La organización del viaje de estudios se realizará de manera coordinada entre el alumnado, el centro y las familias.
Para ello se ha establecido una comisión, a la que se le ha denominado Comisión Mixta, que será el grupo motor de todo el proceso.
Dicha Comisión Mixta está formada por varias madres y padres y por representantes de los niños y niñas, que acudirán a las sesiones de manera rotativa, con el fin de la participación de todo el alumnado.
Asimismo, se establecen varias subcomisiones que se encargarán del desarrollo de diversas acciones. En dichas subcomisiones la participación está abierta a madres, padres y niños y niñas. Trabajarán de manera autónoma y en ellas habrá una persona de enlace que pertenece a la Comisión Mixta.
Se acuerda realizar acciones en 4 momentos del curso (Navidad, San Valentín/Semana del libro, Primavera, Fiesta de fin de curso), así como otras que se irán realizando a lo largo de todo el curso, como por ejemplo, la venta de camisetas (esta subcomisión se denominará "Otros").
Cada subcomisión tiene las siguientes personas responsables que dinamizarán y servirán de enlace con la Comisión Mixta:
Navidad - Seila
San Valentín/Semana del libro - Juan
Primavera - Susana
Fiestas de fin de curso - Jaime
Otros - Cristina
En la Comisión Mixta existen diferentes responsabilidades y tareas, que son las siguientes y tienen a una persona responsable:
Presidencia o coordinación - Jaime y Juan
Tesorería - Susana
Secretaría - Esta tarea será realizada por diversas personas sin definir previamente.
Enlace con la AMPA - Ariana
Enlace con el profesorado - Iñigo
Representante del alumnado - 3 por cada clase que irá cambiando para que participen todos los niños y niñas.
METODOLOGÍA
La metodología que vamos a seguir para llevar a cabo este proceso que culminará con el viaje de estudios, se realizará a través de un proceso participativo y comunitario.
Para iniciar todo proceso participativa, tiene que haber un grupo de personas que tome la iniciativa para ponerlo en marcha. A este grupo lo llamaremos "Núcleo". Tiene que garantizar la voluntad de llevar adelante la iniciativa y de asegurar el trabajo mínimo inicial para ponerlo en marcha: Círculo nº 1 de los promotores de la iniciativa.
El Núcleo tiene que dirigirse a muchas más personas, invitándolas a participar. Frente a esta propuesta puede haber 3 tipos de respuestas:
Personas que comparten la iniciativa y la van a apoyar totalmente. Puede formar parte del mismo Núcleo (es decir, del círculo nº 1).
Personas que comparten la iniciativa pero que pueden participar en ella sólo de manera puntual, parcial, provisional, etc… (no de manera total). Todas estas personas van a formar parte del Círculo nº 2, es decir, del Círculo de las Colaboraciones parciales. Si no hubiese Núcleo, su participación – puntual o parcial – no podría realizarse. Sin embargo, existiendo el Núcleo, su colaboración resulta muy importante, y de hecho permite el desarrollo del proceso.
Personas que no quieren o no pueden participar (los motivos no interesan). Constituyen el Círculo nº 3, al que llamaremos Círculo Informativo, ya que el Núcleo informará a estas personas durante todo el proceso, con la idea de que las situaciones cambian y personas, que han negado su participación en un momento inicial, pueden cambiar de opinión y pasar al Círculo nº 2 o, incluso, al mismo Núcleo.
El Núcleo no se puede limitar a una invitación e informaciones iniciales, sino que las tiene que mantener en el tiempo. En todo proceso participativo se puede participar en cualquier momento del mismo.
Todo esto nos hace comprender que:
Los tres círculos, en realidad son abiertos. Hay movimiento de entradas y salidas en ellos. Es decir: hay personas que empiezan en el Núcleo y luego, por diferentes motivos, pueden pasar al Círculo 2 o, incluso, al 3. Y viceversa.
El proceso necesita de un flujo informativo constante y con el mismo contenido para todo el mundo, para asegurar que los movimientos internos a los tres círculos no produzcan fallos en el proceso mismo, ya que personas escasamente informadas no podrían asegurar la correcta continuidad del proceso.
Esta teoría permite comprender que lo importante es la continuidad del proceso participativo, no la continuidad de las personas. Para ello hay que recordar que las situaciones –subjetivas y objetivas, internas y externas- cambian, y que este es un hecho natural, normal. Pero la metodología tiene que garantizar la continuidad del proceso más allá de las mismas personas. Incluso, desde un punto de vista de salud democrática, en general es bueno que haya un recambio de las personas, y que los cargos o papeles que cada uno puede cubrir en un determinado momento no se eternicen de manera vitalicia.
(*)Metodología basada en “Metodología de la intervención comunitaria. Los procesos comunitarios.” De los autores: Marcho Marchioni, Luz Mª Morín Ramírez, José Álamo Candelaria.