OSA
Organización Social Artificial
Organización Social Artificial
Este breve ensayo es la exposición de un conjunto de ideas para la constitución de un nuevo enfoque de la vida en comunidad. Pese al esfuerzo de síntesis, no tiene todas las respuestas porque no trata de tenerlas; busca ser un marco para formular las preguntas correctas ante una serie de propuestas cohesionadas.
Sobre el motivo
Sobre la denominación
Sobre el contrato
1.1 Admisión:
Eres libre de marcharte cuando quieras con los bienes y pertenencias que tenías antes de aceptar este contrato. Si te quedas, tienes unos derechos a cambio de tener unos deberes.
1.2 Tienes derecho a:
Un lugar donde residir acorde con tus necesidades y con todo lo disponible para vivir de la manera más cómoda y confortable posible (agua potable, luz artificial, sistema de climatización, cocina, baño, etc.). Tu domicilio es un espacio inviolable y se entiende como la única propiedad inmueble legítima que puedes tener.
Si tienes menores a tu cargo, estos disfrutarán de tus derechos hasta la madurez, momento en el que deberán decidir si aceptan este contrato o no.
En proporción igualitaria a los recursos de la comunidad, tienes derecho a bienes (ropa, herramientas, etc.), alimentos y acceso pleno a cualquier forma de cultura y ocio.
Consensuado el mérito por tu trabajo en la comunidad, podrás acceder a bienes o alimentos que, debido a su escasez, no puedan ser incluidos en un reparto equitativo.
Cobertura sanitaria completa.
Pleno acceso a la información, conocimiento y sabiduría acumulados y todos los medios disponibles para la educación de los menores a tu cargo.
Pleno acceso a los recursos formativos disponibles para desarrollar la actividad laboral o intelectual que desees.
1.3 Tienes el deber de:
Estar perfectamente informado del día a día de los problemas y las soluciones propuestas que hay que solventar en la comunidad.
Participar en las labores organizativas y de mantenimiento de las infraestructuras según el calendario elaborado por la propia comunidad. Si desarrollas una actividad directamente relacionada con los derechos adquiridos, como médico o educador, tus deberes de mantenimiento se reducen proporcionalmente.
Asumir de forma periódica las labores de más responsabilidad según el calendario elaborado.
Tener pleno conocimiento de las leyes y normas de convivencia de la comunidad.
Justificar ante la comunidad cualquier delegación u omisión de tus obligaciones.
Ante la detección de conflictos o errores, debes asegurarte de que el responsable asignado es conocedor del problema. Si en ese momento el responsable eres tú, debes activar el mecanismo de emergencia correspondiente.
1.4 Queda terminantemente prohibido:
Acumular poder de decisión mediante grupos organizados, tecnología o herramientas destructivas o de agresión.
El control despótico o la destrucción de un bien o recurso comunal.
Hacer acopio o mal uso de los recursos de la comunidad en beneficio propio o de terceros.
No respetar la Declaración Universal de Derechos, tanto de adultos como de niños, ni las leyes y regulaciones de la comunidad.
1.5 Expulsión:
El castigo de la comunidad ante el incumplimiento expreso de cualquier prohibición, o de no respetar reiteradamente las normas y los deberes propios, es la expulsión de por vida de cualquier OSA. Si tienes menores a tu cargo, debes decidir si se quedan a cargo de la comunidad o se van contigo.
2.1 Sobre el motivo
La Organización Social Artificial (OSA) es un planteamiento disruptivo diseñado para fomentar un moldeado consciente de la sociedad. La humanidad ha llegado a un estado de conocimiento que le permite afrontar nuevos enfoques organizativos, sin renunciar a un estatus que garantice su bienestar y sin destruir el medio en el que reside, un axioma básico para poder subsistir como especie.
En la actualidad, al margen de sucesos naturales, la mayor parte de la destrucción de nuestro entorno se produce por las condiciones de desigualdad generadas en nuestra propia forma de organización. Estamos llegando también al colapso, tanto como especie como de los mecanismos que permiten la vida en la Tierra, con la pérdida de servicios ecosistémicos vitales. La humanidad ha alcanzado la condición de plaga, con la única ventaja de ser consciente de ello y disponer de herramientas para intentar revertir el proceso, dejando al margen las consideraciones elitistas e inhumanas de genocidios o exterminios masivos, selectivos o no.
El problema más grave es la reversibilidad biológica, ya que en muchos casos esto ya no es posible. La biodiversidad es necesaria para mantener el factor de probabilidad (2.1.1). Sin este factor, las opciones para encontrar soluciones ante un problema de supervivencia se reducen, y este camino lo hemos iniciado hace décadas. Aunque la influencia del hombre en los procesos de extinción no está siempre bien definida ni demostrada, es empírico que el censo de especies y ecosistemas del planeta ha disminuido de forma dramática.
Estamos llegando a un punto crítico de sostenibilidad, donde empezamos a entender que somos parte de un todo que debe estar en equilibrio. Por lo tanto, es necesario implantar sistemas organizativos que eliminen los factores de destrucción (conscientes o inconscientes) de la biodiversidad del planeta y permitan, al mismo tiempo, el establecimiento universal de los derechos humanos esenciales.
En resumen, no podemos subsistir sin respetar y preservar lo que permite nuestra subsistencia. El garante actual de nuestra supervivencia es gestionar sabiamente todos los recursos descubiertos desde una perspectiva global, que incluya a todos los actores que permiten la vida y su diversidad, no parcial y basada en la propiedad, como propugnan los sistemas organizativos actuales. Por ello, se propone empezar por entender y aplicar un principio ético que hasta la fecha no se ha puesto en práctica:
Es el hombre, como especie, el que pertenece a la Tierra y no viceversa.
Esta premisa condiciona el desarrollo de sistemas de vida armónicos, que nos permitan ser nosotros mismos sin destruir o modificar dramáticamente a terceros dentro de ese espacio vital compartido que es el planeta. Esto conlleva una revisión profunda de todos los aspectos de nuestra organización económica y social, no por una ideología concreta, sino por una cuestión de supervivencia a largo plazo como especie.
La civilización humana ha sido moldeada según los avances de la ciencia de materiales y la tecnología derivada. Por ejemplo, el descubrimiento de materiales compuestos como la fibra y la resina permitió que los seres humanos unieran piedras cortantes y palos para crear nuevas herramientas. El descubrimiento de las técnicas de fundición, probablemente en los hornos de cerámica de la Edad de Piedra, fue tan notable que dio paso a la Edad de Bronce y la Edad de Hierro, provocando cambios radicales en la agricultura y haciendo posible el establecimiento de ciudades e incluso países. La tecnología del metal también originó una importante transformación en la tecnología de armas y, en última instancia, alrededor de 4 000 años más tarde, desembocó en la Revolución Industrial.
