historia los discípulos lo vivieron de una manera singular, podemos decir que es el sábado de la crisis de los discípulos, parece que todo el proyecto que Jesús les planteó parece que fracasa, parece que ya no hay una respuesta hacia adelante, es el día sin ninguna proyección hacia el futuro, parece que en el cuerpo yaciente de Cristo en la tumba, envuelto en una sábana que José de Arimatea llevó y colocaron sobre el rostro de Jesús, porque los judíos tenían un gran respeto al cuerpo de un difunto y no se podía trasladar a ningún difunto sin ser cubierto, sobre todo el rostro, esas tradiciones judías son muy importantes, pero parece que para los discípulos ya no hay una situación de futuro. Si los evangelios se hubieran escrito el sábado Santo, serían los evangelios más tristes y los textos más tristes que pudieran existir.
Este sábado nos prepara para el Domingo. El Misal Romano es el que nos dice el sentido del día: “durante el sábado santo la Iglesia permanece en ayuno y en oración junto al sepulcro del Señor, meditando en su pasión y muerte, así como en su descenso al lugar de los muertos y esperando su resurrección.” Aquí están los contenidos celebrativos de este gran sábado santo, el sábado del reposo del Señor. El viernes santo termina con un rito: se coloca sobre el altar el crucifijo que se dio a la veneración de los fieles para el acto de la adoración de la santa cruz y dos o cuatro cirios encendidos, esa es la ambientación que debe de estar en la iglesia, esa es la austeridad total que debe estar en la iglesia, entonces a partir de allí entendemos qué es lo que estamos haciendo.
Primer punto que destaca es que la Iglesia permanece en ayuno. El ayuno oficial es el viernes santo, pero el ayuno opcional es el del sábado santo, que también es día de ayuno, porque hay que recordar como originalmente se creó el sagrado triduo pascual que en sus orígenes eran dos días de ayuno para prepararse a la gran celebración de la pascua del Señor, el gran Domingo de Pascua. El ayuno ayuda a fijarse solamente en lo esencial.
La Iglesia permanece en oración junto al sepulcro del Señor y esta oración tiene una intención muy específica, tiene una intención muy clara, meditando su pasión, los hechos que han sucedido, meditando su muerte, el acontecimiento tan fuerte del amor.
Meditar su descenso al lugar de los muertos y esperando su resurrección. Ahora vamos a explicar esto, porque el sábado santo es como a una bisagra entre el viernes santo y el domingo de pascua, está al centro y en este centro tiene un sentido muy importante la oración, en primer lugar la oración de La liturgia de las horas.
La liturgia de las horas una manera de celebrar el tiempo y de darle un contenido al tiempo por eso entonces en muchas comunidades se le ha dado la importancia que tiene celebrar la liturgia de las horas, especialmente las laudes matutinas, el oficio de lectura.
En la piedad popular también encontramos muchas expresiones de oración, tales como el la meditación bíblica, el Vía Matris, el rosario, etc.
Sábado Santo
Cf. Normas litúrgicas, calendario litúrgico pastoral CEM
En el Sábado Santo la Iglesia permanece en un silencio meditativo, contemplando el Misterio del Señor que, sepultado, "descendió a los infiernos". En este día, se abstiene de celebrar la Eucaristía y participar de la Sagrada Comunión.
- No es un día alitúrgico: es muy conveniente favorecer en los fieles la contemplación del Misterio de este día con la celebración del Oficio de lectura y las Laudes, incluso las Vísperas.
- El altar permanece desnudo, pero la Santa Cruz, junto con los candelabros encendidos, permanece y se hace genuflexión ante ella.
- La sagrada Comunión puede administrarse exclusivamente a modo de Viático.
- Es muy importante hacer de hoy también, a semejanza del Viernes Santo, un día fuerte e intenso de oración e incluso, según las posibilidades, de celebración.
- Celebradas las Vísperas, se prepara festivamente el altar, el presbiterio y todas las demás cosas necesarias para la Vigilia Pascual.
Advertencias:
- Aunque hoy no sea obligatorio observar el ayuno pascual, es muy conveniente hacerlo, como lo afirma la Constitución Sacrosanctum Concilium, n. 110: la Iglesia ayuna porque le han arrebatado al Esposo.
Liturgia de las Horas (vol. II)
lnvitatorio: Antífona del Sábado Santo de la sepultura del Señor, en el Propio del Triduo Pascual.
Oficio de lectura: Himno, antífonas y Salmodia, y versículo, lecturas (año I), con su responsorio, y oración: Sábado Santo de la sepultura del Señor, en el Propio del Triduo Pascual.
Laudes: Himno, antífonas y Salmodia, lectura breve y su antífona, antífona del Cántico evangélico, preces y oración: Sábado Santo de la sepultura del Señor, en el Propio del Triduo Pascual.
