Acto de presentación
Día 1: Comienza nuestra aventura
El domingo 19 de abril iniciamos con mucha ilusión nuestro viaje dentro del programa de Rutas Científicas, Artísticas y Literarias. Salimos temprano desde El Cerro de Andévalo rumbo a Zafra, donde recogimos a nuestros compañeros del IESOVicenteFerrer de La Parra.
Juntos pusimos rumbo a Gijón, en un viaje que, aunque largo, nos sirvió para conocernos mejor, compartir risas y empezar a crear un gran ambiente de grupo.
Al llegar al hotel, fuimos recibidos por dos monitores del Ministerio que nos dieron la bienvenida y nos explicaron lo que nos espera en esta experiencia tan especial.
Después de acomodarnos en nuestras habitaciones, disfrutamos de la cena y tuvimos un bonito momento de presentaciones y convivencia entre todos los participantes.
Esto no ha hecho más que empezar!
Segundo día de nuestras rutas CAL por Asturias y Cantabria.
Comenzamos la jornada visitando San Miguel de Lillo, una joya del prerrománico asturiano situada en el Monte Naranco. Construida en el siglo IX durante el reinado de Ramiro I, nos sorprendió por su arquitectura de piedra, su entorno natural y su enorme valor histórico. Además, forma parte del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto a la cercana Santa María del Naranco.
Después, continuamos con un paseo por Oviedo, recorriendo algunos de sus lugares más emblemáticos: el Campo de San Francisco, la plaza de la Escandalera, el Parlamento y la plaza de la Catedral, donde conocimos más sobre “La Regenta”.
Por la tarde, disfrutamos de un taller literario en la biblioteca de Oviedo centrado en “La Regenta” y su protagonista, Ana Ozores, acercándonos a la obra desde una perspectiva dinámica y participativa.
Terminamos el día con un concierto didáctico sobre los instrumentos tradicionales de la cultura asturiana, poniendo el broche perfecto a una jornada llena de historia, literatura y tradición.
¡Seguimos sumando experiencias inolvidables!
Tercer día de rutas CAL por Asturias y Cantabria con el CEIP Virgen de Andévalo y el IESO Vicente Ferrer de La Parra.
Comenzamos la jornada con un agradable paseo turístico por Gijón, donde pudimos descubrir algunos de sus rincones más emblemáticos y disfrutar de su inconfundible encanto costero. Durante el recorrido, apreciamos la perfecta combinación de tradición e historia que caracteriza a la ciudad, paseando por sus calles llenas de vida y contemplando las vistas al mar Cantábrico. Además, tuvimos la oportunidad de visitar el Elogio del Horizonte, obra del escultor Eduardo Chillida, uno de los símbolos más representativos de la ciudad.
A continuación, visitamos el Jardín Botánico Atlántico, donde realizamos una divertida gymkana que nos permitió conocer distintas especies vegetales y aprender de forma dinámica sobre la flora del entorno.
Hicimos una parada para reponer fuerzas en Villaviciosa, disfrutando de comida típica de la zona en un entorno pintoresco.
Después, nos dirigimos a Nava para visitar el Museo de la Sidra de Asturias, un espacio dedicado a una de las tradiciones más representativas de la cultura asturiana. Allí pudimos conocer de cerca el proceso de elaboración de la sidra, su historia y su importancia en la vida social de la región. Como parte de la experiencia, tuvimos la oportunidad de practicar el arte de escanciar sidra de forma individual, poniendo a prueba nuestra destreza y disfrutando de una actividad tan característica como divertida.
Finalizamos el día en Cangas de Onís, donde realizamos un rally fotográfico centrado en sus elementos y edificios más representativos, poniendo el broche final a una jornada completa y muy enriquecedora.
En el 4.º día de Rutas Cal, hemos amanecido a las 7 de la mañana en Cangas de Onís, todavía con el frescor de la mañana y el sonido del río Sella acompañándonos, y hemos puesto rumbo hacia los impresionantes Lagos de Covadonga, situados en pleno corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa. Allí hemos podido contemplar paisajes espectaculares, con montañas que parecen tocar el cielo, verdes praderas salpicadas de ganado y los lagos Enol y Ercina reflejando el entorno como un espejo. Sin duda, un lugar que nos ha dejado sin palabras y que nos ha cautivado a todos por su belleza natural.
De regreso, hemos hecho una parada muy especial en el Santuario de Covadonga, donde se encuentra la ermita de la cueva de la Virgen de Covadonga, enclavada en la roca y con una cascada que hace aún más mágico el entorno. También hemos visitado la basílica, un imponente edificio de estilo neorrománico construido en piedra rosada, que destaca entre el paisaje verde y que guarda una gran importancia histórica y espiritual.
Tras el almuerzo, nos hemos dirigido a Comillas, un precioso pueblo costero conocido por su patrimonio arquitectónico. Allí hemos visitado el El Capricho de Gaudí, una de las pocas obras de Gaudí fuera de Cataluña. Nos ha sorprendido su colorido, sus formas inspiradas en la naturaleza y los detalles decorativos, como los azulejos con girasoles. Durante la visita, hemos conocido la historia de esta singular casa y de su creador, y la hemos terminado participando en una divertida gymkana que ha hecho la experiencia aún más dinámica.