Posteriormente, el hallazgo del electrón hizo posible el desarrollo del tubo de vacío, del transistor de estado sólido y de la microelectrónica en general. Durante la Segunda Guerra Mundial, se crearon los receptores de radar de alta frecuencia, para los que se desarrolló el silicio ultrapuro necesario para la electrónica moderna, que ahora ya está llegando a un límite físico, con componentes con tan pocos electrones que los efectos cuánticos empiezan a dominar su comportamiento.
El mundo, y la forma en que interactuamos con él, cambiaron con cada uno de estos avances de la ciencia y la tecnología, pero ninguno de ellos fue planeado, y el modo de vida que los precedía se perdió en gran medida cuando tuvieron lugar.
Estas premisas, junto a una mentalidad de supremacía que ha ido adoptando el hombre frente al medio natural, han conformado sistemas organizativos egocéntricos, ya sean de carácter conservador o liberal, que han ido derivando hacia una visión más universal a medida que han avanzado las distintas disciplinas del conocimiento y el saber, pero que siguen manteniendo una ética anquilosada respecto a los derechos naturales de toda la biodiversidad del planeta.
Por lo tanto, se propone que el punto de partida para afrontar todos estos problemas de degradación y extinción de la biodiversidad sea una prioridad por el bien común, pero desde una perspectiva ampliada (2.1.2), que incluya a todos los actores y factores que posibilitan nuestra existencia y que, además, se lleve a cabo desde la óptica de una inversión empresarial, desde la iniciativa privada, en los sectores de población más desfavorecidos, con objetivos a corto, medio y largo plazo y sujetos a un proceso simplificado que busque la efectividad y la optimización de los resultados.
El ámbito público alberga toda la legalidad derivada de una ética con una larga trayectoria histórica, que avanza lentamente hacia una visión más universal y justa de la vida en el planeta, pero sujeto a la búsqueda de una coexistencia equilibrada con múltiples intereses entrelazados que dificultan ese avance.
Es decir, la humanidad ya ha alcanzado unos puntos de partida éticos y moralmente sostenibles en todos los ámbitos, con amplios consensos acordados en asambleas internacionales, pero no los está poniendo en práctica de forma efectiva porque está inmersa en una trama de realidades muy desiguales, con constantes conflictos de diversa índole, en donde sólo se ha podido abrir paso un sistema económico de libre comercio y libre competencia que, en general y aunque no tendría por qué ser así, los agrava más, ya sea de forma directa o indirecta, al maximizar únicamente el interés propio y el lucro.
La iniciativa privada permite un enfoque desde cero que, aprovechando las ventajas operativas actuales de un sistema organizativo hecho a su medida, puede construir entornos controlados para la investigación y el desarrollo de un nuevo ámbito, no comercial y sin rentabilidad financiera directa, pero con una proyección que va más allá del contexto actual y de la que puede ir sacando provecho a medida que se va desarrollando, aunque sus fines sean opuestos a la lógica de la propia empresa y del mercado en general.
Lo evidente es pensar que es una enorme contradicción pretender que esta propuesta sea financiada por unos actores que se verán directamente perjudicados en el futuro si prospera esta forma de comunidad. La respuesta más corta es que es precisamente lo que está ocurriendo ahora, pero situado en un sinsentido organizativo que, en conjunto, es más destructivo que constructivo para el futuro. La mayoría de las empresas están inmersas en un sistema que las transforma constantemente hasta su dilución, ya sea en entes nuevos o en la desaparición. Pero la competitividad ahora es también abstracta, no depende sólo de la habilidad y fortaleza empresarial en el contexto de un mercado global, depende cada vez más de unos factores financieros a los que sólo tiene acceso una élite, los amos de la humanidad, que apretando un botón, literalmente, desestabilizan todo un sector económico en cuestión de horas. Esta élite, además, tiende a la reducción, a un factor de proporcionalidad inversa (si “A” aumenta entonces “B” disminuye), por lo que acceder a ella es cada vez más improbable, directamente proporcional a la tasa de éxito en la iniciativa empresarial.
Hay que revertir esta forma de poder por el bien no sólo del conjunto de la humanidad, incluyendo a esa élite, sino de la vida en general. Si este proceso supone la transformación y desaparición del contexto operativo de las entidades promotoras, significará que habrá tenido éxito y, por lo tanto, carecerá de importancia, porque como especie quizá habremos alcanzado un estado armónico y desconocido de convivencia.
Por último y como objetivo esencial, se propone acordar y hacer patrimonio de la humanidad el saber y conocimiento acumulados, tanto de todo aquello que define nuestra especie, su diversidad cultural y étnica, como de las distintas y variadas formas de vida que podamos ir documentando en el conjunto de mecanismos medioambientales que las posibilitan, sin provocar más daños irreparables que dificulten un estudio futuro:
Preservar la documentación mediante almacenes que permitan el acceso universal a las siguientes generaciones sin poner en peligro su integridad y neutralidad ante cualquier catástrofe que podamos prever.
De igual forma y en la medida de lo posible, hacer lo propio con todos aquellos mecanismos de la vida que permiten su existencia, desde semillas o embriones hasta sistemas de geoingeniería que nos permitan concebir herramientas que, si se da el caso, posibiliten su reinicio cuando se den las condiciones adecuadas.
Nuestra mente tiene la particularidad de reconocer regularidades en el caos y actuar en consecuencia. No responde a un patrón de supervivencia clásico, de hecho, es la única especie animal de la Tierra capaz de realizar actos premeditados, ordenando ideas para llegar a conclusiones.
Nuestra conciencia es un mecanismo complejo de definir. Desde el momento en que somos alguien, de que nos reconocemos como un individuo único y singular, nace en nuestro interior una compleja trama de acciones difíciles de sintetizar y emular artificialmente.
NOTAS:
2.1.1
El factor de probabilidad en la preservación de la biodiversidad se refiere al número de intentos necesarios para encontrar una solución exitosa ante una adversidad. En otras palabras, cuantas más opciones podamos investigar sobre cómo las distintas formas de vida afrontan condiciones adversas, más probable será encontrar una combinación artificial que pueda resolver una posible condición adversa para la especie humana o un ecosistema en particular.
