¿Más crónicos? Explorando la pobreza intertemporal en España a lo largo de tres décadas
Olga Cantó & Miguel Parra
24 de junio de 2026
¿Más crónicos? Explorando la pobreza intertemporal en España a lo largo de tres décadas
Olga Cantó & Miguel Parra
24 de junio de 2026
Cita: Cantó, O., & Parra, M. (2026). Is Chronicity Growing? Exploring Intertemporal Poverty in Spain over Three Decades. EQUALITAS Working Papers nº98.
Cuando medimos la pobreza, solemos recurrir a una fotografía fija: el porcentaje de personas cuya renta cae por debajo de un umbral en un año determinado. Esa imagen transversal es informativa, pero oculta una dimensión clave: la dinámica de la pobreza. Una sociedad en la que muchas personas atraviesan episodios breves y aislados de dificultad es radicalmente distinta de otra en la que los mismos hogares permanecen atrapados por debajo del umbral de pobreza año tras año.
Distinguir entre ambas es esencial: la exposición sostenida a la privación deteriora el desarrollo cognitivo y el rendimiento educativo de los niños, elevando su propio riesgo de pobreza en la edad adulta; erosiona la capacidad psicológica y financiera de los adultos para afrontar shocks; y, en el agregado, debilita el capital humano, tensiona las finanzas públicas y socava la cohesión social. Que la pobreza se esté volviendo más crónica no es, por tanto, solo una cuestión de bienestar individual, sino también de la sostenibilidad de un crecimiento inclusivo.
Una conclusión recurrente de la evidencia hasta principios de los dos mil era que, en la mayoría de los países de la UE, los episodios de pobreza eran comparativamente breves. España destacaba dentro de ese panorama, combinando una elevada pobreza transversal con una recurrencia inusualmente alta y un núcleo comparativamente reducido de personas persistentemente pobres (Cantó et al., 2012). Sin embargo, una parte creciente de la literatura sugiere que la Gran Recesión pudo haber alterado estas trayectorias, aumentando tanto la incidencia de la pobreza de larga duración como el papel de la dependencia de estado en el conjunto de la Unión Europea (Mussida y Sciulli, 2022; Franzen y Bahr, 2024).
Pese a su relevancia, la evidencia sólida de largo plazo sobre la evolución de la pobreza intertemporal en las economías avanzadas sigue siendo escasa. Este es el vacío que pretendemos cubrir en un nuevo documento de trabajo, en el que examinamos la dimensión intertemporal de la pobreza en España a lo largo de las tres últimas décadas, a partir de los datos de renta del Panel de Hogares de la Comunidad Europea (ECHP) y la Estadística de la Unión Europea sobre Ingresos y Condiciones de Vida (EU-SILC). Tratamos de responder a una pregunta central: ¿se ha vuelto la pobreza en España más crónica con el tiempo y, de ser así, qué mecanismos subyacen a este cambio?
La pobreza como trayectoria, no como un momento concreto en el tiempo
Parte de la dificultad es conceptual. Identificar quién cuenta como «crónicamente pobre» exige una decisión normativa sobre cómo suponemos que las personas pueden transferir renta de un periodo a otro, ahorrando o pidiendo préstamos. La literatura se ha dividido tradicionalmente entre el enfoque de renta permanente, que supone una compensación intertemporal plena (Ravallion, 1988), y el enfoque de episodios (spells), que supone que ninguna transferencia es posible debido a las fuertes restricciones de crédito en la parte baja de la distribución de la renta (Foster, 2009; Gradín et al., 2012). Contamos también con algunas propuestas híbridas que admiten distintos grados de compensación intertemporal (Foster y Santos, 2013). En lugar de comprometernos con una única visión, empleamos deliberadamente cuatro indicadores bien establecidos basados en enfoques distintos, de modo que podamos comprobar si, sea cual sea el enfoque, emerge una conclusión consistente.
¿Qué revelan nuestros resultados?
Documentamos dos hallazgos principales. El primero concierne al cambio en la propia naturaleza de la pobreza. Mientras que la proporción de personas alguna vez pobres ha disminuido ligeramente, de en torno al 34% a mediados de los años noventa a alrededor del 31% en la actualidad, lo que era predominantemente una condición temporal se ha convertido en una condición mucho más crónica.
