El Excmo. Ayuntamiento de Madrid concedió a esta taberna la placa de local centenario, en agradecimiento a los servicios prestados a la ciudad, desde 1861.
Aunque ese es el primer registro, en el diario de Avisos de Madrid del 3 de abril de 1840, aparece una reseña que nos indica que ya en esa fecha existía esta taberna, lo que nos permite asegurar que es una de las más antiguas (y mejor conservadas) de Madrid.
Todo su mobiliario se ha mantenido original hasta nuestros días. Así mismo podemos ver cómo conviven los focos de luz actuales, con las lámparas de gas que se empleaban antes de la llegada de la luz eléctrica.
Una caja registradora, marca National, que se conserva intacta y marca un máximo de 6 pesetas (menos de 0.04€). Una barra toda labrada en nogal con motivos vinícolas, mesas de mármol, bandejas de estaño, medidores de vino, entre otros.
La taberna ha pasado por varios dueños y en 1974 pasa a Eugenio Humanes, uno de los más ilustres taberneros de Madrid que enseña a Daniel Iglesias Alfayate las artes del medidor. En los años 80 la taberna es comprada por éste último haciéndola mundialmente famosa. Desgraciadamente en 2005 fallece Daniel y la taberna pasa a manos de su esposa Argentina y su hijo Dani, que mantienen el legado con humildad y buen hacer