Hora intermedia: Himno propio según la Hora, antífona (una misma antífona para los tres salmos, según la Hora), Salmodia (para más de una Hora, se toma la Salmodia complementaria, pp. 1538-1544), lectura breve, responsorio y oración: Sábado Santo de la sepultura del Señor, en el Propio del Triduo Pascual.
Vísperas: Himno de Laudes del Sábado Santo de la sepultura del Señor, en el Propio del Triduo Pascual; antífonas y Salmodia, lectura breve y su antífona, antífona del Cántico evangélico, preces y oración: Sábado Santo de la sepultura del Señor, en el Propio del Triduo Pascual.
Organización Litúrgica
Cf. Comisión arquidiocesana al servicio de la pastoral litúrgica, Ed. SAPAL
No se trata de una pasividad del sepulcro o de un sueño estéril, Jesús mientras que su cuerpo yace en el sepulcro, continua con su obra salvadora. Por lo que la actividad de la Iglesia en este día debe ser una actividad silenciosa, pero fructífera por lo cual recomendamos que durante la mañana todos los grupos apostólicos vivan una mañana de retiro que concluya con la celebración del Oficio de Lectura (de la Liturgia de las Horas) con especial mención de la segunda lectura:
De una antigua Homilía sobre el santo y grandioso Sábado.
¿Qué es lo que pasa? Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. El Dios hecho hombre ha muerto y ha puesto en movimiento a la región de los muertos.
En primer lugar, va a busca a nuestro primer padre, como a la oveja perdida. Quiere visitar a los que yacen sumergidos en las tinieblas y en las sombras de muerte; Dios y su Hijo van a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.
El Señor hace su entrada donde están ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: "Mi Señor esta con todos vosotros." Y responde Cristo a Adán: "Y con tu Espíritu." Y, tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole:
«Despierta, tu que duermes, y levántate de entre los muertos y te iluminara Cristo.
Yo soy tu Dios, que por ti me hice hijo tuyo, por ti y por todos estos que habían de nacer de ti; digo, ahora, y ordeno a todos los que estaban en cadenas: “Salid”, y a los que estaban en tinieblas: "Sed iluminados", y a los que estaban adormilados: "Levantaos".
Yo te lo mando: Despierta, tú que duermes; porque yo no te he creado para que estuvieras preso en la región de los muertos. Levántate de entre los muertos; yo soy la vida de los que han muerto. Levántate, obra de mis manos; levántate, mi efigie, tú que has sido creado a imagen mía. Levántate, salgamos de aquí; porque tú en mí y yo en ti somos una sola cosa.
Por ti, yo, tu Dios, me he hecho hijo tuyo; por ti, siendo Señor, asumí tu misma apariencia de esclavo; por ti, yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra, y aun bajo tierra; por ti, hombre, vine a ser como hombre sin fuerzas, abandonado entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto paradisíaco, fui entregado a los judíos en un huerto y sepultado en un huerto.
Mira los salivazos de mi rostro, que recibí por ti, para restituirte el primitivo aliento de vida que inspiré en tu rostro. Mira las bofetadas de mis mejillas, que soporté para reformar a imagen mía tu aspecto deteriorado. Mira los azotes de mi espalda, que recibí para quitarte de la espalda el peso de tus pecados. Mira mis manos, fuertemente sujetas con clavos en el árbol de la cruz, por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos hacia el árbol prohibido.
Me dormí en la cruz, y la lanza penetró en mi costado, por ti, de cuyo costado salió Eva, mientras dormías allá en el paraíso. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te sacará del sueño de la muerte. Mi lanza ha reprimido la espada de fuego que se alzaba contra ti.
Levántate, vayámonos de aquí. El enemigo te hizo salir del paraíso; yo, en cambio, te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celestial. Te prohibí comer del simbólico árbol de la vida; más he aquí que yo, que soy la vida, estoy unido a ti. Puse a los ángeles a tu servicio, para que te guardaran; ahora hago que te adoren en calidad de Dios.
Tienes preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones, a tu disposición el tesoro de todos los bienes, y preparado desde toda la eternidad el reino de los cielos.»
Nota:
Los preparativos para la Misa se hacen con discreción en la sacristía, mientras que el altar sigue luciendo como se dejó el Viernes Santo. En los lugares donde se tiene el Crucificado con los cirios o el Cristo yaciente, se retira al preparar para la Vigilia Pascual.