Esta es una adaptación de una regla básica de la evolución: cuantas más combinaciones se realicen ante un medio cambiante, más probable es encontrar una adaptación exitosa. Debido al constante cambio que se produce en el medio por la interacción de todas las combinaciones, es necesario preservar la mayor cantidad posible de estas. Lo que no perjudica a una especie en concreto puede ser la desaparición de otra. Destruir ambos ejemplos de estudio reduce el abanico de búsqueda de una combinación exitosa y, en consecuencia, encontrar aquello que solucione el problema.
En definitiva, no se pueden inventar y construir cosas de la nada; siempre deben existir referencias que permitan encontrar nuevas combinaciones, sean del carácter que sean y en cualquier ámbito, no solo en la creatividad humana. Esto no es ni bueno ni malo, es necesario porque no lo sabemos todo ni lo somos todo.
2.1.2
El bien común es un concepto que, en general, se entiende como aquello de lo que se beneficia toda o una gran mayoría de la sociedad desde diferentes aspectos: económico, social o filosófico. Tradicionalmente, el concepto de bien común contiene diferentes elementos y puede ser estudiado desde diversas perspectivas. Por ejemplo, la riqueza general del bien común económico, el bienestar común o público de la ciencia política, o el “bonum commune” de la tradición filosófica europea.
Sin embargo, la óptica de este ensayo propone una dimensión ampliada del concepto que va más allá del beneficio directo para la especie humana. Se sugiere contemplarlo desde la perspectiva de un todo universal o planetario, donde se estudien todas las dimensiones de nuestros actos sin importar el coste económico que representan. No desde una óptica de preservar el medio natural a toda costa, lo cual es imposible debido a su propia naturaleza de cambio constante, sino desde la obligación de medir todos nuestros actos y las consecuencias que comportan para las otras especies y los ecosistemas implicados.
Por ejemplo, arar una tierra o explotar una mina a cielo abierto en un ecosistema estable supone la destrucción y transformación del medio, pero es muy probable que el daño a largo plazo sea fácilmente subsanable o mínimo. Sin embargo, hacerlo en entornos más frágiles puede suponer la desaparición de la fauna y flora del lugar con consecuencias inmensurables. Por lo tanto, será más idóneo adoptar otras tecnologías, más costosas desde el punto de vista de la economía tradicional, pero con mayores beneficios, sobre todo a largo plazo, en esa nueva dimensión de valoración del bien común.
2.2 Sobre la denominación
Este tipo de Organización Social se denomina artificial porque presenta varias características que reprimen comportamientos primarios propios de la condición humana.
El primero es ético: El aspecto más crítico y crucial de las relaciones humanas radica en el consenso sobre lo que está bien y lo que está mal. Esta disyuntiva se manifiesta en cualquier nivel, tanto personal, lo que calificamos como moral, como comunitario, lo que calificamos como ética. Hecha esta distinción, el conflicto entre moral y ética es constante, ya que la segunda condiciona a la primera en todas las situaciones de la vida en comunidad, pero la primera influye y transforma paulatinamente la segunda a medida que la comunidad evoluciona.
La moral se construye sobre la base de un entorno educativo y familiar estable. Estos actores son los primeros represores de nuestros instintos animales y juegan un papel fundamental en nuestra madurez intelectual, que nos permite posteriormente entender la ética de la comunidad y su perspectiva, es decir, su carga histórica y su legado cultural traducido en leyes y regulaciones.
Por otro lado, la moral es mucho más maleable que la ética; está mucho más condicionada y expuesta a las circunstancias del momento y depende únicamente de nuestra forma de pensar e interpretar, mientras que la ética se elabora lentamente por consenso y requiere un esfuerzo intelectual para el estudio y la comprensión plena de todo lo que regula la convivencia.
Por lo tanto, este compendio escrito, referente fundamental para solucionar los conflictos, es el pilar más importante de cualquier civilización y debe ser modificado respetando escrupulosamente los principios éticos consensuados. De lo contrario, el individuo entrará en conflicto con el sistema, ya que los principios morales que ha interiorizado no se corresponderán con los fundamentos éticos que han forjado esa moral, esa síntesis de lo que está bien y lo que está mal.
La ética de las OSA parte del derecho natural, una doctrina ética y jurídica que postula la existencia de los derechos humanos determinados en la naturaleza humana. La existencia de este conjunto de derechos universales, anteriores, superiores e independientes al derecho positivo (2.2.1) (donde hay derechos que ya no tienen cabida en las OSA, como el derecho de las personas jurídicas (2.2.2)), y al derecho consuetudinario (2.2.3), determina las bases para la creación de un código común de convivencia, un cuerpo de leyes escritas que, a su vez, pueden ser cambiadas por consenso a medida que evolucionan el entorno medioambiental, las costumbres y el uso de las tecnologías aplicadas, pero nunca en contra de esas doctrinas que sirven de punto de partida y que son el pilar de la moral de las personas que forman la comunidad.
Para garantizar esta condición, la intervención del ciudadano en este proceso regulador debe ser constante, debe formar parte de su trabajo diario y, a su vez, debe prohibirse la acumulación de poder de decisión mediante grupos organizados, tecnología o herramientas destructivas o de agresión. Porque una concentración de poder, sea de carácter ideológico, económico, militar o religioso, no puede estar involucrada en un proceso regulador de este tipo, puesto que siempre tenderá a favorecer todo aquello que permita su condición y, en consecuencia, en detrimento de la creación de un cuerpo de leyes equilibrado, universal y moralmente sostenible.
Por otro lado, el acopio de bienes, recursos o propiedades también debe entenderse como una forma de poder desestabilizador, porque tarde o temprano se generarán los instrumentos que garanticen la legitimidad de ese acopio, creando leyes artificiales basadas en la propiedad que justifiquen las consecuencias en las situaciones de desigualdad que provocan, no sólo a escala local, sino en el conjunto de la humanidad. Por eso se estipula que en las OSA la única propiedad legítima e inviolable a la que puede aspirar un individuo es la morada. Porque, por un lado, responde directamente a una necesidad primaria, básica para su desarrollo como ser vivo y, por otro, limita artificialmente la aspiración, también natural, de hacer acopio de bienes y recursos para garantizar su supervivencia.
