El uso de pantallas ha aumentado considerablemente en los últimos años, hasta el punto de llegar a modificar nuestro estilo de vida. Un uso excesivo y/o abusivo de los dispositivos electrónicos a menudo tiene consecuencias negativas para la salud, como la falta de sueño, una actividad física insuficiente o problemas de vista, afectando incluso al bienestar emocional.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Las adicciones pueden ser con sustancia o sin sustancia. En el caso de las adicciones sin sustancia, son todas aquellas conductas repetitivas que resultan placenteras y que generan una pérdida de control en el sujeto con una interferencia grave en su vida cotidiana a nivel familiar, laboral o social. La adicción a las pantallas se encontraría dentro de este grupo, si bien no podemos hablar estrictamente de "adicción a las pantallas", ya que no son los dispositivos electrónicos en sí mismos los que generan dependencia, sino lo que se puede hacer con ellos.
Desde 1994, se realiza de forma bienal la Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España, ESTUDES. En la edición de 2023, como novedad, se realizó un estudio piloto sobre consumo de alcohol y tabaco y posibles adicciones comportamentales en jóvenes de 12-13 años (1º y 2º ESO). La amplia mayoría de los alumnos de 12 y 13 años reconoce haber jugado a videojuegos en los últimos 12 meses (91,3%). En lo que respecta al posible uso problemático de internet en los estudiantes de 1º y 2º de ESO en los últimos 12 meses, se sitúa en el 14,5%, siendo la prevalencia mayor entre las chicas (18,0%) que entre los chicos (11,0%).
Por otra parte, según datos del informe El uso de las tecnologías por los menores en España (datos de 2023), el 94,7% de la población de 10 a 15 años ha usado Internet en los últimos tres meses, siendo un 70,6% los menores que disponen de teléfono móvil. En el caso de Aragón, esta es una de las comunidades con menor uso de internet en niños y niñas (con un 87,4%), y hasta un 66,9% de los menores de esta comunidad disponen de teléfono móvil, cifra que está por debajo de la media nacional.
Las actividades que más realizan los jóvenes en dispositivos electrónicos e internet son: chatear a través de aplicaciones de mensajería instantánea, ver vídeos online, escuchar música y usar redes sociales.
#PANTALLÓMETRO
El Pantallómetro es una iniciativa lanzada por la Fundación Canaria Yrichen. Es una herramienta con la que podemos autoevaluar nuestro uso de las nuevas tecnologías. En función del diagnóstico, podemos adoptar cambios en nuestro día a día mediante un plan de mejora.
Puede consultarse en el siguiente enlace:
Recomendaciones generales para las familias de la Asociación Española de Pediatría:
1. Apagar los dispositivos electrónicos que nadie esté usando.
2. Evitar el uso de dos o más dispositivos a la vez.
3. Establecer límites de tiempo para el uso de pantallas: De 0 a 2 años se debe evitar su uso, ya que no hay un tiempo seguro. De 3 a 5 años menos de una hora diaria y a partir de cinco años menos de dos horas de ocio digital al día.
4. Fomentar el ejercicio físico en familia, ya que se sabe que cuanta menos actividad física se hace, más tiempo se le dedica a las pantallas.
5. Evitar los soportes de pantallas para el carrito, para el coche, etc. Esto aumenta el tiempo de pantalla y les impide ser conscientes del entorno que les rodea y poder relacionarse con él. Buscar alternativas como dormir, jugar, escuchar música o comentar el paisaje.
6. Usar los dispositivos con una postura adecuada, hacer descansos cada 30 minutos y realizar paseos cortos y estiramientos.
7. Evitar tiempos prolongados de pantallas retroiluminadas y la consiguiente fatiga visual. Debemos seguir la regla del 20/20/20: cada 20 minutos de exposición a la pantalla parpadear 20 veces y fijar la mirada a un objeto lejano durante 20 segundos.
8. Planificar rutinas y actividades sin pantallas a diario según la edad, ratos de desconexión: juegos, manualidades, pintar, leer, etc.
9. Establecer zonas libres de pantallas como el dormitorio o el baño. Podemos elegir un lugar para dejar los dispositivos cuando no los usamos, un “aparcamiento de dispositivos”.
10. Reducir su uso en zonas de juego y durante las comidas.
11. Evitar el uso de pantallas 1-2 horas antes de acostarse.
12. Atención plena sin distracciones cuando estemos estudiando, trabajando o en los tiempos en familia. En esos momentos, dispositivos silenciados o apagados y fuera de la habitación.
13. Fomentar el uso creativo de las tecnologías: crear un álbum de fotos familiar o vídeos, buscar información juntos sobre algo que nos genere curiosidad, etc.
14. Elegir contenidos apropiados a la edad de los niños y asegurarnos de que vienen de fuentes fiables.
15. Estar presentes y conocer los contenidos. Revisarlos antes de que acceda el niño para poder decidir si son adecuados o no. Evitar el uso de “dispositivos niñera” y estar junto a ellos cuando usen las pantallas.
16. Fomentar en los niños el pensamiento crítico.
17. Trabajar la empatía digital.
18. Cederles nuestros dispositivos antiguos en vez de regalarles uno nuevo, ya que, si regalamos un dispositivo nuevo al niño, entenderá que es suyo y le costará más aceptar la supervisión de sus padres.
19. Antes de ceder un dispositivo, realizar el Plan Digital Familiar y establecer límites claros en tiempos, espacios, tiempo de desconexión, pedir permiso para comparar o instalar aplicaciones, entre otras.
20. Hacer revisiones periódicas de los dispositivos con los hijos. Si lo hacemos con ellos no vulneramos s u intimidad y les ayudamos a detectar riesgos de forma precoz y encontrar soluciones.