Tiempo Pascual
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
Vigilia Pascual en la Noche Santa
Misa del día
Cf. Pbro. Miguel de Manuel Camín Garnica, perito en liturgia
El Misal Romano es el que siempre nos va dando la pauta dice así: “Tiempo Pascual” eso quiere decir que se inaugura un nuevo tiempo, así como se inauguró la cuaresma que ya pasó, se inaugura un nuevo tiempo, por eso los tiempos litúrgicos siempre se inician en domingo, excepto la Navidad que se inicia siempre en 25 de diciembre, pero todos los tiempos se inician en domingo. Este tiempo pascual va a tener una característica, se le va a llamar la -Cincuentena Pascual- porque va a estar formado de siete semanas más un día, 7x7=49 + 1 = 50, ciertamente esta es una herencia judía también de la tradición hebrea que tenían después de pascua otra fiesta llamada Pentecostés.
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor Este es el nombre oficial y está organizado en dos etapas, aquí vamos a ver estos esquemas. El primero es la Vigilia pascual en la Noche Santa y después vamos a ver lo que se llama la Misa del día (Domingo de Pascua).
La expresión profunda que tiene El Domingo de la Pascua de la resurrección del Señor, tercer día del Triduo Pascual y que comienza después de la puesta del sol, después de la caída del sol, ya comienza la resurrección de Cristo Jesús que ha pasado a través de la muerte a una Vida Nueva, a una existencia nueva, inmortal y gloriosa. Ese es el contenido, pero necesitamos ver que ese contenido, que es una expresión intelectual y teológica, se hace una forma celebrativa, hace un rito, porque los seres humanos conocemos a través de esas acciones de los ritos. El Cristo histórico se transformó en el Cristo glorificado, en el Cristo glorioso e inmortal y en la celebración va a tener una forma de expresión que es exactamente el fuego nuevo, fuego vivo, fuego vivo y que vivifica, Dios que resucitó a su Hijo por medio del Espíritu Santo. ¿Como celebrar la resurrección de Cristo? la Iglesia desde un principio se cuestionó sobre esto, y poco a poco, se fue se fue organizando de esta de esta forma: Se dieron cuenta que la mejor manera es celebrar la resurrección de Cristo es escuchando la Palabra de Dios como todas las profecías se cumplen Cristo Jesús y por otro lado, celebrando especialmente los sacramentos de la iniciación Cristiana, los sacramentos que dan la fe, los sacramentos que dan la vida. Por eso es una celebración plenamente sacramental, donde los signos van a hablar siempre de vida, todos los signos van a hablar de vida, los signos sacramentales y los símbolos van a enriquecer esa expresión. La vigilia Pascual tiene una ambientación especial en la iglesia, pasamos de la austeridad cuaresmal y ahora a los símbolos de la fiesta, a todos los elementos festivos. Por supuesto, el símbolo de la luz, el símbolo del agua, las flores, las alfombras, los colores, los estandartes, las vestiduras litúrgicas, los manteles, los vasos sagrados, etcétera, etcétera. Todos nos van a hablar ciertamente del triunfo pascual y hay muchos elementos que van manifestando el triunfo Pascual de Cristo crucificado. No quitar el crucifijo del presbiterio o de donde esté colocado por poner algún otro símbolo algún otro objeto. No se puede, porque en el crucificado se dan dos elementos: se conjugan la muerte pero también la resurrección. Lo único que se hace es cambiar la ambientación en torno al crucifijo, con algún elemento que hable del símbolo de la Vida, una corona de laurel, flores, luces, de lo blanco o dorado. En muchas iglesias son muy creativos y ponen muchos elementos muy interesantes para esta forma de ambientar.
Vamos a la semana creación: el primer día, lo primero que dice Dios es “que haya luz” y la luz comenzó y la luz vino porque no se puede realizar la vida humana sin la luz, solamente hay oscuridad, cuando la vida humana se va gestando en el seno materno es el único, la oscuridad, pero una vez que se termina esa gestación esa etapa y el ser humano está capacitado completo para vivir, para nacer, -se da a luz- comienza a vivir en la luz. El principio es de la luz, por eso el primer día de la semana es el día de la luz y en el primer y octavo día Cristo es la Luz del mundo. Es la Celebración propia del misterio Pascual relacionada con la luz porque pasa del sepulcro de la oscuridad, del sepulcro como una especie de seno materno, pasa ahora a ser testigo de la luz, pasa a la vida de la luz a la vida, de la nueva existencia. Por eso la celebración nocturna va exactamente retomando el primer día de la semana, comienza con la obscuridad y va caminando hacia la luz. por eso se dice que la vigilia pascual comienza hacia la noche pero no puede terminar más allá del alba, no puede terminar más allá del inicio del día para que sea verdadera vigilia, para que tenga el sentido de verdadera vigilia es una celebración nocturna. A los primeros cristianos les gustaba todos estos simbolismos que nos han heredado y que ciertamente son tan importantes. Una celebración centrada en el Aleluya, por eso en la cuaresma no cantamos el aleluya, lo vamos a cantar hasta la Pascua como el cántico más adecuado para alabar a Dios, eso quiere decir la palabra aleluya. El centro de la celebración va a ser la proclamación del Evangelio, es la que le da todo sentido al principio y al después de la celebración Pascual.