Este giro implica que, entre quienes caen en la pobreza en algún momento, una parte creciente permanece atrapada en ella: en los últimos años, más de la mitad, sea cual sea el enfoque. Además, quienes son identificados como crónicamente pobres están ahora peor que antes, lo que significa que su nivel de privación se ha vuelto más severo en términos de intensidad y persistencia de la pobreza. La Figura 1 muestra que, sea cual sea el indicador que utilicemos, la cuota de pobreza crónica dentro de la pobreza intertemporal se dispara en torno a la Gran Recesión y permanece elevada desde entonces.
Nota: Las barras reportan el peso de la pobreza crónica en relación a la pobreza total para cada indicador y periodo. Las anotaciones indican el cambio en puntos porcentuales relativo al periodo anterior.
Nuestro segundo hallazgo es, posiblemente, más trascendente. Cabría esperar razonablemente que, a medida que los hogares alcanzaban mayores niveles educativos y desarrollaban vínculos más sólidos con el mercado laboral, su riesgo de privación prolongada disminuyera. ¿Por qué, entonces, aumentó la pobreza crónica? Para abordarlo, realizamos una descomposición de Oaxaca–Blinder, que separa cuánto del cambio refleja variaciones en las características de las personas de cuánto refleja un cambio en la protección frente a la pobreza que esas características proporcionan.
Encontramos que las mejoras en las características de la población sí empujaron la pobreza intertemporal a la baja. De hecho, han reducido el peso de la tasa de alguna vez pobres en la población. Sin embargo, como muestran las Figuras 2a y 2b, esta ganancia composicional se ha visto superada por un deterioro en los rendimientos de dichas características. En el caso de los alguna vez pobres, la diferencia total negativa está impulsada enteramente por el componente de características: una vez que se mantienen constantes las condiciones, el riesgo subyacente de experimentar pobreza intertemporal es mayor hoy que hace tres décadas. En el caso de los crónicamente pobres, no ocurre así: la diferencia total es positiva en sí misma, pues el descenso de los rendimientos compensa con creces la mejora en la composición.
En pocas palabras, la misma educación, el mismo empleo y la misma situación del hogar protegen hoy a una persona de la pobreza a corto y a largo plazo bastante menos que hace tres décadas. Lo que ha cambiado, en esencia, es lo poco que las circunstancias de las personas las protegen ahora: si las características de la población no hubieran mejorado, el aumento de la pobreza crónica habría sido aún mayor.
Implicaciones políticas
Estos resultados encierran un mensaje claro. Aunque mejoras las características de la población, como una ampliación de la educación, fomento del empleo y apoyo a la estabilidad de los hogares, ayudan a reducir los niveles de pobreza, el poder protector de esas dotaciones se ha erosionado en España desde la Gran Recesión. Así, aunque reforzar las características individuales sigue siendo necesario, ya no basta para reducir la probabilidad de que las personas caigan en la pobreza crónica.
La atención debe desplazarse hacia el impacto efectivo de las características individuales sobre la probabilidad de evitar la persistencia en la pobreza. De este modo, las políticas clave deben mejorar la calidad y la estabilidad del empleo, y no su mera disponibilidad (lo que en España implica enfrentar la precariedad laboral), promover la extensión de la cobertura y la suficiencia de las transferencias sociales para los hogares que caen repetidamente por debajo del umbral de pobreza y, de manera crucial, diseñar de forma eficaz mecanismos adecuados de garantía de ingresos para las personas persistentemente pobres.
Referencias
Cantó, O., Gradín, C. and del Río, C. (2012). Pobreza crónica, transitoria y recurrente en España. Revista de Economía Aplicada, 20(58), 69–94.
Foster, J. E. (2009). A class of chronic poverty measures. In Poverty Dynamics: Interdisciplinary Perspectives (pp. 59–76).
Foster, J. E. and Santos, M. E. (2013). Measuring chronic poverty. In Poverty and Social Exclusion (pp. 161–183). Routledge.
Franzen, A. and Bahr, S. (2024). Poverty in Europe: how long-term poverty developed following the financial crisis and what drives it. International Journal of Social Welfare, 33(2), 482–494.
Gradín, C., del Río, C. and Cantó, O. (2012). Measuring poverty accounting for time. Review of Income and Wealth, 58(2), 330–354.
Mussida, C. and Sciulli, D. (2022). The dynamics of poverty in Europe: what has changed after the Great Recession? The Journal of Economic Inequality, 20(4), 915–937.
Ravallion, M. (1988). Expected poverty under risk-induced welfare variability. The Economic Journal, 98(393), 1171–1182.