Una de las bases educativas que se formulan en el marco pedagógico de Heziberri establece que la Educación Básica debe garantizar el derecho a la educación de todas las personas, por lo que, desde un planteamiento ético de equidad y justicia social, la educación debe ofrecer la igualdad de oportunidades sin discriminación alguna y compensar las desigualdades económicas, sociales, culturales y personales. Sobre esta base, tanto la Administración y los responsables educativos como los y las profesionales de la comunidad educativa y todos los y las participantes impulsarán la inclusión, es decir, una educación inclusiva y personalizada, hasta el final de la educación básica y obligatoria.
Para garantizar lo establecido en el marco normativo es necesaria una iniciativa integral en la educación básica, entendiendo que la coeducación es un elemento transversal y positivo para chicos y chicas, que garantiza el desarrollo de una educación en igualdad y, al mismo tiempo, la prevención de la violencia de género.
Podemos definir la coeducación como una educación que se caracteriza por integrar, de manera específica y al mismo tiempo transversal, la igualdad entre chicos y chicas.
Una de las grandes maestros de la escuela coeducativa, Mª José Urruzola, la definió como «la que educa a los niños y niñas al margen del género femenino o masculino, es decir, a partir de la desigualdad sexual, potenciando el desarrollo de su individualidad, pero sin tener en cuenta los roles que se les piden desde una sociedad sexista por ser uno u otro sexo» (1995: 267).
La coeducación es un modelo educativo que busca la igualdad de derechos, oportunidades, deberes, trabajo… entre mujeres y hombres (Luixa Reizabal, 2016). Se trata de educar en igualdad desde las desigualdades con un objetivo muy claro: construir un mundo sin etiquetas donde mujeres y hombres estén al mismo nivel, con sus derechos y libertades (Amelia Barquín, 2016).
Coeducar consiste en intervenir de manera planificada y coordinada para que todas las alumnas y alumnos, independientemente de su identidad de sexo o de género, puedan desarrollarse de manera integral en todas sus capacidades y habilidades.