La primera parte oficialmente se llama así: Solemne inicio de la vigilia o “lucernario” y la palabra lucernario la pone entre comillas. En el pueblo de Israel el encendido de las luces se realizaba con una bendición especial. La celebración comienza con la bendición del fuego y la preparación del cirio, muchas veces las personas piensan que lo que se bendice son los cirios y no es cierto, lo que se bendice es el fuego, la flama, la luz, se va a sacar la luz y será para encender el cirio, entonces qué es lo que está bendecido no en cirio sino la flama, la luz, por eso dice aquí bendición del fuego y preparación del cirio. Todo es absolutamente nuevo, el cirio es nuevo, los aceites son nuevos, el agua bautismal es nueva, las flores son nuevas, la eucaristía es nueva, se tiene que consumir toda la Reserva eucarística del sábado santo antes de comenzar la vigilia, porque comienza una nueva eucaristía, todo es absolutamente nuevo. Luego se signa el cirio reconociendo que Cristo es ayer y hoy, es principio y fin, alfa y omega, son suyo el tiempo y la eternidad, a él la gloria por todos los siglos. Y después se colocan lo que se llama los clavos en el cirio que representan las cinco llagas gloriosas del señor Jesús y luego se enciende el cirio, la Luz de Cristo resucitado y glorioso que irradia y enciende nuestro corazón y nuestro espíritu. Después entrar procesionalmente a la iglesia, y tres veces se proclama Luz de Cristo y la comunidad contesta -demos gracias a Dios-. Se canta o se dice a la puerta de la iglesia. Cada una de estas acciones tiene un simbolismo: En la puerta, porque es un anuncio de que Cristo ilumina a todo el universo; a la mitad de la iglesia se proclama el segundo luz de Cristo y los fieles que están en la asamblea empiezan a encender sus velas, este segundo anuncio es a toda la Iglesia universal, reflejada en la asamblea que está reunida en esa iglesia está unida a toda la Iglesia universal y el tercer anuncio se dice llegando al presbiterio, dirigido a la comunidad ahí reunida porque ya todos tienen encendidos sus cirios y participan de la luz del Señor. Para darle mayor solemnidad se encienden las luces eléctricas, se inunda de luz todo el recinto. Después se canta un pregón, es un cántico muy antiguo, muy expresivo haciendo un recorrido de toda la historia de la salvación de los acontecimientos nocturnos y como todos esos acontecimientos nocturnos al final terminaron en Cristo Jesús.
La segunda parte es lo que llamamos la liturgia de la Palabra, un extenso oficio de lectura constituido por siete lecturas del Antiguo Testamento, con su respectivo salmo responsorial y una oración. Por qué porque cuando se narran cómo eran las vigilias antiguas las vigilias eran exactamente para escuchar la palabra de Dios, o sea, escuchamos la Palabra, cantamos y oramos. Ahí está el esquema, este esquema tiene veinte siglos de realizarse, después una epístola profundamente bautismal, relacionada con el bautismo y el centro de la vigilia pascual la proclamación del evangelio, porque lo que dice el evangelio se hace realidad se celebra es el memorial de la resurrección de Cristo.
En el himno del Gloria se enciende todas las velas para la celebración de la eucaristía, ordinariamente deben de ser por lo menos seis velas, uno de los conceptos de fiesta es la abundancia, cuando hacemos fiesta hacemos la fiesta con abundancia, ese es el concepto de fiesta antropológica, la gran fiesta, por eso el canto especial en el aleluya, lo entona el presidente y posteriormente el presidente la comunidad con varias estrofas del salmo 117 que van teniendo un rico sentido y finalmente la proclamación del evangelio.
La Liturgia bautismal, si hay electos y fueron catecúmenos, en este momento realizan el bautismo y la confirmación. La participación eucarística será hasta la tercera parte de la Vigilia. Si no hay bautismos, la comunidad reunida renueva su profesión de fe, renueva su ser cristiano y después de hacer esta renovación, se bendice agua la nueva agua, la nueva agua lustral, la nueva agua pascual, es la nueva agua bendecida que se coloca sobre la cabeza de los cristianos, donde en el inicio de la cuaresma se puso ceniza, ahora al final se pone agua, símbolo de la vida eterna, para resucitar con Cristo, para rehacer nuestro camino con Cristo, esta experiencia del agua es ciertamente muy edificante, muy clara y muy bella. En las iglesias dedicadas se puede poner agua sobre las cuatro columnas principales, en las puertas de la iglesia, en el altar, porque así comenzó el rito de dedicación de una iglesia y otra vez volvemos al mismo concepto: se renueva todo. Los cirios de los fieles se encienden para el momento de la renovación de la fe y de la aspersión.
