¿Nunca habéis pensado cómo puede ser que haya tanta agua salada en los mares y océanos pero, que cuando salis al monte os encontreis muchisimas plantas secas a punto de morir? Eso mismo nos planteamos nosotros. Y por eso nos hemos propuesto encontrar una solución. Somos un equipo formado por jóvenes de 16 años que un día, paseando juntos por el monte como cualquier otro día nos planteamos una cosa. Vimos como algunas plantas que nos encontrábamos por el camino, que hace unos años estaban radiantes y verdes, ahora estaban muertas. ¿Por qué pasa esto? nos preguntamos nosotros, ¿si son plantas que no necesitan apenas agua para sobrevivir y además son autóctonas de aquí de la región de Murcia?
Plantas como el palmito o el ciprés de Cartagena son especias que apenas necesitan agua y que son capaces de soportar periodos de sequía larguísimos. Por eso nos sorprendió tanto que, teniendo la cantidad de agua que posee la región en sus costas, estas plantas están muriendo por no recibir el mínimo de agua que necesitan.
Fue entonces cuando nos planteamos una solución, porque no podíamos dejar que esto siguiese así. Necesitábamos encontrar una alternativa que consiguiera subir de alguna manera eficiente y ecológica el agua ya desalada del mar para poder usarla para almacenarla y, posteriormente, utilizarla en el riego del monte.