La sexta semana, la rutina sigue como siempre. Nos levantamos temprano para ir a trabajar a la empresa, hacemos una pausa para almorzar en el colegio y luego regresamos al trabajo. Por las tardes, descansamos, vamos al gimnasio y realizamos las tareas domésticas.
En el trabajo, estoy elaborando un informe final sobre los trabajos realizados para la empresa. Este informe lo hago en español, en portugués y en inglés, reflejando todo lo aprendido y logrado durante mi estancia. Además, esta semana tenemos nuestra última clase de portugués con Herminia. Ha sido una experiencia enriquecedora aprender de ella, y vamos a extrañar sus clases y su cálida personalidad.
El fin de semana, dedicamos el sábado a visitar Setúbal, conocida como la ciudad del pescado. Una de las visitas destacadas fue al Forte de São Filipe, desde donde tuvimos unas vistas impresionantes de la ciudad y el mar.
Por la noche, regresamos a Lisboa y nos unimos a nuestro compañero Savash para disfrutar de las fiestas locales. Fue una noche llena de música, baile y buena compañía, lo que hizo que nuestra penúltima semana en Portugal fuera aún más memorable.
El domingo, decidimos visitar Cascais, una hermosa ciudad costera ubicada a unos 30 kilómetros al oeste de nuestro hogar en Laranjeiro. Cascais es conocida por sus playas de arena dorada, su pintoresco casco antiguo y su ambiente relajado. Nos acompañó nuestro compañero Savash, y juntos disfrutamos de un día maravilloso explorando la ciudad.
Coincidió que estaban celebrando las fiestas de la localidad, lo que añadió un toque especial a nuestra visita. Paseamos por las estrechas calles adoquinadas, visitamos el puerto y disfrutamos del ambiente festivo. Las celebraciones incluían música en vivo, puestos de comida tradicional y diversas actividades culturales que hicieron que nuestro día en Cascais fuera aún más memorable.