Para la Liturgia eucarística, se presentan los dones del pan y del vino para que sea la nueva eucaristía. Esta eucaristía tiene una característica, es la eucaristía con la cual se cumple el precepto pascual, el precepto pascual de la comunión por lo menos una vez al año como dice los mandamientos de la Iglesia, y entonces, con esta comunión se realiza esta forma de comunión a la luz de la experiencia pascual, por eso es tan importante esta comunión pascual, la comunión más importante de todo el año. Además, si hubo bautismos y confirmación, esta participación en la eucaristía y la sagrada comunión pascual es la culminación de la iniciación cristiana, donde se reciben plenamente los efectos de la comunión de la eucaristía pascual.
En la Misa del día (Domingo de Pascua) el acto penitencial se suple por la aspersión del agua, la cual puede ser la misma agua bautismal que se usó en la vigilia pascual u otra nueva agua que se bendice. La liturgia de la Palabra que tiene que tiene una gran riqueza en sus textos, ahora todos del Nuevo Testamento que se enriquecen este día con la Secuencia Pascual, la palabra secuencia litúrgicamente quiere decir unir, después de, a continuación, es un es un himno antiguo qué es una de las más hermosas secuencias que tiene la Iglesia.
Con este día entramos al tiempo pascual, primero con la octava, ocho días de domingo a domingo y después la cincuentena pascual, el domingo de pascua es un día también muy propicio para la adoración eucarística porque celebra la aparición de Cristo resucitado a los discípulos en el cenáculo, entonces cuando nosotros hacemos un acto de adoración al santísimo sacramento, estamos adorando su presencia Redentora.
Vigilia Pascual en la Noche Santa
Misa del día (Domingo de Pascua)
Cf. Normas litúrgicas, calendario litúrgico pastoral CEM
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
El Domingo de Pascua (tercer día del Triduo) inicia con la celebración de la solemne Vigilia Pascual -ya no es Sábado Santo- y se concluye con la celebración de las II Vísperas del Domingo de Pascua, o con las celebraciones vespertinas de la Eucaristía, con lo que se cierra el Sagrado Triduo Pascual.
VIGILIA PASCUAL. En esta noche no celebramos sólo la Resurrección, como segunda parte de la Pascua, sino que la entendemos como unitaria con su inmolación en la Cruz. En el prefacio de la Vigilia no sólo celebramos la Resurrección, sino también la Pasión de Jesús: "pero más que nunca en esta noche, en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado... muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida". Se ve claramente la relación dinámica de la Vigilia con el Viernes y el Sábado, con una única Eucaristía, que es la de esta noche.
EL DOMINGO y la Octava de Pascua, la secuencia Victimae paschali laudes tiene claras referencias a la Cruz de Cristo, que fue su camino a la nueva condición de Resucitado: "Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua. Cordero sin pecado, que a las ovejas salva... y, muerto el que es la vida, triunfante se levanta".
TIEMPO DE PASCUA
El Tiempo Pascual es tiempo de Cristo. La Pascua tiene ante todo una dimensión cristológica, por el simple motivo de que "Cristo es nuestra víctima pascual". La nueva y verdadera Pascua es Cristo inmolado y resucitado. Cristo es el "verdadero Cordero" en quien se cumplen las imágenes antiguas. La lectura patrística del Lunes de la Octava de Pas- cua propone un pasaje tomado de la Homilía sobre la Pascua de Melitón de Sardes, según la cual la Pascua es la celebración total de nuestra redención, que conmemora, en primer lugar, la pasión victoriosa de Cristo y tiene como referencia la tipología de la inmolación del Cordero pascual. En Cristo, el universo resurge y se renueva, y el hombre regresa a las fuentes de la vida. La Pascua marca el inicio de una nueva creación, que encuentra en Cristo la confirmación eterna y se libera para siempre de la muerte y la extinción.
El Tiempo Pascual es tiempo del Espíritu. En el Oficio de lectura del Domingo VII encontramos un texto de san Gregorio de Nisa donde se afirma que la naturaleza humana de Cristo fue glorificada por intervención del Espíritu: así como Jesús se encarna por obra del Espíritu, así también el Padre lo resucita por obra del Espíritu. Cristo, resucitado por obra del Espíritu, se vuelve manantial del Espíritu. El don del Espíritu Santo es la meta hacia donde tiende toda la obra terrenal de Jesús: su Vida-Muerte-Resurrección tenían como fin precisamente este objetivo.