Llegados a este punto, el concepto más disruptivo es la forma de ver el mundo desde una nueva perspectiva más acorde con la doctrina comunista: estamos llegando a un punto crítico de sostenibilidad donde empezamos a entender que somos parte de un todo que debe estar en equilibrio. No podemos subsistir sin respetar y preservar lo que permite nuestra subsistencia (es el hombre, como especie, el que pertenece a la tierra y no viceversa). El garante de nuestra supervivencia es gestionar sabiamente todos los recursos que hemos descubierto en el planeta desde una perspectiva global, que incluya a todos los actores que permiten la vida y su diversidad, no parcial y basada en la propiedad (ni jurídica ni física) como propugnan los sistemas organizativos actuales que, a priori, no lo hacen.
El segundo es organizativo: Todo grupo necesita un liderazgo, pero en una OSA el liderazgo no existe como tal porque está prohibida la concentración de poder. Los cargos de más responsabilidad recaen en todos y cada uno de los miembros de la comunidad de forma cíclica. La toma de decisiones está estructurada para que se adopte la propuesta más ventajosa para el bien común (2.1.2) y es fruto de la intervención y colaboración obligatoria de toda la comunidad, libre de intereses personales o económicos.
Por lo tanto, la función máxima del responsable es coordinar y garantizar el orden organizativo, detectando los conflictos para ponerlos a debate, tantas veces como sea necesario, hasta llegar a una solución. De esta manera, el ciudadano queda implicado en la gestión, administración y gobierno de su sistema de vida, lo que propicia su motivación e intervencionismo para hallar soluciones a los problemas, sean del carácter que sean y pese a que su preparación o especialidad no sea la adecuada. Esto no lo exime de la responsabilidad de tener conocimiento de los mismos, puesto que en un momento dado puede aportar ideas que inspiren a los más cualificados para abordar un problema concreto desde una óptica distinta.
Esta forma de trabajar implica que se debe disponer de herramientas de gestión que permitan sintetizar y simplificar el conjunto de actividades de gobierno para poder tener una visión global de las actividades diarias, a la vez que posibilitan una visión ampliada y detallada del progreso de algunas de ellas si así se requiere. Además, el modelo es escalable y puede usarse cuando diferentes OSA deben coordinarse para afrontar problemas más globales que requieran encontrar una solución conjunta, pasando de un modelo de organización comunal a un modelo de organización entre comunidades, hasta llegar a un modelo de organización global y viceversa, por lo que cualquier ciudadano, necesariamente, debe tener una visión universal de todos los actores y factores que intervienen en el medio natural y su relación de equilibrio en el conjunto del planeta.
Las estructuras de autoridad, dominio y jerarquía no se justifican por sí mismas, aunque siempre tendrían que hacerlo y de forma permanente para satisfacer el dominio de la igualdad, la libertad y la justicia que, normalmente y con el transcurso del tiempo, se vuelven ilegítimas por la concentración de poder que conllevan. En las OSA se hace un planteamiento que reprime cualquier forma de liderazgo natural, sea en un sentido liberal o conservador, para evitar esta circunstancia y permitir una coexistencia sostenible a largo plazo.
El tercero es económico: En las OSA, el concepto de economía se aplica con respecto a los recursos que se deben invertir para llevar a cabo un proyecto que cubra unas necesidades o solvente algún problema, pero no se utiliza para la creación de riqueza desde un punto de vista tradicional, ya que no existe una moneda o divisa como instrumento de compra o pago de insumos y está prohibido el acopio de bienes y recursos comunales en beneficio propio.
Se estudia el uso de materias primas disponibles y su transformación, la escalabilidad, disponibilidad y fiabilidad (2.2.4) de un sistema, el tiempo que se debe invertir para su implantación, y, de forma omnipresente, si cumple con los criterios de sostenibilidad medioambiental, pero no hay consideraciones de orden financiero que alteren la efectividad en la solución encontrada. Esta premisa ya se viene aplicando en muchos departamentos de investigación y desarrollo; no hay una limitación presupuestaria teórica a la hora de investigar y construir nuevos productos, ya que se entiende como un factor limitador. La obtención de resultados paulatinos está circunscrita fundamentalmente al tiempo, que es el factor determinante para modificar o cancelar un proyecto. Posteriormente, el producto o solución entra en la fase de mercadotecnia, optimizando la producción sobre la base de la programación de su obsolescencia, concepto que, por otro lado, no tiene ningún sentido en una OSA. Las cosas se hacen para durar, y si posteriormente son reemplazadas es porque se ha encontrado una solución mejor.
En resumen, en la economía de una OSA se estudia la efectividad de las cosas para cubrir las necesidades de la mejor manera (2.2.5) y en el menor tiempo e impacto medioambiental posible, sin más consideraciones que su sostenibilidad a corto, medio y largo plazo (2.2.6).
El cuarto es territorial: El concepto de territorio de un país delimitado por fronteras no tiene sentido en las OSA. El territorio que alberga un pueblo y su cultura no tiene una frontera delimitada de forma artificial; se expande a medida que prospera y, a su vez, se entremezcla con otros pueblos y culturas cuando comienzan a compartir el mismo espacio vital.
Si partimos de la base de que la tierra no pertenece al hombre, sino que este forma parte de un todo que debe estar en equilibrio, y el consenso ético y jurídico tiene el mismo punto de partida, aunque el desarrollo de los diferentes derechos positivos haya tenido influencias distintas de los respectivos derechos consuetudinarios, la resolución de conflictos entre comunidades se circunscribe a la revisión de las diferencias entre las respectivas normas de convivencia.
Por otro lado, en todas las OSA se establece la enseñanza obligatoria de un mínimo de dos idiomas o lenguas: la vernácula, propia de la comunidad y que responde a su idiosincrasia cultural, y la artificial, sin excepciones gramaticales ni semánticas, para el uso de todas las herramientas, sean del carácter que sean, que garantice el acceso universal a cualquier tipo de documentación.
Esta condición, junto con la propia dinámica de organización y funcionamiento de las OSA, propicia el buen entendimiento y la comprensión de las diferentes actividades llevadas a cabo por las distintas comunidades y facilita la resolución de conflictos ante un posible solapamiento del espacio vital y/o económico.
El objetivo a largo plazo es crear un planeta de las culturas, armónico frente a la diversidad en los modos de entender la vida y en equilibrio con el medio natural y sus diferentes ecosistemas.
El quinto es reproductivo: Uno de los aspectos más artificiales para las OSA es llevar un control equilibrado de la natalidad. El crecimiento de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida son consecuencias directas de la calidad de vida de una comunidad; sin embargo, también son un factor desestabilizador en el mantenimiento de la misma si no se hace una previsión adecuada del incremento de recursos y el impacto medioambiental que suponen.
