El libro “Memorias de Santo Domingo de los Colorados” del autor Arturo Ruíz Mora (2000) nos relata que Abraham era adicto a las labores del campo, acompañaba a su padre en la búsqueda de plantas medicinales, las cuales conocía desde niño. “Su vida la dedicó en mayor porcentaje a la defensa patrimonial de las comunas amenazadas por la codicia de los colonos” (Ruíz, 2000, p. 28).
A los 42 años, como hijo más grande y, más que nada, por su liderazgo con el pueblo, heredó el régimen, encargándose de conservar la organización de la sociedad dividida en 8 sectores. En el libro “Yo me acuerdo” del autor Luis Alfonso Aguavil Oranzona (2014) da una mirada más profunda a este personaje, recuerda que ya había un miya (Jefe de la tribu), un gobernador que se denominaba Abraham Calazacón, dirigió en el Búa y en las demás comunas. Se recuerda que los líderes habían tenido escaso contacto con Abraham Calazacón, empero como vivía más alrededor de Santo Domingo, poseía una interacción más cercana con los habitantes.
Abraham fue un líder tranquilo, tuvo perseguidores y amigos, unos que buscaban romper la unidad de la tribu y las tradiciones, esto le alentaba a guardar sus costumbres, amenazados por los comerciantes que querían cambiar sus vestimentas (Ruíz, 2000).
Este mantamin (líder), Abraham Calazacón, “ha sido asesorado por uno de los mestizos de fuera. Entonces este miya buscó contacto con otros equipos, en el Búa inició con el núcleo familiar de Domingo Zaracay, Abraham Calazacón era soltero y se casó con una de las hijas de Domingo Zaracay” (Aguavil, 2014, p.168).
En el libro “La verdadera gente” del autor Guillermo Robalino Larrea (1989) nos habla que Abraham Calazacón se convierte en la expresión final del chamán que ejerce poder espiritual y político dentro de un grupo asediado por los mestizos y sus valores que han ido definiendo la nueva situación. “La creación de la gobernación tiene doble principio, en primer lugar, el reconocimiento mestizo al poder real del Chamán, Abraham Calazacón y, en segundo lugar, el aprisionamiento de este y el poder que representaba dentro de la lógica de la sociedad mayor” (Robalino, 1989, p. 44).
Con las carreteras a Quito, Quevedo, Chone y Esmeraldas y la sequía en Manabí, Loja, una cantidad enorme de habitantes han llegado a asentarse en Santo Domingo de los colorados, como colonos, veían como una tierra prometedora (Aguavil, 2014). Los Tsáchilas fueron las primeras víctimas de las invasiones de sus dominios debido a que sus tierras estaban baldías para no tener escrituras.
Después hubo más interacciones con Abraham Calazacón, cada vez que esta miya poseía más acercamiento con la gente y después lentamente debilitaba la mantamina (liderazgo) de todos los sectores que había. Entonces el miya tomó más poder, los mestizos además entrenaron bien a los miya para organizarse y hacer una iniciativa al Estado para la estabilidad de cada comuna. Ellos brindaron la iniciativa, este miya; además, manifestó que en cada organización por el momento no había un mantamin, sino que había un teniente (Aguavil, 2014).
Abraham Calazacón dio muchas ideas, era bien tajante y todos los Tsáchilas respetaban a lo que decía y los mestizos también porque este hombre era muy honesto y respetaba a la gente. Tenía el apoyo del estado y hablaba de su cultura (Aguavil, 2014). “Cuando fue creciendo Santo Domingo, hubo apoyo de los policías nacionales, de los ejércitos, si había algún conflicto con los mestizos, cualquier problema, él sabía ir con estas autoridades a las comunas” (Aguavil, 2014, p. 170).
En el libro “Zaracay radio y Tv” escrito por el autor Edwin Rivadeneira (2014) nos relata que, ante el avance de la colonización, los Colorados tenían la necesidad de contar con un medio de comunicación que los mantenga unidos, con el objeto de preservar sus tierras y su cultura tsáchila así que el gobernador Abraham Calazacón visitaba todos los domingos en la mañana a la Radio Zaracay con el objetivo de informar a los miembros de cada comuna sobre cualquier noticia o problema relacionado con su tribu (Rivadeneira, 2014).
“En su intervención radial, el gobernador daba a conocer los secretos medicinales de las plantas, de la montaña y el tratamiento de las enfermedades a base de baños de vapor con vegetales y raíces; también a base de bebidas con vegetales, todo lo relacionado a la herbología. Para curar los llamados males ocultos, se daba un tratamiento diferente mediante la hechicería pasadas las 24h00, invocando la influencia de los astros y los espíritus con un ritual impresionante que producía un efecto positivo a los pacientes, muchos de ellos, procedentes de algunos lugares del país” (Rivadeneira, 2014, p. 55).
La última intervención de Abraham en la Radio Zaracay, se efectuó un mes antes de su muerte, dejando un gran vacío en el público que no se perdía esta singular entrevista dominical (Rivadeneira, 2014).
“Entrando en años, la tristeza permanente en su mirada creció también su adiposidad, junto a los males, provenientes del clima y los que contrajo en el ejercicio de su profesión acabaron con él. Murió el 8 de julio de 1981” (Ruíz, 2000, p. 29).
El entierro fue triste y trágico, lloraron las diferentes tribus y entristecieron sus amigos que le siguieron hasta el cementerio ubicado en la tribu San Miguel, donde lo esperaban sus antepasados enterrados (Ruíz, 2000). Trágica fue la noticia que su cabeza fue separada de su cuerpo por un cercenador que tenía el pensamiento que obtendría poderes sobrenaturales.