El Tiempo Pascual es tiempo de la Iglesia. La Pascua es la fiesta de la Iglesia, pueblo nuevo de Dios. El misterio total de la lglesia se origina en la Pascua y en ella encuentra su fuerza. Con su Sacrificio pascual, Cristo reúne a aquellos que se encontraban dispersos y hace de
ellos una sola familia, custodiada en el amor y animada por el Espíritu.
Los Hechos de los Apóstoles son en sí la descripción más genuina de la Iglesia que vive bajo la acción del Espíritu de Pentecostés.
El Espíritu, principio de unidad en la Iglesia. El Espíritu que el Resucitado infundió en la Iglesia produce en el seno de ésta la unidad en el amor, que recuerda su ejercicio en el seno de la Trinidad. Entre otras funciones, el papel principal del Espíritu también es introducir a la Iglesia en la comprensión del Misterio realizado en y por Cristo. El prefacio de la Misa del día de Pentecostés da gracias al Señor porque con la efusión del Espíritu Santo, "al nacer la Iglesia, dio a conocer a todos los pueblos el misterio del Dios verdadero". El Espíritu no es testigo de una verdad abstracta, sino de la Verdad que es Cristo y su obra de Salvación.
El Tiempo Pascual es anuncio del tiempo escatológico. La colecta de la Misa del día de Pascua afirma que la victoria de Cristo sobre la muerte nos abrió "las puertas de la vida eterna". Los textos eucológicos de la Cincuentena pascual retoman con frecuencia este tema: parten de la realidad de la participación en los Sacramentos pascuales -Bautismo-Confirmación-Eucaristía- y el don del Espíritu, y dirigen a la Iglesia hacia la plenitud de la Pascua eterna. En especial, la tensión escatológica está presente en las oraciones después de la Comunión, que consideran la participación en la Eucaristía pascual como prenda de participación de "la gloria incorruptible de la Resurrección", de las "alegrías eternas", de la "vida eterna". La Eucaristía, así como todo el universo sacramental, tiende a anularse en la presencia definitiva del Señor, en quien la victoria absorberá de tal forma la muerte, que ya no será necesaria una representación histórica de la Muerte de Cristo.
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
(Tercer día del Triduo Pascual)
VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA
(La solemne Vigilia Pascual solo puede celebrarse una vez que ya haya oscurecido).
Por una antiquísima tradición, esta es una noche en la cual la Iglesia vela en honor del Señor, aguardando en la escucha de la Palabra y en oración la resurrección del Señor, "la noche en que, rotas /as cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo". Así, esta Noche Santa es "la madre de todas las Santas Vigilias".
Celebrando la Resurrección del Señor, la Iglesia también celebra los sacramentos por los cuales "tos hombres, liberados del poder de las tinieblas, muertos, sepultados y resucitados con Cristo, reciben el Espíritu de hijos adoptivos y celebran con todo el pueblo de Dios el memorial de la muerte y resurrección del Señor".
Normas litúrgicas:
- La Vigilia Pascual ya es celebración del Domingo de Pascua y NO ES SÁBADO SANTO: a diferencia de los demás Domingos del año, no comienza con la tarde sino con la noche; por eso también el Sábado Santo es el único sábado del año que tiene la celebración de Vísperas que no son I Vísperas de domingo.
- Toda la celebración de la Vigilia Pascual se debe hacer en la noche, de modo que NO DEBE INICIAR ANTES DE QUE OBSCUREZCA, NI TERMINAR DESPUÉS DEL ALBA del Domingo (Misal Romano, Vigilia Pascual en la Noche Santa, n. 3). Por lo tanto, la Vigilia Pascual INICIA NECESARIAMENTE HASTA QUE YA HAYA OBSCURECIDO: no puede celebrarse mientras aún haya luz, aunque el sol ya se haya puesto.
- El altar se viste con manteles festivos.
- La Cruz con la imagen de Cristo crucificado debe permanecer en el presbiterio; en su lugar NO se coloca una imagen de Cristo resucitado: el Cirio Pascual es el icono del Resucitado.
- Cerca del ambón se coloca el candelabro para el Cirio Pascual.
- Se inicia con la invocación En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y a continuación el saludo: El Señor esté con ustedes, o algún otro del Misal. A continuación se hace la breve monición sobre la base de la que se encuentra en el Misal.
- Para la bendición del fuego nuevo NO se utiliza agua bendita, pues esta será bendecida hasta la Liturgia bautismal.
- El Cirio Pascual es la imagen del Resucitado: las palabras con las que se prepara el Cirio Pascual manifiestan que es una de las presencias de Cristo, y este resucitado. Por lo tanto, en la iglesia la presencia del Resucitado será el Cirio Pascual, no hace falta otra imagen, pero deberá estar la Cruz con la imagen del Crucificado.