Este equilibrio, por lo tanto, viene marcado por dos grandes condicionantes: por un lado, las características del medio ambiente y el ecosistema marcan las condiciones del asentamiento y las tecnologías que se deben utilizar. Por otro, las tecnologías aplicadas condicionan el umbral máximo de personas que pueden vivir en la comunidad dentro de unos parámetros mínimos que garanticen la calidad de vida de todos ellos por igual.
Estos parámetros deben ser constantemente revisados para determinar si se deben imponer restricciones neonatales ante los costes, tanto materiales como energéticos, que suponen la fabricación e instalación de más tecnologías con respecto a su rendimiento proporcionado, los recursos disponibles y el impacto final que suponen para ese ecosistema y el medio ambiente en general. Si va en su detrimento, es decir, si se deben usar los recursos de forma desproporcionada en relación con los beneficios que suponen en la calidad de vida del conjunto de la comunidad, se deben adoptar medidas restrictivas para no superar el umbral máximo de sostenibilidad.
En resumen, el aumento de la natalidad está condicionado por el umbral máximo de sostenibilidad, y este umbral está, a su vez, condicionado por el entorno medioambiental y las tecnologías que se puedan aplicar en el mismo. A medida que se avanza en la adopción de tecnologías que proporcionen más rentabilidad, se podrá aumentar el umbral de sostenibilidad y, en consecuencia, la natalidad.
NOTAS:
2.2.1
El derecho positivo es el derecho que está escrito. A diferencia del derecho natural (inherente al ser humano) y del derecho consuetudinario (dictado por la costumbre), el derecho positivo es impuesto colectivamente para crear un conjunto de normas que regulen la convivencia de las personas. Se trata de leyes fundamentadas en un pacto jurídico y social, establecidas en un código común, en un cuerpo de leyes escritas que pueden ser cambiadas por consenso.
2.2.2
Las personas jurídicas son entidades a las que el derecho atribuye y reconoce una personalidad jurídica propia y, en consecuencia, capacidad para actuar como sujetos de derecho. Esto significa que tienen la capacidad para adquirir y poseer bienes de todas clases, contraer obligaciones y ejercer acciones ante la ley, tal y como lo haría una persona física. Este concepto es, por otro lado, absolutamente inmoral y tiene consecuencias devastadoras en la regulación de la vida comunitaria. Una entidad no tiene moral; la moral nace de nuestra singularidad y es lo único que legitima la transformación y modificación de las leyes y regulaciones en un consenso ético determinado.
2.2.3
El derecho consuetudinario, también llamado de usos o costumbres, es una fuente del derecho que se basa en normas jurídicas no escritas pero que se cumplen porque han sido establecidas a través de costumbres. Estas costumbres se han formado a partir de hechos que se han producido repetidamente a lo largo del tiempo en un territorio o entorno medioambiental concreto.
2.2.4
La escalabilidad es la capacidad de un equipo o sistema para hacer frente a volúmenes de trabajo cada vez mayores sin dejar de prestar un nivel de rendimiento aceptable. La disponibilidad es la calidad de estar presente, listo para su uso y accesible. Por último, la fiabilidad es la probabilidad de un funcionamiento correcto.
2.2.5
En el debate entre forma y función no hay una regla concreta. Hay cosas que responden primero a la función y otras a la forma, dependiendo del proceso de creación. La cuestión es que la forma, la estética y la experiencia agradable en el uso de las cosas también son una necesidad. La función, la razón de ser, se debe dar por descontada.
2.2.6
Una solución sostenible a corto plazo significa que se adopta de forma puntual para cubrir una necesidad urgente. Lo mismo sucede con las soluciones a medio plazo, donde se tiene presente que su uso está condicionado a un límite concreto de rentabilidad medioambiental. Las soluciones a largo plazo son las más armónicas e idóneas, pero son las que requieren más esfuerzo en investigación y desarrollo hasta su implantación.
2.2.7
En este ensayo, las definiciones de pueblo, cultura, nación, patria y país se deben entender de la siguiente manera:
Pueblo: Un conjunto de individuos y/o comunidades que comparten una cultura propia a pesar de las diferencias étnicas (se desestima el término “raza” por su imprecisión).
Cultura: La filosofía, el gobierno, la justicia, el arte, el idioma y la idiosincrasia de un grupo de individuos formados por un entorno medioambiental concreto.
Nación (Nacionalidad): Un pueblo concreto.
Patria: La tierra, es decir, el espacio medioambiental donde se asienta un pueblo.
País: Un estado-nación, es un artificio territorial delimitado por fronteras, con una organización política común y órganos de gobierno propios, soberano e independiente, que circunscribe a uno o más pueblos (naciones) en uno o varios ecosistemas (patrias).
Por otro lado, se entiende que las fronteras son siempre de orden artificial, ya que las fronteras naturales, los ecosistemas, están en constante cambio y muchas aún no están a una escala de tiempo y espacio perceptible o comprensible para la especie humana, más allá de la mera geografía y/o climatología.
2.2.8
El concepto de rendimiento proporcionado por una tecnología es un parámetro económico de las OSA que mide la idoneidad del uso de una tecnología en un ecosistema determinado. No todas las tecnologías son adecuadas para todos los ecosistemas del planeta. La economía de las OSA estudia la rentabilidad y sostenibilidad de estas tecnologías en relación con el coste medioambiental que implica su implantación, tanto a corto, como a medio y largo plazo.
2.2.9
El concepto de uso desmedido o desproporcionado de recursos se refiere al tiempo que tarda el planeta en reponer o compensar la transformación de un bien o recurso natural en un sentido u otro. En general, es un parámetro complejo y complicado, muy sujeto a la escala de la medición, que tiende a inducir a error si se limita a un análisis local y/o a corto plazo.
La escala de la medición es un parámetro que tiende al infinito: cuanto mayor es la resolución de las herramientas de medición, más costoso es obtener un resultado que reduzca la incertidumbre.
2.3 Sobre el contrato
En esta sección se comentan los cinco apartados del contrato considerando lo siguiente:
La base del consenso ético comunal está circunscrita a la ética reflejada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Convención sobre los Derechos del Niño.
Las premisas del contrato se consideran absolutas; es decir, lo que se acuerde o regule con posterioridad a la aceptación del contrato debe centrarse en el cómo y no en el por qué. Esto se debe a dos circunstancias principales:
Evitar los conflictos que pueden surgir cuando hay coexistencia territorial de diferentes comunidades.