Después, hemos tenido tiempo libre para pasear por las encantadoras calles de Comillas, recorriendo los alrededores de su plaza principal, disfrutando del ambiente tranquilo del pueblo y aprovechando para comprar algunos recuerdos de este lugar tan especial.
Una vez finalizada la visita, hemos continuado nuestro viaje hasta Santander, una elegante ciudad costera donde el mar Cantábrico es protagonista. Allí hemos llegado a nuestro alojamiento, que será nuestro cuartel general hasta el próximo sábado, cuando llegará a su fin esta maravillosa aventura.
Para cerrar la jornada, hemos realizado una actividad muy original: crear una canción sobre todas las vivencias que llevamos acumuladas desde el inicio del viaje, recordando momentos divertidos, paisajes inolvidables y todo lo que estamos compartiendo juntos.
Y ahora sí, nos vamos a la cama, porque mañana, de nuevo a las 7 de la mañana, nuestros maestros volverán a aporrearnos las puertas para comenzar otro día lleno de experiencias.
El quinto día de las Rutas CAL comenzó en Santander, donde amanecimos con energía tras un merecido descanso. Después del desayuno, nos dirigimos hacia uno de los lugares más emblemáticos de la prehistoria en España: el Museo de Altamira.
Allí pudimos adentrarnos en la vida de nuestros antepasados a través de actividades como la caza y la recolección, entendiendo mejor cómo era el día a día en la Prehistoria. Sin duda, uno de los momentos más especiales fue la visita a la Neocueva, una reproducción exacta de la cueva original de Altamira. Sus impresionantes pinturas rupestres, especialmente los famosos bisontes, nos dejaron sin palabras. A los alumnos les fascinó la experiencia, ya que pudieron sentirse, por un momento, como auténticos artistas prehistóricos.
Tras esta enriquecedora visita, nos trasladamos a Santillana del Mar.
Este pintoresco pueblo, conocido como “la villa de las tres mentiras” (ni es santa, ni llana, ni tiene mar), nos transportó directamente a la Edad Media. Sus calles empedradas, casas señoriales y su impresionante patrimonio histórico lo convierten en uno de los pueblos más bonitos de España. Pasear por sus rincones fue como viajar en el tiempo.
Después del almuerzo, regresamos a Santander para realizar un paseo literario por la ciudad.
Durante este recorrido, recordamos a importantes figuras de la literatura vinculadas a Cantabria como Concha Espina, novelista destacada por obras de fuerte carácter social; José María de Pereda, gran representante del realismo que retrató como nadie la vida y las costumbres cántabras; y José Hierro, uno de los poetas más importantes del siglo XX en España.
Aprovechando que celebrábamos el Día del Libro, hicimos una pequeña lectura a los pies de la Catedral de Santander, centrada en la ciudad y en la figura de Pereda, lo que convirtió el momento en algo especialmente simbólico y emotivo.
Para cerrar la tarde, disfrutamos de un rato de tiempo libre que muchos aprovecharon para comprar recuerdos o simplemente relajarse con un helado mientras seguían disfrutando del ambiente de la ciudad.
Como broche final de la jornada, realizamos un divertido Kahoot en el que pusimos a prueba todo lo aprendido durante el viaje. La competición fue reñida, pero el resultado no pudo ser mejor: ¡el pódium estuvo ocupado al completo por alumnos de nuestro centro!
Un día completo, lleno de historia, cultura y buenos momentos que, sin duda, quedará en el recuerdo de todos.
En el sexto y último día de Rutas Cal, emprendimos el camino desde bien temprano hacia el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, un lugar que, desde el primer momento, dejó huella en todos nosotros. Este impresionante entorno natural, antiguo espacio minero transformado en un gran parque, nos permitió acercarnos a animales en semilibertad en un paisaje que parecía sacado de otro mundo. Los niños lo vivieron con una ilusión contagiosa: cada rincón era un descubrimiento, cada parada una sorpresa. Sin duda, los gorilas y los osos fueron los grandes protagonistas, despertando asombro, emoción y muchísimas preguntas que reflejaban lo mucho que estaban disfrutando.
Tras el almuerzo, llegó el momento de despedirse de Cabárceno, y con ello comenzaba a sentirse ese cosquilleo de que el viaje estaba llegando a su fin. De regreso a Santander, visitamos la península de la Magdalena, un lugar lleno de encanto, rodeado por el mar y bañado por una calma especial. Pasear por allí, entre sus senderos y con el sonido de las olas de fondo, fue un momento de tranquilidad que invitaba a recordar todo lo vivido durante estos días.
La jornada concluyó con la realización de una encuesta para valorar la experiencia de Rutas Cal, pero el verdadero cierre llegó después, con un pequeño baile que se convirtió en mucho más que eso. Fue el momento en el que los alumnos de ambos grupos se despidieron de sus compañeros del otro colegio, y lo hicieron con una emoción difícil de describir. En tan solo unos días, habían construido una amistad sincera y profunda, de esas que sorprenden por su intensidad. Entre risas, abrazos y alguna lágrima inevitable, se dijeron adiós con la promesa de no olvidar lo compartido. Porque, aunque el tiempo haya sido breve, lo vivido juntos quedará para siempre en su memoria.