- El Cirio Pascual es introducido a la iglesia en una procesión. Se eleva el Cirio Pascual y se canta: Luz de Cristo con la respuesta: Demos gracias a Dios, tres veces: a la entrada de la iglesia, a la mitad de la misma y a la entrada del presbiterio. En la primera vez, sólo el celebrante enciende su cirio; en la segunda lo hacen todos los presentes; al colocar el Cirio Pascual en el candelabro, SE ENCIENDEN TODAS LAS LUCES DE LA IGLESIA, a excepción de las velas del altar.
- El Cirio Pascual se inciensa únicamente antes del Pregón pascual; no se vuelve a incensar durante la Vigilia Pascual ni en las celebraciones del Tiempo de Pascua.
- En la procesión del Lucernario, NO se utilizan ni la cruz procesional ni los ciriales.
- Durante el Pregón pascual las luces de la iglesia ESTÁN ENCENDIDAS y los fieles permanecen con sus velas también encendidas. LAS LUCES DE LA IGLESIA NO SE VUELVEN A APAGAR EN NINGÚN MOMENTO.
- Hay que observar las indicaciones en el Misal cuando el Pregón no es cantado por un diácono.
- Es muy conveniente que en la Liturgia de la Palabra se proclamen las lecturas del Antiguo Testamento con sus respectivos Salmos responsoriales y oraciones, más la Epístola y el Evangelio.
- Terminadas las lecturas del Antiguo Testamento y antes del Gloria, se encienden las velas del altar, se tocan las campanas del campanario y la campanilla al interior de la Iglesia.
- Terminada la Epístola, el sacerdote entona tres veces el Aleluya, que todos repiten en cada ocasión. A continuación, se canta el Salmo aleluyático (Sal 117).
- No se llevan ciriales para el Evangelio.
- La Liturgia bautismal tiene lugar aunque no se celebre el sacramento del Bautismo: la carta de san Pablo a los Romanos nos recuerda que el Bautismo es la participación sacramental en la muerte y resurrección del Señor, porque celebrar la Resurrección de Cristo es celebrar que con ella nos dio la vida nueva que recibimos en el Bautismo.
- Si no hay fuente bautismal, se omiten las letanías de los santos y solamente se bendice el agua. Pero, si hay fuente bautismal, aunque no haya bautismos, se bendice la fuente bautismal y se cantan las letanías, de pie.
- La renovación de las promesas bautismales encuentra su sello con la aspersión con el agua, especialmente si esta se toma de la fuente bautismal apenas bendecida, por lo que ambos ritos están estrechamente ligados. Es importante hacer notar esto a los fieles. Consiguientemente, la renovación de las promesas bautismales NO PUEDE utilizarse como forma alternativa de la Profesión de fe en otras celebraciones fuera del contexto de la renovación bautismal.
- Conviene distribuir la Comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
- Se hace la despedida con el "aleluya, aleluya".
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Misas del día
Normas litúrgicas:
- Para la Misa del día, es muy conveniente sustituir el acto penitencial por la aspersión del agua en los domingos: se usa el agua que ya se tiene bendecida desde la Vigilia Pascual.
• La secuencia es obligatoria; debe cantarse o, al menos, recitarse. Conviene distribuir la Comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
- Consérvese, donde aún está en vigor, o restáurese en la medida que sea posible, la tradición de celebrar las Vísperas bautismales del día de Pascua; durante las cuales se hace una procesión al baptisterio.
Organización Litúrgica
Cf. Comisión arquidiocesana al servicio de la pastoral litúrgica, Ed. SAPAL
La Celebración.
a. Preparación mediata:
1) Los estandartes pascuales que adornarán la Iglesia y su fachada, ya que tiene que haber elementos festivos que anuncien y sostengan la fiesta pascual por los cincuenta día que la forman.
2) De ser posible, adornar el cirio pascual con elementos propios de la parroquia, si no, entonces comprarlo ya decorado. Lo mismo con los clavos de incienso.
3) Sería conveniente que la parroquia llenara en unos envases de plástico, limpios, con agua potable para ofrecer a los fieles a su llegada a la celebración. Estos botes pueden estar grabados con una leyenda alusiva “Agua Bendita” “Parroquia de ...” o bien con una etiqueta alusiva y festiva.
4) Se pueden hacer pequeños ramos de flores o botones artísticos que se le reparta a los fieles como signo de que es una fiesta muy especial a la que asisten, es más, es la más importante de las fiestas cristianas.
5) También durante los domingos de cuaresma, se les pude ofrecer a los fieles, las velas y los cirios con los cuales participar en esta fiesta, ya que eso es la cuaresma, el tiempo de preparación para la Pascua.