Impedir la dilución o transformación paulatina del espíritu fundacional a medida que se desarrollan las reglas jurídicas y consuetudinarias de la comunidad. Aunque esta comparte una misma cultura o civilización que nutre la riqueza y diversidad de las diferentes formas de entender la vida de la especie humana, lo hace únicamente en un espacio y tiempo determinados.
Este absolutismo está justificado por una razón sincera y universal pero, como decía Immanuel Kant en Crítica de la razón pura y siendo fiel a la doctrina humanista,
“Todo ha de someterse a la crítica. Pero la religión y la legislación pretenden de ordinario escapar a la misma. La religión a causa de su santidad, y la legislación a causa de su majestad. Sin embargo, al hacerlo, despiertan contra sí mismas sospechas justificadas y no pueden exigir un respeto sincero, respeto que la razón sólo concede a lo que es capaz de resistir su examen libre y público.”
2.3.1 Sobre el punto primero, la admisión
Consideraciones generales: La primera premisa conlleva la aceptación de una serie de condiciones incluidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que integran los valores humanos y se adscriben fundamentalmente a la doctrina humanista.
El humanismo es un componente de una gran variedad de sistemas filosóficos más específicos y de varias escuelas de pensamiento religioso. Surge en el contexto histórico del Renacimiento y adquiere una dimensión filosófica durante la Ilustración.
Nuestro concepto de humanismo en el mundo contemporáneo poco tiene que ver con el humanismo renacentista o ilustrado; sin embargo, somos deudores de ambos. Considerando que el ser humano posee capacidades intelectuales potencialmente ilimitadas, la mayoría de las variantes coinciden en que la búsqueda del saber y el dominio de diversas disciplinas es una condición necesaria para el buen uso de estas facultades.
Entendido así, el humanismo busca exponer y difundir con mayor claridad el patrimonio cultural. Un individuo correctamente instruido permanece libre y plenamente responsable de sus actos, basado en la creencia en su capacidad de elección. Las nociones de libertad, libre albedrío, tolerancia, independencia, apertura y curiosidad son indisociables de la teoría humanista clásica.
Por extensión, se llama humanista a todo pensamiento que pone en primer plano el desarrollo de las cualidades esenciales del ser humano. En otras palabras, el humanismo corresponde a una amplia categoría de doctrinas filosóficas centradas en una ética que afirma la dignidad y el valor de todos los individuos, basándose en su capacidad para discernir lo bueno de lo malo, el bien y el mal, haciendo uso de cualidades humanas universales, en particular, la racionalidad.
El humanismo implica un compromiso con la búsqueda de la verdad y la moralidad por medios humanos, especialmente a través de las ciencias, en solidaridad con toda la humanidad. Por tanto, desarrolla una moral universal basada en la identidad de la condición humana y sus valores, que en esencia es el punto de partida para el consenso ético de todas las OSA.
Sobre la acepción del contrato: El contrato es unipersonal. Aunque se trate de la admisión de una familia, todos los miembros adultos asumen los derechos y los deberes de forma individual. Si hay menores, estos quedan lógicamente bajo la custodia de los progenitores.
De esta manera, los menores siguen amparados indistintamente por los derechos individuales de los progenitores, aunque estos decidan separarse y llevar vidas distintas. Se da preferencia al vínculo materno-filial para asegurar la estabilidad del entorno formativo del menor, pero debe primar el sentido común para el bienestar de todos los afectados.
Por otro lado, un menor en custodia de la comunidad por cuestiones de maltrato no puede formar parte del proceso de expulsión de uno o ambos progenitores. Al igual que en los casos de orfandad o abandono, el menor deberá esperar a alcanzar la madurez como ciudadano para decidir su propio destino. Esta medida, aunque controvertida, se entiende necesaria porque el proceso de adopción ya ha sido traumático, por lo que el menor debe decidir su futuro cuando sea capaz de comprender plenamente el problema.
Sobre la libertad de marcharse: El individuo es libre de rescindir el contrato en cualquier momento. No obstante, la renuncia, aunque no sea permanente y se permita volver a solicitar el ingreso en las OSA, supone perder los derechos de acceso en las mismas condiciones que se dieron la primera vez. Se da preferencia a las nuevas solicitudes en el orden de presentación hasta quedar satisfechas, momento en el que se atienden las segundas solicitudes.
Si la renuncia ha comportado el abandono de un menor a cargo de la comunidad, siempre se atenderán los intereses del menor por encima de cualquier otra circunstancia. Por lo tanto, una posible readmisión del progenitor deberá ser estudiada considerando este principio y la extrema gravedad del acto de abandono.
Consideraciones anexas: Las OSA se establecen en el espacio soberano de un país, lo que implica una colisión de derechos cuando las demandas de una persona que haya renunciado o sido expulsada de la comunidad se trasladan al ámbito estatal. A partir de entonces, se aplican irremediablemente las legislaciones y resoluciones jurídicas del país. Cada OSA puede optar por la estrategia jurídica que más le convenga, pero en general, en lo que respecta a menores de edad, los estados suelen asumir la custodia de forma inmediata hasta decidir el futuro del menor.
2.3.2 Sobre el punto segundo, los derechos
Consideraciones generales: Para garantizar el buen funcionamiento de las OSA, cada ciudadano tiene una serie de derechos a cambio de cumplir con una serie de obligaciones, o viceversa: tener deberes como ciudadano conlleva también tener derechos.
Ambos principios están relacionados, son indisolubles y no deben confundirse con los derechos fundamentales descritos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Su propósito es regular la vida de todos los integrantes de la comunidad de forma justa, sostenible y orientada al desarrollo civilizador, obligando al ciudadano a implicarse en todos y cada uno de los asuntos de la comunidad, sean de orden jurídico, técnico, administrativo, logístico, medioambiental, alimenticio, educativo o de salud, para llevar a cabo solidariamente las acciones necesarias por el bien común.
Sobre la vivienda: En las OSA, la única propiedad inmobiliaria legítima e inviolable a la que puede aspirar un individuo es la morada. Esto se debe a dos razones: por un lado, responde directamente a una necesidad primaria y básica para su desarrollo como ser humano, y por otro, limita artificialmente la aspiración natural de acumular bienes y recursos para garantizar su supervivencia.
El derecho sobre la propiedad inmobiliaria se entiende solo en vida y con movilidad; es decir, si el ciudadano decide mudarse a otra OSA, el derecho a la vivienda lo sigue a su nuevo hogar, abandonando el derecho sobre la primera vivienda. En caso de fallecimiento, no hay transmisión del bien, aunque se hayan realizado modificaciones o ampliaciones en el inmueble.
