Formación Analista Junguiano (a)
El presente código se aplica a los miembros titulares y miembros asociados de la AVPA, así como a los candidatos en formación del IVPA y su cumplimiento es de carácter obligatorio.
Un analista o candidato en formación debe conducirse en su práctica profesional acorde con estándares éticos que se encuentran inscritos en la continuidad de los principios que defienden y protegen los derechos humanos fundamentales y que velan muy especialmente, por el respeto a la dignidad y al valor del individuo.
En consecuencia, el analista o el candidato en formación asume un compromiso de carácter ético para con sus pacientes, colegas y compañeros de trabajo.
Desde que entra en relación con un paciente ya sea a título ocasional o regular, la responsabilidad del analista y el candidato en formación se encuentra comprometida.
Las características específicas de la ética del analista están vinculadas al encuentro entre analista y analizado. De los procesos conscientes e inconscientes puestos en juego en el seno de esta relación, se desprenden un conjunto de riesgos que pueden ser agrupados esencialmente en dos tipos de desviaciones: los abusos de poder y los pasajes al acto. El analista y el candidato deberán mostrarse particularmente vigilantes para detectar los riesgos y evitar las desviaciones.
Al comienzo de la terapia, el analista debe precisarle al paciente de forma clara los términos y condiciones del trabajo analítico a seguir: horario, frecuencia de sesiones y honorarios. El analista debe asegurarse que estos términos y condiciones sean aceptados y respetados de común acuerdo, de forma a instalar un compromiso recíproco que tenga en cuenta las condiciones de cada uno. Los cambios que puedan intervenir de una parte u otra en el curso del tratamiento serán considerados con atención para ser incluidos en el trabajo analítico de forma que convenga al proceso en curso.
Los tratos financieros deben ser restringidos solo a aquellos asuntos concernientes con el pago de honorarios.
Durante el tratamiento, se recomienda restringir los contactos sociales con el paciente. Después de finalizada la terapia, el analista debe considerar la posible continuación de sentimientos transferenciales, por ello se sugiere, hacer uso de la discreción durante cualquier contacto social. De igual manera, se aconseja que el contacto social con los familiares del paciente sea abordado con gran precaución y siempre bajo el consentimiento y aprobación por parte del paciente. Pueden darse excepciones en ciertas circunstancias, tales como en el caso de tratamiento con niños y adolescentes, o cuando el paciente represente un peligro para si o para otros.
La confidencialidad y la preservación del anonimato del paciente es de importancia primordial. Particular cuidado deberá tenerse en referencia a la publicación del material clínico y a la presentación de material clínico en los seminarios clínicos. Si el paciente exige que su material no sea publicado o presentado, tal petición debe ser respetada.
El analista debe expresarse con extrema prudencia a fin de evitar cualquier riesgo de que el paciente sea reconocido por otro.
La discreción también debe ser ejercida cuando el profesional sea consultado por un tercero. Las excepciones podrán ser consideradas para el caso de demandas legales o cuando la ley requiera el incumplimiento de esta confidencialidad, como sería el caso de abusos infantiles, o cuando se requiera alertar del peligro hacia terceros, por orden de la corte, etc.
El analista no debe utilizar informaciones obtenidas en el curso del análisis en beneficio propio.
El secreto es una exigencia que debe mantenerse aun después del fallecimiento tanto del analista como del paciente. Lo cual implica que el analista deberá prever el destino de sus notas.
El analista debe abstenerse de toda relación sexual con el paciente, su familia y sus próximos. Así mismo, finalizar un proceso de terapia para tener relaciones con el paciente. también es considerado un acto no ético.
En ninguna circunstancia, el analista podrá abusar de la condición de dependencia del analizado.
El analista no debe utilizar la violencia física contra su paciente. La excepción a esta regla seria en el caso de que el paciente se muestre físicamente peligroso y debe, por ello, ser refrenado.
La formación es un elemento esencial en el ejercicio profesional del análisis, y lo es durante toda la extensión del ejercicio profesional. Una vez que el candidato llegue al término de su curso de formación deberá tomar por cuenta propia la exigencia de seguir adelante con su formación.
Un analista de La AVPA debe atenerse a las mismas exigencias en todas las actividades profesionales de terapia o de enseñanza que realice.
El analista debe respetar las normas y leyes que rigen el ejercicio profesional del país donde ejerza su práctica.
Un analista no podrá adjudicarse calificaciones que no posee.
Las declaraciones públicas, publicidad y actividades de promoción del analista o del candidato en formación deben presentar con precisión sus calificaciones profesionales. Los candidatos en formación a excepción de los miembros asociados no pueden presentar su afiliación a la AVPA como una forma de sugerir que su pertenencia implica una competencia profesional ya adquirida.
El analista no debe continuar con su ejercicio cuando se encuentre seria o persistentemente impedido por el uso de alcohol o de otras sustancias, o por una enfermedad física o psicológica que podría impedir su habilidad terapéutica o su capacidad para emplear su destreza o juicio adecuados.
Si un analista es convicto criminalmente por crímenes reconocidos internacionalmente como tales o se han iniciado procedimientos en su contra por un cuerpo profesional o por una agencia autorizada, tiene el deber de informar acerca de estos procesos, así como de los hechos relevantes al presidente de AVPA.
El analista supervisor debe mantener en todo momento una actitud de respeto hacia el supervisando. El supervisor deberá mostrarse particularmente vigilante para no incurrir en situaciones de abuso de poder o de pasaje al acto.
El supervisor no debe aprovecharse de su autoridad para involucrarse sexualmente con alguien que deba ser evaluado, calificado, promovido o recomendado para ser promovido.
Una precaución similar debe ser ejercida después de terminada la relación enseñanza/supervisión debido a transferencias no resueltas o proyecciones que pudiesen haber surgido durante el entrenamiento.
Es responsabilidad de un miembro de AVPA reportar su conducta no profesional a la Comisión de Ética de AVPA. La autodenuncia no disminuirá la responsabilidad de su falta como tampoco evitará la acción disciplinaria por parte de la Comisión de Ética.
En el caso de que un analista de AVPA o candidato posea clara evidencia de la mala conducta de ese colega. Es su responsabilidad el informar de ello al presidente de AVPA, excepto en el caso en el cual la confidencialidad del paciente debe ser respetada. Si este es el caso, cuando un miembro de AVPA se muestra preocupado por el comportamiento no ético de un colega o candidato, primero debe de hablar con el colega/candidato a fin de tratar de detener el comportamiento cuestionado y, si lo considera necesario, alentarlo para ir a consulta o continuar con su análisis/tratamiento. Si no puede llevar a efecto lo anterior de manera directa y/o necesita mantener la confidencialidad, podrá ponerse en contacto con el presidente de AVPA.
Cuando un analista o candidato individual afiliado a AVPA es convocado para clarificar una denuncia o a una acusación de un posible incumplimiento ético, el negarse a presentarse ante la Comisión de Ética y a cooperar de buena fe, puede servir de base para introducir una nueva acusación de comportamiento no ético o no profesional. Este incumplimiento podrá servir de base para tomar acción por parte de la comisión, incluyendo la recomendación de suspensión o expulsión de la membresía de AVPA.