6) Y porque no, organizar un ágape en el atrio, o en la calle (pedir permiso) que nos indique la alegría de la fiesta, pero no iniciar sino hasta que la Misa termine.
7) Con mucho cuidado se podría tener además del replique festivo de las campanas, un poco de juegos pirotécnicos.
8) Si se van a tener bautismos, saber cuántos y preferentemente adultos o niños en preparación catequética (no olvidarse de su respectiva preparación).
b. Preparación inmediata:
1) En el atrio, con mucho cuidado, encender una fogata, bien protegida y se ser posible, un poco en alto, separada del suelo, para evitar daños al piso.
2) Si no se tiene sonido en la atrio, suplir con uno portátil.
3) Los adornos florales más grandes pueden irse colocando en el templo, lo mismo que los estandartes o banderas.
4) Si es parroquia, tener adornada con flores y velas la pila bautismal, si no es parroquia, improvisar un lugar en el santuario para bendecir el agua.
5) Si se van a tener bautismos, aprovechar la mañana o la tarde para iniciar la primera parte del rito, hasta la unción pre-bautismal.
6) Colocar una mesita en el atrio con el punzón ara trazar el cirio pascual, pinzas para las brazas, la naveta, el incensario, una vela larga y delgada para tomar el fuego y encender más cómodamente el cirio pascual.
7) Preferentemente hacer previamente los orificios para la colocación de los clavos de incienso.
8) En el santuario, junto al ambón colocar el porta cirio.
9) En la credencia, tener lo necesario para la Misa.
10) Confeccionar un hisopo de flores para la aspersión.
c. El Rito.
La Iglesia permanece cerrada y con las luces apagada, los fieles se congregan el atrio frente a la fogata, en sus manos llevan ya las velas (sin encender) y los envases de agua (no bendecida). El presidente de la celebración llega acompañado de los acólitos y se detiene junto a la fogata, saluda a los fieles y bendice el fuego, luego consagra el cirio y lo enciende con el fuego ya bendecido, entonces inicia la procesión hacia el santuario, pasando una parte de los fieles, luego el presidente que carga con el cirio pascual (si éste es muy pesado se puede trasportar en una pequeña plataforma rodante) y luego el resto de los fieles. Se coloca con el cirio en el umbral de la puerta principal y canta: “Luz de Cristo” y los fieles responden: “Demos gracias a Dios”, luego continúan hasta mediación de la nave y vuelve a cantar lo mismo, en este momento los fieles pueden encender sus velas del cirio. El presidente avanza hasta el pie del santuario y vuelve a cantar lo mismo. Sube, lo coloca en el porta cirio, le inciensa y canta el Pregón Pascual. Las luces continúan apagadas.
Al iniciar las lecturas se puede encender parte de la iluminación de la Iglesia, pero no toda, lo suficiente para que los fieles puedan seguir la Liturgia de la Palabra. Conviene que los salmos sean cantados para que la celebración sea más llevadera. Es de desear que se proclamen las siete lecturas indicadas, pero si no es posible, al menos tres (nunca debe omitirse la quinta que es paso del mar Rojo). Al llegar a la última de la lecturas del Antiguo Testamento, se entona el Gloria, se tocan las campanas (de adentro y de afuera) se encienden todas las luces, se viste el altar, se encienden las velas del altar y se terminan de colocar los adornos festivos. Entonces se lee la carta de san Pablo, se entona un especial “aleluya” y se proclama el Evangelio con toda solemnidad.
Después de una breve homilía se pasa a la celebración del bautismo, si es que la hay, o si no, a la bendición de la fuente bautismal, si se trata de una parroquia, si no es parroquia y no tiene derecho de pila bautismal, entonces se hace solo la renovación de las promesas bautismales y la aspersión con el agua bendita.
Cuando hay bautismos (previamente se ha desarrollado la primera parte del rito hasta la unción pre-bautismal) pasan los bautizandos y sus padrinos, se cantan las Letanías de los Santos, se bendice el agua sumergiendo, si se cree oportuno el cirio en la Fuente Bautismal, se realiza el examen, las renuncias y la profesión de fe, luego se bautiza, se le confirma, se le coloca la vestidura blanca, se le entrega la vela encendida y se reza el “effetá”.
Si no se tienen bautismos, pero si Pila o Fuente Bautismal, entonces se cantan las Letanías de los Santos, se bendice el agua, con la inmersión del cirio pascual y la comunidad renueva sus promesas bautismales.
Si no se tiene la Pila Bautismal, entonces se bendice el agua que los fieles llevan y se renuevan las promesas bautismales.
La Liturgia Eucarística y el rito de comunión se desarrollan como de costumbre, salvo las partes propias de la Pascua que se dicen en la Oración Eucarística.
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