Los descendientes no heredan la propiedad del progenitor, pero, si así lo desean, deben tener prioridad para mudarse a esa propiedad u optar por ella una vez que se conviertan en ciudadanos de la OSA tras aceptar el contrato. Si hay más de un descendiente interesado en la propiedad, deben compartirla o llegar a un acuerdo entre ellos.
Sobre el reparto de bienes: Por reparto de bienes se entiende todo aquello que fabrica o produce la comunidad para atender sus diversas demandas como seres vivos y fomentar su desarrollo formativo. Agua potable, electricidad, alimentos, ropa, herramientas, etc., son bienes comunales que deben ser controlados y administrados por la comunidad para asegurar un reparto proporcionado y equitativo entre todos sus integrantes.
En determinados ámbitos, el exceso de producción debe interpretarse como una mala gestión de los recursos, ya que la energía o el trabajo invertido podría haberse aprovechado en otras áreas. Del mismo modo, la escasez puede provocar graves crisis en el funcionamiento de la comunidad y llevar a su declive.
En las OSA, siempre se debe procurar evitar el exceso o la escasez de bienes para salvaguardar la sostenibilidad en todos los ámbitos, analizando en profundidad los resultados para entender la magnitud de los procesos que permiten el buen funcionamiento de todos los sistemas de soporte para el desarrollo de la comunidad.
Respecto a los bienes materiales o artísticos producidos por un ciudadano para uso personal, disfrute o como parte de su trabajo artístico, deben permanecer en el ámbito personal y/o privado si así se desea. En caso de fallecimiento, debe respetarse el deseo del autor; si no hay un deseo expresado, debe primar el sentido común. Si una obra es popular o de gran aceptación en la comunidad, debe quedar en el ámbito público, salvo que los descendientes deseen mantenerla en el ámbito privado. En ese caso, se respetará ese deseo hasta la siguiente generación, momento en el cual se volverá a debatir su estatus. Una vez que un bien o una obra queda en el ámbito público, no puede volver al ámbito privado, ya que pasa a ser un bien comunal.
Respecto a las obras de orden intelectual, una vez publicadas, quedan en el dominio público, generando solo el derecho moral de reconocimiento perpetuo de la autoría.
Sobre el consenso meritorio: En las OSA se valora la aportación de ideas, el talento, la creatividad, la dedicación profesional y la actitud positiva frente a los problemas. Este comportamiento se recompensa con el acceso a bienes que, por diversos motivos, no pueden ser repartidos equitativamente, y mediante el sufragio activo periódico.
Consideraciones anexas: El derecho al sufragio es universal, pero en las OSA normalmente queda relegado al ámbito subjetivo, es decir, a la opinión sobre aquello que no se puede medir ni razonar, y sobre quién o qué merece reconocimiento o recompensa por su trabajo o aportación a la comunidad o su cultura.
La ficción, la narrativa, la música, la estética de las cosas o del espacio público, y las artes en general surgen de la emoción, y la emoción es personalísima, propia de la condición humana y no se puede ni debe racionalizar.
2.3.3 Sobre el punto tercero, los deberes
Consideraciones generales: Como se ha mencionado en el apartado anterior, en las OSA los problemas se solucionan mediante la llegada a una conclusión razonada. Si existen detractores que apoyan otra solución, esto puede indicar que la primera solución no está bien razonada o que no se dispone del conocimiento necesario para considerarla la única posible. Por lo tanto, deben considerarse ambas soluciones y, si no es factible adoptar ambas, se debe elegir primero la solución con mayor apoyo y, posteriormente, la que tiene menos. No se debe descartar ninguna propuesta sin antes razonarla, ya que el objetivo es siempre trabajar por el bien común. Esto no significa que no se puedan cometer errores, sino que el proceso debe orientarse a reducirlos al mínimo posible.
La verdadera inteligencia de la comunidad reside en reflexionar de forma plural, considerando diversos esquemas de comprensión para llegar a buenas decisiones colectivas. Estas decisiones requieren de dos componentes esenciales: deliberación y diversidad de opiniones.
Para fomentar debates reflexivos y equilibrar estos dos objetivos, puede ser efectivo formar pequeños grupos que, al converger en una sola decisión, mantengan la diversidad de opiniones a través de múltiples grupos independientes. Estos grupos podrían formarse por vecindad, ya que comparten problemas locales y son más idóneos para dar a conocer estos problemas al resto de la comunidad. Sin embargo, cada OSA debe procurar encontrar el mejor sistema organizativo para garantizar, al menos, el buen funcionamiento de los sistemas básicos: salud, educación, formación y su conjunto de medios técnicos, servicios e instalaciones necesarias.
Al aceptar el contrato, el ciudadano queda implicado en la gestión, administración y gobierno de su sistema de vida. Esto fomenta su motivación e intervencionismo para hallar soluciones a los problemas, sean del carácter que sean, a pesar de que su preparación o especialidad no sea la más adecuada. Esta implicación no lo exime de la responsabilidad de adquirir conocimientos sobre los problemas, ya que en un momento dado puede aportar ideas que inspiren a los más cualificados para abordar un problema concreto desde una perspectiva diferente.
Este enfoque de trabajo implica que deben disponerse de herramientas de gestión que permitan sintetizar y simplificar el conjunto de actividades de gobierno, proporcionando una visión global de las actividades diarias y, al mismo tiempo, una visión detallada del progreso de cualquier actividad si así se requiere.
Por lo tanto, las OSA deben invertir en tecnologías que hagan más eficaz la gestión conjunta de la comunidad, procurando implantar herramientas que automaticen procesos de trabajo tediosos o peligrosos, y crear protocolos de actuación que simplifiquen la labor de las siguientes generaciones.
Finalmente, todos los ciudadanos son responsables de su diligencia en los trabajos que realizan. Si por causas personales no pueden atenderlos correctamente, deben comunicarlo al responsable de la organización en ese momento. No atender los asuntos de la comunidad por desdén debe considerarse un acto que va en contra de la comunidad y su forma de vida.
Consideraciones anexas: La admisión de nuevos miembros en la comunidad requiere de un tiempo de adaptación y acomodamiento que, dependiendo de la capacitación del individuo, puede tener diversas etapas. Por lo tanto, deben crearse programas específicos de formación para favorecer una correcta integración en todos los ámbitos de la comunidad.
La riqueza y prosperidad de la comunidad residen en las personas que la integran, independientemente de su etnia o circunstancias personales. Por ello, el trabajo realizado en este sentido reviste una gran importancia.
2.3.4 Sobre el punto cuarto, las prohibiciones
Consideraciones generales: Todas las prohibiciones en las OSA hacen referencia a los factores más desestabilizadores para el buen funcionamiento de estas comunidades y constituyen la base fundamental e inamovible del ordenamiento jurídico que se desarrolle posteriormente. Es decir, las prohibiciones del contrato de admisión prevalecen sobre cualquier acuerdo, norma o ley que la comunidad pueda desarrollar con posterioridad. Esto se debe a que estas prohibiciones son de extrema importancia dentro del ordenamiento y la ética fundacional de las OSA, y están orientadas a favorecer un desarrollo libre de la conciencia de clases sociales.
Sobre la concentración de poder: En las OSA, el liderazgo no existe en el sentido tradicional, ya que está prohibida la concentración de poder. Los cargos de mayor responsabilidad se distribuyen de manera cíclica entre todos los miembros de la comunidad. La toma de decisiones está estructurada para adoptar la propuesta más ventajosa para el bien común, siendo el resultado de la intervención y colaboración obligatoria de toda la comunidad, libre de intereses personales o económicos.
La tendencia gregaria natural de los seres humanos hace especialmente importante reprimir el liderazgo innato que algunos individuos pueden exhibir al agruparse. Aunque estos individuos puedan ser buenos líderes, su presencia puede provocar una estratificación automática del orden social. En las OSA, se debe promover una organización igualitaria donde todos los miembros de la comunidad sean capaces de asumir tareas de organización a cualquier nivel. Esta responsabilidad es un deber cívico tan importante como cualquier otra actividad.
Por otro lado, los grupos formados por afinidad (por coincidencia de gustos, caracteres, opiniones, creencias o parentesco) deben evitar la tendencia natural de imponer un control para conseguir objetivos que nacen de esa afinidad y no de los intereses globales de la comunidad.
Lo mismo cabe decir respecto al ordenamiento jurídico que se desarrolle en la comunidad: nadie puede cambiarlo unilateralmente; cualquier modificación debe hacerse a través de un consenso bien razonado.
En resumen, cualquier actuación de abuso de superioridad, fuerza o poder en la relación con los demás, con los bienes o con los recursos de la comunidad debe considerarse un atentado contra la prosperidad de la OSA. Si tal conducta persiste, debe llevar a la expulsión del infractor.
Sobre el acopio o el mal uso de los recursos: El acopio o malgasto de los bienes o recursos de la comunidad debe considerarse una falta grave por diversos motivos:
En las OSA, el concepto de bien común no solo beneficia a la ciudadanía, sino que tiene un carácter más amplio que condiciona el desarrollo de sistemas de vida armónicos y respetuosos con el entorno. Por ello, se estudian todas las dimensiones del asentamiento y se evalúa el impacto que provoca en los diferentes ecosistemas implicados.
Estos actos van en contra del trabajo realizado por la comunidad, son insolidarios con el resto de los ciudadanos, dificultan el reparto equitativo y provocan un exceso de producción innecesario.
Permitir el acopio de bienes, recursos o propiedades por parte de un sector de la comunidad debe entenderse también como una forma de poder desestabilizador, ya que tarde o temprano se generarán instrumentos que garanticen la legitimidad de ese acopio, creando leyes artificiales basadas en la propiedad que justifican las consecuencias de las desigualdades que generan, no solo a escala local, sino en el conjunto de las distintas OSA.
Consideraciones anexas: En la convivencia comunal, es importante diferenciar entre la esfera pública y la esfera privada. La morada es un espacio inviolable en la vida del ciudadano que debe respetarse para su desarrollo personal. Sin embargo, en lo referente a los Derechos Humanos, las prohibiciones deben aplicarse indistintamente siempre que se detecten casos de maltrato, vejación o vulneración de la integridad de los valores humanos.
2.3.5 Sobre el punto quinto, la expulsión
Consideraciones generales: Los errores y fracasos deben circunscribirse en una nueva cultura de la motivación, que los considere como "necesarios" para encontrar soluciones exitosas. Esta cultura debe fomentar una diligencia en la actitud hacia la búsqueda de la perfección tanto en el ámbito personal como en el contexto comunal, y servir para anticipar medidas oportunas que eviten que tales errores ocurran de nuevo.
Por lo tanto, el acto de expulsión debe considerarse un error o fracaso de la comunidad respecto al bienestar de todos sus integrantes. A su vez, debe servir para aprender de las circunstancias que lo han generado, con el fin de crear los mecanismos necesarios para combatir futuros actos individuales que vayan en contra de la comunidad.
Por otro lado, la expulsión tiene varias lecturas dependiendo del contexto en el que ocurra. En los casos de vulneraciones claras de las prohibiciones, la comunidad puede tomar una decisión con relativa facilidad. Sin embargo, en casos relacionados con las normas y deberes propios del ciudadano, se debe abrir un debate más profundo que ayude a entender todas las causas que han motivado el acto jurídico. En lugar de optar por una expulsión, podría considerarse otro régimen especial que corrija los actos del infractor respecto a la comunidad. Esta alternativa debe ser estudiada con cautela y empatía, ya que puede ser vejatoria o humillante para el individuo y, en consecuencia, provocar que rescinda el contrato de admisión.
Sobre el abandono de menores: Si la expulsión ha llevado al abandono de un menor, este debe quedar a cargo de la comunidad para atender sus necesidades por encima de cualquier circunstancia. Esta regla es básica para formar individuos íntegros, y, a pesar del proceso traumático que puede suponer el acto de adopción, la comunidad debe acoger al menor como a un nuevo integrante, procurando que se convierta en un ciudadano de provecho para las OSA.
Consideraciones anexas: Por lo general, la expulsión es un acto humillante para el expulsado, por lo que, atendiendo a la naturaleza humana, puede tener consecuencias de diferente índole para ambas partes. Esto implica que la comunidad siempre debe documentar detalladamente lo sucedido y preparar toda la defensa necesaria en caso de futuras demandas relacionadas con la interpretación del incumplimiento del contrato de admisión. Como se explicó en el punto 2.3.1, las OSA se establecen en el espacio soberano de un país, lo que puede llevar a una colisión de derechos cuando las demandas de una persona expulsada se trasladan al ámbito del ordenamiento jurídico estatal.